Friday, February 14, 2014

EL NEFASTO DÍA EN QUE CHILE INVADIÓ BOLIVIA… ¡¡¡ALEVOSA INVASION A ANTOFAGASTA..!!!


La invasión chilena del 14 de febrero de 1879 al puerto boliviano de Antofagasta es el hecho más espeluznante y descarado de la historia de América. Pues, un Estado soberano dispuso el pago ínfimo de 10 centavos de gravamen al quintal de salitre exportado por una empresa anglochilena que gozaba de exportación libre de derechos de toda clase; hecho por el que el Estado chileno se inmiscuyó, sin derecho, en una cuestión interna del otro Estado, usando acorazados y tropa de asalto, con el pretexto de un supuesto incumplimiento del Tratado de 6 de agosto de 1874, aunque no hubo tal.
 
Había amanecido en el puerto de Antofagasta, en el Litoral de Bolivia. El reloj marcaba las seis de la mañana del 14 de febrero de 1879. Muchos de sus habitantes, que salían de sus hogares rumbo al trabajo, vieron que dos buques de guerra de la Armada de Chile, el blindado "Cochrane" y la corbeta "O'Higgins", con dos compañías a bordo, recalaban en la bahía al lado del blindado "Blanco Encalada", que ya se encontraba anclado en ese lugar desde el 8 de enero.
Inmediatamente, la artillería de esas naves, al mando del Coronel Emilio Sotomayor, que había sido nombrado por el Gobierno de Chile como Comandante en Jefe de las Fuerzas Destacadas en el Norte de la República y en el Litoral Boliviano, empezó a tronar, rompiendo el silencio del alba en el océano Pacífico, con una andanada de fuego intenso que atemorizó a la ciudadanía boliviana, pero no a la chilena que había participado en los preparativos y estaba anoticiada y presta para coadyuvar a sus connacionales en los vergonzosos acontecimientos que se suscitarían en los siguientes minutos, horas y días.
El potencial bélico chileno, que se encontraba amenazante en la bahía boliviana, era el siguiente: Los blindados "Cochrane" y "Blanco Encalada", con 5 años de servicio, un andar de 9,5 nudos; cada uno tenía un armamento de 6 cañones de 250 libras (9 pulgadas), 1 cañón de 4.7 pulgadas, 1 de 9 libras y 1 cañón de 7 libras y 300 hombres de tripulación. La corbeta "O'Higgins", con 15 años de servicio; casco de madera, andar de 6,5 nudos; estaba armada con tres cañones de 115 libras (7 pulgadas), dos de 70 libras y cuatro de 40 libras, con una dotación de 160 hombres.
Mientras tanto, la fuerza armada boliviana, que no tenía un solo buque de guerra, contaba solamente con una pequeña columna de 60 gendarmes, restos de la guarnición que había dejado el general Hilarión Daza, entonces Presidente de la República, la misma que permanecía acuartelada y pequeños grupos custodiaban la Prefectura, la Aduana y el Cuartel.
Repentinamente, al promediar las siete, es bajada una lancha del "Cochrane", en la que se embarca el capitán José M. Borgoña, navegando hasta el muelle del puerto de Antofagasta, en el que el militar desembarca y presuroso se dirige a la oficina del Consulado chileno, donde se entrevista brevemente con el titular de esa legación, Nicanor Zenteno, quien fue el actor y centro principal de todo el movimiento de quinta columna en Antofagasta, que precedía a la acción armada. Era el jefe, el organizador, el coor?dinador y el enlace general con el blindado "Blanco Encalada", en el que se había refugiado el Gerente de la Compañía Salitrera Antofagasta, Jorge Hicks, quien debía ser detenido por las autoridades bolivianas al ser deudor al fisco, negándose pagar 90.848 bolivianos, trece centavos.
Después de esa reunión, el capitán Borgoña se dirigió a la Prefectura, entregando al Coronel Severino Zapata, Prefecto del Departamento del Litoral, una nota firmada por el Coronel Emilio Sotomayor, que señalaba:
"Comandancia en Jefe de las Fuerzas de Operaciones Litoral Boliviano.- Antofagasta 14 de febrero de 1879.- Señor Prefecto.-
"Considerando el Gobierno de Chile, roto por parte de Bolivia el tratado de 1874, me ordena tomar posesión con las fuerzas de mi mando, del territorio comprendido al Sur del grado 23º.
"A fin de evitar todo accidente desgraciado espero que Ud. tomará las medidas necesarias para que nuestra posesión sea pacífica, contando Ud. con todas las garantías necesarias, como asimismo sus connacionales.- Dios guarde a Ud".
Severino Zapata, después de leer esa misiva torpe e incomprensible, pálido y demudado, protesta airadamente con palabras entrecortadas, apostrofando al emisario, el que solamente se concreta a retirarse, llevando la mano al quepí, para abordar nuevamente la lancha que lo retornaría a su buque madre.
El Prefecto, sin embargo, de inmediato redacta la misiva de respuesta, ante la imposición armada chilena, afirmando enfáticamente:
"Prefectura del Departamento del Litoral.- Antofagasta, 14 de febrero de 1879.- Al Señor Comandante de las Fuerzas Expedicionarias sobre el Litoral Boliviano.-
"Señor Comandante: Mandado por mi Gobierno a ocupar la Prefectura de este Departamento, sólo podré salir a la fuerza. Puede Ud. emplear ésta, que encontrará ciudadanos bolivianos desarmados, pero dispuestos al sacrificio y al martirio. No hay fuerzas con qué poder contrarrestar a tres buques blindados de Chile, pero no abandonaremos este puerto, sino cuando se consuma la invasión armada.
"Desde ahora y para cuando haya motivo, protesto a nombre de Bolivia y mi Gobierno contra el incalificable atentado que se realiza.- Dios Guarde a U.".
La réplica impositiva y abusiva no tardó en llegar al edificio de la Prefectura. El Coronel Emilio Sotomayor, respaldado por la fuerza de su arsenal bélico, intimó la rendición de las autoridades bolivianas, mediante la siguiente nota:
"Comandancia en Jefe de las Fuerzas Expedicionarias del Litoral Boliviano.- Antofagasta, 14 de Febrero de 1879.
"Acabo de recibir su nota de hoy y en contestación a ella, creo del caso hacerle presente que para evitar toda efusión de sangre, se sirva ordenar se haga entrega de las armas y tropa de su dependencia al comandante José Ramón Vidaurre.
"Respecto a las garantías que he hecho referencia en mi nota anterior, puede tomar pasaje en el vapor del sur que pasa para el norte el 16, poniéndose de acuerdo con el que suscribe antes de verificarlo, por si así creyese conveniente. Dios guarde a Ud.".
Habían pasado casi dos horas desde que la Armada chilena se manifestaba en una situación de beligerancia. Al promediar las 8 de la mañana, fueron bajadas de los buques muchas lanchas, repletas de soldados al mando del Coronel Sotomayor, dirigiéndose a tierra, en la que ya se habían apostado los grupos civiles chilenos al mando del Cónsul Nicanor Zenteno, quien fue nombrado "Gobernador del distrito de Antofagasta".
Sin ninguna declaratoria de guerra, en forma aviesa, premeditada y planificada, empezó la invasión chilena y la usurpación de territorio y mar bolivianos y de sus riquezas, con el pretexto de que Bolivia había transgredido el Tratado de 1874 al haber dispuesto el impuesto de 10 centavos de boliviano por cada quintal de salitre exportado por la Compañía Chilena de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta.
Tengamos siempre en nuestra memoria este nefasto día, que solamente se borrará de ella el día en que La Moneda admita su arbitrariedad y devuelva a nuestra Patria territorio y mar soberanos.





PREFECTO RESISTIÓ CON 50 POLICÍAS EL ASALTO AL PUERTO DE ANTOFAGASTA

La madrugada del 14 de febrero de 1879, la niebla propia del amanecer en la costa ocultaba levemente a los dos barcos de guerra chilenos que llegaron hasta las proximidades de Antofagasta: el Cochrane y el O’Higgins. Éstos se sumaron al Blanco Encalada, navío chileno que hace un mes se encontraba en las proximidades del puerto boliviano.
Severino Zapata, prefecto del Litoral, tenía la misión de custodiar los bienes del Estado en una ciudad donde sólo el 10% eran bolivianos, el resto chilenos, peruano y de otras nacionalidades, comenta Roberto Querejazu en su libro Guano, salitre, sangre: historia de la Guerra del Pacífico.
En la obra se señala que hacia un par de años que Antofagasta y otros puertos bolivianos fueron víctimas de un terremoto que dejó varios inmuebles públicos destruidos, para reconstruirlos el gobierno de Hilarión Daza y la Asamblea Constituyente de 1877 determinó un impuesto de 10 centavos por cada quintal de salitre explotado, medida que se convirtió en Ley el 14 de febrero de 1878 y que Zapata tenía que dar cumplimiento.
La compañía de Salitres y Ferrocarril Antofagasta —propiedad del ingles Jorge Hicks— protestó por esta medida, ya que en 1873 había obtenido del Gobierno boliviano la concesión de explotación del salitre y el guano, libre de impuestos por 25 años.
Juan Siles Guevara en su tesis La última delegación diplomática chilena da cuenta de que el 3 de enero de 1879, mientras el embajador de Chile en Bolivia, Pedro Nolasco Videla, hacía los reclamos ante el Gobierno boliviano por el impuesto aprobado, el blindado Blanco Encalada zarpaba de Valparaíso con destino al puerto boliviano.
Un mes después, el Gobierno de Daza instruyó el embargo y remate de bienes de la compañía inglesa-chilena, fijando como plazo el 14 de febrero de 1879 para el pago del impuesto, caso contrario el remate de bienes.
No obstante, los aprestos militares chilenos estaban decididos. “El 9 de febrero, junto con la orden de zarpar, el coronel Emilio Sotomayor, jefe de la expedición, recibió instrucciones reservadas” de ocupar por la fuerza el puerto, indica Siles Guevara.
LA RESISTENCIA
Zapata, con 50 policías, no pudo evitar la invasión debido a la inferioridad de las armas bolivianas, tomó la decisión de enviar a 38 uniformados hacia Calama, los primeros días de febrero, con la orden de quedarse en Calama y recolectar armas para la defensa.
A las ocho de la mañana, 100 marinos y 100 artilleros desembarcan en el puerto y entregan un ultimátum a Zapata. “Mandado por mi Gobierno a ocupar la Prefectura del Departamento, sólo podré salir de él por la fuerza. Puede Usted emplear ésta, que encontrará ciudadanos desarmados, pero dispuestos al sacrificio y al martirio. No hay fuerzas con que poder contrarrestar a los tres vapores blindados chilenos, pero no abandonaremos este puerto sino cuando se consume la invasión armada”, respondió Zapata a los invasores.
El ataque no cesó y Zapata entregó la Prefectura y las armas, se refugió en el Consulado de Perú y partió hacia el norte el 16 de febrero, pero desembarcó en Cobija y se dirigió a Calama, donde junto a Ladislao Cabrera organizó la defensa de esta población.
Importante
El 14 de febrero de 1978 se promulgó la ley del impuesto de 10 centavos a la exportación de salitre y guano.
El 3 de enero de 1979, el blindado chileno Blanco Encalada se acerca al puerto boliviano de Antofagasta.
El 14 de febrero de 1879, día en el cual debía realizarse el remate de bienes de la Compañía de Salitres y Ferrocarril Antofagasta, Chile invade Bolivia.
El 25 de febrero de 1979 llega “oficialmente” a La Paz el comunicado de la invasión y se declara el Estado de Sitio y movilización general.
El 5 de abril de 1879, “Chile declara la guerra al Perú por mantener una alianza secreta con Bolivia y realizar preparaciones bélicas. Ese día, Chile declara la guerra a Bolivia” (Paz Soldán, Mariano Felipe, 1884).
Eduardo Abaroa, Ladislao Cabrera y Severino Zapata resistieron la invasión de los chilenos
El 23 de marzo prosiguió la invasión del vecino país, que tomó Tocopilla y Cobija. El próximo objetivo de los chilenos era ocupar el territorio de Calama y planificar la invasión del sur del territorio boliviano.
En Calama se organizó el contraataque, dirigido por Ladislao Cabrera con el apoyo incondicional de Severino Zapata y aproximadamente 135 hombres que se armaron con lo que pudieron. Uno de los combatientes por la defensa de Calama fue Eduardo Abaroa Hidalgo.
La mañana del 23 de marzo se presentaron aproximadamente 600 chilenos fuertemente armados. Los defensores bolivianos no se quedaron atrás, aunque en número eran reducidos, igualmente planearon estrategias contra los invasores.
Por la mente de Abaroa jamás pasó la idea de abandonar el combate y menos rendirse. Pero las balas pasaban una y otra vez, una de ésas puso en jaque su vida, hiriéndole la garganta, pero él continuó en la lucha. Fue cuando los soldados chilenos le exigieron que se rinda, pero Abaroa exclamó a viva voz y con las últimas fuerzas: “¿Rendirme yo, cobardes?, ¡Que se rinda su abuela… carajo!”.





ALEVOSA INVASIÓN A ANTOFAGASTA

La invasión chilena del 14 de febrero de 1879 al puerto boliviano de Antofagasta es el hecho más espeluznante y descarado de la historia de América. Pues, un Estado soberano dispuso el pago ínfimo de 10 centavos de gravamen al quintal de salitre exportado por una empresa anglochilena que gozaba de exportación libre de derechos de toda clase; hecho por el que el Estado chileno se inmiscuyó, sin derecho, en una cuestión interna del otro Estado, usando acorazados y tropa de asalto, con el pretexto de un supuesto incumplimiento del Tratado de 6 de agosto de 1874, aunque no hubo tal.
Si bien el Art. IV de dicho tratado disponía que “los derechos de exportación que se impongan sobre los minerales explotados en la zona de terreno de que hablan los artículos precedentes (paralelos 23 y 24), no excederán la cuota de la que actualmente se cobra, y las industrias y capitales chilenos no quedarán sujetos a más contribuciones, de cualquier clase que sean, que a las que al presente existen”, tenemos que el contrato arreglado entre el Gobierno de Bolivia y la Cía. de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta S.A., en 27 de noviembre de 1873, antes del tratado, en su punto 4º le otorgaba la franquicia de exportar salitre por el puerto de Antofagasta, “libre de todo derecho de exportación y de cualquier otro gravamen municipal o fiscal”, por cuya circunstancia el Gobierno de Bolivia aprobó el texto de este contrato con la condición de que pague 10 centavos por quintal exportado.
Por eso, es falso que Bolivia hubiera incumplido el artículo IV del Tratado, el cual evidencia que a esa fecha existían gravámenes de exportación, empero, estando el contrato con la anglochilena exenta de toda obligación por la exportación de salitre, el Gobierno boliviano no incrementó derecho alguno, sino que sencillamente estableció el gravamen que correspondía, con la mayor legalidad y en ejercicio de soberanía indiscutible.
Véase con que artificio y embuste Chile explotó y embaucó a todo el mundo, con la muletilla de que Bolivia incumplió la cláusula IV del Tratado de 1874, lo que es una verdadera superchería, una falsedad; lo que evidencia también que Bolivia no provocó el “casus belli” para la llamada Guerra del Pacífico, que es una sucesión de invasiones injustificadas, tanto a territorio boliviano como al peruano, empujado por la codicia del Gobierno de aquel país.
Sin embargo, aun en el supuesto de que tal incumplimiento fuera verdadero, ningún país que se respete acude a las armas sin antes agotar la vía del arbitraje a que ambos estados estaban sometidos.
Lo que es inadmisible es que la clase pensante boliviana también se paralogizó con el rebuscado incumplimiento que, repetimos, fue un engaño maquiavélico. De esta forma, con la tergiversación de los hechos, se arrastró a tres países a la guerra más terrible por sus efectos y consecuencias que no terminan aún.
Lo más inadmisible todavía es que, después de tanto descalabro que produjo en Bolivia la guerra sin causa justa, en más de cien años de esta apocalíptica tragedia, no hemos aprendido a aceptar aquella derrota con la altivez y con el alma fortalecida, cuando el descomunal desastre debió enseñarnos a labrar nuestra propia fortaleza y no aceptar nada del atrevido “vencedor”, pero alucinados con continuas tretas nos hemos uncido al carro del usurpador.
El recuerdo de tan aciago atraco debe servir para reflexionar con dignidad acerca del más abominable y desgraciado acontecimiento que le cupo confrontar a Bolivia.
Los agresores lo han justificado en el supuesto incumplimiento del artículo IV del Tratado de 6 de agosto de 1874, argumento que fue manejado hábilmente por el Gobierno chileno como pretexto para consumar su plan de apropiarse de los ricos territorios bolivianos que a la sazón estaba explotando una compañía anglochilena después de haber obtenido graciosas concesiones en la época de Mariano Melgarejo.
Pero con este argumento falaz de incumplimiento, la Cancillería chilena elucubró la tesis embustera de la resolución del Tratado de 1874 que no cabía e inventó la reivindicación del territorio entre los paralelos 23 y 24, con la cantaleta de que fue entregado a Bolivia, con la condición de no incrementar impuestos a los chilenos, lo que es más falso todavía; porque es bien sabido que fue Bolivia quien renunció a territorios hasta el Paposo. El Gobierno de Chile manejó todas estas argucias astutamente, con el pecado de los bolivianos que con tales embustes se dejaron arrollar, sin oponer nunca la resistencia de la verdad.
La otra disculpa está en que la población mayoritaria de Antofagasta era chilena, realidad que obligaba a respetar la hospitalidad que recibía del país anfitrión que les dio trabajo, sustento y riqueza que no tenían en su Patria. No se puede asestar el cuchillo asesino a quien le da acogida.
Otro argumento manejado hasta la exageración es que Chile en el inicio de la guerra carecía de fuerza armada, lo que también es mentira. El asalto se produjo con fuerzas veteranas que hicieron la guerra de genocidio a los mapuches del sur. Allí combatieron y se foguearon los Saavedra, Ramírez, Lagos, Gorostiaga y otros que se ensañaron con los perubolivianos en la llamada Guerra del Pacífico. ¿Y los dos acorazados con que realizaron el asalto no son parte de una preparación antelada?
Concluimos con lo que ya dijimos: El recuerdo de tan aciago atropello debe servir para reflexionar con dignidad acerca del más abominable y desgraciado acontecimiento que le cupo confrontar a Bolivia con tanta impunidad.






Si uno ve el mapa de Chile luego de su independencia y lo que es ahora, a ningún analista le queda duda de su política expansionista, que arrancó territorios a Perú, Bolivia y Argentina.

Con Nuestro Perú (www.connuestroperu.com)

El lector puede hacer fáciles deducciones de cómo la Capitanía General de Chile fue ampliándose. Hasta 1828 el Virreinato dé Río de la Plata (Argentina) llegaba hasta el Océano Pacífico. Luego el vecino país fue ampliando sus értenencias hasta llegar al momento actual, incluyendo las islas Nueva, Picton y Lennox al sur del canal Moat (continuación del Beagle), logradas merced al “pacto de paz y amistad”, algo que no le impide actualmente pretender aproximadamente 2,500 kilómetros cuadrados de la provincia de Santa Cruz (problema Lago del Desierto y Hielos Continentales). Es decr: otro avance sobre nuestra Patagonia.
Esa agresividad y arrogancia chilena se ve reflejada en la carta que envía a los bolivianos Abraham Koening, enviado diplomático de Chile en Bolivia, en el año 1900: 
“Hace muchos años que mi país desea convertir el Pacto de Tregua en Tratado de Paz, arreglar de una vez por todas sus diferencias con Bolivia. No podemos esperar más, el gobierno y el pueblo chileno consideran que han esperado con paciencia. Es un error muy esparcido y que se repite diariamente en la prensa y en la calle, el opinar que Bolivia tiene derecho a exigir un puerto en compensación de su Litoral. No hay tal cosa. Chile ha ocupado el Litoral con el mismo título con que Alemania anexó al Imperio la Alsacia y la Lorena, con el mismo título con el que los Estados Unidos de América han tomado Puerto Rico. Nuestros derechos nacen de la victoria, ley suprema de las naciones. Que el Litoral es rico y que vale muchos millones, eso ya lo sabíamos. Lo guardamos porque vale, que si nada valiera no habría interés en su conservación. Terminada la guerra, la nación vencedora impone sus condiciones y exige el pago de los gastos ocasionados. Bolivia fue vencida, no tenía con qué pagar y entregó el Litoral. Fue una entrega absoluta, incondicional, perpetua. En consecuencia, Chile no debe nada, no está obligado a nada, mucho menos a la cesión de una zona de terreno y de un puerto”.
En 1904, Bolivia, apurada, firma un tratado con Chile, en el que pierde a perpetuidad Antofagasta y, por ende, su salida al mar. Bolivia demandó a Chile ante la Corte de La Haya, debido al incumplimiento de lo que Bolivia considera como compromiso chileno de negociar la salida soberana, que se derivaría de las notas reversales boliviano-chilenas de 1950 y de la propuesta chilena de Charaña en 1975. Es decir, la Corte deberá pronunciarse en el sentido de exigir o no a Chile iniciar negociaciones para lograr la salida soberana boliviana al mar.
Chile quería quitarle la Patagonia
Con respecto a Argentina, las fronteras quedaron claramente señaladas por la heredad del Virreinato del Río de la Plata, por un lado y por la Capitanía de Chile, por el otro. Además, el rey de España, Carlos II había dispuesto que las separaría la Cordillera de los Andes. De aquí se deduce, contras las pretensiones chilenas, que la Patagonia siempre fue argentina, además de pertenecer a la Audiencia de Buenos Aires.
Chile en sus demandas contra Argentina siempre quiso acudir a arbitrajes con respectos a territorios que no eran dominados por ellos y no por los suyos, por ello siempre ganó fajas de terreno, aprovechando las crisis de gobierno gauchas. Los últimos problemas limítrofes, además del Beagle, son los casos de Laguna del Desierto —solucionado en 1994— y la zona de Hielos Continentales, este último aún por delimitar y de gran relevancia por ser una de las reservas de agua potable más importantes del mundo.
Cabe destacar que en el caso del Beagle, Chile pidió a un tribunal arbitral (Gran Bretaña) aplicar la “costa seca” a Argentina, pero la corte señaló que “toda atribución de un territorio debe ipso facto traer aparejado sus aguas anexas”, ejemplar fallo que el Tribunal de La Haya “olvidó” aplicar en el caso entre Perú y Chile.





BOLIVIA DICE TENER PRUEBAS DE QUE CHILE ESTÁ OBLIGADO A NEGOCIAR RECLAMO POR MAR

El gobierno aseguró que por más de un siglo representantes de Chile "han ofrecido y se han comprometido unilateralmente" con Bolivia a ello.

Estrategia de Chile (www.estrategia.cl)
                                                             
El gobierno de Bolivia afirmó ayer que tiene pruebas para demostrar que Chile está obligado a negociar su reclamo de una salida soberana al Pacífico y las presentará en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya en abril próximo.
"Bolivia cuenta con toda la prueba necesaria para demostrar ante la CIJ que tiene la razón jurídica y tenemos el suficiente respaldo para demostrar y probar que Chile por sí mismo se ha obligado a negociar con Bolivia un acceso soberano al océano Pacífico", afirmó el secretario general de la Dirección de Reivindicación Marítima (Diremar), Emerson Calderón.
El funcionario del ministerio de Exteriores agregó que durante más de un siglo en varias oportunidades representantes de Chile "han ofrecido y se han comprometido unilateralmente y convencionalmente" con Bolivia "a negociar un acceso soberano al océano Pacífico".
Calderón explicó que Bolivia está a punto de concluir la elaboración de la memoria histórica y jurídica que sustentará la demanda presentada el 24 de abril de 2013 ante la CIJ contra Chile sobre el reclamo.
La demanda busca que el tribunal determine que Chile está obligado a negociar un acceso soberano al Pacífico para Bolivia, que perdió su territorio costero en la guerra del Pacífico, a fines del siglo XIX.





LA SUCESIÓN DE TEMPORALES NO DAN TREGUA A REINO UNIDO, BOLIVIA, EEUU Y ESPAÑA

Una veintena de provincias están en alerta en España. En Reino Unido las inundaciones han dejado un muerto. La costa este de EEUU sigue colapsada por el temporal de nieve. En la región amazónica de Bolivia las lluvias se han cobrado la vida de 40 personas.

Telecinco de España (www.telecinco.es)
                                     
Nieve, viento, frio, lluvias torrenciales… La naturaleza azota con toda su fuerza a medio mundo y las borrascas se suceden una detrás de otra sin dar tregua. En Estados Unidos la tormenta de nieve que está congelando el este del país ya ha dejado una veintena de muertos. En Bolivia decenas de campesinos con el agua literalmente al cuello intentan salvar lo que pueden de lo poco que tienen. En Reino Unido los servicios sanitarios siguen trabajando sin descanso en las zonas afectadas por el desbordamiento del Támesis. En España, este viernes, otra borrasca barrerá la península de oeste a este.
En España, una veintena de provincias tienen este viernes activados avisos por riesgo (amarillo) o riesgo importante (naranja) por lluvias, nevadas, vientos, fenómenos costeros u oleaje, según ha informado la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). De nuevo la zona más castigada será el norte del país, donde el viento y las lluvias persistentes seguirán sin dar tregua.
Estados Unidos, colapsados por la nieve
La nieve ha colapsado la costa este de Estados Unidos donde más de medio millón de hogar están sin electricidad, las escuelas permanecen cerradas y más de 6.500 vuelos han sido cancenlados. El Ejército está preparado para intervenir cuando sea necesario y el temporal ha dejado una veintena de muertos.
La costa este de Estados Unidos está literalmente congelada. Desde el martes, no ha parado de nevar desde el estado de Texas hasta las dos Carolinas. Numerosas autopistas principales y carreteras nacionales permanecen cortadas debido a la acumulación de hielo.
Se calcula que cerca de 100 millones de estadounidenses se están viendo afectados por el temporal, que ahora se desplaza hacia los estados del noroeste del país.
Reino Unido, bajo el agua
El suroeste de inglaterra está bajo el agua, y el país entero aguarda otra embestida en forma de temporal este fin de semana. La lluvia caerá sobre zonas totalmente anegadas por el agua, ya que el nivel del río Támesis podría llegar a registros de hace 60 años.
Las primeras estimaciones hablan de daños valorados en más de 900 millones de euros y el Gobierno, muy criticado por su falta de reacción, se ha comprometido ahora a gastar lo que sea necesario.
El temporal, además se ha cobrado la vida de un hombre de 70 años que ha muerto electrocutado y la Asociación de Redes de Energía calcula que unos 80.000 hogares están sin suministro.
En Bolivia, con el agua al cuello
En la región amazónica de Bolivia las lluvias torrenciales se han cobrado la vida de 40 personas y han dejado cerca de 50.000 afectados. El noreste del país está practicamente devastado.
Cuatro regiones de Bolivia se encuentran en alerta roja por lluvias y tormentas eléctricas, que están afectando especialmente al país en estas últimas 48 horas.
Santa Cruz, Cochabamba, La Paz y Beni son los departamentos más afectados, pero los temporales que llevan castigando el país desde el pasado més de septiembre.





ARGENTINA ENVIARÁ MISIÓN DE AYUDA A BOLIVIA ANTE DESASTRES NATURALES
                                                                                                           
La presidenta Cristina Fernández activó los procedimientos requeridos para enviar ayuda humanitaria al pueblo de Bolivia y contribuirá con un equipo de voluntarios de Cascos Blancos para auxiliar a más de 50 mil familias.

Telesur de Venezuela (www.telesurtv.net)
                                      
Argentina enviará un equipo de voluntarios de Cascos Blancos a Bolivia para asistir a los damnificados por las intensas lluvias e inundaciones que afectan a gran parte del país.
El embajador argentino, Ariel Basterio, explicó que los Cascos Blancos contribuirán con el plan de emergencia que desarrollan las autoridades bolivianas para auxiliar a más de 50 mil familias.
Basteiro también informó que la presidenta Cristina Fernández activó los procedimientos requeridos para enviar ayuda humanitaria al pueblo de Bolivia.
De igual forma dijo que ya están funcionando los canales administrativos y operativos para que la fuerza aérea pueda transportar los insumos necesarios ante una emergencia de estas características.
Bolivia elabora plan para reubicar a familias damnificadas por lluvias
El presidente Evo Morales se ha comprometido a responder por la pérdida de viviendas y cultivos provocadas por las recientes lluvias e inundaciones, reubicando a las familias damnificadas en tierras fiscales distribuidas en todo el territorio nacional.
De acuerdo con el más reciente reporte del Ministerio de Defensa, hasta el 11 de febrero, los fenómenos climáticos han dejado al menos 52 mil 337 familias damnificadas, más de 40 mil hectáreas de cultivos afectadas, mil 774 viviendas colapsadas, 46 personas fallecidas y 14 desaparecidos.





BOLIVIA ACUSA DE GOLPISMO A LA OPOSICIÓN VENEZOLANA

El canciller boliviano, David Choquehuanca, atribuyó los actos de violencia en Caracas a la disidencia, mientras Ecuador habla de "oposición irresponsable". Nicaragua también cargó contra disidentes venezolanos.

DWorld de Alemania (www.dw.de)
                                                         
El canciller boliviano, David Choquehuanca, rechazó la violencia callejera en Venezuela, y respaldó al gobierno presidido por Nicolás Maduro.
"Queremos expresar nuestro total apoyo a la democracia en Venezuela, a su presidente y nuestro rechazo a la violencia", dijo Choquehuanca.
También precisó que el gobierno boliviano "rechaza el intento de golpe (de Estado) que se quiere dar en Venezuela".
El gobierno de Evo Morales se convirtió en aliado incondicional de Maduro, quien visitó dos veces Bolivia después de convertirse en el sucesor de Hugo Chávez, fallecido en marzo de 2013.
Una marcha de la oposición venezolana degeneró el miércoles en hechos violentos en Caracas, donde se produjeron tres muertos y decenas de heridos, mientras el presidente Nicolás Maduro denunció que grupos "nazi-fascistas" buscan derrocarlo mediante la violencia.
La manifestación llegó a la sede de la Fiscalía General, en el centro de Caracas, para exigir la liberación de ocho estudiantes detenidos en protestas recientes, pero se salió de control.
Ecuador apoya a Maduro
Ecuador expresó su solidaridad con el gobierno de Venezuela y repudió los actos de violencia que provocaron víctimas mortales, heridos y daños materiales en ese país.
En un comunicado de la cancillería, Ecuador expresa su condena de los actos de violencia "producidos por elementos irresponsables de la oposición" y asegura que ellos han causado la muerte de "por lo menos" dos personas, varios heridos y cuantiosos daños materiales en la ciudad de Caracas y otras urbes venezolanas.
El gobierno ecuatoriano, "hace votos por el pronto restablecimiento de la paz social y porque prime el respeto al gobierno y a las instituciones legítimamente constituidas", según el documento oficial.
Añade que Ecuador "se solidariza" con el gobierno venezolano y expresa "su total apoyo al presidente Nicolás Maduro frente a estos hechos de violencia organizados por la oposición".
Voces desde Managua
El gobierno de Nicaragua expresó su respaldo al presidente venezolano Nicolás Maduro y acusó a la "derecha fascista" de ese país de los sucesos violentos que dejaron en Caracas al menos dos muertos y más de 60 heridos, se informó en Managua.
En un mensaje leído en televisión por la primera dama y vocera presidencial, Rosario Murillo, el gobierno nicaragüense envió su solidaridad a Maduro y "a las familias de los fallecidos y heridos por la crueldad y el vandalismo fascista".
"Nos pronunciamos indignados ante la indignación y la conmoción que el odio de la derecha fascista ha producido entre el pueblo venezolano", señaló el texto oficial.
"Les acompañamos de corazón, les ratificamos nuestra plena confianza en la dirección y las rutas trazadas por (el fallecido ex presidente Hugo) Chávez y recorridas hoy por la juventud y las familias venezolanas", agregó.





UNO DE CADA CINCO JÓVENES EN AMÉRICA LATINA NO ESTUDIA NI TRABAJA

El País de España (www.economia.elpais.com)
                                                              
Uno de cada dos jóvenes que trabajan en América Latina no tiene un contrato escrito. Solo el 48% de los latinoamericanos tiene un empleo formal, menos que el 61% de los adultos que sí lo tienen, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Un joven empleado de un callcenter de Lima afirma que hay un aumento de servicios externalizados de empresas de España, Chile y EE UU en la capital peruana. “Las condiciones laborales son precarias en contratos y salarios, muchos no pagan los bonos y sueldos establecidos, y como la mayoría trabaja allí para pagar sus estudios, no tienen conciencia de sus derechos”.
Durante la presentación del informe Trabajo decente y juventud en América Latina’, la directora regional de la OIT, Elizabeth Tinoco, afirmó que los jóvenes de 15 a 24 años son los más afectados por el desempleo y por la precariedad del empleo.
De 108 millones de jóvenes latinoamericanos, poco más de la mitad, 56,1 millones están ocupados o buscan empleo, y un 13,9% busca y no lo consigue, es decir, 7,8 millones. “La tasa triplica el desempleo adulto: tres jóvenes por cada adulto no tiene empleo”, precisó.
Desde la última medición, en 2005, el desempleo de este grupo de población se redujo de 16,4% a 13,9% -en 2011- en un contexto de crecimiento económico, “pero esta tasa continúa siendo el doble de la tasa general”, dice el informe.
El reporte indica que cerca de 27 millones de jóvenes son trabajadores informales, es decir, un 55,6% de los ocupados jóvenes está afectado por inestabilidad laboral y carencia de derechos, sea en el sector informal, en empresas formales o en hogares en trabajo doméstico.
“Seis de cada diez solo consigue empleo por cuenta propia: no tienen contrato formal, no tienen garantías, protección, ni perspectivas de mejorar su situación laboral”, describió la funcionaria. Solo un 37% cotiza al seguro de salud y un 29,4% al sistema de pensiones.
“Hoy tenemos a los jóvenes mejor educados de América Latina y con la mayor informalidad y desempleo en la historia de la región. Las políticas de crecimiento económico no han logrado cerrar estas brechas”, enfatizó Tinoco.
El reporte, que toma los datos de encuestas nacionales de hogares de 2005 a 2011 de 18 países, registra además que el desempleo juvenil es mayor en los sectores pobres: afecta al 25%.
Tinoco dijo que “el elevado porcentaje de jóvenes que no estudian, ni trabajan, ni se ocupan de las tareas del hogar, especialmente en los sectores menos favorecidos, debería ser una preocupación central de los gobiernos pues están en riesgo de exclusión social”.
En la región, 21,8 millones de jóvenes no estudian ni trabajan (20.3% de los jóvenes en edad de trabajar) denominados ‘ni-nis’, aunque de ellos, 12 millones se dedican a quehaceres domésticos. La representante del organismo enfatizó que un 70% de quienes no estudian ni trabajan son mujeres jóvenes.
El informe dice que “del total de ni-nis, el 24% busca empleo, cerca de 4,6 millones, lo que representa el 69,6% de desempleados jóvenes”. Pese a estos indicadores, el documento registra un incremento de 32,9% (en 2005) a 34,5% (en 2011) en el porcentaje de jóvenes latinoamericanos que solo estudian.
Las cifras por países
Entre los indicadores más resaltantes por país, destacan Bolivia con el mayor porcentaje de jóvenes en empleo informal (87,4% con datos de 2009) o Perú (84,7% con datos de 2011). En Honduras se registra el más alto porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan (27,5%) seguido de Guatemala (25,1%), El Salvador (24,2%) y Colombia (23,4%). El menor porcentaje de ni-nis lo tiene Bolivia: con un 12,7%.
El estudio incluye además una síntesis de experiencias destacadas de promoción del empleo juvenil en Argentina, Brasil, Costa Rica, Colombia, El Salvador y Perú, entre otros. La OIT ha lanzado la plataforma en línea YouthPol que documenta planes y políticas de trabajo decente para los jóvenes latinoamericanos.




CHIQUITOS Y LA MÚSICA

La República de Perú (www.larepublica.pe)
                                                               
Los primeros jesuitas que llegaron a este lejano rincón del Oriente boliviano vieron que las viviendas de los indígenas tenían puertas tan pequeñas que bautizaron a toda la comarca con el nombre de Chiquitos.
El padre José de Arce y el hermano Antonio de Rivas pisaron por primera vez estas selvas a fines de 1691. En vez de armas, traían instrumentos de música; sus experiencias en Perú y Paraguay les habían enseñado que el lenguaje de las flautas, los violines o las cítaras facilitaban la comunicación con los naturales del nuevo mundo. Pero aquellos primeros misioneros nunca pudieron imaginar la manera como los pueblos chiquitanos se apropiarían de aquellos instrumentos y de la música que acarreaban desde Europa, incorporándolos y adaptándolos a su propia cultura. Al extremo de que cuatro siglos después se puede decir que la Chiquitania (o Chiquitanía: se acentúa de las dos maneras) es una de las regiones más melómanas del mundo, donde la música barroca sigue tan viva y actual como en el siglo XVIII, matizada y coloreada de sabor local por unas comunidades cuya idiosincrasia concilia, de manera admirable, lo tradicional y lo moderno, lo artístico y lo práctico, el español y la lengua aborigen.
Esto ha sido para mí lo más sorprendente en este recorrido de pocos días por la vasta región que separa la ciudad de Santa Cruz de la frontera brasileña: descubrir que, aquí, a diferencia de otros lugares de América donde florecían importantes culturas aborígenes, los 76 años de evangelización –hasta 1767, cuando la expulsión de los jesuitas– habían dejado una huella muy profunda, que seguía fecundando de manera visible a aquellas comunidades a las que los antiguos misioneros ayudaron a integrarse, a defenderse de las incursiones de los “bandeirantes” paulistas que venían a cazar esclavos, y a modernizar y enriquecer, con aportes occidentales, sus costumbres, sus creencias, su arte y, sobre todo, su música.
A partir de 1972 comenzó la rehabilitación de los templos de Concepción, San Javier, San Ignacio, Santa Ana, Santiago y San José –son los que visité pero entiendo que hay otros– con sus preciosos retablos barrocos, sus gallardos campanarios, sus tallas, frescos y enormes columnas de madera, sus órganos y sus recargados púlpitos. La labor que llevaron a cabo el arquitecto suizo Hans Roth, quien dedicaría treinta años de su vida a esta tarea, y sus colaboradores, ha sido extraordinaria. Las iglesias, bellas, sencillas y elegantes no son museos, testimonios de un pasado escindido para siempre del presente, sino pruebas palpables de que, en Chiquitania, aquella antigua historia sigue vivificando el presente.
No sólo la música que venía de allende los ríos y los mares impregnó y pasó a ser parte indivisible de la cultura chiquitana; también el cristianismo llegó a constituir la esencia de una espiritualidad que en todos estos siglos se ha conservado y ha sido el aglutinante primordial de unas comunidades que manifiestan su fe volcándose masivamente a todos los oficios, con sus caciques, cabildos y “mamas” al frente, bailando, cantando (¡a veces en latín!) y cuidando los lugares y objetos de culto con celo infatigable. A diferencia de lo que ocurre en el resto de América Latina y el mundo, donde la religión parece ocupar cada vez menos la vida de la gente y el laicismo avanza incontenible, aquí sigue presidiendo la vida y es, como en la Europa medieval, el medio ambiente en el que los seres humanos nacen, viven y mueren. Pero sería injusto considerar que esto ha mantenido a los chiquitanos detenidos en el tiempo; la modernidad está también en estas aldeas, por doquier: en los colegios, en sus talleres, artesanías, las técnicas para trabajar la tierra, la radio, la televisión, los celulares e Internet. Y principalmente en la destreza con niños y jóvenes aprenden en las escuelas de música locales a tocar  el contrabajo, la guitarra o el violín, tan bien como la tambora y la flauta tradicionales.
En los años en que el arquitecto Hans Roth trabajó aquí fue encontrando más de cinco mil partituras de música barroca que, luego de la expulsión de los jesuitas, los chiquitanos preservaron en polvorientos arcones o cajas que languidecían entre las ruinas en que se convirtieron sus iglesias. Todo ese riquísimo acervo está ahora, clasificado, digitalizado y defendido con aire acondicionado en el Archivo de Concepción, donde, desde hace muchos años, un religioso polaco, el padre Piotr Nawrot, los estudia y publica en volúmenes cuidadosamente anotados que son, al mismo tiempo, una minuciosa relación de la manera como la música barroca arraigó en la cultura chiquitana.
Las melodías y composiciones que contenían aquellas partituras venidas del fondo de los siglos se escuchan ahora en todas las aldeas de la región, interpretadas por orquestas y coros de niños, jóvenes y adultos que las tocan y entonan con la misma desenvoltura con que bailan sus danzas ancestrales, añadiéndoles una convicción y una alegría emocionantes. Creyentes o agnósticos sienten un extraño e intenso cosquilleo en el cuerpo cuando, en las estrelladas y cálidas noches de la selva cruceña, donde todavía quedan jaguares, pumas, caimanes y serpientes, advierten que Vivaldi, Corelli, Bach, Chaikovsky, además de italianos, alemanes o rusos, también son chiquitanos, pues las grandes creaciones artísticas no tienen nacionalidad, pertenecen a quien la ama, las adopta y expresa a través de ellas sus sufrimientos, anhelos y alegrías. Varios de estos jóvenes han obtenido becas y estudian ahora en Buenos Aires, Madrid, París, Viena, Berlín.
Hay una abundante bibliografía sobre las misiones jesuíticas en Bolivia, donde, parece evidente, el esfuerzo misionero fue mucho más hondo y duradero que en el Paraguay o Brasil.  Para comprobarlo nada mejor que el libro de Mariano Baptista Gumucio, “Las misiones jesuíticas de Moxos y Chiquitos. Una utopía cristiana en el Oriente boliviano”.  Es un resumen bien documentado y mejor escrito de esta extraordinaria aventura: cómo, en un rincón de Sudamérica, el encuentro entre los europeos y habitantes prehispánicos, en vez de caracterizarse por la violencia y la crueldad, sirvió para atenuar las duras servidumbres de que estaba hecha allí la vida, para humanizarla y dotar a la cultura más débil de ideas, formas, técnicas, creencias, que la robustecieron a la vez que modernizaron.
Baptista Gumucio no es ingenuo y señala con claridad los aspectos discutibles e intolerables del régimen que los jesuitas impusieron en las reducciones donde la vida cotidiana transcurría dentro de un sistema rígido, en el que el indígena era tratado como menor de edad. Pero, señala, con mucha razón, que ese sistema, comparado con el que reinaba en los Andes, donde los indios morían como moscas en las minas, o en Brasil, donde los indígenas raptados por los “bandeirantes” eran vendidos como esclavos, era infinitamente menos injusto y al menos permitía la supervivencia de los individuos y de sus culturas. Una de las disposiciones más fecundas, en las misiones, fue la obligación impuesta a los misioneros de aprender las lenguas nativas para evangelizar en ellas a los aborígenes. De esta manera nació el chiquitano, pues, antes, las tribus de la zona hablaban dialectos diferentes y apenas podían comunicarse entre ellas.
Ningún país que, como muchos latinoamericanos, tiene en su seno culturas distintas, una moderna, poderosa y occidentalizada, y otra u otras más primitivas, ha sido capaz de establecer un modelo que permita a estas últimas desarrollarse y modernizarse sin perder los rasgos que la constituyen: sus costumbres, sus creencias, sus lenguas, sus mitos.
En todos los casos –los más flagrantes son los de Estados Unidos, Japón y la India– el desarrollo ha significado la absorción –y a veces la extinción– de la más débil por la más poderosa, la occidental. Desde luego que hay una injusticia terrible en estos procesos; pero ninguna sociedad ha sido capaz todavía de establecer un sistema en el que una cultura pequeña y antigua puede acceder a la modernidad sin renunciar a esa suma de factores materiales y espirituales que la definen y diferencian de las otras. En América Latina, donde el problema se vive dramáticamente por lo menos en media docena de países, tenemos la obligación de encontrar un modelo en el que aquel acto de justicia sea posible en términos prácticos. ¿Dónde buscar ejemplos que nos orienten? En las aldeas chiquitanas hay enseñanzas provechosas para quienes quieren ver y oír. Las mujeres y los hombres de esta tierra no han perdido eso que se llama la “identidad”, tienen vivo su idioma, sus danzas, sus atuendos; y sus costumbres y creencias han ido evolucionando de modo que pueden participar de las oportunidades de la vida moderna, sin dejar de ser lo que fueron, lo que siguen siendo en ese marco multicultural que son Bolivia y todos los pueblos andinos. Visitar la Chiquitania muestra a los visitantes que Beethoven y los taquiraris, o la silueta del jaguar y los arpegios de una cítara, pueden entenderse, coexistir y transubstanciarse.   Eso han hecho los chiquitanos y por eso hay que aplaudirlos e imitarlos.

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