Friday, November 22, 2019

LULA DA SILVA: "MI AMIGO EVO MORALES COMETIÓ UN ERROR AL BUSCAR UN CUARTO MANDATO"


Hace dos semanas, el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva salió de la cárcel tras más de un año y medio, beneficiado por un fallo judicial. Dos días después, su exsocio regional Evo Morales renunciaba a la presidencia en Bolivia, presionado por las Fuerzas Armadas y en medio de denuncias de fraude en las elecciones en las que hubiera obtenido su cuarto mandato.
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"Mi amigo Evo cometió un error cuando buscó un cuarto mandato como presidente", consideró Lula al respecto en una entrevista con el diario británico The Guardian, pero agregó que "lo que le hicieron fue un crimen, fue un golpe de Estado".
"Esto es terrible para América Latina", dijo, al tiempo que se manifestó "emocionado" por el regreso del kirchnerismo en la Argentina, con Alberto Fernández como presidente electo, y con el gobierno del líder izquierdista Andrés Manuel López Obrador en México.
Evo Morales, de 60 años, había estado casi 14 en el poder cuando intentó hacer valer su polémico triunfo electoral del 20 de octubre para un cuarto mandato hasta 2025. Observadores de la Organización de Estados Americanos encontraron irregularidades en los comicios de octubre y su principal rival, Carlos Mesa, los calificó de "monumental fraude", lo que desató masivas protestas en Bolivia.
Morales, que tuvo que asilarse en México tras perder el apoyo de las Fuerzas Armadas y la policía, denunció un "golpe político, cívico y policial" instigado por la derecha boliviana.
Para poder presentarse a un cuarto mandato, el expresidente de Bolivia había requerido la habilitación mediante una polémica sentencia del Tribunal Constitucional en 2017, contra lo decidido un año antes en un referéndum nacional.
Su futuro
Lula, quien salió de la cárcel el 8 de noviembre tras haber cumplido 19 meses de prisión por corrupción pasiva y blanqueo -tras un juicio que lo condenó a casi nueve años de prisión- dio a entender además que puede no presentarse a las elecciones de 2022.
Al salir de la cárcel, el expresidente brasileño había llamado a su Partido de los Trabajadores a reconquistar el poder en manos del ultraderechista Jair Bolsonaro. Pero en declaraciones al diario británico subrayó que para los próximos comicios él tendrá 77 años, y que podría no presentarse. "La Iglesia católica, con 2000 años de experiencia, jubila a sus obispos a los 75", expresó.
Lula, al que la justicia permitió agotar todos sus recursos judiciales en libertad, precisaría que su sentencia fuera anulada para poder ser de nuevo candidato tras haber ganado las presidenciales de 2002 y 2006.
Mientras tanto, Lula participará este fin de semana del congreso del Partido de los Trabajadores (PT), en el que se designará a la nueva dirección del espacio, actualmente presidido por la diputada Gleisi Hoffmann, que busca la reelección.
Contra Bolsonaro
En la entrevista, Lula apuntó contra Bolsonaro, quien -según él- "quiere destruir todas las conquistas democráticas y sociales de las últimas décadas". " Esperemos que Bolsonaro no destruya Brasil, que haga algo bueno por el país. pero lo dudo", dijo.
Además de cuestionar la política doméstica del mandatario ultraderechista (dijo que está "rodeado de paramilitares"), también criticó sus vínculos con el mundo. " Su sumisión a Trump y Estados Unidos... es realmente vergonzosa", expresó. (LA NACION DE ARGENTINA)





BOLIVIA, UN GOLPE A LA DIGNIDAD DE NUESTROS PUEBLOS
                                                                                                                                                                                          
Para la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Paralsur, en el país andino hubo una interrupción inconstitucional del orden democrático.

La Voz de Argentina (www.lavoz.com.ar)
                                                   
Es una realidad inocultable que nuestros pueblos están viviendo un momento de profunda ebullición en defensa o exigencia del respeto a sus más elementales derechos ciudadanos. Las masivas marchas en Ecuador y las enormes movilizaciones populares en Chile así lo demuestran.
En uso de su legítimo derecho a manifestarse, estos pueblos se han puesto de pie y encontraron como respuesta la más brutal represión por parte de gobiernos elegidos democráticamente.
Que el pueblo chileno pida la renuncia de Sebastián Piñera no es otra cosa que el hartazgo acumulado por décadas de postergación en beneficio de una insignificante minoría. Nadie puede hablar de que se esté gestando un golpe contra su presidente.
Todo lo contrario es lo que vemos en el Estado plurinacional de Bolivia. Evo Morales Ayma, reelegido presidente en las elecciones del 20 de octubre pasado y a dos meses de finalizar su mandato, fue obligado a renunciar por las fuerzas armadas, luego del amotinamiento de las fuerzas policiales junto a la violencia incitada por Luis Fernando Camacho para generar caos y enfrentamientos en la población.
Hablamos de un golpe de Estado cívico-militar-policial, planificado y orquestado para impedir que Evo Morales continúe y profundice sus acciones a favor de las mayorías populares, indígenas y campesinas.
Sin una declaración de fraude de la OEA (convocada para auditar el escrutinio); con una senadora autoproclamada presidenta, en ausencia de los dos tercios de las cámaras (todos del MAS por habérseles impedido el ingreso al recinto); con una represión salvaje hacia todos los que se movilizan en defensa del orden constitucional; con un apagón informativo que impide a la población informarse de lo que sucede; con un presidente obligado a exiliarse por correr riesgo su vida y la de su familia, estamos frente a un golpe de Estado que nos retrotrae a las peores épocas de las dictaduras militares.
Apenas tuvimos noticias de lo que acontecía en Bolivia, desde la Comisión de Ciudadanía y Derechos Humanos del Parlasur, que presido, solicitamos a la Mesa Directiva constituirnos en el territorio boliviano, a fin de realizar un llamado al respeto del orden constitucional, que evitara derramamiento de sangre.
En estos momentos, y a través de nuestra comunicación con legisladores bolivianos, estamos a la espera de que nos habiliten para poder viajar y desde allí supervisar la situación de los derechos humanos en el país, a partir de las graves denuncias sobre violaciones a estos durante los sangrientos episodios que todos conocemos. Hemos convocado también a diversos organismos para sumarlos a la delegación.
En la sesión plenaria del 11 de noviembre, aprobamos por amplia mayoría "rechazar el golpe cívico-militar en curso en el Estado plurinacional de Bolivia, contra el gobierno democráticamente electo del presidente Evo Morales, así como la estrategia de violencia política extrema instrumentada por milicias privadas con la complicidad de mandos militares y policiales contra integrantes del gobierno y sus familias".
Y resolvimos "realizar un llamado a la comunidad internacional a demandar la protección de la vida del presidente Evo Morales y de los integrantes de los poderes Ejecutivo, Legislativo y gobiernos locales, así como de sus familiares, ante la ola de violencia desatada por los promotores del golpe de Estado".
Derechos humanos
En la misma resolución, el Parlasur declaró su "desconocimiento a cualquier régimen surgido del golpe de Estado" y encomendó a nuestra Comisión realizar el seguimiento permanente de la situación en cuanto a las denuncias de violaciones a los derechos humanos luego de la ruptura del orden democrático en Bolivia.
“Estamos dejando a Bolivia con soberanía e independencia de Estado (...) con dignidad e identidad del pueblo boliviano, con muchas conquistas sociales universalizadas”. Estas palabras pertenecen al presidente Morales al momento de dimitir.
Y es que efectivamente, luego de 13 años de gobierno, Bolivia se convirtió en el país con más desarrollo de la región. Y no sólo por los índices de crecimiento económico sino por la inclusión de las inmensas mayorías a través de la igualdad de oportunidades que les permitieran gozar de una vida digna.
Sabemos que la avaricia imperialista de los Estados Unidos y de sus cómplices locales nunca va a permitir la autodeterminación soberana de los pueblos y están y estarán siempre al acecho para impedirlo.
Pero sabemos también que un pueblo que fue reconocido en sus derechos y su cultura y que ha recobrado su dignidad difícilmente esperará pasivo el desenlace y seguirá de pie, luchando, para continuar por la senda de su felicidad.
La restitución del orden constitucional es el único camino.





BOLIVIA, UN GOLPE A LA HERMANDAD LATINOAMERICANA

Noticias Urbanas de Argentina (www.noticiasurbanas.com.ar)
                                               
Lo que sucedió en el país hermano de Bolivia tiene nombre propio y es “golpe de estado”. Pero, a pesar del inmenso dolor que debe estar sufriendo el pueblo boliviano, luego de 12 años en los que se lograron una gran cantidad de derechos, el profundo daño también se provocó en nuestra región, convulsionada además por lo que está sucediendo en Chile y en Ecuador.
El triunfo electoral de Alberto Fernández y la liberación del expresidente de Brasil, Lula Da Silva, claramente generaron revuelo en el país del Norte y las respuestas están a la vista. Le tienen miedo a la unidad entre países de nuestra región, a la hermandad latinoamericana. Y convengamos que Estados Unidos no se caracteriza por ser una nación pacífica y Bolivia tiene recursos muy valiosos (los yacimientos de gas, la mayor reserva de litio del mundo en el salar de Uyuni, etc.).
En Bolivia, hubo Golpe de Estado y basta con repasar los sucesos desde que Evo Morales fue proclamado nuevamente presidente en las elecciones del 20 de octubre. Cinco días más tarde, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia anunció la victoria del oficialismo por más del 47% y se evitaba la segunda vuelta. Pero la OEA (Organización de Estados Americanos) denunció irregularidades y recomendó rehacer las elecciones. Evo accedió y propuso elegir de nuevo, sin embargo la oposición y los golpistas no quisieron, y todo terminó con las Fuerzas Armadas pidiendolé al todavía presidente democrático que renuncie. Ante las revueltas sociales organizadas por el líder civil opositor Camacho, que atacó a familiares, funcionarios, sindicalistas y al pueblo indígena, Evo no tuvo más opción que renunciar, para preservar la integridad de los compañeros bolivianos. No se respetaron ni la democracia ni las instituciones. Fue un golpe de estado.
Hay que preservar la institucionalidad de un estado; cuando una democracia está en crisis o corre peligro no se resuelve con fuerza militares haciendo recomendaciones antidemocráticas por el contrario se resuelve con más democracia.
Cada pueblo debe resolver su destino con el voto popular y sin presiones internas ni externas.
Evo nacionalizó el petróleo, las eléctricas y las empresas de gas, desdolarizó tarifas, llegó a menos de 2% anual de inflación nacional, realizó la reforma agraria, redujo a la mitad la pobreza y el desempleo que tenía Bolivia hasta el 2005, entre otras tantas conquistas sociales. Eso no lo puede permitir el Neoliberalismo, por eso atacan. Los compañeros bolivianos, como los chilenos y los ecuatorianos no se rinden y siguen luchando en las calles, contra las fuerzas armadas y contra el poder económico.
Siento un enorme orgullo de que Alberto Fernández sea nuestro próximo presidente, porque intervino y actuó como enlace para que México le diera asilo a Evo Morales. Es triste que Macri solo diga que “los argentinos estamos preocupados por lo que pasa en Bolivia”, cuando todos sabemos que hay un atentado a la democracia.
Lo que pasa en Bolivia no es un hecho aislado para la región, es un precedente. Es una demostración de que desde el Norte van a hacer lo que sea para limitar el progreso de nuestros pueblos. Ganó Alberto, Lula libre, el pueblo de Chille despertó, la reelección de Evo, la lucha de los hermanos ecuatorianos contra el ajuste del FMI, se empiezan a respirar nuevos aires en la región y eso a Estados Unidos no solo lo incomoda, le molesta.





MILITARES Y POLICÍAS EN BOLIVIA: RENCOR HISTÓRICO EN LAS ENTRAÑAS DEL APARATO POLÍTICO FASCISTA

Público de España (www.blogs.publico.es)
                                                                                             
Bolivia vive un momento más de desgarramiento social y político en su larga historia de inestabilidad y golpismo cívico-policial-militar. Lo que le ocurre, más allá de la tragedia que vive este pueblo heroico, tiene demasiadas paradojas como para dejarlas pasar por alto. La primera de ellas es la hasta ahora incomprensible aventura destructiva de un país que enfilaba al siglo XXI por la ruta inédita de ser ella misma. Nunca como ahora el país había logrado lo que muchos otros envidian para sí mismos: crecimiento económico sostenido, estabilidad política, unidad nacional en construcción e inserción internacional respetable, amén de los logros sociales y la derrota secular de las dos maldiciones del subdesarrollo: extrema pobreza y analfabetismo.
La segunda paradoja es sostener que hubo sucesión constitucional cuando en realidad de lo que ocurrió fue un asalto planificado al poder. Desde la realización de cabildos sucesivos en el país como simulación democrática hasta el motín policial lo que hubo fue un manejo del tablero político arteramente orquestado, desde tiempo atrás, en las entrañas del imperio con la complicidad de las élites regionales racistas que se enfundan en una religiosidad casi macabra. Jeanine Añez, autodenominada “Presidenta Constitucional”, explica una ascensión ilegal e ilegítima al poder que no es más que el corolario del diseño golpista tejido finamente durante los últimos 3 o 4 años. Este remate fascista estuvo precedido por un conjunto de operaciones encubiertas que se desplegaron sistemáticamente y que los órganos de inteligencia fueron incapaces de advertir o que los encubrieron.
La tercera paradoja es el penoso papel de los medios de comunicación que cuando se les antoja se llaman democráticos, transparentes e independientes. Hoy, apenas son un manojo inescrupuloso y ruin de información sesgada o para decirlo brevemente constituyen una maquinaria de manipulación vergonzosa al servicio de los intereses empresariales monopólicos. Junto a la planoplia de la mentira sistemática, dirigida desde la diplomacia pública norteamericana, las redes sociales cumplieron el perverso papel de filtrar desproporcionadamente, en contenido como en alcance, sólo la supuesta “maldad masista, incluido el fraude descomunal”, encubriendo al mismo tiempo la brutalidad y la  violencia del paramilitarismo comiteísta cruceño, de las bandas armadas cochalas o del sicariato paceño.
La cuarta paradoja tiene que ver con el papel de la estructura monopólica de la violencia legítima destinada a proteger el Estado y al ciudadano cuando en la realidad lo que ahora produce es violencia, muerte y terror estatal para sostener un régimen ilegítimo contra la voluntad popular mayoritaria.  Nunca como ahora policías y militares enfundados en la supuesta defensa de la democracia y el control de la protesta callejera llevaron tan lejos sus armas represivas comandados desde “cuartos de guerra”.
Cobijados por el nuevo régimen violento militares y policías conviven hermanados por la sangre y el luto de decenas de bolivianos en medio de sus odios ancestrales con un mando político transitorio que ignora su controversial pasado.
¿ Cómo entender que militares y policías, cuyo rencor recíproco a lo largo de más de un siglo, que marcó a fuego sus distantes historias institucionales, soporten hoy la estructura gelatinosa de un régimen que solo ha producido muertos y heridos?
Más allá del surrealismo que nos envuelve, policías y militares libran en medio del golpe de Estado una guerra silenciosa que no parece cesar a pesar de la cantidad de muertos que lleva el sello de sus armas letales. El encono que envuelve a ambas instituciones cuya historia no termina de despejarse en el siglo XXI tiende a constituirse en el límite real del régimen golpista.
Los síntomas del encono empiezan a salir a flote en medio de las turbulentas manifestaciones sociales. Ambos frentes represivos se acusan mutuamente de haber disparado contra civiles indefensos responsabilizándose en medio de la convulsión social. Policías acusando a militares y militares acusando a policías es una constante que tiende a profundizarse a medida que pasan las horas.
El tragicómico papel de la Fiscalía General del Estado apareciendo en escena tratando de calmar el pánico corporativo con el argumento de que las muertes se produjeron por “armas largas” es ya un síntoma de la crisis que se anuncia irreversible. Por su parte, para evitar más conflicto entre ambos y para distraer la atención de la opinión pública el sector radical del gobierno, asesorado por agencias norteamericanas, apela al fácil expediente de culpar a extranjeros armados como las FARC, cubanos, colombianos y venezolanos, por las muertes que dejan a su paso las fuerzas represivas oficiales.
La disputa perenne por preservar la cercanía al poder político desde ambas instituciones empieza a producir sus propios cismas internos con las consecuencias de una posible debacle del gobierno golpista y fascista sustentado en el poder de las bayonetas, los gases y el plomo.
Los militares por dentro
Después de 16 años de haber ejecutado una de las mayores masacres sangrientas contra el pueblo de El Alto que supuso sanciones penales y encarcelamiento para los mandos de la época, las FFAA retornaron a las calles vestidos con su inconfundible kaki norteamericano con la misión de enfrentar la escalada de conflictos sociales en todo el país. El domingo 10 de noviembre, el Comandante en Jefe de las FFAA, Gral. Ejto Kalimán, aparentemente desconcertado y con voz trémula dispuso la salida de las FFAA a las calles cuyo resultado trágico hasta hoy supera los 20 muertos. La mitad de las víctimas, mayoritariamente jóvenes, corresponde a la “Masacre de Sacaba” del último fin de semana. Nada hace prever que esta decisión conduzca a Kalimán y sus comandantes sayones al mismo lugar donde cumplen sentencia sus antecesores responsables de la masacre sangrienta de El Alto en octubre del 2003.
La decisión de Kalimán que contrastó radicalmente con la del presidente Morales constituye una de las expresiones mayúsculas del fracaso educativo y pedagógico de las FFAA en situaciones de crisis política. Evo Morales renunció precisamente para evitar muertes innecesarias a contrapelo de Kalimán que dispuso la salida de los militares con las consecuencias conocidas. ¿Quién le impuso a Kalimán la orden para la salida de los soldados a la calle? ¿Qué motivó que esta decisión sea modificada 24 horas después, cuando le comprometió a su Capitán General que no movería ninguna unidad militar pretextando falta de equipo, munición y agentes químicos?
La autonomía política del Gral Kalimán en el momento de mayor crisis social y política que precipita el golpe definitivo retrata de alguna manera no solo el fracaso del mando político sobre la milicia sino la incomprensión de sus ethos profesional, su cultura e ideología corporativa conservadora, pragmática, oportunista e inmediatista. Ni siquiera el funcionamiento autista de la Escuela Antiimperialista sirvió para moderar la decisión de Kalimán en circunstancias que requerían un mínimo de fidelidad estatal.
El Alto Mando jugó su carta más crítica apoyado en conversaciones previas con Luis Fernando Camacho y funcionarios de la embajada de los EEUU. No hay que olvidar que Kalimán fue agregado militar en Washington durante un par de años y que una parte de su familia permanecía en los EEUU.
Actualmente, el personal militar que ocupa la cadena de mandos medios se encuentra en el dilema de salir a las calles para seguir reprimiendo a la gente o mantenerse en sus cuarteles debido a las funestas consecuencias derivadas de su intervención callejera. Pero la duda más fuerte surge de la responsabilidad militar o policial una vez retorne la calma al país. Muchos de los oficiales consideran que la Policía echará bajo los hombros de las FFAA toda la responsabilidad de los muertos y heridos puesto que solo ellos usan armas de grueso calibre. El cálculo postconflicto está empezando a minar la confianza de las bases en sus mandos a los que consideran irresponsables e inoportunos.
La valoración sobre la gestión de Evo Morales recorre los pasillos de los cuarteles. Sostienen que Evo los mantuvo fuera de todo conflicto social durante 13 años, situación que permitió que se incrementara su legitimidad institucional ante la opinión pública frente al descrédito de la Policía por sus evidentes actos de corrupción e indisciplina. Los oficiales admiten que su nivel salarial y su calidad de vida cambió sustantivamente con el “proceso de cambio” al mismo tiempo que su incursión en tareas sociales permitió ser considerados por el gobierno como “soldados de la patria”. El pago del bono “Juancito Pinto” o de la “Renta Dignidad” o su papel en la gestión de los desastres naturales encomendada a las FFAA permitió un acercamiento sensible a la sociedad. Además de lo anterior la valoración acerca del incremento del presupuesto de defensa, compra de activos y mejoramiento de la calidad de vida del soldado forma parte de su memoria inmediata.
Empero hoy, y a menos de una semana, un régimen de facto, comandado por un grupo político radical y dirigentes religiosos fanáticos está conduciendo a las FFAA a enfrentar el desprecio mayúsculo de la sociedad y la condena internacional cuyos efectos difícilmente será superados en las próximas décadas.
Al grito colectivo de ¡militares asesinos¡ en las calles los mandos medios temen sufrir consecuencias como las siguientes: 1) deserción de soldados en medio del conflicto, lo que significa una derrota moral sin precedentes, 2) Pérdida de poder en espacios que Evo Morales había logrado construir para garantizar su fidelidad como es el caso de la Seguridad Presidencial (USDE), acceso a cargos públicos de alto nivel (gerentes de empresas estatales) e inclusive a cargos diplomáticos, 3) Desprestigio institucional que derivaría en la disminución dramática de conscriptos para el servicio militar obligatorio que en realidad es la que justifica su existencia institucional, 4) Repudio popular permanente en las calles, 5) Procesos penales.
La desazón militar frente a los acontecimientos y el elevado número de víctimas fatales producto de la represión está conduciendo al cuestionamiento de sus altos mandos y a un nivel de desconfianza interna sin precedentes. En un radiograma enviado a las unidades militares de la 8va División del Ejército desde el Comando en Jefe de las FFAA del 14 de noviembre del 2019 se dispone que el cuerpo de oficiales “vigile la conducta de los cadetes, alumnos y soldados originarios de la región del Chapare dentro de todas las actividades que se desarrollen en las unidades”. Disposición de esta naturaleza solo expresa un temor casi visceral sobre sus propios soldados ratificando una vez más su condición de fuerza civilizatoria y de ocupación colonial.
Este radiograma expresa el miedo atroz al mundo indígena pero a su vez el desprecio y la desconfianza que le genera su presencia en las FFAA. Una verdadera aberración cultural y corporativa después de más de 35 años de democracia y 13 años de una aparente inclusión indígena en las FFAA. Este es el mejor ejemplo del fracaso de la presunta democratización militar y de la convivencia plurinacional e intercultural en el mundo uniformado.
Muchos oficiales sensibles al conflicto histórico con la Policía cuestionan la decisión desacertada e inoportuna de Kaliman porque habría “salvado” a la Policía en un momento clave de su crisis operativa. La quema de la whipala por efectivos de la Policía y el retiro de ese símbolo de su uniforme produjo un profundo malestar social que motivó ataques contra sus instalaciones obligándolas a clamar apoyo militar para ser salvados de la ira popular. El agravio contra la bandera reconocida constitucionalmente produjo un quiebre entre Policía y población rural e indígena.
Lo cierto es que el odio proverbial entre militares y policías no deja de fluir en medio de un golpe grotesco que se sostiene en el uso irracional de la fuerza y en la conducta racista del gobierno que tiene mucho parecido a las añejas dictaduras militares guiadas por consignas ultramontanas extranjeras.
El golpe de Estado contra el proceso democrático liderado por Evo Morales tiene el sello inconfundible de las FFAA como actor protagónico aunque fue la Policía Nacional quien encabezó el golpe desde la ciudad de Cochabamba el día viernes 8 de noviembre.  Al parecer, el domingo 10 de noviembre del 2019 pasará a la historia como uno de esos días tragicómicos en el que un general mediocre y oportunista como Kalimán, con un Estado Mayor pusilánime y envilecido, decidieron resignarse a servir los intereses de una Policía éticamente descompuesta, moralmente destruida y patéticamente circense que usó la biblia como escudo religioso para legitimar su sobrevivencia.
Algunos sectores de las FFAA consideraban que el asedio popular contra la Policía constituía el mejor momento para saldar cuentas por los hechos ocurridos en febrero del 2003. En aquella ocasión policías francotiradores, entrenados por los EEUU, asesinaron cobardemente a varios soldados del Regimiento Escolta Presidencial cuando una muchedumbre pretendía ingresar al Palacio de Gobierno en reacción a una medida económica antipopular. Según muchos oficiales, Kalimán se convirtió en un héroe proverbial de las vergonzosas jornadas golpistas policiales, un hecho jamás imaginado por las FFAA.
Triste papel político el de los militares que tuvieron que salvarle la vida a su histórico enemigo acérrimo cuando éste estaba al límite de su colapso represivo. El Comandante Departamental de la Policía de La Paz imploraba con lágrimas en los ojos ayuda a las FFAA para sostener el asedio de los movimientos sociales que pugnaban por la destitución de la presidenta autonombrada.
El apoyo militar a una policía languideciente en un escenario de disputa política fue un episodio excepcional. En 1952 el Ejército había sido derrotado por el movimiento obrero que dio lugar a que la Policía se montara en la espuma revolucionaria para vengarse del mal trato que los militares otorgaban a los carabineros de la época.
Normalmente la Policía Nacional se alineaba a los golpes militares en condición de furgón de cola y con el rabo entre las piernas en procura de lograr algún festín burocrático. El 10 de noviembre ocurrió todo lo contrario.
La Policía por dentro
El golpe de Estado promovido por las fuerzas policiales desde la ciudad de Cochabamba contra el gobierno de Evo Morales era un secreto a voces que fue maliciosamente ignorado por el Ministro de Gobierno, hábilmente manejado por el Comandante General de la Policía y eficientemente articulado por las fuerzas opositoras de derecha que sabían desde años previos que la Policía Nacional constituía un aliado formidable para sus planes desestabilizadores. La oposición, asesorada por agentes externos, hizo trabajo de relojería dentro de la Policía mientras el gobierno las ignoraba o solamente apelaba a ellas en casos de conflictividad social.
No cabe duda que en la cadena geográfica de control y mando de la estructura policial el departamento de Santa Cruz y en particular la ciudad de Santa Cruz constituía el eslabón más débil en el que se construyó una suerte de pacto de complicidad entre Ministerio de Gobierno y fuerzas policiales comandadas por mandos vinculados a la constelación delictiva regional. Paradójicamente, el lugar en el que el delito había adquirido dimensiones transnacionales y transfronterizas era precisamente en el que se construyó una arquitectura de regulación policial del delito como en el caso de la cárcel de Palmasola. De igual manera, esta red de complicidad político-policial alcanzaba a circuitos mafiosos del narcotráfico, tráfico de armas, casas de juego o tráfico de tierras en favor de extranjeros cuyo funcionamiento era operado por policías patrocinados políticamente.
Santa Cruz constituía una suerte de territorio autónomo policial que fue hábilmente usado por las fuerzas de oposición que vieron en sus márgenes de autonomía estatal las mejores condiciones para la conspiración sediciosa armada.
Durante los 13 años del gobierno de Evo Morales no se tuvo la capacidad de generar una política de institucionalización, modernización ni disciplinamiento profesional de las fuerzas policiales. Contrariamente, los mandos policiales, favorecidos por las rotaciones continuas, se beneficiaron de privilegios inimaginables a lo que se sumó una cultura de corrupción escandalosa, torpe o deliberadamente desatendida.
Solo al final del mandato de Morales la Policía fue beneficiada por un moderno sistema de control territorial en el marco de la seguridad ciudadana denominada BOL 110 que en buenas cuentas sólo incrementaba la capacidad de producción de información para fines informales. El soporte tecnológico sirvió como una concesión graciosa y electoralista que la Policía lo recibió sin el entusiasmo esperado.
La relación entre gobierno y policía en más de una década adoleció de fallas estructurales pero la peor de ellas fue encomendar a un funcionario de alto nivel una responsabilidad central cuando sus prioridades fueron  conducir equipos de fútbol.
Morales enfrentó varios episodios de insubordinación, motines y sedición policial que fueron aplacados después de negociaciones complejas pero que nunca lograron resolverse de manera estructural. Las raíces del descontento policial fueron retroalimentadas internamente manteniéndose este clima invariable y acumulativo a lo largo del tiempo. Simultáneamente, las descomunales prácticas de corrupción policial no recibieron el tratamiento adecuado ni proporcional desde el gobierno.
Los privilegios policiales, las prácticas de corrupción así como los amplios márgenes delictivos de naturaleza corporativa solo operaban y funcionaban en los niveles de mando dejando a los subalternos apenas las migajas o “mordidas”, situación que potenció el malestar policial subalterno cuya responsabilidad apuntaba al gobierno nacional.
Por otra parte, la privilegiada relación político-militar generó profundo resentimiento en la Policía Nacional. Los policías se veían como ciudadanos de segunda frente al trato considerado del gobierno a los militares tratados como ciudadanos de primera. La presencia del Presidente Evo Morales en los aniversarios militares, los discursos solícitos valorando el trabajo militar así como los privilegios y prerrogativas concedidas periódicamente constituyeron “golpes sistemáticos ofensivos” contra una Policía que operaba cotidianamente en condiciones deplorables.
El tratamiento inequitativo del gobierno nacional en favor de las FFAA -construcción de edificios, campos deportivos, compra de equipo y material militar, inversiones costosas en tecnología como radares etc – alimentó un fuerte rencor antimilitar y antigubernamental dentro de las fuerzas policiales. La parcialización explícita del gobierno de Morales en favor de las FFAA fue asumida como una humillación persistente que fue traducida en una narrativa antigubernamental por el cuerpo de oficiales sobre sus subalternos desamparados de información.
Además de la displicente relación entre Evo Morales y la Policía el gobierno nacional llevó a cabo una política de cercenamiento de sus principales fuentes institucionales de recaudación. Aunque las decisiones fueron correctas, dirigidas a eliminar la corrupción, ésta fueron interpretadas de modo distinto por la Policía en su afán de preservar nichos de privilegio burocrático.
Morales fue mucho más lejos respecto al recorte de las prerrogativas policiales al asignar a las FFAA la tarea de lucha contra el contrabando. Las unidades policiales especializadas de lucha contra el contrabando fueron disueltas y reemplazadas por unidades militares. Los militares ocuparon la frontera logrando romper redes de ilegalidad y control territorial que significó una doble amputación: para los grupos delictivos civiles que vivían del fecundo negocio del contrabando y para los policías que vivían de la protección de las redes de ilegalidad a las que otorgaban protección e impunidad.
Fue ésta la Policía sediciosa la que se enfrentó al gobierno de Evo Morales y la que produjo directa o indirectamente su renuncia. Nunca antes la Policía había logrado derrocar un gobierno democrático como lo hizo esta corporación indisciplinada y políticamente enferma.
El golpe cívico-policial no sólo tuvo un componente político sino también de naturaleza reinvindicativa alimentada por una memoria de oprobio, privaciones y maltrato.
Los motines policiales reflejaron un odio atroz contra el gobierno que estaba contenido y que estalló en sucesivas olas corporativas apoyadas por una clase media que se expresó en las calles dejando fluir su profundo malestar y desprecio contra un gobierno en plena retirada.
El golpe policial apoyado e impulsado en las calles por las protestas clasemedieras dejó entrever su finalidad multifascética.
En primer lugar sirvió como la mejor oportunidad para vengarse del gobierno por el conjunto de maltratos y desplazamientos institucionales, una suerte de catarsis corporativa inflamada en una retórica de odio y religiosidad que estalló sin que nadie se percatara de su potencial efecto.
Los motines encarnaban la tarea de recuperar sus privilegios corporativos que habían sido cercenados por razones políticas y cedidos a las FFAA por el gobierno nacional. El primer objetivo que logró recuperar la Policía por sus efectos simbólicos fue la Unidad de Seguridad Presidencial (USDE) de manos del Ejército. Consumada la renuncia de Evo Morales la Policía Nacional no tardó ni un minuto en hacerse cargo del dispositivo de seguridad de la Casa Grande del Pueblo obligando al cuerpo de seguridad presidencial a su desalojo inmediato de dicho edificio. Los más de 70 miembros de este equipo especial que protegieron a Morales durante más de una década tuvieron que replegarse casi de manera humillante al Estado Mayor de las FFAA a recibir sus nuevos destinos.
De igual manera y por asalto, la Policía Nacional restableció el control de los edificios del servicio de identificación personal (SEGIP) que había sido institucionalizado por el gobierno de Morales para cortar de raíz una de las mayores fuentes de corrupción policial.
La retoma policial de instituciones, espacios y prerrogativas formó parte de las promesas del caudillo cruceño Luis Fernando Camacho para precipitarlas al golpe, objetivo que se cumplió casi quirúrgicamente. En unos de los cabildos realizados en Santa Cruz Camacho se comprometió a devolverles todas las instituciones “arrebatadas injustamente por el gobierno nacional” y otorgarles un tratamiento salarial y beneficios de jubilación similares a los de las FFAA, un incentivo sin duda irrefutable.
Más allá de los complejos problemas que enfrenta el nuevo mando policial los efectivos están experimentando signos de un peligroso agotamiento físico después de más de 20 días de trabajo callejero y prácticas represivas. Empero, la autonomización policial en este contexto de crisis se traduce en una peligrosa actuación de pequeños grupos que operan con independencia del mando central. Este clima incierto, con un gobierno que apela al discurso recalcitrante y un ministro de gobierno impulsado por odios atroces contra funcionarios de gobierno está promoviendo la constitución de grupos policiales armados junto a bandas de paramilitares que trabajan bajo una lógica sicarial y vengativa.
En medio del desconcierto político ha surgido un nuevo factor de malestar policial generado por la otorgación de 34 millones de bolivianos a las FFAA para cubrir los costos de la logística represiva. Los miembros de la Policía Nacional sospechan que estos recursos servirían para favorecer a los mandos militares traducidos en “bonos de lealtad”. Al mismo tiempo el malestar se agrava contra el gobierno golpista y contra las FFAA al haberse aprobado el DS 4078 cuyo objetivo es autorizar el uso de la fuerza militar, equipos y armas, otorgándoles para el efecto la inmunidad respectiva, condición de la que no goza el cuerpo policial.
Conclusiones
Está claro que militares y policías constituyen las cornisas en las que se asienta el poder del gobierno golpista. También parece claro que estas cornisas sostienen disputas históricamente irresueltas e irreconciliables que con el paso de los días ofrecerán escenarios de mayor fractura y polarización. Más allá de su carácter provisorio, un gobierno con sentido común debiera empezar a conocer aunque palmariamente las profundas fracturas corporativas para evitar ser derrotados por sus consecuencias. Afortunadamente, el gobierno golpista sólo mira la sombra y no el hueso y por ello su tiempo es tan breve como el estallido convulso de ambos cuerpos que empiezan a retorcerse para anularse o destruirse mutuamente.
Que la sangre llegue al río no depende de los golpistas, depende en todo caso de las profundas heridas que han vuelto a ser abiertas bajo un mando político ignorante, arrogante, rabioso y suicida. El golpismo tiene sus límites paradójicamente en el uso de la fuerza policial y militar y dependerá de cómo se resuelve este duelo histórico en las entrañas del poder fascistoide.
Con una Policía Nacional enajenada por sus múltiples contradicciones internas y unas FFAA desconcertadas por la dimensión del conflicto y sus futuras responsabilidades política, jurídicas e institucionales los bolivianos viven un panorama desolador.





BOLIVIA, LOS INTELECTUALES Y LA INCOMODIDAD

Página 12 de Argentina (www.pagina12.com.ar)

"El intelectual está para incomodar" es el latiguillo utilizado por algunos intelectuales de América Latina y el Caribe para cuestionar en los últimos días a Evo Morales, quien sufrió un golpe de Estado y se encuentra asilado en ciudad de México, a 8500 kilómetros de La Paz. Desde esta perspectiva, Morales habría incurrido en una serie de errores que, indefectiblemente, llevaron a este desenlace. “Cayó por su propio peso" fue otra de las apreciaciones que giraron en torno a esa construcción de sentido, en la cual el líder aymara sería responsable máximo de la situación actual de Bolivia. La idea de este artículo no es discutir con tal o cual intelectual, sino con las ideas centrales que han planteado, en base a lo que está sucediendo en Bolivia.
Empecemos: ¿por qué a algunos intelectuales les resulta más fácil "incomodar" a un expresidente que está asilado en otro país para intentar salvar su vida que "incomodar" a un gobierno de facto como el de Jeanine Añez, que a lo largo de una semana cuenta ya con más de 30 víctimas fatales en sus espaldas? ¿No será que estos intelectuales se sienten “incómodos” de defender a un líder nacional-popular al que siempre cuestionaron cuando estaba en el Palacio Quemado? Un golpe debería, en cualquier caso, ser la “linea roja”: la condena al golpismo y el llamado a la defensa de la democracia boliviana primero, luego el debate en torno a la figura de Morales y sus posibles errores en el pasado.
Por otro lado: ¿qué le incomoda más a Añez, presidenta de facto de Bolivia? ¿Qué los intelectuales sigan debatiendo el referéndum del 21 de febrero de 2016 y la posterior repostulación de Evo o que cuestionen la feroz represión que tuvo lugar en Sacaba, Cochabamba, y Senkata, El Alto? Mientras nos volcamos a estas discusiones sobre liderazgos y relevos, relevantes dentro del campo de las Ciencias Sociales, hay decenas de muertos en las morgues. Hay madres llorando a sus hijos. Hay vía libre a las FFAA, a través del decreto 4078, que consagra impunidad para disparar sin ser penalmente responsable, en aras del “orden social”.
Sigamos: incómodo hoy en Bolivia es ser indígena, ante la brutal revancha racista y clasista que ya se erige sobre aquellos sectores que ampliaron sus derechos desde el 2006 a esta parte. La quema de la whipala por parte de los golpistas es parte de ese entramado. Incómodo es soportar los gases lacrimógenos y las balas de plomo de un gobierno que amenazó con una “cacería” a dirigentes del Movimiento al Socialismo y llegó a hablar de “sedición” de parte de algunos periodistas extranjeros que llegaron a cubrir lo que allí sucedía. Incómodo es comprobar que los propios dirigentes del MAS casi no emiten opiniones públicas, ante el temor de ser detenidos por el gobierno de facto, que los acusa públicamente de “terrorismo”.
Incómodo hoy en Bolivia es tener que contar lo que pasa desde los medios de comunicación concentrados. La mayoría de ellos se plegó al golpe de Estado y apoyan al gobierno de facto de forma indisimulada. Unitel Red Uno, Bolivia TV, ATB, PAT, RTP, Página Siete, El Deber, Fides y Erbol tienen una cobertura de respaldo a la gestión de la autoproclamada Añez. Aquellos periodistas que, dentro de estos medios, no comparten la línea editorial, tienen expreso temor de hacerlo público para no sufrir represalias. ¿Es raro? No, es una de las características de los gobiernos autoritarios: buscar una total hegemonía mediática que hable de enfrentamientos y culpabilice a los manifestantes, que intente instalar la vieja idea del “se mataron entre ellos”. ¿Los intelectuales no deberían estar discutiendo este cercenamiento a la libertad de expresión en vez de seguir repitiendo la parlanchina del “pero Evo”? ¿No sería intelectualmente más honesto?
Un intelectual no debe perder nunca su capacidad crítica. Partimos de esa base. Compartimos ese principio. Pero hay momentos y momentos para ejercer ese rol. ¿Los intelectuales cuestionaron a Allende una semana después del golpe de Estado en Chile? No, algunos con más tiempo y rigurosidad si hicieron una revisión de lo hecho y lo no hecho, pero siempre desde la honestidad intelectual y una lógica distancia temporal. ¿Qué hizo la mayoría de los intelectuales en ese tiempo? Condenar enfáticamente el golpe de Augusto Pinochet, que implantó una de las dictaduras más sangrientas y duraderas del continente. Imaginemos, por un segundo, el irrespeto que hubiera significado un “pero Allende” el 18 de septiembre de 1973.
Bolivia vive hoy las derivas de un golpe de Estado que inició con la violencia del dirigente cruceño Luis Fernando Camacho, la complicidad del candidato perdedor Carlos Mesa, un amotinamiento policial que liberó la Plaza Murillo y se consumó tras el llamado de las FFAA para que el presidente renuncie. Hay un Jefe de Estado constitucional, que debería haber finalizado su mandato en enero de 2020, exiliado en México. Hay una presidenta autoproclamada, sin quórum, que otorgó vía decreto impunidad a las FFAA y, acto siguiente, les sirvió en bandeja una partida de 5 millones de dólares para equipamiento. Un coctel explosivo: libertad de acción y más herramientas en mano. Hay medios de comunicación absolutamente alineados al relato golpista, con periodistas atemorizados, que si se corren un milímetro de la nueva construcción mediática en torno a Evo -terrorista, narcotraficante, vándalo- ven en peligro su fuente laboral. Y, lastimosamente, hay algunos intelectuales que, incluso en este marco que detallamos, continúan con el “pero Evo” como bandera.
Cerramos este artículo con una frase final, que intenta ser una sintesis de lo que hemos planteado: cuando se intenta juzgar a las víctimas no hay que confundir incomodidad con irresponsabilidad.





EDITORIAL. EL CAOS BOLIVIANO

Luego de la salida de Morales, el país vuelve a caer en la inestabilidad y el caos institucional.

El Tiempo de Colombia (www.eltiempo.com)
                                                            
El envío al Congreso de un proyecto de ley para iniciar el camino hacia nuevas elecciones es un bálsamo en medio del desolador panorama que presenta la Bolivia de hoy, con más de 30 muertos, fruto de la represión, y con Jeanine Áñez, una mandataria que llegó de carambola al poder esgrimiendo una biblia, sacando a los militares a las calles y eximiéndolos de responsabilidad penal por sus acciones contra los miles de manifestantes que aún siguen en las calles.
Ese mensaje con tufillo de fundamentalismo cristiano, ese desprecio hacia lo indígena y esa patente de corso para policías y militares abren la puerta a que se cometan violaciones de los derechos humanos con total impunidad.
Ciertamente, no era lo que se esperaba de un gobierno de transición cuya principal misión es convocar nuevos comicios en menos de tres meses, tras la revelación de serias irregularidades en las elecciones del 20 de octubre y la posterior renuncia de Evo Morales, que aspiraba, a la brava, a un cuarto mandato consecutivo.
Pero tampoco era lo deseado que el primer presidente indígena del país siguiera haciendo política e incendiando los ánimos desde su exilio en México, una inusual y peligrosa militancia para un asilado que le ha permitido el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Morales podría haber salido en hombros si no fuera porque se dejó picar por el mesianismo y la reelección eterna de sus pares del socialismo del siglo XXI. Lo hizo todo mejor que casi todos ellos, pero cuando sucumbió a la tentación de torcerle el pescuezo a la Constitución que él mismo promulgó para favorecerse personalmente empezaron las desgracias para él y su país.
Por lo mismo, muy equivocada está la derecha de su patria si su idea es desconocer los logros de casi 14 años de gestión o si pretende prescindir para la transición del MAS, el partido de Morales, que claramente sigue siendo clave en los equilibrios de poder en un país que, triste es decirlo, volvió a caer en la inestabilidad y el caos institucional.





BOLIVIA, EN SU LABERINTO

El País de España (www.elpais.com)
                                         
La situación en Bolivia es inestable, la violencia estalla con mucha facilidad, empieza a haber problemas de abastecimiento. El país entró en un oscuro laberinto poco después de que se produjera un descarado, chapucero y escandaloso fraude electoral. Es ahí donde empieza el lío, y es a partir de ese momento cuando las movilizaciones se suceden y se producen enfrentamientos y llegan los primeros muertos (ya son unos 30). Dentro del laberinto, el ruido lo confunde todo. Por eso no hay que olvidar que en el principio estuvo el fraude y que la única solución, cuando se produce un recuento irregular, es convocar nuevas elecciones.
En la vorágine del laberinto, como dentro de una pesadilla circular y obsesiva, regresan los viejos fantasmas del país andino, que arrastra una historia terrible de enfrentamientos civiles y golpes militares y turbas fanáticas y guerrillas fracasadas y tiranos delirantes y un repugnante racismo, que se tradujo en siglos de marginación de la mayor parte de su población, la de piel más oscura. Cuando existe un pasado cargado de esa abismal polarización y de toneladas de sangre, y cuando el simple gesto de encender una cerilla puede despertar a la furia dormida de la venganza y el resentimiento, nada hay más peligroso que alentar el conflicto. Porque son muchos más, siempre muchos más, los que quieren la paz, y que asisten alarmados a esta endemoniada quiebra de la convivencia. Bolivia, como otros países de la región, encontró que el único camino para canalizar posiciones tan antagónicas era la democracia. Ahora se ve lo fácil que resulta que regrese lo peor cuando se retuerce la legalidad para forzar, tras unas elecciones, unos resultados que las urnas no recogían.
Lo que ocurre en Bolivia da vuelos a la épica. Un expresidente que se proclama defensor de unos indígenas postergados desde siempre —aun cuando sean muchos los indígenas que lo rechazan, y la organización obrera histórica y las zonas mineras más importantes le hayan dado la espalda— y, al otro lado, unos supremacistas que agitan la Biblia y alientan una cacería contra sus enemigos (de piel más oscura). Las calles se llenan de banderas: mal asunto. Es cierto que da más juego una batalla entre buenos y malos que las torpezas de una joven democracia. En el primer caso crecen los muertos día tras día. En el otro, en el Senado, ayer se hablaba ya de la convocatoria de unas nuevas elecciones.
“Un partido político, que merezca ese nombre y no sea una horda de aventureros ni una clientela de parásitos adheridos a un personaje de figurón”, explicó Azaña en una conferencia de 1917, ha de tener “un contenido de ideas, un caudal de aspiraciones, por las que penetre en el alma popular más profundamente y con mayor eficacia que pueden hacerlo los hilos de una organización”.
El Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales, tiene ahora un papel decisivo. Ha sido la formación más afectada por el fraude, iba ganando las elecciones. Su lugar no está en las calles, defendiendo una victoria tramposa, sino en las instituciones. El MAS no puede renunciar a su “caudal de aspiraciones” y a sus logros: haber incorporado a la vida social y política a una inmensa población marginada, repartido mejor la riqueza, combatido la pobreza. Le toca colaborar para cuanto antes garantizar unas elecciones limpias. Y salir, como los otros, a ganarlas. De eso va la democracia.





BOLIVIA: EL LUTO DE UN PUEBLO

ALAINET de Argentina (www.alainet.org)
                                                                                           
La tradición oral boliviana señala que en el país hubo más golpes de estado que años de independencia. Más allá de la veracidad de este aserto, es indudable que varios períodos estuvieron signados por esa clase de sucesos; los hubo de toda duración y modalidad, incluyendo el peculiar narcogolpe de L.García Meza.
A pocos días del último asalto a la democracia se puede afirmar que el presente golpe cuenta con algunas características singulares. En primer lugar, fue detonado por numerosos sectores de la Policía, una corporación mafiosa que cuenta sin dudas con el servicio de inteligencia más vasto y eficiente, que opera tanto para perseguir delincuentes como en beneficio de los pillajes propios. En segundo lugar se ubica la apelación a ciertos símbolos y preceptos religiosos del cristianismo conservador, utilizados como instrumentos disciplinadores y factor de confrontación con una sociedad pluricultural considerada como lastre (¿se trata de uno de los presupuestos ideológicos para una futura balcanización funcional a los intereses del Departamento de Estado de los EEUU?). En tercer lugar se encuentra la rauda disposición de las FFAA para reprimir y masacrar, a pesar de los múltiples recitados de patriotismo y defensa de la soberanía en años recientes, que resultaron una hábil comedia. Tal y como en la tradicional fábula de la rana y el escorpión, no lograron desembarazarse de su propia identidad criminal. La ponen de manifiesto asesinando a personas inermes y vuelven a ser coherentes con su historial: las únicas batallas ganadas por las FFAA bolivianas fueron contra campesinos, amas de casa y trabajadores desarmados, o contra guerrilleros famélicos y en harapos.
Una cuarta característica de este golpe de estado es el ejercicio procaz de la kakistocracia (o “gobierno de los peores”). Comenzamos con la propia Autoproclamada Añez, que cuenta con un franco historial de racismo y discriminación de tipo colonial al cual se agrega ahora su voluntad de sentarse sobre bayonetas. Es conveniente recordar que en las últimas elecciones su agrupación obtuvo un mísero 4% de los votos (cuatro diputados de ciento treinta y un senador de treinta y seis). A renglón seguido el Ministro de la Presidencia, abogado defensor de violadores en grupo. Destaca además el Ministro de Gobierno, el cual era descripto hace un tiempo por el poderoso empresario Samuel Doria Medina –su jefe y fundador del partido político al que pertenece- de la siguiente manera: “…El Arturo es un cojudo (imbécil) ¿no ve? Lastimosamente no tiene mucha cabeza…le planteas un temita un poquito más complejo y sale con la fuerza...”. Estupidez, brutalidad y violencia se combinan en este personaje que hoy es nada menos que el encargado de la represión.
No les va a la zaga la actual Canciller, ocupada en materializar viejas obsesiones de la derecha local y transnacional como son las expulsiones del cuerpo diplomático venezolano y la misión médica cubana, la salida de Bolivia de UNASUR y ALBA-TCP, y el reconocimiento del (otro) Autoproclamado, J.Guaidó. Siguió al pie de la letra el guion pergeñado por Washington. La Ministra de Comunicación se encargó por su parte de aguijonear la sospecha contra cualquiera que exprese opiniones libremente. Periodista mediocre, tuvo su minuto de gloria antes del golpe por difundir ampliamente la entrevista a un falso sacerdote católico que mostraba documentos con supuestas cuentas de Evo Morales en la banca vaticana; un montaje burdo que tuvo vida efímera. Esta especialista en fakenews se acopla ahora a la perfección con la prensa monopólica, que enmudeció en cuestión de horas con relación a los numerosos asesinatos, detenciones arbitrarias, secuestros, humillaciones y atropellos que sufre el pueblo que reclama la renuncia de la Autoproclamada; dichas manifestaciones son invariablemente denostadas como la acción de hordas, turbas, terroristas o vándalos masistas. En contraposición, cualquier demostración de grupos anti-Evo, incluyendo a los más violentos, es atribuida a la ciudadanía libre, plataformas cívicas, grupos de oración, universitarios organizados, jóvenes indignados y luchadores por la democracia y la libertad, en una reedición actualizada de la contienda entre civilización y barbarie que planteaba hace un siglo el destacado discriminador argentino Domingo F.Sarmiento. Al estilo de los aparatos de propaganda dictatoriales, periódicos como El Deber, Página Siete o televisoras como Unitel se ocupan de presentar sistemáticamente al MAS y sus simpatizantes como la peor abominación del siglo, sumándose a una descomunal campaña de amedrentamiento.
La CIDH
En su comunicado de prensa 296/19 la CIDH presentó una síntesis de la situación en Bolivia y su propia posición: 1) Condena enérgicamente el uso excesivo de fuerza por parte de la Policía y FFAA; 2) Solicita garantizar el derecho a la vida, a la reunión pacífica y al trabajo de periodistas; 3) Aboga por un diálogo amplio y creíble para una salida constitucional a la crisis; 4) Muestra preocupación por la realización de operaciones combinadas entre Policía y FFAA sin sustento legal; 5) Constata la vulneración al derecho de información por medio de amenazas, agresiones, detenciones y limitaciones a la labor de periodistas; 6) Manifiesta preocupación por la participación de las FFAA en operativos de control que corresponden a entes policiales, y en particular por el reciente Decreto 4078, que exime de responsabilidad penal a personal de las FFAA; 7) Condena discursos de odio racial contra los pueblos indígenas y sus símbolos; 8) Toma nota que el bloque minoritario del Senado, votando sin el quórum requerido, eligió a la nueva líder del cuerpo legislativo “que se declaró a sí misma presidenta interina”, respaldada por el Tribunal Constitucional.
Salvo pequeños grupos de poder, el pueblo boliviano nunca experimentó mejoras con golpes de estado. Históricamente fueron el origen de procesos de limitación de derechos, saqueo de recursos, crímenes de lesa humanidad, genocidio, dolor, muerte y luto. El actual, con un macabro récord de más de treinta muertos y varios centenares de heridos, detenidos y desaparecidos en menos de diez días no será la excepción.





EL LITIO COMO BOTÍN DE GUERRA NO JUSTIFICA NI EL GOLPE NI LA GESTIÓN DE EVO MORALES

El Salto de Colombia (www.elsaltodiario.com)
                                    
Vaya por delante que no tengo ningún inconveniente en reconocer que lo que ha pasado en Bolivia es un golpe de Estado, que me alarma y me repugna el fanatismo que han mostrado los autoproclamados líderes de la revuelta Luis Fernando Camacho y Jeanine Áñez, enarbolando biblias contra el Estado plurinacional y haciendo gala de su machismo, su misoginia y su racismo quemando wiphalas, la bandera de los pueblos indígenas del altiplano. Por lo mismo, me desgarra ver las imágenes de los muertos y los heridos en Cochabamba, en La Paz y en otros lugares del país que recorrí tantas veces estudiando el impacto de la extracción del litio en las comunidades que rodean el salar de Uyuni.
Sin embargo, me temo que las bizantinas discusiones filológicas sobre si se trata de un golpe o no que leemos en la prensa española y latinoamericana nos impiden ver la complejidad de la situación. La mayoría de estos textos leen el conflicto desde una óptica izquierda/derecha que hace tabla rasa de la situación actual; ligan el golpe con la larga e infame tradición de intervenciones militares en el continente auspiciadas y financiadas por la CIA y construyen un universo binario y maniqueo de buenos y malos. Esta lógica izquierda/derecha, siendo necesaria, no es analíticamente suficiente para entender la abigarrada realidad de un país donde el colonialismo interno es una realidad dolorosamente insoslayable.
En este sentido, la intelectual aymara Silvia Ribera Cusicanqui nos ha instado a huir de esta posición defendiendo que no se puede celebrar la caída del Gobierno de Evo Morales como un triunfo de la democracia, pero tampoco creer en la “segunda hipótesis del golpe de Estado, que simplemente quiere legitimar, enterito, con paquete y todo, envuelto en celofanes, a todo el gobierno de Evo Morales en sus momentos de degradación mayor. Toda esa degradación, legitimarla con la idea del golpe de Estado es criminal, y por lo tanto debe pensarse cómo es que ha empezado esa degradación”
Preguntas incómodas para un tiempo incómodo
Por eso, conviene partir haciéndose algunas preguntas incómodas que expliquen justamente cómo empezó esta degradación. Por ejemplo, ¿cómo es posible que después 14 años en el Gobierno el MAS no tenga un candidato alternativo a la presidencia y la vicepresidencia del Gobierno? ¿No hay entre los cuadros del MAS algún candidato o preferentemente candidata que pueda sustituir a Evo Morales y a su vicepresidente Álvaro García Linera? Soy consciente de que algunos países, como España, no le ponen límite a la reelección de sus presidentes, el problema es que la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia, salida de una asamblea constituyente popular, sí estable un límite de dos mandatos, es decir, no han cumplido con las mismas leyes que ellos se dieron.
Evo Morales ya se acogió de manera trapacera a su tercera reelección argumentando que su primer mandato era previo a la aprobación de esta constitución, pero ¿era necesario convocar un plebiscito en 2016 para autorizar que Morales y García Linera se presentaran a la reelección por cuarta vez? ¿No había más remedio que acudir al derecho internacional y forzar al Tribunal Constitucional de Bolivia a aceptar que no presentarse a las elecciones del 2019 violaba los derechos humanos del presidente? Insisto, ¿no había nadie MAS para sustituirlos? Sabiendo que uno de los caballos de batalla de la derecha internacional es la alternancia en el poder, ¿por qué ponérselo en bandeja? La falta de alternativas evidencia que bien hay tendencias autoritarias dentro gobierno del MAS que se aferran al poder por encima de cualquier consideración política, bien se desaprovecharon años para formar “por abajo” a los cuadros del partido para asegurar su continuidad más allá de la vida política de sus líderes.
Más preguntas sin respuesta: ¿quién y por qué se suspende el conteo electoral rápido la noche de las elecciones del 20 de octubre? ¿Quién y cómo se nombró a los miembros del Tribunal Supremo Electoral? ¿Es cierto cómo denuncia Pablo Solón, antiguo ministro del MAS, que fueron nombrados a dedo como muchos otros miembros de la magistratura para favorecer al Gobierno? ¿Podemos justificar el fraude electoral verificado no sólo por la OEA sino por múltiples auditorias nacionales e internacionales? ¿Podemos desestimar la degradación o el autoritarismo como mal menor en nombre de las políticas sociales del Gobierno del MAS?
El modelo extractivista-patriarcal
Es innegable que durante los 14 años del Gobierno de Evo Morales ha habido una notable reducción de la pobreza a través de políticas públicas de redistribución de la riqueza. Asimismo, no se puede negar que, aunque sea de manera limitada y muchas veces simbólica, el Estado hizo un esfuerzo histórico por reconocer a la mayoría aymara, quechua y guaraní del país transformándose en estado plurinacional. Pero la pregunta es, ¿sobre qué modelo económico se sustentan estas políticas redistributivas y anti-racistas?
La respuesta a esta pregunta y la mejor guía para entender la situación actual se encuentra en las potentes intervenciones del movimiento feminista boliviano, una inteligencia colectiva lamentablemente silenciada en el relato del golpe de Estado de la izquierda internacional. Uno de estos grupos es Mujeres Creando. En el año 2017 este colectivo feminista aceptó una invitación de la bienal de arte de Bolivia para pintar un mural siempre que pudiera llevarse a cabo en la fachada del Museo Nacional de Arte a escasos metros de la sede de Gobierno. En el centro de este “altar profano”, concebido por Maria Galindo, Esther Argollo y Danitza Luna, aparecía el escudo de Bolivia con el Cerro Rico de Potosí clavado sobre la espalda de un hombre arrodillado en posición de sumisión. El pene del hombre estaba amarrado con una cadena a una pesa de oro, a los lados podía leerse: “Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista” y “no hay nada más parecido a una machista de derechas que un machista de izquierdas”.
Las feministas de Mujeres Creando ponían así el dedo en la llaga (el mural duró menos de 24 horas sin ser profanado) mostrando que las políticas extractivas del Estado no se asentaban sobre una lógica de género neutral, sino sobre una solidaridad interna entre colonialismo y patriarcado que transforma los cuerpos de las mujeres y la tierra en mercancía y botín de guerra.
En efecto, el gobierno de Evo Morales no sólo no modifico la lógica colonial extractiva del país basada en la exportación de minerales (oro, plata, estaño, cobre) a las metrópolis del norte, sino que amplió el extractivismo otorgando más licencias mineras, intensificando la explotación del litio, ampliando la frontera de los agronegocios en el oriente y pactando con la oligarquía que ahora lo echa del poder.
The indigenous State, el trabajo etnográfico de mi colega Nancy Postero da cuenta de la naturaleza sistemática de estas políticas extractivas y su reverso, la transformación del Estado Plurinacional en una performance indigenista sin contenidos materiales. Sí, parte de las regalías obtenidas con estos negocios sirvió para financiar programas sociales, pero ¿por qué nunca intentaron cambiar el modelo de desarrollo patriarcal colonial? ¿No vieron ninguna contradicción entre reconocer los derechos de la Pachamama en la Constitución y perpetuar un modelo económico absolutamente ecocida?
La lógica de extractivista/patriarcal llega a su paroxismo con el conflicto del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Natural Isidoro Sécure) del 20100-2011. El Gobierno del MAS pretendía construir una carretera que cortaba a la mitad este territorio guaraní en pleno corazón de la amazonia y una de las zonas de mayor biodiversidad del país para facilitar la extracción de hidrocraburos en el centro del parque y la extensión de los agronegocios. La oposición de los habitantes del territorio fue duramente reprimida por el Gobierno de Evo Morales. Una de las personas que acompañaban a la marcha en defensa del TIPNIS era Esther Argollo, una de las autoras del mural de Mujeres Creando. En 2017 tuve la oportunidad de entrevistarla y me describió, todavía conmocionada, la brutal represión de la policía de Evo Morales en el pueblo de Chaparina:
“Nos invadieron el campamento, nos cercaron, lanzaron gases, sacaron a los indígenas del lugar donde estábamos a patadas, a golpes, les amarraron, les taparon las bocas, tuve que correr con un niño al monte, porque… era una señora, de las indígenas que estábamos en el campamento, era un domingo… la señora estaba con dos niños, uno se lo dio a uno de los indígenas y corrió al monte y el otro me lo dio a mí”.   
Como puede verse la brutalidad de la represión gubernamental no respetó ni siquiera a las niñas y niños que viajaban con las comunidades para defender sus territorios ancestrales. ¿Podemos pasar por alto algo estas atrocidades solo porque la oligarquía insurrecta es igual de violenta? ¿Se romperá el silencio sobre lo que pasó en Chaparina alguna vez?
En el conflicto del TIPNIS estaba la semilla de la lógica que ahora estalla en las calles de Bolivia. No combatir la lógica extrativista/patriarcal solo podía desembocar en una intensificación creciente de sus contradicciones y una repetición de sus lógicas patriarcales y neocoloniales. La politóloga y antigua militante katarista Raquel Gutiérrez lee el conflicto actual como una “pelea de gallos” entre Carlos Mesa, jefe de la oposición en las últimas elecciones, Evo Morales y el “Macho Camacho” representante de la oligarquía cruceña: 
Víctima-verdugo-redentor: en la confrontación política se instaló amplificado el triángulo simbólico patriarcal por excelencia. La aparición de Camacho-redentor desafía a Evo-verdugo y silencia a Mesa-víctima. Así, la mediación de la palabra feminista/femenina se hace cada vez más urgente y, a la vez, resulta más difícil. Se hace cada vez más complicado enunciar las palabras y diseñar las acciones que puedan hacer entrar aire en ese trágico triángulo que terminará por tragarnos a todas. Algunas voces se asustan y eligen plegarse a alguno de los redentores en oferta, otras nos empecinamos en no hacerlo. 
En este triángulo no hay gallos inocentes, todos los caudillos ejercen violencia no solo la oligarquía cruceña, todos queman la casa del enemigo, la lógica perversa ahora consiste en ver quien acumula más poder y más dólares para financiar la represión. En este contexto si Evo Morales quiere de verdad evitar un baño de sangre debería, como anunció hace unos días, dar un paso al costado, sería más sensato abandonar la ambivalencia y garantizar decididamente que el MAS tenga otro candidato que garantice salvarse del naufragio y hacer de cortafuegos a las derecha racista.
El litio como botín de guerra y como excusa
El relato de la izquierda —golpe de estado, CIA, Evo-víctima, oligarquía racista, retorno de la Biblia al Palacio Murillo— se sutura definitivamente con la aparición del litio como botín de guerra, todo ello aderezado con unas citas muy ad hoc de Eduardo Galeano sobre los recursos naturales como la maldición de los pueblos del tercer mundo. No cabe duda, como ya señalé en otro artículo , de que el litio se ha transformado en uno de los minerales más cotizados, pues es un elemento indispensable en la fabricación de coches eléctricos que sustentan el “capitalismo verde”. Bolivia cuenta con grandes reservas de litio en los Salares de Uyuni y Coipasa y, en ese sentido, es totalmente plausible que la oligarquía blanca del país en connivencia con algunas potencias extranjeras (Estados Unidos, pero también China, Rusia o Alemania, etc.) estén afilándose los colmillos para subastarse el litio.
Pero, de nuevo, el Gobierno de Morales no puede concebirse como un defensor puro de los recursos naturales y la diversidad ecológica de su país. Antes de la llegada al poder de Evo Morales, a finales de los años 90, la empresa norteamericana FMC ya había intentado firmar una contrato para explorar litio en el salar de Uyuni. La presión de las comunidades locales y del Comité Civico Potosino hizo desistir al Gobierno neoliberal de Sánchez de Losada.
Tras la llegada al poder de Evo Morales, en 2008, los yacimientos de litio pasaron a ser una concesión de COMIBOL (Comisión Minera Boliviana) y se creó la Dirección Nacional de Recursos Evaporíticos a cargó de Luis Alberto Echazú. El modo en que se realiza la transferencia de los terrenos ya es sospechoso. Habiendo recorrido todas las comunidades que se ubican alrededor del salar de Uyuni, puedo asegurar que en ninguna de ellas hubo consulta previa, libre e informada como señala el artículo 169 de la OIT para autorizar la explotación de litio en territorio indígena. En lugar de eso, se recurrió al apoyo de una organización masista, la Federación Regional Única de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sur (FRUTCAS) que había logrado, tras años de lucha, que algunos territorios aledaños al salar fueran declarados TCO (Tierras Comunitarias de Origen). Pero este subterfugio legal no significa que todos los ayllus del salar estén de acuerdo con la explotación del litio, hay comunidades como Llica que están en desacuerdo y otras que lo aceptaron porque no veían otra opción.
Pero el asunto central es que se trataba nuevamente de un proyecto nacionalista extractivo. Los ingenieros de la planta de Llipi Llipi me explicaron en La Paz en el año 2016 que se iba a tratar de un proyecto completamente boliviano, ejecutado con capital boliviano, recursos humanos bolivianos y cuyos beneficios recaerían en el pueblo boliviano; incluso llegaban a argumentar que podrían fabricar la batería de litio o incluso coches en Uyuni.
Cuando les preguntaba sobre los potenciales impactos ambientales que iba a provocar la extracción no solamente por el gasto de agua sino por los residuos que iba general la inyección de grandes dosis de cal en el salar para separar el magnesio del litio, se referían de nuevo a un imaginario nacionalista en el que el “oro blanco” prometía sacar, una vez más, al pueblo boliviano de la miseria como en Potosí tantas otras veces. La versión de algunos líderes de FRUTCAS era todavía más siniestra, pues cuando pregunte a Humberto Ticona, uno de sus líderes si no veía contradicción entre los artículos de la Constitución en defensa de la Pachamama y la extracción del litio me respondió: “Claro, por ejemplo, ¿el litio de dónde viene? De las entrañas de la tierra, nos está dando la Pachamama también una alternativa a sus hijos para poder sobrevivir”. 
Incluso aceptando prima facie estás promesas de nacionalismo extractivo se trata de una historia de pésima gestión administrativa. En estos diez años de gestión de los yacimientos de litio del salar de Uyuni el gobierno ha cambiado de historia múltiples veces. El último episodio de la saga se remonta a abril del 2018, momento en el que el Gobierno de Evo Morales firma una acuerdo con la empresa alemana ACI Systems GmbH en régimen de explotación mixto con el Estado. El acuerdo ha sido finalmente revocado por las presiones de las comunidades circundantes al salar de Uyuni y de miembros del Comité Cívico Potosino. La negativa de las comunidades se debe en parte a su deseo de participar más activamente en los beneficios de la explotación del mineral, pero también porque como me fue manifestado en múltiples entrevistas con miembros de la comunidad de Llica, las comunidades indígenas piensan que el salar es un ser vivo sagrado, están convencidos, por ejemplo, que la quínoa real que se cultiva en la zona tiene una calidad especial por los vapores que despide el salar. Para las personas entrevistadas la explotación del litio puede hacer implosionar el salar transformándolo en un barrizal, cuestión que sería vivida como una catástrofe epistemológica pues el salar es un miembro más de la familia, junto con el volcán Tunupa, los cerros y todos los seres vivos que lo pueblan.
El Gobierno de Evo Morales con toda su retórica pachamámica jamás se ha planteado escuchar a estas comunidades o repensar la explotación del litio para preservar un espacio sagrado y de alta bioversidad, ni antes ni ahora; lo que estaba en juego era simplemente el modelo de explotación y la distribución de los beneficios. La izquierda internacional que tanto se preocupa, y con razón, por la situación en Bolivia debería escuchar a esta gente y a todos los colectivos de la sociedad civil que no están afiliados con ninguno de los caudillos en pugna, como por ejemplo, Colectivo Curva, Colectivo Ch’ixi, Comunidad Pukara, Nación Qhara Qhara, Nación Yampara, Parlamento de Mujeres, Red UNITAS (y, entre otras, sus organizaciones afiliadas CEDLA, CEJIS y CIPCA) y Trabajadores Originarios Quechuas de la Provincia Oropeza.





BOLIVIA, GOLPE DE ESTADO Y LOS PSEUDO CRISTIANOS ANTIEVANGÉLICOS

Revista Gato Encerrado de España (www.gatoencerrado.news)
                                                             
En los años de gobierno de Evo Morales, son  evidentes los avances económicos sociales documentados por el Banco Mundial y otros organismo expertos y con reconocimiento internacional, estos avances pueden resumirse en una economía en crecimiento, fortalecida sostenidamente y lo que es más importante, en  beneficio principalmente de los grupos históricamente más vulnerables, beneficio del cual también tuvieron parte algunos grupos empresariales.
Bienestar para todos. Aun así, para el gobierno norteamericano el periodo de Evo no fue de sus agrado pues a pesar de los avances económicos sociales, no identifico ese gobierno como de su órbita y beneplácito ideológico político ya que no fue un gobierno incondicional sometido a los planes de Donal trump y los grupos ultraconservadores norteamericanos.
El tema de expresiones cristianas invertidas o seudo cristianas y anti evangélicas es muy complejo y amplio para agotarlo en un breve artículo. Recordemos que esos problemas vienen incubándose desde hace varias décadas, actualmente  están evidenciándose en Brasil, con el presidente Bolsonaro, y ahora surgen con mucha fuerza en Bolivia, pero también están presentes en países centroamericanos y por supuesto en los Estados Unidos, Trump se auto proclamó como “el elegido” y un líder de ultra derecha conservadora lo ha descrito como “rey de Israel”.
Los seudos cristianos desde Estados Unidos  inciden, mediante sus contactos, en los países latinoamericanos.   Y ¿por qué caracterizarlos como anti evangélicos? Baste recordar las actitudes de Bolsonaro ante los incendios de la selva amazónica, su perspectiva de desprecio hacia  los sectores indígenas y Trump encarcelando niños y separándoles de sus padres y madres eso solo para mencionar algunos aspectos anti vida. El tema necesita ser tratado con detenimiento y con la finalidad de aportar a que los sectores cristianos realmente evangélicos logren revisar y posicionarse en sus trabajos y esfuerzos por la defensa y promoción de la vida en todas sus expresiones.
Lo que por el momento  pretendo es abordar una pequeña parte de la situación de Bolivia y en ese sentido para que recordemos que en el caso particular de personas que confiesan su fe cristiana e intentan ser coherentes en la práctica con esa confesión, es que en todo conflicto o situación complicada en perspectiva de iluminar con posibles soluciones evangélicas, el parámetro es Jesús de Nazaret.  ¿Cómo actuaria Jesús ante la situación? Y de paso recordar que evangélico significa portador de buena nueva buena noticia para los que más sufre, ser pues persona que actúa a la manera de Jesús, desenmascarando el pecado social y estructural y anunciando las buenas noticias a los empobrecidos. 
A la presente fecha podemos afirmar que el  golpe de estado en Bolivia fue planeado con suficiente anticipación por el gobierno norteamericano en colusión con un grupo empresarial y un sector militar boliviano, de paso mencionar que el jefe militar que se presto al juego de los norteamericanos el cual  “sugirió” a Evo renunciar, ya huyo rumbo a Estados Unidos con un beneficio de un millón de dólares según fuentes de noticias internacionales y cargando sobre las espaldas traición al pueblo.
Lo del día a día en Bolivia desde el golpe, es la inestabilidad y la confrontación entre los grupos que dieron el golpe y los amplios sectores que no están a favor del golpe ni del gobierno golpista. El golpe a puesto en mayor evidencia la lucha de clases, el oscurantismo y el racismo, entre otras muchas situaciones negativas. En todo el proceso golpista se hace notorio, entre los sectores golpistas, el  componente religioso seudo cristiano, contrario al evangelio de Jesús, y por ello anti evangélico.
 “Bolivia para Cristo. Nunca más volverá la pachamama al palacio de gobierno” dijo Luis Fernando Camacho Vaca, El Macho, abogado de la rica y preponderante región oriental de Santa Cruz 
Jeanine añez “Tras su autoproclamación y después de su rápida presentación en la Asamblea Legislativa Plurinacional, Áñez se dirigió a la casa de Gobierno, conocida como Palacio Quemado. Al llegar al edificio, llevaba una Biblia de gran tamaño entre sus manos: «¡Gracias a Dios, ha permitido que la Biblia vuelva a entrar al Palacio!», expresó.” 
"Han matado al pueblo humilde usando la Biblia. Han venido a matarnos como los españoles, con la Biblia y la espada" dijo una mujer en El Alto.
Quemar, ofender la wipala, símbolo esencial de la plurinacionalidad boliviana es un acto racista y eso han hecho los golpistas la wipala es un emblema de las naciones andinas y representan su filosofía de vida.
Las actitudes de golpistas  seudo cristianos anti evangélicos es preocupante evidentemente para el pueblo boliviano, pero son también una amenaza para todos los pueblos del planeta ya que manifiestan posturas de fanatismo anti vida y por ende anti evangélica ya que promueve   la supremacía blanca que genera y desarrolla las acciones racistas que se están desarrollando con lujo de barbarie y violencia, de la misma forma que alienta la lucha entre clases, que en Bolivia son dos situaciones que van unidas: lucha de clases y racismo. 
Una clase privilegiada que pretende ampararse en un falso ídolo que no es el dios de vida y amor, sino un ídolo falso que está a favor de las perversiones anti evangélica, esto no tienen nada de nuevo ya que en el transcurso de la historia, como seres humanos, hemos experimentado  el nazismo y la conquista de España con toda la saña y brutalidad con la cual se desarrollaron ambos fenómenos. En ambos casos en la religión de una clase privilegiada se amparaban los crímenes y asesinatos en cada momento de su desarrollo, priorizando la riqueza material en detrimento de la vida.
El Dios que nos mostró Jesús es por su parte y en esencia, un Dios de amor que no hace exclusión de personas por color de piel o clase social, pero que manifiesta su preferencia por los más empobrecidos, excluidos, y mantiene un llamado permanente de conversión a aquellas personas que en su esquizofrenia paranoide van tras un falso ídolo violento clasista y racista.
Los cristianos que se identifican con el Dios mostrado por Jesús en esta hora difícil y complicada de Bolivia deben tener seguridad que les acompaña en sus trabajos y esfuerzos por promover y defender el dialogo, la participación y el bienestar de todos en los procesos socio políticos y económicos, principalmente de los ciudadanos más vulnerables.
Y nos convoca a todos a reforzar nuestra solidaridad con el pueblo boliviano y todos los pueblos del mundo que trabajan en función de sociedades que intentan reflejar los valores del reino de Dios y no los anti valores de falsos ídolos.





REPORTERO ARGENTINO: MUCHO DE LO QUE PUBLICAN LOS MEDIOS EN BOLIVIA ES TERGIVERSADO

El reportero argentino Fernando Ortega fue testigo de la masacre en Senkata, donde al menos ocho personas murieron baleadas como parte de la represión

Prensa Latina de Cuba (www.prensa-latina.cu)

El periodista argentino Fernando Ortega contó desde las redes sociales la represión silenciada por los medios en Bolivia, desmontando de primera mano la narrativa impuesta por el gobierno de facto.
'Las autoridades no dan informaciones oficiales sobre muertos, heridos o desaparecidos, y mucho de lo que publican los medios es tergiversado', dijo Ortega a Prensa Latina, tras acompañar una multitudinaria marcha desde la ciudad de El Alto hasta La Paz, disuelta por las fuerzas del orden.
El reportero fue testigo de la masacre del pasado martes en Senkata, donde al menos ocho personas murieron baleadas como parte de la represión encabezada por la policía y militares con licencia para matar.
Aquel día tuvo que ser escondido por vecinos del barrio 25 de Julio, junto a un colega mexicano, ante los rumores de que 'policías de civil' los buscaban, después de denunciar las muertes que negaban las autoridades.
A pocas horas de regresar a su país, donde es editor del semanario Puente Aéreo, Ortega desmintió al ministro boliviano de Defensa, Fernando López, quien tildó a los manifestantes de ser 'hordas pagas y alcoholizadas'.
'Falso, lo desmiento categóricamente: yo estuve desde el lunes y no vi alcohol ni armas, y si lo hubiera visto lo hubiera contado, porque tengo una mirada independiente', enfatizó el reportero.
Aseguró que hay muchas cosas que la prensa no refleja, y no descarta la posibilidad de una censura oficial, mientras las autoridades mienten y manipula la situación a conveniencia.
Ortega también desmintió las acusaciones lanzadas contra un enfermero boliviano que denunció la matanza del pasado martes en Senkata, quien fue detenido este jueves bajo el cargo de 'falsedad ideológica'.
'Hoy la manifestación fue enorme, pero el dispositivo de seguridad logró dividirla primero y dispersarla después, hubo gas lacrimógeno y postas de goma que golpearon a una colega argentina', relató.
El futuro en Bolivia es incierto, pero por lo pronto, Ortega espera que acabe la violencia, que aparezcan las personas que fueron desaparecidas en Senkata y que no vengan más masacres como la que le tocó vivir.
El presidente Evo Morales renunció el pasado 10 de noviembre en medio de una espiral de violencia, para evitar mayor derramamiento de sangre, pero la represión y las muertes en nombre del orden han seguido.
La diputada opositora Jeanine Áñez se autoproclamó presidenta interina hasta la convocatoria de nuevas elecciones, y aprobó un decreto que exime al Ejército de responsabilidad penal por las acciones para restaurar el orden.





"LA CENSURA NO ACEPTA EUFEMISMOS": TELESUR DENUNCIA SU SALIDA DEL AIRE DE UNA CABLERA EN BOLIVIA

El gerente nacional de clientes de Entel, Ronny Wilson, comunicó la decisión por una "reorganización en la grilla de televisión".

Actualidad RT de Rusia (www.actualidad.rt.com)
                                                             
La empresa de telecomunicaciones boliviana Entel S.A. sacó del aire a la cadena multinacional TeleSUR por "reorganización de la grilla", según indicó la directora del canal, Patricia Villegas.
"De acuerdo a la reorganización en la grilla de televisión, informamos a ustedes nuestra intención de rescindir las 'Condiciones Generales de Transmisión de la señal de la nueva Televisión del Sur'", reza un oficio firmado por el gerente nacional de clientes de Entel, Ronny Wilson, que fue publicado por Villegas en su cuenta de Twitter. 
"Tras 3 días de recibir justificaciones de problemas técnicos y ante nuestra insistencia, entel Bolivia argumenta reorganización de su oferta de canales, para rescindir nuestro contrato", tuiteó Villegas. 
Para la directora de TeleSUR, se trató de un acto de censura. "Antes dijeron tenían problemas técnicos. Es evidente, la censura no acepta eufemismos. Seguiremos informando, ratificamos nuestro compromiso", señaló. 
Agresiones y denuncias
Tras el golpe de Estado contra Evo Morales y la posterior autoproclamación de la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, medios extranjeros han sido agredidos y censurados por el gobierno de facto en el país. 
El corresponsal de RT, Francisco Guaita, fue increpado el 14 de noviembre por opositores a Evo Morales durante una transmisión en vivo en plena calle: "¡No mienta, no mienta!", gritaban aquellos ciudadanos para interrumpirlo, quienes consideran que en ese país latinoamericano no se produjo un golpe.
El jueves pasado, la ministra de Comunicación de facto de Bolivia, Roxana Lizárraga, acusó de sedición a periodistas nacionales e internacionales que cubrían el conflicto social tras el golpe de Estado.
"Se va a actuar conforme a ley, porque lo que hacen algunos periodistas, en algunos casos bolivianos o extranjeros, que están causando sedición (alzamiento contra la autoridad) en nuestro país, tienen que responder a la ley boliviana", advirtió Lizárraga. 
Tras la declaración de Lizárraga, el camarógrafo de Telefé Noticias, Lucio López, denunció a través de un video difundido en redes sociales que al equipo de la cadena de televisión argentina les pidieron evacuar el hotel en el que se hospedaban en La Paz.
Otros comunicadores y camarógrafos, enviados especialmente por los canales A24, Crónica TV y TN, para cubrir la situación en el país, tuvieron que ser resguardados en la Embajada argentina en La Paz, porque su integridad física corría peligro ante recientes ataques sufridos durante las coberturas.





EL GOLPE EN BOLIVIA Y EL DEBATE SOBRE LOS MOTIVOS ECONÓMICOS

Mientras el gobierno reprime con las fuerzas armadas al pueblo trabajador y campesino que sigue de pie resistiendo y el MAS junto a direcciones sindicales y sociales negocian con los golpistas, en Argentina surgen distintas interpretaciones sobre los motivos económicos del golpe. El análisis en la editorial de Pateando El Tablero que se emite por Jujuy FM 101.7, miércoles de 13 a 15hs.

La Izquierda de Argentina (www.laizquierdadiario.com)

La situación abierta en Bolivia tras el golpe de Estado pasó a ocupar la atención de todos y más aún en provincias limítrofes como Jujuy. Las imágenes de la masacre del ejército sobre la población campesina del pequeño poblado de Sacaba en Cochabamba o en la represión en la planta de hidrocarburos de Senkata en la ciudad de El Alto no dan lugar a la duda. Se trata de un golpe de Estado.
Dentro del amplio espectro de quienes desde Argentina nos ubicamos del lado de enfrentar a los golpistas circulan distintas interpretaciones sobre las causas económicas que llevaron al golpe. A grandes rasgos las podríamos ordenar en dos visiones. Una de ellas habla de un “revancha neoliberal” que pone el acento en dar vuelta las mejoras económicas que obtuvieron las mayorías trabajadoras, campesinas y populares durante los gobiernos del MAS en materia de empleo y acceso al consumo, suba de ingresos que redujeron la pobreza y elevaron sus condiciones de vida. Ligado al factor económico se plantea el intento de desarrollar el odio racial contra la mayoría de una población indígena como mecanismo de disciplinamiento social, que de consolidarse los golpistas, puede facilitar una mayor explotación laboral. Por eso, en las calles resuena el grito, “la pollera se respeta, carajo”.
Un segundo enfoque está asociado a los intereses imperialistas sobre los recursos del país, lo cual ha sido una constante en su historia. Durante los gobiernos de Evo Morales, el Estado puso ciertos reparos asociándose al capital extranjero con la mayoría del paquete accionario en su poder como en la explotación del gas y los hidrocarburos. Uno de los recursos que más estaría en la mira es el litio que se encuentra en el Salar de Uyuni que junto con los salares del norte de Chile y del NOA en Argentina concentran el 70% de las reservas mundiales de este mineral. Tras el fracaso de una sociedad entre la estatal Yacimientos de Litio de Bolivia (YLB) y una compañía alemana (ACI Systems) con el fin de fabricar baterías de litio a partir de la presión de grupos cívicos de Potosí, se abre un interrogante sobre cuál puede ser el destino de este recurso estratégico, donde existe una disputa entre empresas de Estados Unidos, Alemania y China, ante el cual el gobierno pretendía aliarse con una de ellas.
No caben dudas que el capital extranjero y local están detrás del golpe. Sin embargo, estos enfoques carecen, por decirlo de algún modo, de una integración dentro de la dinámica más general de la economía de Bolivia. La misma si bien aún mantiene el mayor nivel de crecimiento de la región, a la vez, experimenta un agotamiento persistente a partir de la reversión de los factores que le dieron empuje desde 2005. Entre ellos el precio de los minerales, pero sobre todo del gas y la menor producción de hidrocarburos, lo cual debilita a una de las principales fuentes de financiamiento del Estado. Como resultado de los menores ingresos fiscales se ha incurrido en un continuo déficit desde el 2014 derivado de sostener fundamentalmente la inversión pública y políticas de redistributivas, lo cual genera todo tipo de tensiones sobre cómo financiarlo.
Mientras el Banco Central ha ido cubriendo en gran medida este déficit con créditos al sector público y fundamentalmente con endeudamiento en el exterior, ambas medidas han ido mermando las reservas, a lo cual hay que sumar el efecto negativo del rojo en el comercio exterior y del movimiento de capitales llevando a una mayor presión sobre las reservas que están cayendo en forma permanente (36% entre 2015 y junio-19). El gobierno de Evo Morales venía administrando esta potencial crisis con un ajuste inicial (este año con el no pago del doble aguinaldo en el sector público y privado) que se venía aún más duro, y el mismo tenía que ver con querer compatibilizar el sendero de mejoras graduales con asegurar los intereses del imperialismo y la gran burguesía, cediendo cada vez más a sus pedidos de negocios, en especial del sector agroindustrial y ganadero del oriente extendiendo la frontera agrícola. Esta es la cuadratura del círculo que aseguró las bases materiales del poder de los golpistas. Ahora se abre una etapa indefinida donde van a querer aprovechar el golpe para hacer el trabajo sucio que exige sanear las cuentas de la economía en beneficio del capital concentrado.
A modo de una primera conclusión si consideramos el cepo de hierro que “las oligarquías y el imperialismo” imponen sobre los gobiernos populares tal como sostiene el periodista Claudio Scaletta, no podemos dejar de marcar los límites que estos gobiernos imponen también al movimiento de masas al intentar administrar los negocios capitalistas y del imperialismo haciendo equilibrio, mientras otorgan ciertas concesiones a las mayorías, pero sin afectar los intereses de fondo de los primeros. Cuando la economía empieza a apretar solo la lucha de clases puede definir quién paga la crisis. Es la misma lucha de clases con la fuerza social de los mineros y trabajadores de sectores estratégicos como el gas y el transporte que de entrar en acción junto a los campesinos, jóvenes y estudiantes puede derrotar a los golpistas y su plan de mayor entrega del país. Abrir esta reflexión se vuelve urgente si queremos superar esta disyuntiva histórica.





EN LA PAZ, LOS MILITARES REPRIMEN HASTA A LOS MUERTOS

Página 12 de Argentina (www.pagina12.com.ar)

Encabezada con los féretros de los muertos en la masacre de Senkata llegó a La Paz una masiva movilización. “¡Que renuncie, carajo!”, fue el grito más repetido por los manifestantes en referencia a la Presidenta ilegítima Jeanine Áñez. Luego de caminar durante horas desde El alto ingresaron al centro de la ciudad. Allí la columna fue interceptada por policías y militares. Luego de forcejear con los familiares que cargaban los ataúdes empezó una nueva represión. El humo de los gases lacrimógenos levantó vuelo en toda la ciudad. Por su parte, el presidente derrocado Evo Morales calificó a la represión de Senkata como delito de lesa humanidad. Según las autopsias realizadas por la fiscalía las muertes se produjeron por impactos de armas de fuego.
La bronca con el gobierno de Áñez se manifestó en todo momento durante la movilización que comenzó El Alto para terminar en La Paz. Miles de personas acompañaron los ataúdes de los muertos en la denominada masacre de Senkata. Mujeres cubiertas con mantas negras y familiares de las víctimas encabezaron la movilización. Las dos consignas principales fueron el pedido de justicia para los muertos en Senkata y la renuncia de presidenta autoproclamada Áñez. Entre los manifestantes hubo vecinos de los 14 distritos de El Alto y la Federación de Juntas Vecinales de esa ciudad, afines al partido de Morales, Movimiento Al Socialismo. También hubo campesinos de las 20 provincias del país.
Durante la movilización del jueves las calles zigzagueantes que bajan hasta desembocar en La Paz se fueron llenando de miles y miles de personas. Como serpientes vivas las columnas fueron tomaron las arterias principales de la ciudad. Antes de poder llegar a la Plaza Murillo, frente a la cual está el Palacio de Gobierno, los esperaba un cordón policial-militar. La movilización continúo con los féretros en primera línea. Las fuerzas de seguridad les impidieron el paso. La situación llegó a su punto más tenso cuando los cajones con los muertos chocaron contra los escudos de la policía. La situación devino en otra feroz represión por parte de las fuerzas del Estado.
El aire se llenó de gas lacrimógeno, lo que obligó a los manifestantes a dispersarse. “A la gente de Camacho que marchó en esta misma ciudad no le han hecho nada. ¿Por qué a nosotros no tiran gases y bala?”, cuestionó una mujer a la prensa. La represión también tubo lugar en la Plaza San Francisco, mítico centro de las manifestaciones en favor de Evo Morales. “A la prensa por favor le pedimos que se retire”, dijo un policía, arma en mano, mientras ingresaba a la plaza. Decenas de motos con agentes rodaron la zona. Minutos después la humareda inundó el lugar. “Vayan a molestar Al Alto”, gritaban los policías corriendo a mujeres de pollera.
El martes ocho personas murieron durante una manifestación en la planta de combustible de la empresa estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos. Los partidarios de Evo Morales habían cortaron el acceso a la planta y fueron duramente reprimidos por la policía y militares. El accionar de las Fuerzas Armadas fue cuestionado por la Comisión Inte­ramericana de Derechos Humanos. El organismo recordó estándares internacionales que recomiendan no utilizar a los militares en seguridad interior. Desde el gobierno aseguraron que sus fuerzas no efectuaron los disparos, según informó el ministro de Defensa, Luis Fernando López.
Por su parte Evo Morales pidió que a las fuerzas armadas que no se sigan manchando de sangre en un entrevista a la agencia Sputnik. “El gobierno de facto emite un decreto supremo dando una carta blanca para que los militares metan bala al pueblo boliviano. Quiero hacer un llamado a las Fuerzas Armadas: ¡no se sigan manchando con sangre, especialmente del movimiento campesino indígena originario!”, dijo el ex mandatario. “Los delitos de lesa humanidad se castigan, aunque algunos comandantes ya van escapándose porque saben que han cometido delitos”, expresó Morales.
Los informes forenses realizados por la fiscalía boliviana determinaron que los ocho muertos en Senkata recibieron proyectiles de armas de fuego. “Todos sin excepción presentaban lesiones y traumas provocados por proyectil de arma de fuego”, determinó el Instituto de Investigaciones Forenses. A su vez la defensora del Pueblo de Bolivia Nadia Cruz Tarifa instó a los posibles testigos a declarar ante el Ministerio Público. Cruz expresó su apoyo a las familias de las víctimas para garantizar que se haga justicia.
Mientras en el Congreso boliviano diputados y senadores continúan debatiendo los proyectos de ley para convocar a elecciones, en las calles continuó la represión. Resta saber hasta cuándo podrá sostener el gobierno de facto de Añez una situación de social que se radicaliza día a día.





REPRIMEN HASTA LOS MUERTOS EN BOLIVIA

La Prensa de Argentina (www.laprensa.com.ar)
                                                                         
Una multitudinaria marcha de respaldo al renunciante presidente de Bolivia Evo Morales que llegó hoy al mediodía al centro de La Paz portando los féretros de 3 de los fallecidos el martes pasado en el violento desalojo de la refinería de Senaka, fue reprimida por las fuerzas de seguridad.
Derramando lágrimas de tristeza, mujeres cubiertas con mantas negras y familiares de las víctimas encabezaban las columnas procedentes de El Alto, bastión del socialista MAS. Cuando estaban en una calle aledaña a la zona donde se erige el Palacio de Gobierno y pretendían sobrepasar la valla de uniformados que custodiaban el edificio, irrumpió la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), especializada en disturbios.
La intervención en motocicletas de estos agentes hizo que continuara el llanto entre los manifestantes, aunque en este caso atribuible a los efectos de los gases lacrimógeno.
Al grito de ``asesinos'' y reclamando la ``cabeza'' de la autoproclamada presidenta interina Jeanine Añez, los seguidores del dimitido mandatario se enfrentaron con las fuerzas de seguridad hasta que terminaron replegándose a la plaza San Francisco, donde prosiguió la batalla campal.
Algunos ataúdes fueron bajados al suelo en plenas refriegas. Horas antes, el viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría, había garantizado el derecho de la gente a manifestarse.
Con la confirmación de que fueron 8 los fallecidos en el operativo que rompió el bloqueo en Senaka, todos impactados por balas de plomo según un informe de la Defensoría del Pueblo, suman 32 los muertos desde que estalló la crisis en el país tras las fraudulentas' elecciones del pasado 20 de octubre.
EL AUDIO DE LA DISCORDIA
``Denuncio al gobierno de facto por crear un montaje con intención de hacerme un juicio internacional'', tuiteó desde su asilo en México un enfurecido Evo, reaccionado así a la grabación que presentó el miércoles el ministro de Gobierno, Arturo Murillo, en la que se escucha un diálogo telefónico del líder cocalero con un dirigente campesino a quien alecciona sobre como mantener los bloqueos para que ``no llegue comida'' a La Paz.
``Apelar a la manipulación judicial para encarcelar a líderes antiimperialistas, de izquierda y progresistas -recriminó- es algo que ya hicieron con Lula, Cristina y Correa''.
Desde la otra vereda, la administración Añez reiteró que presentará dos acusaciones judiciales contra Morales, una ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) por ``crímenes de lesa humanidad'', y otra en instancias nacionales por ``sedición, terrorismo y alzamiento armado''.
Evo también anunció la conformación de una ``Comisión de la Verdad'' en la que participarán ``personalidades internacionales'' y cuyo objetivo es demostrar su victoria en primera vuelta en los comicios que detonaron el estallido popular.
ECOS INTERNACIONALES
Mientras Brasil se apuró a pedirle al gobierno provisional de Bolivia la extradición de 13 personas cuyo requerimiento no fue atendido por el Ejecutivo saliente, el régimen chavista les retiró las credenciales a los agregados militares del país del Altiplano y les otorgó un plazo 72 horas para que abandonen la República Bolivariana.





LA POLICÍA DE BOLIVIA REPRIME UNA MARCHA QUE LLEVABA LOS ATAÚDES DE OTROS MANIFESTANTES
                                                                                
Con la protesta, este grupo trataba de desmentir la versión del Gobierno interino de Áñez que decía que las ocho personas que fallecieron formaban parte de grupos armados

El País de España (www.elpais.com/internacional)

La policía de Bolivia ha reprimido este jueves con gases lacrimógenos una multitudinaria marcha que llegaba a La Paz desde El Alto, acompañando los ataúdes de cinco de las ocho personas que murieron el pasado martes en la planta de acopio de gasolina y gas de Senkata, en las afueras de esta última ciudad. “No respetan ni a los muertos”, se escuchaba entre los grupos de manifestantes que quedaron desperdigados por el centro de la capital boliviana tras la actuación policial.
Los manifestantes querían denunciar en la capital la muerte de sus compañeros y desmentir que pertenecieran a grupos armados como había asegurado el Gobierno interino de Áñez. Denuncian que el Gobierno está consumando una “masacre” en el país sudamericano y durante su protesta señalaban también a los medios de comunicación. “Prensa, vendida, deja de mentir” y “vayan a Senkata”, le gritaban a los pocos periodistas locales que seguían la marcha. La mayoría de los periódicos, aseguraban, han calificado la violencia en el país como "enfrentamientos" o "actos terroristas", mientras que la cadena Telesur, que defiende la posición del expresidente Evo Morales sobre su derrocamiento por un golpe de Estado, ha sido eliminada del servicio de cable estatal.
“No soy masista [militante del MAS, el partido de Morales], tampoco terrorista”, gritaban los manifestantes, que cargaban cientos de wiphalas, la bandera indígena que identifica a quienes se oponen a la presidenta interina Jeanine Áñez. Uno de los carteles rezaba: “No somos una horda de delincuentes, somos el pueblo”.
El Instituto de Investigaciones Forenses, que pertenece a la Fiscalía, informó que los ochos muertos de Senkata fueron abatidos por disparos de armas de fuego “no reglamentarias”, respaldando al ministro de Defensa, Fernando López, quien aseguró que los efectivos militares que estaban protegiendo la planta de Senkata “no dispararon”. El Gobierno afirma que los manifestantes de El Alto querían hacer un “atentado terrorista” volando los gigantescos depósitos en los que se acopia la gasolina y gas.
Una manifestante, indignada por la represión, prometió que la próxima vez los habitantes de El Alto  llevarían dinamita y que harían “llorar a los lindos q’aras (blancos)”. Después de los sucesos de Senkata, los múltiples bloqueos de las entradas a La Paz por parte de indígenas y campesinos se han fortalecido. Dentro de la ciudad, la gasolina está racionada y hay carestía de varios productos. Los camiones del municipio no pueden recoger la basura, que se acumula en las esquinas.
Mientras tanto, la Asamblea Legislativa continúa tramitando una ley de convocatoria a elecciones que dé una salida política a la crisis boliviana, que este jueves cumple un mes. En el debate parlamentario está participando el MAS, que quiere elecciones en enero, y el oficialismo, que las prefiere en marzo.





ESTADOS UNIDOS CONFÍA EN QUE NUEVAS ELECCIONES TRAIGAN PAZ A BOLIVIA

VOA Noticias de EEUU (www.voanoticias.com)
                                                                                                        
El subsecretario de estado adjunto en la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo el jueves que la Casa Blanca confía en que la realización de nuevas elecciones presidenciales ayuden a calmar la tensión política y social que ha mantenido a Bolivia en crisis desde el pasado mes de octubre.
Kevin O'Reilly, habló con la prensa por medio de una teleconferencia en la que leyó un comunicado en donde asegura que el gobierno estadounidense brinda su apoyo a la presidenta en transición, Jeanine Añez, para que se lleven a cabo las elecciones presidenciales a la brevedad posible.
Según O'Reilly, lo que ha llevado a Bolivia a la situación actual fue el "escándalo electoral" en el que, según denuncias de la OEA, se dieron irregularidades que permitieron que el expresidente Evo Morales se autoproclamara ganador y esto generara una ola de protestas y enfrentamientos entre opositores y seguidores del líder boliviano.
El funcionario hizo también un llamado a todas las partes involucradas para que condenen la retórica divisiva y la violencia que ha causado ya muertos en El Alto y en Cochabamba debido.
"Expresamos nuestras condolencias a las familias de todos los que han muerto en los disturbios civiles...las autoridades bolivianas tienen que asegurar que los que agreden a un ciudadano sin justificación debe enfrentar las consecuencias legales correspondientes", concluyó.
Con respecto a este punto, las fuerzas del orden público de Bolivia han sido denunciadas ante distintos organismos debido al uso de la fuerza con la que han actuado, dejando decenas de heridos y muertos.
Recientemente, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ha emitido un comunicado haciendo referencia a este punto.
"La CIDH expresa su enérgica condena al uso excesivo de la fuerza por parte de operaciones combinadas de la Policía Nacional y de las Fuerzas Armadas para reprimir recientes manifestaciones en Bolivia”, reza parte del informe hecho por ese organismo.
Recientemente, en una entrevista exclusiva con la Voz de América, Kevin O'Reilly había dicho que Estados Unidos no contempla al expresidente Evo Morales en la vida política de Bolivia, como una alternativa a la paz, más bien, nuevos comicios con nuevos actores que permitan calmar las tensiones.





EEUU: “LOS QUE PARTICIPARON EN EL FRAUDE ELECTORAL EN BOLIVIA TIENEN QUE DAR UN PASO ATRÁS”

El subsecretario de Estado Adjunto en la Oficina del Hemisferio Occidental, Kevin O´Reilly, remarcó la necesidad de que “el proceso democrático avance, y que el pueblo reconstruya sus instituciones”, tras el “grave escándalo electoral” del pasado 20 de octubre y el posterior “abandono del cargo” de Evo Morales.

Infobae de Argentina (www.infobae.com)
                                                                                                          
Minutos después de que el Departamento de Estado norteamericano emitiera un comunicado apoyando al gobierno interino de Bolivia en pos de elecciones “libres, justas y transparentes”, el subsecretario de Estado Adjunto en la Oficina del Hemisferio Occidental, Kevin O´Reilly, brindó una teleconferencia desde Miami, de la que participó Infobae, para analizar la situación del país sudamericano.
“Bolivia vive un momento histórico para su sociedad y su democracia”, aseguró el funcionario norteamericano, quien reiteró que Washington respalda la iniciativa de la presidenta interino Jeanine Áñez para el llamado a nuevas elecciones.
“Apoyamos los esfuerzos de la presidenta interina mientras trabaja para realizar estas elecciones cuanto antes (...) Llamamos a los amigos de Bolivia en la comunidad internacional a apoyar los esfuerzos de transición y a condenar los hechos de violencia”, agregó.
Sobre el proceso electoral, O´Reilly indicó que “todos tienen el derecho de participar democráticamente”, pero aclaró: “Los que han participado en el fraude tienen que dar un paso atrás y dejar que el proceso democrático avance, y que el pueblo reconstruya sus instituciones democráticas”. Una clara alusión al ex presidente Evo Morales y su vice Álvaro García Linera, quienes se encuentran exiliados en México.
“Aquellos que participaron en las escandalosas irregularidades y la manipulación de los votos en las fallidas elecciones del 20 de octubre deben, por el bien de Bolivia, hacerse a un lado y dejar que los bolivianos reconstruyan sus instituciones”, apuntó el Departamento de Estado, en tanto, en su comunicado.
El subsecretario de Estado Adjunto celebró que haya “un diálogo auspiciado por la Iglesia Católica, con la participación de muchos miembros de los partidos mayoritarios del país, grupos civiles, de la Unión Europea, y varios otros”. “Hay una solución democrática y constitucional que los bolivianos pueden elegir, y todo indica que están con una determinación para seguir este sendero positivo”.
O´Reilly recordó, además, que en esas negociaciones también están participando funcionarios del Movimiento al Socialismo (MAS), liderado por Evo Morales.
Por su parte, consideró que la solución a la crisis la tienen que encontrar los propios bolivianos, sin intromisión de agentes externos, en medio de las denuncias de infiltrados cubanos y venezolanos en contra del gobierno interino de Áñez.
“Respetamos que sea en sus raíces un desafío para los bolivianos. Todo lo que está ocurriendo tiene que ser asunto de los bolivianos, que todos respeten los principios de no intervención. Prestamos mucha atención a riesgo de intervenciones de afuera del país”, señaló el funcionario norteamericano.
Y añadió: “Los bolivianos, en paz, dialogando, tienen que resolver sus propias diferencias, de forma democrática, y según su constitución”.
En respuesta a las acusaciones por parte de Evo Morales y sus seguidores de que lo que ocurrió en Bolivia fue un golpe de Estado, O´Reilly sostuvo que el país sudamericano llegó a esta situación “por un escándalo electoral muy grave”, y “después del abandono de Evo Morales de su mando”.
El funcionario llamó a las partes a abstenerse a cualquier acto de violencia, y envió sus condolencias a las familias de las víctimas que murieron en el marco de los disturbios originados tras las elecciones del pasado 20 de octubre. “Sus muertes subrayan la necesidad de diálogo y paz”, afirmó.
Este miércoles, Áñez envió un proyecto de ley al Congreso para la convocatoria a unas elecciones generales que podrían terminar con la grave crisis social y política que atraviesa Bolivia.
“Este proyecto puede ser perfectible, quisiéramos, como gobierno, que se lo considere como un documento base para generar un consenso nacional”, indicó la mandataria en conferencia de prensa.
El mismo miércoles, los legisladores del MAS afirmaron que el ex presidente “abandonó sus funciones” y reconocieron a Áñez como su sucesora provisoria.
En el proyecto de ley que envió la bancada del MAS se reconoce como legítima la sucesión constitucional y se propone convocar a nuevas elecciones el 12 de enero de 2020.
Críticas del presidente electo de Argentina y las relaciones bilaterales con el nuevo gobierno
Consultado sobre los dichos del presidente electo argentino, Alberto Fernández, quien criticó la postura de Estados Unidos ante la crisis boliviana, O´Reilly aseguró que el enfoque del gobierno de Donald Trump con Argentina “es muy positivo”.
El funcionario del Departamento de Estado abogó por una cordial relación bilateral entre Washington y el flamante gobierno de Fernández: “Esperamos seguir trabajando con la Argentina como socio democrático, como socio económico, y vemos buenas perspectivas para trabajar con el gobierno entrante, como hemos trabajado con el gobierno saliente el 10 de diciembre en su país”.
Tras la salida de Evo Morales del poder, el presidente electo argentino consideró el caso como un “golpe de Estado”, y aseguró que Estados Unidos “retrocedió décadas”, avalando intervenciones militares.
Asimismo, Fernández adelantó que el día que llegue a la presidencia -el próximo 10 de diciembre- “será un orgullo recibir a Evo Morales en Argentina”.
El actual gobierno de Mauricio Macri, en cambio, no considera que en Bolivia se haya gestado un golpe de Estado, y apoya la iniciativa de convocar a elecciones libres, justas y transparentes, tras las denuncias de irregularidades en los comicios del 20 de octubre.





LO QUE BOLIVIA EVOCA

El Espectador de Colombia (www.elespectador.com)
                                                                             
Una artista y sicóloga boliviana y una antropóloga argentina, ambas feministas, plantean que lo sucedido en Bolivia con Evo y el Macho Camacho es una pugna entre dos golpes de estado y dos fascismos. Una en una revista virtual, otra en una entrevista radial, llaman a dejar de lado “los binarismos de los hechos”. Y abren un original camino de análisis sobre la efervescencia actual del continente. Colombia no es la excepción.
María Galindo cultora del performance, que luce la parafernalia punk de mechones, anillos y uñas largas a sus 55 años, acusa a Evo de caudillismo por haber desmantelado y dividido las organizaciones populares. Las convirtió en “dirigencias corruptas y clientelares” y se erigió como “figura única del mito del ´presidente indígena´, rodeado de un círculo de intelectuales y dirigentes que lo necesitan como careta”.
La académica Rita Segato quien vive en Brasil, trae a cuento “la quiebra de credibilidad y gobernabilidad” de Evo, motivada entre otras cosas por su carácter autocrático y el endiosamiento de su figura. “Evo cayó por su propio peso… Es un sindicalista y no un aymara”.
Lo más interesante de esta visión es el otro lado de la mesa. Según Segato, Evo “hizo que fuera muy fácil que aparecieran las fuerzas que siempre conspiran y acechan”. Por eso asevera que, a consecuencia de los errores y excesos del gobernante, sí hubo golpe de estado, pero de una nueva modalidad.
Galindo precisa el cuadro refiriéndose a Camacho, el empresario cristiano de Santa Cruz, la ciudad blanca y rica de ese país: “El proyecto cruceño trae a otro caudillo antagónico pero complementario”. “La fascistización del proceso –añade- silenció a la sociedad civil y concentró la decisión en las cúpulas. Exacerbó todos los miedos”.
Este vaivén entre extremos es calificado por la también escritora Galindo como una “privatización de la política”. Así la explica: “si no eres del partido no tienes ningún derecho; si eres, tampoco porque las decisiones son de una cúpula cerrada. Este vacío fue utilizado para instaurar un contramodelo caudillista”.
Hasta aquí la tragedia boliviana, pincelada por las dos analistas, que haría delirar de fervor al mismísimo Shakespeare por sus componentes reveladores de la complejidad humana. El dramaturgo inglés podría trasladar la acción a tierras colombianas y titular su obra con una sola palabra de uso repetido en nuestros tiempos: polarización.
En efecto, nuestro juego político tradicional se ha decantado en un ping pong entre ´guatemala y guatepeor´. En un extremo la oligarquía pérfida de toda la vida, en el otro la oposición testaruda con aliento de despotismo. Este binarismo se sostiene merced al miedo que los dos términos se tienen entre sí y que ambos infunden entre las mayorías, como único modo de perpetuar su privatización de la política.
En la mitad, apenas sacando la cabeza desde las recientes elecciones regionales, una gran nación de gentes estragadas intenta pegar su grito vagabundo para liberarse al tiempo de los dos fascismos.





María Galindo desde Bolivia

MUJERES LUCHANDO: "LA MACHOCRACIA NO ES DEMOCRACIA"
                                                                                         
María Galindo, lesbiana y feminista referente de Mujeres Creando cuenta desde Bolivia quién es quién en el entramado actual de Bolivia, el lugar de la biblia y del machismo en esta trama. Aportes para ir descifrando las claves de un problema regional. 

Página 12 de Argentina (www.pagina12.com.ar)

Hace unos días , mientras aviones militares sobrevolaban La Paz, y la biblia entraba al Palacio de Gobierno de la mano de Jeanine Áñez, autocoronada presidenta boliviana, en el Cine 6 de agosto se reunían a sesionar más de cuarenta oradoras participantes de un evento que llamaron Parlamento de mujeres. No fue para hacer catarsis, aclara una de sus organizadoras, María Galindo, sino análisis político. No obstante, las expresiones quebradas de las expositoras pueden verse en los videos, presentirse el dramatismo en la transcripción de los discursos. Al cierre de la primera jornada, Galindo resumió todo en una frase contundente: La machocracia no es democracia. Esta definición rimada, especialidad poético – política de la agrupación Mujeres creando, remite a un estado de situación para ella previa al golpe orquestado por el derechista Camacho. Que un mandatario, Evo, haya dicho a una ministra públicamente que no quería pensar que era lesbiana o que aconsejase no comer pollo para que sus hormonas no afectaran el ser del “hombre” y no se volviera marica, es decir, que su machismo fuera así de explícito, sería suficiente evidencia para Galindo, y no solo para Galindo, del fracaso de la representatividad democrática. Pero por otra parte, durante estos 13 años los gobiernos de Morales, que también contaron con funcionarias mujeres, posibilitaron derechos como los que garantiza desde 2016 la ley de identidad de género. “Cuando nos enteramos que Evo estaba renunciando, lloré un mar de lágrimas –dijo Antonella durante la sesión en el Parlamento de mujeres-. Y muchas otras chicas trans me llamaron igual, llorando. Porque sentíamos que se había ido nuestro protector”. Pero esta protección no configura una meta para la mayor parte de las participantes de las jornadas del 12 y 13 de noviembre. Para la feminista Silvia Rivera Cusicanqui, por ejemplo, la recuperación de la gran pluralidad simbolizada por la wiphala indigenista debiera ser el objetivo, en las antípodas de todo paternalismo presidencial. Sobre el escenario del amplio cine paceño, Galindo presentó a Rivera Cusicanqui como una hermana suya, con total orgullo, unidas por una perspectiva que, por otra parte, no circunscribe el problema al perímetro local. “Lo que se está jugando en Bolivia, es una respuesta a un problema absolutamente regional”, dice la organizadora del Parlamento.
¿Quién es la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez, cómo la describirías?
Es una figura completamente funcional y útil a este esquema fascista. Nosotras hemos planteado hace muchos años la idea de la cuota de las mujeres dentro de los partidos que nos ha vendido las Naciones Unidas como la máxima expresión de participación política de las mujeres, donde el único dato que importaba era la condición biológica y no el contenido político de la representación. Jeanine se alinea en la ficha perfecta de esa mujer biológica en la política. Es por supuesto corresponsable y se la puede ver claramente disfrutando de forma directa del papel que está jugando. Ella ha sido senadora en varias gestiones e incluso desde el proceso constituyente boliviano desde el 2009. Proviene de una región tropical, con estructura social feudal, terrateniente, ganadera. Es una figura periférica de la derecha boliviana, no tiene mucha formación ni carisma. No es conocida ni reconocida en la sociedad boliviana, pero probablemente lo haya sido en su región. En ese sentido, está en el lugar que está por azar. Lo que ha sucedido es que cuando Evo Morales renunció y se fue México, desde mi punto de vista de forma prematura, dejó un gigante vacío de poder porque después hubo una renuncia en cadena, de prácticamente todo el ejecutivo, incluso renunció la presidenta del Senado del massismo que era Adriana Salvatierra. No entiendo, me cuestiono porqué lo hizo. Y entonces por azar en la asamblea legislativa plurinacional, el Movimiento al Socialismo le deja como sucesión constitucional el mando a Jeanine Añez.
¿Pero no pensás que Adriana Salvatierra renunció porque corría corriendo riesgo su vida si seguía en su cargo?
De todos y de todas se debe precisamente la renuncia a un acto de temor. El abandono de Evo Morales del país y de Álvaro García linera, también se debe un acto de temor. Yo quiero que tú entiendas hermana que la situación en Bolivia no mejora, se complica y se descompone día por día y hora por hora. Hay muchas noches que nos dormimos, la gente que vive en El alto pues ha dormido la semana entera. Yo vivo en la ciudad de La paz y varias estaciones de TV han sido quemadas. Es una situación de psicosis generalizada, por eso mismo es muy importante la gente que no se ha ido, la gente que no ha renunciado. Yo no voy a juzgar a nadie por querer salvar su vida, pero si voy a valorar a quién asume responsabilidades como es el caso de Eva Copa, es una mujer jovensísima qué no ha terminado la carrera y qué es salteña.
Hubo otra presidenta boliviana también relacionada como Jeanine a los sectores de derecha, ¿verdad?
Sí, la primera presidenta mujer fue en el año 79, Lidia Gueiler, también del oriente boliviano. Por azares del destino y debido a una serie de vacíos de poder, terminó asumiendo ese cargo y siendo una presidenta sometida al ejército, al punto que cuando el ejército no la necesitó, amenazada de muerte la hizo firmar su renuncia. Fue una de las dictaduras más sangrientas de la última etapa del siglo XX boliviano.
¿Y no leés en esta coyuntura actual un regreso del plan cóndor setentista?
Yo soy muy crítica con los intelectuales de izquierda, especialmente con los que se llaman progresistas, en la necesidad de interpretar los procesos. Creo que el proceso que está enfrentando Latinoamérica tiene características propias y es muy importante en lugar de aplicar viejas categorías y viejos lentes, aprender de los errores de nuestro pasado, pero ser muy sensibles y entender las novedades que este proceso tiene. Lo que estamos enfrentando es más que un golpe de Estado, no quiero quedarme con ese análisis pequeño: hay un golpe de Estado, pero también hay un conflicto político, que son dos cosas diferentes que están sucediendo simultáneamente. Desde el punto de vista político, estamos ante el agotamiento de la forma partidaria como forma de ejercicio político y ante el vaciamiento de la democracia y el agotamiento de la democracia liberal representativa. Estamos enfrentando la transición del neoliberalismo al neoliberalismo de corte fascista. Está en acto un modelo de plan cóndor si tú quieres, porque es una ofensiva regional.
Una ofensiva que en esta vuelta tiene como uno de sus ejércitos privilegiados al evangelismo…
Personalmente, he sido testigo de cómo buena parte de las iglesias fundamentalistas o sectas fundamentalistas cruceñas, por ejemplo, forman a su gente en Brasil, a la par de todas esas sectas que están apoyando el gobierno de Bolsonaro y que están trayendo a Bolivia sus mismas lógicas de manejo de masas. También las he visto muy presentes en Buenos Aires la última vez que he estado, especialmente en las periferias y en las áreas rurales, como en Bolivia. Este proceso es diferente que el que caracterizó al plan cóndor de los años 70, porque las libertades sexuales y las mujeres como sujeto político no estábamos entonces en el momento en que estamos ahora. Ahora es una obsesión de esta ofensiva fascista la satanización de las libertades sexuales y la oferta a la masculinidad hegemónica de la retoma del control de los cuerpos y el trabajo de las mujeres. Y digo retoma porque en realidad han perdido ese control y esta es una oferta que de manera muy subterránea está volviendo activar la base social para este proyecto fascista. Les están prometiendo que van a poder controlar otra vez a las mujeres.
Mujeres creando organizó un evento que se llama La BIBLIA (así con mayúscula) como instrumento de manipulación…
Ahorita uno de los elementos icónicos más importantes de esto que estamos viviendo en Bolivia, es el uso dela biblia como sustitución del discurso político, justificación de todos los odios. El uso de la Biblia como santificación de los bandos fascistas, entonces en ese sentido nos interesa a nosotras hacer una descomposición de la Biblia, de su valor desde el punto de vista de la ironía, del humor, porque nosotras sí creemos que los lenguajes de lucha son muy importantes.mente se está viendo en estos días, el mismo desplazamiento de la escena política a una escena religiosa similar a la que vimos en Brasil, la consumación de un fachismo dispuesto a arrasar…
Lo qué se está haciendo con la sociedad boliviana es un conflicto que nace con un conflicto político, que tiene como escena y contenido una escena política, desplazarlo a la escena del fanatismo religioso, racista, de la misoginia y la homofobia para fascistizar y despolitizar la discusión y la deliberación. Estas medidas están sirviendo para que la escena se convierta en policíaco – militar, controlada por fuerzas armadas. Una escena ya no dirimida por la población, por la deliberación, por la discusión de argumentos, sino por la ley del más fuerte y del más violento. Por eso las Fuerzas Armadas y el pasto policíaco militar se han convertido en el eje de resolución, entre comillas, principal del problema.
¿Cómo caracterizarías lo que se está viviendo en estos momentos en el Alto y en La Paz, cuál es la situación en las calles?
Se está desplegando una violencia policial y militar muy fuerte, contra cualquiera que esté queriendo organizarse, que esté queriendo impugnar la transferencia de mando hoy ya perpetrada con el mando de Yanine Añes, como presidenta del país. Esto es muy grave. Y en ese contexto de sofocar el derecho a la palabra y el derecho a que permanezca en el plano de un conflicto político, Mujeres creando ha lanzado el Parlamento de las mujeres. Todas las personas nos dijeron: No, María, no lo hagan, se puede llegar a incendiar el cine, porque ahora el revólver que tienes en tu mano es tu celular, hay una guerra de fake news, de desinformación y de establecimiento de un clima de pánico. Por eso la instalación y la deliberación del parlamento de las mujeres ayer fue algo importante, un mensaje de una estrategia política para el conjunto de la sociedad boliviana que fue transmitido por radio, por Facebook, con intervenciones muy importantes. Porque además fue la prueba de que hay una guerra de amedrentamiento para que la gente se silencie, se quede en sus casas, no salga la calle, no tome la palabra. Entonces, la más efectiva manera de contrarrestar ese terror fascista ha sido sesionar en este parlamento de las mujeres.
¿El público se animó a concurrir o ganó el amedrentamiento?
Sí, se animó. Hubieron mujeres transexuales, indigenistas, mujeres como nosotras decimos, cholas, chotas y señoritas, indias putas y lesbianas, juntas y revueltas y hermanadas hablando contra la estereotipación y contra el escaneo de los cuerpos, de los colores de piel y de las posiciones políticas. También estuvieron presentes personas que defienden al movimiento al socialismo, porque es una defensa que nos parece legítima, esa defensa como cualquier otra defensa e ideas y de posturas políticas. Hoy estamos luchando para que el escenario de fascistización no gane y el escenario político permanezca en el plano de la deliberación política.
Salió en varios medios bolivianos que habías querido llevarle a Camacho una carta en nombre de Mujeres Creando que él rechazó. ¿Me podrías hablar de esa carta?
Camacho es el presidente del Comité cívico Pro Santa Cruz, la cabeza visible de esta fuerza racista y misógina que hoy controla la escena en Bolivia. Él activó la estrategia de entregar una carta de renuncia en el palacio de Gobierno junto con una biblia, en persona, a Evo Morales, entonces lo que hicimos es intervenir esa retórica planteando que si él, en nombre de la democracia quería entregar una carta a Evo Morales, no lo hiciera en nuestro nombre y que además reciba una carta de nuestras propias manos, para que si pide entregar una, sea capaz de recibir otra. Lo hicimos vía medios de comunicación y luego cuando llegó a La paz, nosotras, Yolanda Mamani y yo, fuimos a la puerta del hotel cinco estrellas, donde estaba reunido con todos los comités cívicos del país, a entregarle la carta. En la carta hablábamos del ecocidio de la región oriental, de la quema del bosque Chiquitano, del discurso de misoginia, del estado laico en Bolivia y del discurso de los pueblos indígenas como derecho a la representación directa y al territorio. Camacho lo que hizo fue suspender la conferencia de prensa programada, mandar al rector mayor de la Universidad mayor de San Andrés a hacer una declaración distractiva, para huir mientras tanto por la puerta de atrás y evadir así nuestra presencia física. Quedó palpable que esa era una retórica antidemocrática de su parte. Creo que fue una acción muy interesante y a la carta estamos viendo de colgarla en nuestra página web, que está intervenida lamentablemente hace varios días.
En qué situación te parece que podrían quedar las agrupaciones de activismo de género si efectivamente, como parece que puede ocurrir, la derecha se establece en el poder…
Hay que decir claramente que nosotras no hablamos de organizaciones de género, sino de feminismos, de transfeminismo, de la despatriarcalización. Hay que entender que el brazo derecho de Camacho es el abogado de lo que se consideró la manada boliviana, un grupo de jóvenes que violó a su propia amiga en una noche de discoteca. Es el abogado de los violadores cuya estrategia jurídica era la descalificación de la víctima. Una de las ofertas políticas por las cuales este hombre tiene éxito es para devolverle a los hombres el control sobre las vidas, los cuerpos y el erotismo de las mujeres que por la despatriarcalización habían perdido o están perdiendo. Lo están perdiendo no por la fuerza de lo que hizo el gobierno de Evo Morales, sino por esa rebeldía feminista que viene desde abajo. Te puedo asegurar que mientras no haya una nueva constituyente en Bolivia que nos haga retroceder, nosotras tenemos un marco constitucional dónde es importante que nos vayamos a mover. Yo no daría por sentado que vamos a perder el no sé qué, porque en realidad los derechos proclamados han sido derechos retóricos, frente a los cuales desde la organización nosotras hemos actuado y vamos a continuar actuando. Lo que va a cambiar es que va haber una represión más brutal y más directa, no contra las organizaciones de género que son en muchos casos tecnocracia de género neoliberal que nunca está en las calles. El discurso misógino contra nuestras libertades tenemos que ser capaces de revertirlo a nuestro favor, como lo está haciendo de hecho el movimiento indígena.
La voz indígena se ha alzado estos días de un modo impresionante…
Hay un discurso racista y entonces el movimiento indígena está entendiendo en muy pocas horas y de forma muy intuitiva la necesidad de revertirlo. Haberles obligado ayer a todos a colocar la wiphala en todos los sitios habidos y por haber, ha sido un mero juego simbólico, sí, pero es que no se trata sólo de eso: es una fuerza a nuestro favor. Las mujeres cis y trans debemos hacerlo también.





EL QUANTUM, EL AUTOMÓVIL ELÉCTRICO BOLIVIANO TIENE QUE IMPORTAR SUS BATERÍAS DE LITIO

Euro News de España (www.es.euronews.com)
                                                                                                             
Además de la posible implicación de las reservas de litio boliviano en la crisis que vive el país, muchos comentaristas han señalado al vehículo eléctrico hecho en Bolivia Quantum como una prueba del interés exterior en desestabilizar Bolivia. En las redes sociales muchos hacen una conexión entre el "golpe de Estado", el litio boliviano y la presentación del Quantum.
La empresa, sin embargo es una iniciativa totalmente privada sin ninguna relación con el Estado.
El director de Quantum Motors, fabricante del flamante coche eléctrico boliviano, nos atiende por teléfono desde Cochabamba. La ciudad está tranquila, pero paralizada, cercada por los partidarios del expresidente Evo Morales. Carlos Soruco nos agradece haberle contactado antes de publicar "como han hecho otros medios y gente en YouTube".
"El litio puede tener alguna influencia geopolítica. Sin embargo Quantum Motors es una iniciativa netamente privada, un emprendimiento lanzado por jóvenes que hemos apostado por los vehículos eléctricos por el clima y por los problemas de los hidrocarburos", nos dice.
La confusión proviene de la visita que les realizó el expresidente Evo Morales. La imagen sigue dando la vuelta al mundo pero "sólo fue una amable visita, el Estado boliviano no tiene nada que ver con nosotros".
El Quantum está teniendo un éxito inesperado hasta para sus creadores, sin embargo, curiosamente por el momento no tiene baterías de litio sino de plomo de ciclo profundo.
La próxima entrega del vehículo tendrá baterías de litio pero importadas, porque el litio del salar boliviano todavía no se puede explotar de forma industrial.
"Durante la presentación del Quantum lancé ese reto al Estado boliviano. Dije: hemos sido capaces de fabricar el primer automóvil boliviano, ahora a ver si el estado consigue poner en marcha la extracción para equiparlo con baterías de litio boliviano".
Soruco explica que las inmensas reservas de litio de Bolivia fueron uno de los factores que les animaron a lanzar la empresa. Ahora todo está en suspenso con la crisis política. "Necesitamos insumos, pero no se pueden transportar porque el país lleva un mes bloqueado, tenemos pedidos pero no los podemos enviar".
Más que ser ayudados, desde Quantum Motors han tenido que luchar contra la pesada burocracia del Estado boliviano. Por ejemplo a pesar del éxito que han tenido sus vehículos no están autorizados a circular: "el sistema nacional no permite sacar la placa de matrícula, porque hacía falta presentar el documento de importación. A los legisladores no se les ocurrió que algún día habría un auto fabricado en Bolivia". Sin embargo el problema debería resolverse en los próximos días.
Desde Quantum Motors tampoco creen que haya una conspiración de la industria del automóvil contra ellos porque su modelo es de baja velocidad, principalmente destinado a uso urbano y no compiten con los automóviles normales. Sin embargo sí han detectado un "lobby" de los coches a motor de explosión para denigrar las ventajas de los autos eléctricos.
El director de Quantum explica además orgulloso que la mayor parte de la energía eléctrica boliviana es 100% limpia, procedente de la industria hidroeléctrica. El anterior Gobierno afirmaba recientemente tener más oferta que demanda de electricidad lo que le permitiría exporta. "El presidente Evo Morales tenía el proyecto de convertir Bolivia en un núcleo enérgético para la región".
Durante la Cumbre del Clima de la ONU, Morales aseguró al secretario general que Bolivia había decidido no crear más plantas termonucleares.