Friday, January 18, 2019

LA BOLIVIA DE EVO MORALES: LA ECONOMÍA DE BOLIVIA HA CRECIDO EN UN PROMEDIO DE CASI EL 5% AL AÑO DURANTE SUS 13 AÑOS EN EL PODER


The Economist ha publicado un artículo sobre Bolivia y su primer presidente indígena, Evo Morales, quien ha manejado la economía del país más pobre del continente con éxito sostenido durante trece años. Pero también tiene una fuerte actitud autoritaria, dado su dominio de las ramas del gobierno y el apoyo del electorado, en su mayoría indígenas o mestizos. En este escenario, él se postula para un cuarto período presidencial consecutivo, que la Constitución prohíbe.
A diferencia de otros presidentes latinoamericanos con inclinaciones autoritarias, Evo Morales ha dominado a su país menos mediante la coerción que mediante el consentimiento. La economía de Bolivia ha crecido en un promedio de casi el 5% al ​​año durante sus 13 años en el poder, el doble del promedio de América Latina. Aunque sigue siendo el país más pobre de América del Sur, la pobreza extrema se ha reducido en más de la mitad, según el Banco Mundial.
Indígenas y mestizos bolivianos, una mayoría de la población, han logrado avances sociales y económicos bajo el primer presidente con raíces indígenas. En 2017 celebró esos logros construyendo un museo en su ciudad natal, cuya colección presenta retratos de él mismo.
Morales, ex líder de un sindicato de cultivadores de coca, ha ganado tres elecciones de manera justa y con grandes márgenes. Espera ganar un cuarto en octubre. Pero sus intentos de prolongar su presidencia se han vuelto cada vez más serios. Ha reforzado su control sobre la comisión electoral supuestamente independiente. El gobierno se ha apoyado en la prensa, por ejemplo, retirando la publicidad de los periódicos críticos.
Aunque el señor Morales podría ganar una elección justa en octubre, muchos bolivianos están preocupados de que se mantenga en el cargo sin importar la votación. Ese miedo ha provocado una reacción violenta, que ha dado corazón a una oposición dividida.
La candidatura de Morales es en sí misma una trampa. El 4 de diciembre, el tribunal electoral supremo concedió su petición para que se le permitiera postularse por cuarto período consecutivo. Esto se basa en un fallo en 2017 por parte del tribunal constitucional, que es tan dócil como la autoridad electoral, de que todos los funcionarios electos tienen derecho a postularse para la reelección tantas veces como lo deseen.
Ambas decisiones contradicen la constitución adoptada en 2009, que dice que los titulares de cargos no pueden cumplir más de dos mandatos consecutivos. Los fallos también desestiman el resultado de un referéndum que el Sr. Morales celebró en febrero de 2016, en el que una estrecha mayoría votó que no debería poder buscar la reelección.
El 27 de enero, Bolivia celebrará sus primeras elecciones primarias para seleccionar candidatos presidenciales para cada partido, según una ley aprobada en agosto pasado. La oposición los denuncia como un dispositivo para darle a la candidatura de Morales una falsa legitimidad.
El movimiento de base 21F, que lleva el nombre de la fecha en febrero en que se celebró el referéndum, ha organizado huelgas y manifestaciones desde el fallo del tribunal constitucional. Sus miembros son en su mayoría de clase media, que ha crecido durante la presidencia del Sr. Morales y ahora es el grupo socioeconómico más grande, según Captura, una consultora.
"Evo debería dejar el poder porque perdió un referéndum", dice Eli Peredo, un psicólogo que participó en una marcha el 6 de diciembre en La Paz, sede del gobierno de Bolivia. Las instituciones a las que ahora amenaza "se establecieron bajo una constitución que fue fundamental para dar vida", señala.
Algunos movimientos indígenas y sociales que alguna vez apoyaron al señor Morales están teniendo dudas. El gobierno "no tiene derecho a violar la constitución", dice Cristóbal Huanca, un líder indígena aymara de un pueblo cerca de Oruro, al sur de La Paz. El gobierno "nos trata como si fuéramos enemigos de derecha si no estamos de acuerdo con él", dice. Los enemigos de Morales también están indignados por la corrupción, un viejo problema que no ha podido controlar.
Las protestas de fines del año pasado se tornaron violentas. Una mujer murió el 6 de diciembre en la ciudad norteña de Riberalta cuando se cayó después de desafiar a los manifestantes antigubernamentales que habían obligado a cerrar las tiendas. El 11 de diciembre, la sede regional del tribunal electoral y una sucursal de la compañía telefónica del gobierno fueron destruidas en Santa Cruz, un bastión contra Morales.
El gobierno culpó a los manifestantes, en su mayoría estudiantes universitarios. Algunos testigos afirman que los agentes del gobierno habían provocado el vandalismo. Después de una pausa, las protestas pueden reanudarse pronto.
21F evita alinearse con cualquier partido político. Pero los rivales de Morales para la presidencia esperan convertir su ira en votos. El político con la mejor oportunidad de derrotarlo es Carlos Mesa, un ex presidente centrista. En 2003, cuando era vicepresidente de Bolivia, rompió con el entonces presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, por la supresión de las protestas de Sánchez contra la exportación de gas natural. Eso le valió al señor Mesa, un historiador y periodista de profesión, respeto popular. Algunas encuestas sugieren que podría vencer al señor Morales.
Pero muchos bolivianos consideran al Sr. Mesa como un representante de la clase dominante blanca, cuya hegemonía política terminó el Sr. Morales. La oposición, que abarca todo el espectro político, hasta ahora no se ha unido detrás de él. Otros seis candidatos planean desafiar al Sr. Morales. Algunos han pedido un boicot a las primarias de este mes.
El presidente tiene reservas de fuerza. Es el único líder de la izquierda de talla nacional. Su partido, el Movimiento hacia el socialismo, sigue siendo poderoso en las zonas rurales. Luis Paredes, un conductor de autobús y productor de café que ha prosperado bajo el señor Morales, se preocupa por retroceder si pierde. El presidente no es un demócrata dedicado, admite Paredes. Pero "francamente, asegurarme de tener un ingreso estable es más importante para mí que respetar la Constitución", dice. El señor Morales está seguro de explotar ese sentimiento. Marco Press de España (www.en.mercopress.com)





PERÚ ES EL SALVAVIDAS DE BOLIVIA PARA LA VENTA DE GAS

En el presente año, la situación ha cambiado. Si bien, todavía Argentina y Brasil le compran el hidrocarburo a Bolivia, las alarmas se han encendido

Diario Correo de Perú (wwwdiariocorreo.pe)
                                                                          
Luego de ganar las elecciones del 2014, y reelegirse como mandatario de Bolivia, Evo Morales Ayma, a voz en cuello dijo que su país estaba preparado para ser el centro energético de Sudamérica.
Amparado en el proyecto hidroeléctrico Banda Azul, situado en la provincia Chapare en el norte del departamento de Cochabamba, el Presidente altiplánico, sumó todas sus expectativas para venderle gas licuado de petróleo (GLP) a Perú, Paraguay, Brasil y Argentina.
En el presente año, la situación ha cambiado. Si bien, todavía Argentina y Brasil le compran el hidrocarburo a Bolivia, las alarmas se han encendido por las últimas noticias llegadas desde ambos países.
peligro para bolivia. Un informe publicado por Money, diario digital financiero; daba cuenta en noviembre del año pasado que Argentina estaba adquiriendo escala y eficiencia con su megayacimiento de gas Vaca Muerta, poniendo de esta manera fin a una época larga de importaciones de gas.
De esta manera Bolivia comienza a sufrir en su producción y ha reducido los volúmenes de exportación a Brasil y Argentina. Así lo reveló el secretario de Minas, Energía e Hidrocarburos de la Gobernación de Santa Cruz, Herland Soliz.
En esa misma línea, el experto comentó que Brasil desde el 2015 ha tenido una reforma energética, donde se ha liberado el comercio de hidrocarburos hacia el sector privado.
El secretario de Energía de Argentina, Javier Iguacel, anunció que en dos años ese país no necesitará el gas boliviano debido a que mejoró su producción interna.
Este panorama evidentemente preocupa al mandatario boliviano, pues los subsidios del gas provienen de los réditos económicos que le deja al país altiplánico la exportación de gas a ambos países.
Entonces, y dada la coyuntura, donde el gobernador regional de Puno, Walter Aduviri Calisaya es el más entusiasta, esa especie de forado que quedaría, sería tapado vendiéndole gas a Perú.
Evo Morales está jugando todas sus cartas para alcanzar ese objetivo, que evidentemente prolongaría la hegemonía energética de Bolivia por algunos años más.
El funcionario argentino, había dicho: “Estamos discutiendo esto porque en dos años ya no vamos a necesitar el gas de Bolivia, ni nada, pero entendiendo que hay un contrato a largo plazo estamos tratando de ajustarlo a algo que sea bueno para los dos países”, precisó.
Hace poco menos de una semana la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) de Brasil recomendó restringir la compra de todo el volumen de gas natural procedente de Bolivia por parte de Petrobras.
El ente regulador del sector hidrocarburos duda de la capacidad de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) de atender la demanda incluso de operadores privados. Esta incertidumbre es la que impulsa a Morales venderle gas a Puno y al sur del Perú. 





RUSIA APOYA A BOLIVIA EN LA CAPACITACIÓN DE LOS ESPECIALISTAS NUCLEARES

News Front de España (www.es.news-front.info)
                                                                                           
La Corporación Estatal de Energía Nuclear (Rosatom) de Rusia y el Ministerio de Ciencia y Educación Superior de Rusia invitaron a estudiantes bolivianos a participar en un programa de capacitación para profesionales en este campo.
Rusia invita a los estudiantes a participar en el programa de becas para especializarse en tecnologías nucleares y relacionadas en las mejores universidades rusas, destaca el artículo entregado a Prensa Latina por el representante de Rosatom en Bolivia, Alexei Chernyshev.
Las becas, dijo, cubren el costo total del programa elegido e incluyen el aprendizaje del idioma ruso.
El documento recomienda para el año académico 2019-2020 los programas educativos necesarios para el futuro Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear que construirá Rosatom en El Alto, junto con la Agencia Boliviana de Energía Nuclear (ABEN).
Dichas especialidades son la energía nuclear y termofísica, las técnicas y tecnologías de construcción, las instalaciones de energía de plasma y de alta tecnología, las tecnologías químicas, la estandarización y la metrología.
El proceso académico comenzará en septiembre de 2019 y durará cuatro años en el caso del título y dos años en la maestría, y 12 meses para la escuela preparatoria donde aprenderán ruso.
Las instituciones de educación superior recomendadas son la Universidad Nacional de Investigación Nuclear (Mephi), la Técnica Bauman, los Urales Federales, el Politécnico Nacional de Tomsk y la Universidad Técnica del Estado de Nizhny Novgorod.
Los graduados recibirán un certificado de educación superior que dará un impulso importante a sus estudios en las aplicaciones no energéticas de las tecnologías nucleares, incluida la medicina, la ecología, la agricultura, la arqueología y otros campos.
Rusia es el líder mundial de la comunidad nuclear y colabora activamente con varios estados latinoamericanos, incluidos Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Cuba y Paraguay.
Los estudiantes de estos países aprenden habilidades teóricas y prácticas únicas basadas en tecnologías rusas avanzadas.
El director de aplicaciones de ABEN, Luis Fernando Cáceres, explicó que esta entidad está a cargo de la construcción e implementación del primer Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear (Cidnt), en el 8º Distrito de El Alto, en colaboración con Rusia.
También informó que coordina la construcción de los Institutos de Medicina Nuclear y Tratamiento del Cáncer en La Paz, El Alto y Santa Cruz.
Cidnt tendrá como componentes el Complejo Preclínico Ciclotrón-Radiofarmacia, la Planta de Irradiación de Propósitos Múltiples y el Reactor de Investigación Nuclear.
Cáceres dijo que toda esta infraestructura moderna mejorará campos como la salud, la industria, la ciencia y la tecnología, y en particular contribuirá a la capacitación y especialización de los profesionales bolivianos en el uso pacífico del átomo.





Camino a la cumbre

LA INCREÍBLE AVENTURA DE CINCO CHOLITAS BOLIVIANAS EN EL ACONCAGUA
                                                                                           
Llegaron a la base de la montaña y la escalarán con sus atuendos típicos para dar mensaje sobre “la identidad andina” y lucha contra la discriminación a la mujer.  

El Clarín de Argentina (www.clarin.com)

Las Cholitas suben las montañas con sus anchas faldas coloridas, su identidad de campesinas bolivianas. Así llegaron al Aconcagua (6.962 metros de altura), el coloso de América, en la cordillera mendocina. Fueron recibidas con gestos de afecto y algarabía a cada paso por la montaña más alta de América. Su arribo, el pasado fin de semana, al campamento base de Plaza de Mulas (4.350 metros), fue un festejo. Trajeron alegría y cultura andina a un paisaje agreste repleto de deportistas experimentados y extranjeros amantes de la adrenalina.
El grupo de Las cholitas escaladoras de Bolivia, en inglés las llaman Cholitas Climbing Bolivia, son: Lidia Huayllas, Dora Magueño, Analía Gonzáles, Elena Quispe y Cecilia Llusco. Son cinco mujeres indígenas que viven en la ciudad boliviana de El Alto-La Paz (4.200 metros sobre el nivel del mar). Trabajan como cocineras en campamentos de montaña o porteadoras, trasladando en mochilas los equipos de los andinistas que suben la cordillera de los Andes. El grupo que asciende el Aconcagua tiene entre 24 y 50 años. Son fuertes, están acostumbradas al frío, el viento y la aridez del terreno de altura. “Creen que van a poder llegar a la cumbre en una última escala de dos días, están muy entusiasmadas”, le dice a Clarín, Carlos Mamani Condori, el esposo de la cholita Elena Quispe (24). Ella comenzó a trabajar a los 14 años cargando las mochilas de los turistas (pesan entre 20 y 25 kilos). La pareja aún no tiene hijos pero el plan está cerca: “Queremos tener un hijo cuando Elena baje del Aconcagua”, revela el marido.
Las cholitas ya lograron otras cumbres en Bolivia: Huayna Potosí (6.088 metros), Acotango (6.050 metros), Parinacota (6.350 metros), Pomarapi (6.650 metros) e Illimani (6.462 metros). Y, ahora, van por un desafío superior, el Aconcagua. Creen que lograrán su meta el próximo 21 de enero.
El camino a la cima no siempre fue fácil. Aunque tuvieron apoyo de sus parejas, Lidia (50) contó a la revista Veinte Mundos el origen de las cholitas. Dice que sintió mucha discriminación de parte de los escaladores y guías hacia el grupo por ser mujeres. "Trataban de humillarnos porque no creían que tendríamos la fuerza y la voluntad para llegar hasta la cima”. Mientras cocinaban para sus maridos y los otros andinistas, comenzaron a interrogarse: por qué ellas se quedaban en los campamentos de altura y no podían subir hasta la cima, otras cholitas sentían curiosidad de cómo será o se sentirá el hacer cumbre. De regreso, observaban el cansancio de sus esposos y de sus clientes pero, a la vez, notaban la felicidad que expresaban por haber conquistado la montaña. Tuvieron una inspiración más: la señora Virginia Siñani, quien en 1985 fue la primera mujer en subir a la cumbre del Huayna Potosi e Illimani en polleras.
“Les dije a mis compañeras de trabajo que por lo menos hiciéramos la prueba; ver hasta dónde podíamos. Y llegamos a la cumbre en un solo intento”, recuerda Lidia, líder del grupo. Desde entonces, hace ya cuatro años, decidieron escalar con sus atuendos tradicionales. Dejarse la pollera de colores y debajo, llevar todos los implementos necesarios para escalar, como botas, crampones, arnés, campera inflable de plumas, casco y cuerdas. “La primera expedición de Las cholitas fue en 2015, el nevado Huayna Potosí. “Fuimos 11 cholitas y toditas hicimos cumbre”, destaca la referente del grupo.
Lidia es la coordinadora del grupo de 16 cholitas, integrado por madres, hijas y sobrinas que se fueron sumando al equipo. La hija de Lidia, Suivel Gonzáles (34), es una de las escaladoras que está en la expedición del Aconcagua. Las cholitas se han convertido en una celebridad mundial en el andinismo. Las convocan deportistas del extranjero para que los acompañen en sus travesías. Ya tienen planeado una próxima excursión con perfume de mujer: en julio ascenderán los montes Austria y Mirador Condoriri, ambos en Bolivia, junto al grupo de escaladoras argentinas Mujeres a la Cumbre, que emprende un segundo año de desafíos en montañas internacionales (@mujeresalacumbre).
La expedición de las cholitas en el Aconcagua es financiada por la empresa española Montura que está realizando un documental que incluirá imágenes de la vida de estas mujeres en sus pueblos, escarbando papas y pasteando ovejas. “Les han prometido que viajarán a España a presentar el documental”, dice Carlos y cuenta que tres camarógrafos participan del ascenso en Mendoza. Los guías argentinos que acompañan al grupo son Paula Celso y Nicolás Agüero.
Desde el Aconcagua, y a través de un mensaje de Whatsapp después de jugar al fútbol a 4 mil metros de altura, cuentan a Clarín: “Hoy (por el miércoles) nos encontramos en Plaza de Mulas y de ahora en más no tendremos conexión (hasta la cumbre) a la vuelta tendrán noticias nuestras. Me encuentro muy bien, feliz”, dice la cholita Analía González. El plan original es este viernes ascender a Nido de Cóndores (5.560 metros) y tratar de alcanzar la cumbre el 21 de enero, pero dependerá de las condiciones del clima, en una temporada que se presenta con mayoría de días nublados, mucho viento y frío.
Todas expresan su felicidad: “Me siento muy bien de estar aquí en Plaza de Mulas, estamos muy felices de representar a Bolivia. Ya nos estamos yendo a campo alto”, dice Lidia. Y Dora Magueño, agrega: “Por el momento estamos bien, avanzando poco a poco. No sabemos mañana o pasado cómo será”. A su turno Cecilia Llusco, confiesa estar feliz de estar “subiendo y bajando, disfrutando de las montañas”.
La mayoría de las cholitas, excepto Lidia, tienen maridos que son guías de montaña e integran la Asociación Andina de Promotores de Turismo en Aventura y Montaña, de La Paz. Carlos comenta que estas mujeres han soportado climas muy fríos y están acostumbradas a moverse en altura. “Creo que nada les impedirá alcanzar la cima. Están muy entusiasmadas por ascender a la cima”, dice el marido de Elena.
¿Por qué le llaman cholitas? Carlos explica que es un apodo de la época de la conquista española. “Así le llamaban los españoles a las mujeres indígenas, a las mujeres del campo que venían a la plaza, por sus polleras y sus mantas. En la Paz son conocidas como chula paceña, consideradas patrimonio cultural. Y es por eso que no quieren dejar sus trajes para subir el Aconcagua”.
Una experiencia amarga para este grupo fue cuando escalaron el volcán Acotango, en la frontera chileno-boliviana. Según la superstición local, una mujer no debe realizar este tipo de actividades; solo los hombres pueden escalar. “Llegamos al pueblito, nos preparamos y escalamos, todo bien. Pero al retorno los del pueblo nos reclamaron el haber subido a la montaña y dijeron que se iba a derretir todo, que ya no iba a haber nieve. Nos hicieron sentir mal”, lamenta Lidia.
Ahora el reto continúa en la montaña más alta de Sudamérica y en equipo van a experimentar toda la dificultad de este coloso. “Bajar es más difícil porque los pies ya están cansados y las rodillas tiemblan”, admite Lidia. Las cholitas caminan unidas, a paso firme, una detrás de otra. Falta poco para alcanzar la meta.





SE UNIERON PARA ESCALAR EL ACONCAGUA: CONOCÉ A LAS “CHOLITAS DE BOLIVIA”

“Nos llamaron 'guerreras', 'representantes de un empoderamiento femenino' por estar cumpliendo este sueño tan especial que tenemos nosotras de conquistar la cumbre más alta de América", postearon en Facebook.

El Tribuno de Argentina (www.eltribuno.com)
                                                                                         
Un grupo de mujeres, autodenominadas "Cholitas escaladoras de Bolivia", partieron desde La Paz a Mendoza para escalar el cerro Aconcagua. Y contaron sus vivencias por Facebook antes de subir a alta montaña.
"Nos despedimos de nuestras familias con mucha nostalgia desde nuestros hogares y en el aeropuerto. El viaje desde La Paz a Mendoza fue muy lindo y sorprendente porque vimos la cordillera real de los Andes desde el avión", expresaron Lidia Huayllas Estrada, Dora Magueño Machaca, Analía Gonzáles Magueño, Cecilia llusco Alaña y Elena Quispe Tincuta.
Las mujeres hicieron una pequeña escala en Santiago de Chile y aterrizaron a Mendoza por la noche, postearon el 9 de enero.
"Conocimos distintas personas en este viaje que nos desearon mucho éxito en nuestro ascenso al Aconcagua. Sobre todo mujeres que se sentían inspiradas por nuestra historia, nos llamaron 'guerreras', 'representantes de un empoderamiento femenino' por estar cumpliendo este sueño tan especial que tenemos nosotras de conquistar la cumbre más alta de América".
"Y mucha gente se sacó fotos con nosotras. Nos sentimos muy felices y representadas", dijeron.
"Vamos con el corazón de nuestra Bolivia y a conocer amigos argentinos y de otros países para compartir experiencias. Estamos muy emocionadas y ahora sentimos que este es el inicio del sueño", indicaron.
"Vamos por la cima !!! Atentamente #cholitasescaldorasdebolivia #cholitasclimbingbolivia #cholitasblimbersbolivia", se despidieron antes de comenzar la travesía.





BOLIVIA. DEUDA EXTERNA BAJA A NIVELES HISTÓRICOS Y ES MANEJABLE

La Tercera de España (www.tercerainformacion.es)
                                                                    
De acuerdo con los datos oficiales, en 2005 la deuda externa alcanzó $us 5.000 millones, mientras que el PIB —entendido como el valor total de la producción de bienes y servicios producidos en un país durante un determinado período de tiempo, que por lo general suele ser de un año— bordeaba los $us 9.000 millones; sin embargo, hasta el 30 de noviembre de 2018 la deuda alcanzó a $us 9.944 millones con un PIB de más de $us 40.000 millones.
“Lo que estamos invirtiendo por año son (alrededor de) 7.000 millones (de dólares). Nosotros necesitamos caminos, agua, riego, electricidad, servicios básicos para la población”, sostuvo el ministro de Economía, Mario Guillén, en un balance de gestión realizado en la red de medios estatales pocos días antes de finalizar 2018.
La autoridad remarcó que en 2005 los gobiernos de corte neoliberal solicitaban a organismos internacionales préstamos de recursos económicos para solventar el gasto corriente del Estado y el pago de salarios y aguinaldos de los trabajadores bolivianos, mientras que hoy, en la gestión del presidente Evo Morales, el total de la deuda externa pública adquirida es utilizada para financiar el proceso de industrialización del país, el fomento a la actividad productiva, la construcción de caminos, entre otros, orientados a impulsar el crecimiento y desarrollo de la economía boliviana.
En diciembre de 2018, el Banco Central de Bolivia (BCB) indicó que los datos —registrados al 31 de noviembre— reflejan un endeudamiento público sostenible y que los principales acreedores son organismos externos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), con $us 2.829 millones; el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), con $us 2.419 millones, y el Banco Mundial, con $us 841,6 millones.
En lo referido a la composición por países, China es el principal acreedor de Bolivia con $us 791,4 millones, seguido por Francia con $us 144,5 millones y Alemania con $us 59,8 millones, detalló el BCB.
Basado en los datos del ente emisor, Cambio publicó el 31 de diciembre de 2018 que en el período republicano (1950-2005) el promedio anual de la deuda externa fue de 50% respecto del PIB, índice que en la etapa del Estado Plurinacional (2006-2016) disminuyó a 18% por la mejora del nivel de actividad económica que experimentó el país con la nacionalización de los hidrocarburos.
Guillén destaca a Bolivia como ejemplo regional
El ministro de Economía, Mario Guillén, afirmó ayer que Bolivia se consolidó como ejemplo entre los países de Sudamérica, debido al crecimiento económico constante y sostenido que registró en los últimos 13 años (2006-2018).
Remarcó que las medidas implementadas con el Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo permitieron diversificar los ingresos y evitar que la caída de los precios de las materias primas afecte al desarrollo del país.
Destacó a la inversión pública como el principal factor que impulsa el crecimiento.
“Creo que estos 13 años Bolivia ha sido un ejemplo en la región, somos una economía que creció constantemente, de manera sostenida”, manifestó Guillén.





EL MOVIMIENTO PARA DETENER AL PRESIDENTE DE BOLIVIA, EVO MORALES

El desprecio por la constitución ha provocado una reacción violenta

The Economist de Londres (www.economist.com)

Al margen de otros presidentes latinoamericanos con inclinaciones autoritarias, Evo Morales ha dominado a su país menos a través de la coerción que a través del consentimiento. La economía de Bolivia ha crecido en un promedio de casi el 5% al ​​año durante sus 13 años en el poder, el doble del promedio de América Latina. Aunque sigue siendo el país más pobre de América del Sur, la pobreza extrema se ha reducido en más de la mitad, según el Banco Mundial. Indígenas y mestizos bolivianos, una mayoría de la población, han logrado avances sociales y económicos bajo el primer presidente con raíces indígenas. En 2017 celebró esos logros construyendo un museo en su ciudad natal, cuya colección presenta retratos de él mismo.
Morales, ex líder de un sindicato de cultivadores de coca, ha ganado tres elecciones de manera justa y con grandes márgenes. Espera ganar un cuarto en octubre. Pero sus intentos de prolongar su presidencia se han vuelto cada vez más serios. Ha reforzado su control sobre la comisión electoral supuestamente independiente. El gobierno se ha apoyado en la prensa, por ejemplo, retirando la publicidad de los periódicos críticos. Aunque el señor Morales podría ganar una elección justa en octubre, muchos bolivianos están preocupados de que se mantenga en el cargo sin importar la votación. Ese miedo ha provocado una reacción violenta, que ha dado corazón a una oposición dividida.





 ¿HACIA DÓNDE SE DIRIGE NUESTRA AGITACIÓN POLÍTICA? MIRA A BOLIVIA

LSE de Londres (www.blogs.lse.ac.uk)

La historia reciente de desintegración política de Bolivia ofrece información vital sobre cómo y por qué los sistemas de partidos en Occidente están perdiendo relevancia. Todo apunta a un futuro en el que los cambios en la naturaleza del trabajo y los reajustes políticos a lo largo de líneas raciales, religiosas, étnicas, lingüísticas y territoriales podrían marcar el final del proyecto liberal, escribe Jean-Paul Faguet (Desarrollo Internacional de LSE).
El declive de los principales partidos políticos y el resurgimiento del populismo han sido evidentes en Occidente desde hace algunos años. Esto no se limita a ciertos líderes carismáticos o cuestiones políticas particulares. Algo mucho más grande y más profundo está en el trabajo.
Sé testigo del colapso de los partidos que gobernaron Italia durante el período de posguerra; el declive de los partidos centro-derecha y socialistas de Francia; y la agitación entre demócratas y republicanos en los Estados Unidos.
En todo el Oeste, no solo los partidos particulares, sino los sistemas de partidos enteros están perdiendo su relevancia. Por "sistemas de partidos" me refiero a partidos organizados en un equilibrio competitivo a lo largo de un eje ideológico capitalista-trabajador de izquierda-derecha.
Habiendo dominado el siglo XX y presidido por un enorme cambio social y económico, estos sistemas se están desintegrando repentinamente a nuestro alrededor.
Los líderes bien preparados y experimentados no pueden movilizar a los votantes. Los partidos establecidos, incluso países enteros, están cayendo en manos de carismáticos y extremistas. A dónde va todo esto?
Para citar a Niels Bohr y Yogi Berra: predecir es difícil, especialmente sobre el futuro. Pero como sostengo en un artículo recién publicado en el Diario de la Democracia, podemos abrir una ventana analítica hacia el futuro al examinar la experiencia de Bolivia.
La desintegración de la política en Bolivia.
Bolivia? Sí, Bolivia. Precisamente porque es uno de los países más pobres del hemisferio occidental, la política de Bolivia nunca fue tan institucionalizada ni sus partidos tan fuertes como los de los países más ricos.
Pero ha sufrido muchos de los mismos choques económicos, interrupciones tecnológicas y cambios sociales y ambientales en países mucho más desarrollados.
Es por eso que la desintegración de su política comenzó antes y se desarrolló más rápido que en otros lugares. Al ajustarse al contexto, Bolivia ofrece información sobre cómo funciona la desintegración política y pistas sobre hacia dónde puede ir.
Durante la segunda mitad del siglo XX, el sistema de partidos políticos de Bolivia fue un componente sorprendentemente robusto de una democracia frágil. ¿Por qué, a principios del siglo XXI, colapsó repentinamente, para ser reemplazado por Evo Morales y su etno-populista Movimiento al Socialismo (MAS)? Primero, consideremos el sistema antiguo.
A pesar de los muchos golpes de Estado bolivianos, desde 1953 en adelante, su política se caracterizó por partidos organizados a lo largo de un eje de izquierda / derecha, trabajo / campesino contra negocio / capital típico del siglo XX, y este arreglo fue notablemente estable.
Este sistema fue tan dominante que los mismos partidos e individuos sobrevivieron a los disturbios civiles, a la insurgencia de la guerrilla, a la hiperinflación, a la crisis económica, a los cambios sociales y a muchos golpes de estado, y regresaron repetidamente para tomar las riendas del poder. ¿Por qué la política colapsó repentinamente en 2003?
Aquí se confunde la sabiduría convencional. Simplemente no es creíble que una disputa sobre un gasoducto hacia Chile, el viejo enemigo, matara no solo a un presidente y su gobierno, sino a los partidos políticos de Bolivia, el sistema de partidos y el eje dominante de la competencia política.
Todos estos habían sobrevivido mucho peor. Otros culparon al pobre desempeño económico, pero eso tampoco es creíble. La economía había crecido continuamente desde 1986. Un sistema que sobrevivió a la hiperinflación en la década de 1980 no fue derrocado por un crecimiento del 2.7 por ciento.
El colapso de la política de Bolivia fue causado por algo mucho más profundo y más largo en la fabricación. Fue un terremoto político que reemplazó el eje primario de la competencia política con un nuevo eje mejor adaptado a su gran división social real.
La competencia política que enfrenta a los trabajadores contra los capitalistas nunca tuvo sentido en un país pobre que carecía de ambos. Competir por la identidad étnica y cultural tenía mucho más sentido en una sociedad dividida por ambos.
Las lecciones de Bolivia para Occidente.
¿Qué lecciones tiene la experiencia boliviana para Occidente? Primero, los sistemas de partidos políticos, incluso los que obviamente son exitosos, se deshacen una vez que pierden sus amarras en los temas que más preocupan a los votantes. Las historias de colapso político tienden a contarse en términos de guerras y crisis económicas. Estos no son esenciales.
La política puede colapsar y lo hace en tiempos de paz cuando la economía es aburrida. Lo esencial es el vínculo entre las partes y la división social. Donde falta, los partidos están condenados.
Segundo, la vieja división obrero-capitalista de la política occidental es cada vez más obsoleta. A medida que la industria manufacturera y la industria pesada disminuyen, llevan consigo a una clase de trabajadores que se identifican fuertemente entre sí contra un enemigo común.
La naturaleza cambiante del trabajo, desde un compromiso a tiempo completo ya largo plazo entre empleadores y trabajadores, hasta "conciertos" flexibles con pocos beneficios o garantías, más niveles crecientes de informalidad, está socavando aún más la política de izquierda-derecha.
En toda Europa, los partidos fundados para representar a los trabajadores industriales no pueden aspirar a ganar elecciones, ni siquiera a mantener un propósito, mientras que los "trabajadores como trabajadores" desaparecen. Esta es la razón por la cual la agitación actual en los socialistas franceses, el Partido Laborista del Reino Unido, los socialdemócratas de Alemania y el Trabajo en los Países Bajos no es circunstancial sino existencial.
Tercero, Bolivia ilustra cómo las partes encuentran difícil cambiar sus valores y posiciones fundamentales porque han invertido mucho en la construcción de reputaciones basadas en ellos. Tanto los políticos como los activistas se oponen a los grandes cambios.
A medida que la sociedad cambia, los partidos tienden a quedarse atrás. El cambio en el sistema político tiende a tomar la forma de reemplazo: surgen nuevos partidos y movimientos y se hacen a un lado los partidos establecidos que ya no son relevantes.
Cuarto, ¿en qué división subyacente se anclará una nueva política? Aunque son difíciles de predecir, las narraciones más convincentes hoy en día, tanto en Occidente como en Bolivia, giran en torno a la raza, el origen étnico y el lugar.
Una nueva política de este tipo se desarrollará de manera diferente en diferentes países dependiendo de sus historias y de cómo la identidad interactúa con la geografía. En países donde ningún grupo es dominante, los sistemas de partidos pueden agruparse alrededor de la identidad per se.
Pero donde un grupo domina, puede surgir un nuevo eje que vincule al partido de este grupo en un extremo con un partido cosmopolita que niega, o busca minimizar, las diferencias de identidad en el otro. Vemos esto en Europa y los Estados Unidos ahora, así como en Bolivia.
¿El fin del proyecto liberal?
En términos históricos, esta es una inversión extraordinaria. La Ilustración creía en la igualdad de la humanidad. El liberalismo, en el sentido clásico de la palabra, buscaba superar las divisiones basadas en la identidad.
En países como Estados Unidos y Francia, los liberales construyeron no solo políticas, sino identidades nacionales basadas en ideales compartidos, no en colores de piel o tradiciones culturales.
Las partes dispuestas en un eje de izquierda contra derecha eran accesibles para todos, sin importar su identidad. El peligro ahora para Occidente es que se forje una nueva política en torno a la raza, la religión, la etnicidad y el idioma. Esto podría marcar el final del proyecto liberal.
Quinto, cualquier nueva política de identidad está destinada a ser mucho más exclusiva, construida en categorías a las que solo algunos pueden acceder. Esto representaría un peligro no solo para ciertos países sino también para la democracia como ideal. La razón es que los compromisos políticos necesarios para hacer que la democracia funcione son más fáciles de encontrar en el espacio económico.
El cambio tecnológico y organizativo tiene el hábito de aumentar el tamaño del pastel económico, facilitando opciones de política de suma positiva que son mutuamente beneficiosas. Por ejemplo, las reformas revolucionarias del siglo XIX enfrentadas por muchos países occidentales se vieron aliviadas por las reformas de la educación, la salud y el bienestar.
Éstos mejoraron enormemente las vidas de los trabajadores, pero al mismo tiempo los hicieron, y por lo tanto las empresas, más productivos. Los trabajadores se beneficiaron y los capitalistas también.
Los compromisos mutuamente beneficiosos son más difíciles de encontrar en las políticas de identidad. Las divisiones son más rígidas y las recompensas son a menudo posicionales, medidas en términos de estado. Como resultado, tales concursos tienden a ser de suma cero: para que yo gane, usted debe perder. Los juegos de suma positiva son menos, y el riesgo de conflicto es mayor.
La desaparición de la política de izquierda-derecha, y el aumento de los choques de identidad, amenaza con alejarnos unos de otros, incluso cuando elimina los medios para encontrar un acuerdo. Es un giro triste y peligroso para Occidente que puede cambiar para siempre quienes somos.





PETROLERA ARGENTINA COMPRÓ A EMPRESA CANADIENSE QUE EXPLOTA LITIO
                                                                                                                          
Desde el mercado se explicó que los activos de LSC Lithium están ubicadas en el "Triángulo de litio", un área en la intersección de Argentina, Bolivia y Chile donde están los depósitos de salmuera de litio más abundantes del mundo.

MDZOL de Argentina (www.mdzol.com)
                                                                                                
La compañía argentina Pluspetrol compró los activos locales de litio de la compañía canadiense LSC Lithium Corporation, por casi US$85 millones, que desde 2016 opera proyectos de explotación del mineral en las provincias de Saltas y Jujuy.
Pluspetrol es la tercera petrolera del país y para ingresar al negocio minero creó a mediados de participación del 60% en el área Salar de Arizaro, en Salta, de la cual LSC poseía el 40% restante.
Todas las operaciones de LSC, que totalizan aproximadamente 300.000 hectáreas, están ubicadas en el "Triángulo de litio", un área en la intersección de Argentina, Bolivia y Chile donde están los depósitos de salmuera de litio más abundantes del mundo.
La empresa canadiense -que se desprendió de sus participaciones en el país a raíz de un proceso de revisión estratégica, contaba con casi 10 años de experiencia en la región con especial desarrollo de los proyectos Pozuelos (100% de participación) y Pastos Grandes (100%) en la provincia de Salta.
La firma canadiense también poseía el desarrollo de los proyectos Salinas Grandes (51%) entre las provincias de Salta y Jujuy; Río Grande (100%) también en Salta; y Jama (68%), en Jujuy.





¿QUÉ COMEN LOS PRESIDENTES DEL MUNDO?

Donald Trump volvió a demostrar esta semana que se enorgullece de alimentarse de hamburguesas y pollo frito; pero no es el único que tiene extrañas filias en materia gastronómica: que se lo pregunten a Putin o a Evo Morales

La Voz de Galicia, España (www.lavozdegalicia.es)
                                                                                    
No existe desagradable situación que no pueda salvar un Big Mac. Así de claro lo tiene Donald Trump, que pese a que Estados Unidos vive el cierre de gobierno más largo de la historia de la democracia, con más de 800.000 trabajadores afectados y los ministerios bajo mínimos, decidió salvar los muebles en una cena en la Casa Blanca con los Clemson Tigers (ganadores del campeonato nacional de fútbol americano) ofreciéndoles hamburguesas de Mc'Donald's, Burger King y Wendy's (ni rastro de algún ejemplar de Five Guys, las favoritas de Obama). ¿Y qué hay de malo? debió pensar el magnate, que se enorgullecía de entregar su comida favorita a los jóvenes. 
Es por todos conocido, sobre todo porque el propio presidente norteamericano no lo oculta, que es un fan incondicional de la comida rápida. Además de las hamburguesas, los bocadillos y el pollo frito también están en su top ten; siempre, claro, acompañados de Coca-cola. Ni agua, que debe ser para cobardes, ni alcohol, ya que Trump es un abstemio convencido.
Aunque pueda resultar excéntrico que un mandamás de la talla del neoyorquino se alimente como lo hace, si se hace un repaso por los hábitos alimenticios de otros mandatarios del mundo uno puede llevarse alguna que otra sorpresa. O no. Pues el poder hace estragos hasta en el estómago. 
Lo sabe bien la mujer de José Luis Rodríguez Zapatero, Sonsoles Espinosa. Como cuenta el libro de Pilar Cernuda Moncloa Confidencial: los secretos de los presidentes de España, cuando la pareja se instaló en la residencia oficial, Sonsoles prohibió los fritos, las natas y los dulces. Había que cuidar la línea si uno está en primera plana de la esfera pública; pero nada le dijo a los cocineros de los espaguetis a la puttanescalos favoritos del expresidente socialista, una bomba de hidratos que comía con relativa frecuencia. Según cuenta Cernuda en estas páginas, pocos presidentes españoles se metieron en los fogones, pero Felipe González lo hacía de vez en cuando para preparar todo tipo de pescados que le mandaban de Andalucía mientras se cortaba unas tapitas de jamón al más puro estilo Bertín.
Reacios a hablar de lo que comen o dejan de comer en la Moncloa, parece que son sus parejas las que tienen que sacar a relucir por dónde tiran los presidentes en materia gastronómica. En el caso de Pedro Sánchez, del que se sabe que le pirra la comida japonesa, se hace el escurridizo cuando le preguntan si le gusta cocinar. Aunque gracias a las declaraciones de Begoña Gómez, su mujer, los españoles ya saben que el madrileño sabe hacer espaguetis... y hasta ahí puede leer.
Ruleta rusa
Por lo menos, aunque no sea un cocinero de pro, no tiene al servicio de la Moncloa jugando a la ruleta rusa. Y nunca mejor dicho, porque Vladimir Putin, según ha publicado el diario The Independent, tiene desde hace años en nómina a una persona que prueba todos y cada uno de los platos incluidos en su menú del día para comprobar que la materia prima no está envenenada. Por cierto, en muchas de estas ocasiones, al empleado le toca catar cangrejo y caviar, dos de los productos favoritos del presidente ruso, que ha reconocido en más de una ocasión que es un auténtico fanático de la cocina de su país.
Hay maneras y maneras de vanagloriar los platos autóctonos. Probablemente Evo Morales no tenga muy clara esta idea. El presidente de Bolivia, que es un férreo defensor de la cocina local, y cada vez que puede menciona las bondades de la lagua de maíz (una sopa originaria de Cochabamba), generó todo un revuelo mediático cuando relacionó el consumo de la Coca-cola y el pollo con la homosexualidad y la calvicie. Que no se entere Trump.
Quien reconoce abiertamente que, pese a vivir en el país de la cerveza, no puede resistirse a un buen vino es Angela Merkel. Aficionada a tomarse una copita de Malbec, puede acompañar perfectamente una sopa de patata, algún queso o la salchicha de cerdo con col, sus platos favoritos, con esta variedad.