Tuesday, December 04, 2007

BOLIVIA: LOS SECTORES MÁS DUROS SE ALISTAN PARA UNA GUERRA CIVIL

“Los hechos de violencia y los acontecimientos políticos que se vienen suscitando en el país, nos están llevando por la ruta inevitable del despeñadero, a través de la intolerancia, la confrontación sañuda y la falta de voluntad política para consensuar”, advirtió ayer, Waldo Albarracín, Defensor del Pueblo. A través de un comunicado, Albarracín, afirmó que en el país no existe una voluntad política para consensuar e hizo un llamado para entablar “un gran diálogo nacional”.
Expresó que así no se construye la nueva Bolivia ni se fortalece la democracia, y advirtió que, por el contrario, se están creando las condiciones para una profunda y peligrosa división, no sólo geográfica sino institucional en el país.Criticó la lógica peligrosa del “estás conmigo o estás contra mi”, afirmando que es una ostensible muestra de intolerancia, pues en un régimen constitucional las personas tienen el derecho insoslayable de estar o no de acuerdo con una determinada posición, sea ésta gubernamental, prefectural, cívica o sindical.
Frente a ese panorama, se pone en riesgo la democracia y la integridad de la patria que se afirma todos defienden, pero en los hechos se hace lo contrario. El defensor del pueblo “implora diálogo a las partes en conflicto”.

Los comerciantes de la avenida Pairita dicen estar todos listos para la guerra. Tienen sus negocios a pocos metros de la entrada del barrio Plan 3000, donde sobreviven en pésimas condiciones unos 150.000 aymaras del altiplano que emigraron a la próspera Santa Cruz en busca de trabajo. Ese es el único barrio de esta ciudad con mayoría de adeptos al gobierno de Evo Morales. Y viven rodeados de comerciantes blancos o guaraníes que se benefician de ellos por las mercancías que les venden, pero que también los odian porque representan el modelo indo-socialista que el primer presidente indígena de Sudamérica quiere imponer desde La Paz. "¡Que se vengan, que los estamos esperando!", dice Marcelo Domínguez, un rubio, alto, dueño de una rotisería. "La noche antes del paro acá anduvimos repartiendo armas, esta vez no iban a pasar", sigue Domínguez, que el miércoles 28 en que Santa Cruz acató masivamente una huelga junto a otras cinco provincias bolivianas contra la nueva Constitución auspiciada por Morales estuvo todo el día al final de la avenida Pairita, en la entrada del Plan 3000, "para evitar contramanifestaciones".Del otro lado de la avenida, los habitantes no se quedan atrás. "¡A ver si se atreven a entrar! No pasan porque saben que les vamos a dar palo", asegura Waldo Mamani, que dice no importarle tanto defender a Evo como a su gente "de la prepotencia de estos blanquitos". El enfrentamiento es entre el Oriente próspero que controla económicamente al país contra el Occidente pobre que ahora tiene el poder político. Un poder centralizado contra la autonomía económica regional. Los aymaras del altiplano contra los blancos y guaraníes de la planicie y la selva. Un modelo populista y socialista contra otro capitalista y librecambista. La Paz, seca y andina, contra Santa Cruz, húmeda y selvática. De este clima se aprovechan los ultras de un lado y del otro. La ciudad de Santa Cruz está llena de pintadas llamando a la lucha armada. "A las armas cruceños. Ahora", se lee en una pared de la avenida San Martín. "Evo, vas a morir con tus indios", dice otra. En El Alto de La Paz, núcleo duro evotista, llaman a "defender la revolución con nuestra sangre". "Todo apunta a una confrontación bélica, desgraciadamente", lanza David Sejas López, presidente de la Unión Juvenil Cruceña (UJC) en su despacho de la calle Strongest, repleto de fotos de los falangistas que pelearon por la autonomía cruceña en los años 50. "Esta lucha la venimos peleando desde 1909. En 1959, ya hubo un baño de sangre cuando nos enviaron a las hordas asesinas que violaron y mataron a nuestras mujeres. Este gobierno, amparado en el gobierno comunista de Chávez y con asesores comunistas cubanos, reabrió esas heridas. Y nosotros nos vamos a defender. Vamos a defender nuestra tierra y habrá derramamiento de sangre", asegura.Del otro lado, en Achacachi, a unos 50 kilómetros de La Paz y cerca del lago Titikaka, está el núcleo duro de los Ponchos Rojos, una tradicional organización de choque indígena que se reavivó ahora para apoyar la gestión de Morales. "Este es el momento de luchar como lo hicieron tan bravamente nuestros antepasados.
Estamos ante la lucha de clases de Carlos Marx y la lucha de razas de Fausto Reinaga (un teórico indigenista de los años 70)", dice Juan Carlos Condori, uno de los líderes del grupo y jefe comunitario de este típico asentamiento campesino del altiplano. Los Ponchos Rojos trascendieron al mundo cuando lanzaron un video la semana pasada en la que se veía a unos campesinos de poncho rojo y chambergo negro degollando dos perros mientras gritaban los nombres de los dirigentes del Comité Cívico cruceño Branco Marinkovic y el gobernador Rubén Costas. "Si se quieren llevar una parte de la Patria, los vamos a perseguir donde estén. Van a morir si se atreven a tocar la tierra de todos los bolivianos o al compañero Evo", asegura Condori. Y muchos aseguran que estos grupos se están armando y entrenando. Los rumores que corren por toda Bolivia dicen que llegaron supuestos cargamentos de armas desde Venezuela. Hubo varias denuncias de la oposición acerca de vuelos que aterrizaban subrepticiamente por la noche trayendo armamento y asesores.
Los falangistas de la UJC aseguran que algunas de esas armas fueron a parar a manos de los Ponchos Rojos. Otra versión indica que esos supuestos asesores venezolanos junto a otros cubanos estarían entrenando a las milicias en algún lugar de la selva."Me parece que todos éstos son fantasiosos muchachos que no tienen ninguna capacidad militar", asegura el ex general Gary Prado, famoso por haber sido el comandante de las fuerzas que atraparon al Che Guevara en 1967. Ahora está reconvertido en un reputado profesor y analista político. Nos recibe en un magnífico estudio de su casa del barrio de Urbarí, en el Segundo Anillo de Santa Cruz. "Por ahora, estos grupos están utilizando la retórica, pero eso es peligroso porque cualquier cosa podría prender la mecha", explica. "Aquí el verdadero peligro es la intervención venezolana y cubana. Ellos sí tienen capacidad militar y podrían entrenar a estos muchachos", continúa.Aunque Prado confía en las Fuerzas Armadas. "Los militares bolivianos apoyan incondicionalmente la democracia desde hace 25 años. El Estado Mayor hoy responde totalmente al presidente", comenta.Desde Sucre, habla Horacio Poppe-Inch, el líder nacional de la Falange Socialista Boliviana (FSB), el partido que creó la UJC y que aseguran que está detrás de las pintadas llamando a los cruceños a tomar las armas. "La guerra civil no es una posibilidad, es una decisión que ya ha sido tomada desde el gobierno, ante la cual sólo nos queda defendernos", asegura Poppe. Aunque admite que las fuerzas serían desiguales: "El gobierno cuenta no sólo con el apoyo incondicional de un gran sector de las FF.AA., sino también con el respaldo económico y militar del gobierno de Venezuela, el que ha dirigido y financiado el traslado de más de 12.000 mercenarios cubanos y venezolanos, formando verdaderas fuerzas de ocupación que vulneran nuestra soberanía, seguridad e independencia".La Falange es un partido neonazi fundado en 1937 por Oscar Unzaga de la Vega, que trajo las ideas desde Chile. Su mayor fuerza fue exhibida en los años 50, cuando organizaron milicias entrenadas por nazis escapados. Se autodenomina nacionalista y no tiene conexiones con otros grupos nazis europeos, salvo la Falange española.
Los Ponchos Rojos son mucho más antiguos. Achacachi, la localidad donde viven sus dirigentes, tiene una larga tradición de combatividad. Allí es muy recordado el levantamiento de 1782 contra los conquistadores españoles. La rebelión fue sofocada y como escarmiento les enviaron el brazo izquierdo del caudillo aymara Tupac Katari, que había sido descuartizado. En cada lucha campesina desde entonces, los dirigentes se presentan con sus tradicionales ponchos rojos que tiñen con la sangre de cabras y otros animales. En junio pasado, Evo Morales los trajo para participar en un desfile en pleno centro de Santa Cruz. Y hace dos semanas encabezaron la marcha de unos 2.000 indígenas que avanzó sobre Sucre para defender a la Constituyente.Lo que queda en la memoria de uno y otro lado es la Masacre de Terebinto, que se produjo cuando el gobierno envió en 1958 a comandos indígenas para sofocar un conato de golpe de Estado protagonizado por la Falange. Desde entonces, ambos grupos esperan la revancha.




PETROBRAS AUXILIA A BOLIVIA PARA LLEVAR GAS A ARGENTINA

Infobae de Argentina (www.infobae.com)

La posible venta de activos de la francesa Total en el país andino a la petrolera brasileña puede ayudar a garantizar el suministro de gas natural a todos sus clientes, aseguró el vicepresidente boliviano Alvaro García Linera.
"Eso puede garantizar que, al final de 2008, mejore el flujo de gas hacia San Pablo, que ya está garantizado, hacia Cuiabá (Brasil) y hacia Argentina", afirmó García Linera en una entrevista que publica el diario Folha de San Pablo.
El funcionario señaló al diario brasileño, "esperamos que Petrobras se quede con los campos de Total. Para eso las empresas están llegando a un acuerdo y me parece que Petrobras puede comparar las acciones de la francesa. Ojalá que eso ocurra".
Bolivia redujo el suministro de gas a una termoeléctrica en la ciudad brasileña de Cuiabá para poder cumplir sus otros compromisos externos, y también parte de sus compromisos con Argentina.
La política de hidrocarburos que lleva adelante el presidente Evo Morales tras la nacionalización de los mismos, pone en duda la posibilidad de que Bolivia pueda cumplir todos sus compromisos de suministro de gas a Brasil y Argentina, ya que las petroleras han frenado inversiones para desarrollar gas.
García Linera estimó no obstante que "la nueva relación –entre ambos países en relación a los hidrocarburos- estará basada en la exploración de nuevas áreas. Brasil también nos ayudará con la formación técnica", aseguró.
Petrobras fue la empresa más afectada por la nacionalización de hidrocarburos, pero en noviembre anunció que quiere reiniciar sus inversiones en el país vecino, las que serán analizadas en la visita que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, realizará a Bolivia el 12 de diciembre próximo.





BOLIVIA ES PREOCUPACIÓN DE GANADEROS DEL MERCOSUR


La Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM) elevó al Consejo Agropecuario del Sur (CAS) su preocupación por la inacción de Bolivia en las tareas de prevención y vigilancia sanitaria. “Instamos a los ministros a instrumentar todas las acciones que estén a su alcance para evitar una emergencia sanitaria, que resultaría en gravísimos perjuicios para la región en su conjunto”, dice la nota en cuestión.

La Nación de Paraguay (www.lanacion.com.py)

Agrega la misiva entregada a las autoridades ministeriales de los países del bloque que “la suspensión de la aplicación del programa sanitario por parte de Bolivia, compromete el enorme esfuerzo realizado por el Mercosur, llegando incluso a peligrar la ejecución de las acciones tendientes a fortalecer la cohesión social de la región”, al tiempo de señalar que “este no es solamente un problema interno, sino es una responsabilidad de todos los países del Mercosur, que tienen la obligación de garantizar el status sanitario de la región”.
Alberto Soljancic, presidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), corroboró que “realmente una de las preocupaciones grandes es Bolivia, ya que el hato ganadero boliviano está concentrado en el departamento de Santa Cruz, el cual colinda con Argentina y Paraguay, y también con el Brasil, lo que hace que la preocupación sea grande. Entendemos que estos tres países, tanto Brasil como Argentina y Paraguay, están trabajando en los lugares de alta vigilancia, están trabajando juntos”, apuntó, refiriéndose a la lucha contra la aftosa.
La presentación de la preocupación se realizó ayer en el local de la ARP con la participación de representantes de productores pecuarios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, los cuatro países socios plenos del Mercosur. Además de Soljancic, firmaron la nota Luciano Miguens (Sociedad Rural Argentina), Martín Repetí (Confederaciones Rurales Argentinas), Guzmán Tellechea (Federación Rural de Uruguay) y Carlos Rivaci Sperotto (Sociedad Rural Brasileña).
OTRO TEMA PENDIENTE
Otra preocupación que tiene Paraguay y que se debatió ayer es el tema de las trabas a las exportaciones de carne en los pasos fronterizos. “Si queremos un Mercosur ordenado, descentralizado, donde podamos trabajar juntos, necesitamos realmente ser un poco comprensivos con nosotros mismos, y si nuestros camiones pasan la cantidad que ellos creen que tienen que pasar y nos dejan ahí 40 a 70 horas, entonces no hay ningún tipo de acuerdo y tampoco que el Mercosur tendrá futuro. Es uno de los problemas grandes, pues pasando tres o cuatro camiones a la semana ya tenemos algún tipo de problemas, nos demoran en frontera”, dijo Soljancic.





PRESENTAN A MINISTROS DOCUMENTO DE APOYO A PRODUCTORES BOLIVIANOS

GANADEROS DEL MERCOSUR PREOCUPADOS POR CLIMA DE INESTABILIDAD EN BOLIVIA

ABC de Paraguay (www.abc.com.py)

La Federación de Asociaciones Rurales del Mercosur (FARM), de la cual es signataria la Asociación Rural del Paraguay (ARP), manifestó ayer su preocupación por el clima de inestabilidad que se vive actualmente en Bolivia y que podría truncar programas regionales.
“Existe preocupación porque hoy Bolivia está con problemas internos y nos inquieta que la vacunación y todo lo que sea el programa sanitario para la erradicación de la fiebre aftosa no tenga una conclusión importante, porque hoy día cualquier país de la región que desafecte o deje de preocuparse por este tema, ya no es un problema nacional, sino que es un problema internacional”, dijo Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina y hasta ayer titular de turno de la FARM.
Miguens explicó que la FARM se reúne conjuntamente cuando se reúne el CAS (Consejo Agropecuario del Sur), que nuclea a los ministros del Mercosur del sector agropecuario. “Como el CAS se reúne hoy -por ayer- y mañana en Paraguay, decidimos juntarnos para presentarles, como hemos hecho en estos últimos tiempos, aprovechando que los ministros nos reciben durante su reunión para poder traer ideas, propuestas de todos los temas que hacen al sector agropecuario”, indicó Miguens.
Acotó que justamente uno de los puntos enfocados dentro de la presentación de la FARM al CAS, es la preocupación por la inestabilidad de Bolivia y el apoyo a los productores agropecuarios de ese país.
También se exponen ideas sobre sanidad regional, comercio internacional, el tema de la OMC (organización Mundial del Comercio) y todos los temas que hacen a la actividad agropecuaria.En cuanto a la armonización del comercio entre los países de la región, Miguens admitió que todavía falta mucho para lograr la integración plena, pero afirmó que es importante fortalecer el bloque del Mercosur para encarar negocios con otros bloques comerciales.
PARAGUAY PRESIDE FARM
Cabe mencionar que desde hoy la presidencia pro témpore de la FARM, por un año, está a cargo de Paraguay en la persona del titular de la ARP, Alberto Soljancic.





‘LOS MEDIOS NO REFLEJAN LO QUE PASA EN BOLIVIA’

El Comercio de Ecuador (www.elcomercio.com)

Parece que el proceso constituyente boliviano está a punto del colapso. ¿Cuáles fueron los errores que Ecuador no debe cometer?
Usted lo ha dicho: parece. Eso es lo que quieren mostrar hacia fuera los medios de comunicación cuyos miembros son los mismos que se han adjudicado ilegalmente grandes extensiones de la mejores tierras en Bolivia. Son los que han subastado al país, los que lo han saqueado sistemáticamente durante 500 años. Queremos hacer los cambios mediante el diálogo, pero estos grupos que no deben ser más de 100 se oponen al cambio.
¿Unos pocos tiene una capacidad de bloqueo tan fuerte?
Porque tienen a su alcance todos los medios de comunicación.
¿Los medios son los únicos que describen la realidad?
No está descrita, está tergiversada. Los medios no dicen la verdad y los invito para que puedan ver con sus propios ojos qué es lo que está pasando en Bolivia.
¿Qué es lo que pasa?
Bolivia está viviendo momentos revolucionarios. Estamos en un proceso de recuperación de los recursos naturales, de nuestra soberanía. Queremos que los recursos beneficien al pueblo.
¿No será que Bolivia sufre la maldición de los recursos naturales de la que hablaba el economista Jeffrey Sachs?Puede ser. Como somos un país con tantos recursos, han llegado las transnacionales y las autoridades hicieron leyes que permiten el saqueo de los recursos.
¿Cuál es el siguiente paso?
Ha habido un proceso constituyente en el cual se ha discutido cuál es el país en el que queremos vivir. Con la ayuda de los movimientos sociales se ha logrado que los constituyentes responsables aprueben un texto donde se atiende todas las aspiraciones. Este texto tiene que ser entregado el 14 de diciembre y el pueblo decidirá si aprueba.
¿Por qué se pide visa a los estadounidenses?
Por un principio de reciprocidad y dignidad.
¿No significa cerrar la entrada de ingresos turísticos?
Nosotros tenemos alto potencial turístico. Los anteriores gobiernos no han sido capaces de articular una verdadera estrategia para aprovechar este sector.
Ustedes hablan mucho de soberanía. Sin embargo, la influencia de Hugo Chávez es muy fuerte en Bolivia¿Quién dice eso?
La oposición...
¿Lo dicen los medios o los bolivianos? Deme un nombre .
Jorge Quiroga, de Poder Ciudadano ‘Tuto’ Quiroga no es vocero de nadie.
¿No es boliviano?
Es boliviano pero no vocero y usted es el que dice que hay injerencia.
¿Qué hay entonces?
Con estos países estamos construyendo modelos alternativos de integración. Queremos tener buenas relaciones, incluso con EE.UU. Estamos construyendo buenas relaciones con Venezuela, pero en el espacio del respeto mutuo y la no intervención.
¿Eso explica que el presidente Evo Morales vuele en aviones venezolanos?
No. El presidente Morales vuela en aviones venezolanos, estadounidenses, argentinos... Ustedes no quieren ver la realidad.





Eduardo Rodríguez

“SUBSIDIAMOS CERCA DE $200 MILL EN DIÉSEL”

Bolivia es un país rico en hidrocarburos; sin embargo, subsidia la factura de diésel que importa desde otros países como Argentina y Venezuela.

La Prensa Gráfica de San Salvador (www.laprensagrafica.com)

A pesar de su corto tiempo como presidente de Bolivia (de junio de 2005 a enero de 2006), Eduardo Rodríguez logró instaurar un gobierno concertador que alejó a Bolivia del caos en el que se encontraba cuando Carlos D. Mesa Gisbert fue obligado a dimitir como presidente, tras reclamos por la nacionalización de los hidrocarburos. Rodríguez presidía la Corte Suprema de Justicia cuando asumió la presidencia. Convocó a elecciones y entregó el mandato al actual presidente, Evo Morales.
En momentos en los que en el país se aplica un impuesto de $0.10 a los combustibles para subsidiar el transporte público, el ex mandatario señala que los gobiernos deben ser responsables en este tipo de subvenciones, y evitar pasar la factura al pueblo.
¿Cuál es su apreciación sobre trasladar el subsidio del combustible al sector transporte al bolsillo de los conductores?
El tema impositivo, talvez sea el tema más sensible en cualquier democracia en estos días. En Bolivia tenemos problemas similares desde hace muchos años que estamos en democracia, la administración pública como política de Estado está empeñada en las recaudaciones para que el PIB sea más fuerte, pero es una tarea difícil si se toma en consideración que somos un país con bajos ingresos, los niveles de desempleo son altos y los ingresos per cápita no dan mucho margen para que ciudadano medio siga aportando más de lo poco que recibe.
Este año estamos cerca de subsidiar $200 millones en diésel, aun cuando somos un país rico en reservas de gas natural.
¿Qué medidas alternas ve usted para palear esta situación?
No tengo una salida al problema, pero lo que se me ocurre es que se debe de optimizar a escala regional el acceso a los recursos energéticos, tales como la energía proveniente de las plantas o el gas natural.
Vemos en Bolivia y en países de Suramérica cambios, tanto en ideología política como en la estructura de cartas magnas ¿Cómo afecta esto el clima de las inversiones?
La democracia está generando mayores niveles de participación, esto se traduce en el desencanto de muchas políticas afectas a la privatización, a la desregulación etc. En Latinoamérica, estas tensiones nos están llevando a políticas más severas, y por eso los inversores tienen cautela hasta que el tema de las inversiones estén claros.
¿Cómo se le puede generar confianza al inversor?
Que sepa que su inversión y la condiciones de su inversión sean respetadas, además de los mecanismos de resolución de conflictos en caso de encontrar diferencias. Debe de haber una buena relación entre inversionistas y país para que no hayan sorpresas.
En un país como El Salvador con problemas de seguridad, ¿se le debe de apostar más a la lucha contra el crimen o a la reinserción social para generar confianza al inversor?
Esa es lo que debe de resolver una política criminal sostenida integral, y esto le corresponden al Estado, a los gobiernos y no solo al poder judicial. Es básicamente un espacio donde se deben de estudiar los fenómenos que afectan al país.
La tendencia a instaurar más gobiernos de izquierda, ¿aleja a las inversiones?
En Bolivia la inversión se ha reducido sensiblemente. Ahora hay una inversión privada limitadísima respecto a la que llegó hace varios años, y entiendo que las razones precisamente son este proceso de cambios.
¿Cómo ve el caso de Venezuela?
De Venezuela no hago mayor comentario, pero podemos ver que en ese país el mayor cliente petrolero es EUA y este tema es relativo en términos ideológicos porque no tiene relación con las desavenencias políticas.





REPORTAJE

EVO MORALES MIMA AL EJÉRCITO

El presidente boliviano agasaja a los militares con dinero venezolano

El País de España (www.elpais.com)

Es uno de los Ejércitos de Latinoamérica con mayor número de golpes de Estado a sus espaldas pero, siguiendo una doctrina iniciada hace poco más de dos décadas, el Ejército boliviano ha expresado su respaldo al presidente Evo Morales y subrayado que no tolerará un golpe de Estado. Pero algunas voces, entre ellas importantes ex militares, aseguran que esta lealtad se funda tanto en una profunda purga llevada a cabo por Morales tras su llegada al poder, como en importantes cantidades de dinero para modernizar la institución llegadas desde Venezuela.
"Tenemos información de que existen movimientos golpistas. Son temas que se manejan en inteligencia militar, pero las Fuerzas Armadas no lo van a permitir", advirtió la semana pasada en plena polémica por la aprobación de la Constitución -en un cuartel militar y con la ausencia de la oposición- el general Wilfredo Vargas, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas. Vargas respondía así al llamamiento a la desobediencia civil hecho por el prefecto (gobernador) de Cochabamba, Manfred Reyes Vila, un ex capitán del Ejército con contactos entre los uniformados. Morales ha acusado al gobernador rebelde de convocar a un golpe militar.
"Son sólo palabras. Hoy en día no es posible un golpe militar en Bolivia", destaca el general de división retirado Gary Prado, famoso por ser el militar que capturó al Che Guevara en 1967 y denunciara la ejecución del líder guerrillero efectuada al día siguiente. Prado destaca que desde hace 25 años el Ejército ha cambiado su concepción intervencionista en la vida civil y que de hecho durante las violentas crisis institucionales registradas con los presidentes Sánchez de Lozada (2002-2003) y Carlos Mesa (2003-2005) se negó a intervenir respetando el orden constitucional "que ha sido salvado haciendo equilibrios". El ex general apunta otro factor que contribuye a la lealtad castrense. "Morales ha establecido un sistema de prebendas y tiene totalmente sometido al alto mando", denuncia.
Cinco días antes de aprobar el índice de la nueva Constitución, Morales entregó al alto mando de las Fuerzas Armadas 3,7 millones de dólares (2,5 millones de euros) para hacer mejoras en 125 unidades militares, que complementan a los 2,6 millones de dólares entregados tres meses antes y que han sido entregados en concepto de ayuda por Venezuela. El presidente boliviano pidió a los militares no ver "un chantaje" detrás de los cheques. "Jamás vamos a someternos a nadie y no estamos sometidos a ningún país y nunca voy a llevar a los militares a que se sometan a otras Fuerzas Armadas. Imposible", destacó el mandatario. Según ha reconocido el ministro de Hacienda, Luis Arce, hasta el momento Venezuela ha donado 80 millones de dólares en cheques para modernizar a las Fuerzas Armadas, mientras la oposición denuncia la falta total de control sobre ese dinero que el presidente reparte discrecionalmente.
El propio Morales se desplaza por el interior de Bolivia a bordo de aviones de la Fuerza Aérea venezolana con dotación venezolana en uniforme y, durante esta semana, se han utilizado aviones de transporte venezolanos para trasladar policías a diversos puntos de Bolivia donde se han producido incidentes como Cobija, al norte de La Paz.
El año pasado, el presidente boliviano aprovechó un escándalo gestado en los días previos a su victoria en las elecciones presidenciales en 2005, para pasar a retiro a tres promociones completas de militares de alta graduación renovando completamente a la cúpula militar. Al parecer, por presión estadounidense, el Ejército boliviano permitió que 30 misiles tierra-aire chinos fueran sacados del país para ser desactivados. Nada más asumir como presidente, Morales anunció que la "traición" sería investigada hasta sus últimas consecuencias. El resultado es que, pocos meses después, apartó a los 28 generales más importantes. "Fue un consejo de Hugo Chávez como él mismo reconoció públicamente", apunta Prado. Según el ex general, la purga efectuada por Morales "constituyó un golpe muy duro para el Ejército, porque ahora nadie de dentro se siente seguro".
El Ejército boliviano está compuesto por unos 30.000 hombres, aportados mayoritariamente por el servicio militar obligatorio que tiene un año de duración.





Violento rechazo a reformas constitucionales en Venezuela y Bolivia impacta en la cara a Chávez y Evo.

BUMERÁN ANDINO

Revista Caretas de Perú (www.caretas.com.pe)

El presidente colombiano Álvaro Uribe tiene en su agenda una visita oficial a nuestro país programada para la segunda semana de diciembre. Tema ineludible a tratar con su homólogo Alan García será el caos en el que desembocaron las relaciones bilaterales de Colombia y Venezuela.
En los últimos días el trato entre Uribe y Hugo Chávez devino de una improbable cordialidad a los más gruesos epítetos.
Tres días después de que Uribe cancelara el papel que Chávez ostentaba como mediador entre su gobierno y la guerrilla de las FARC, el venezolano comenzó a insultar al colombiano. El martes 27 llamó a consultas a su embajador en Bogotá, Pavel Rondón, y coronó la retahíla al llamar a Uribe “servil” y “triste peón del imperialismo norteamericano en América Latina”. Uribe había respondido a las primeras provocaciones de Chávez cuando el lunes 26 lo ubicó, ruana al hombro, entre los “legitimadores del terrorismo” en la región.
El peruano García, por su parte, se halló desconcertado cuando las relaciones entre Chávez y Uribe, uno de sus principales aliados, fue estrechada al punto de que Uribe se apuntó a la iniciativa del Banco del Sur patrocinada por el bolivariano tropical.
Muchos dirán que solo era cuestión de tiempo para que las aguas llegaran a estos tórridos cauces. Las posiciones eran muy disímiles. El interés de Chávez en ser un émulo de Fidel Castro lo ha llevado, según información del gobierno colombiano, a tolerar “campamentos santuario” de las FARC en su territorio. La guerrilla de medio siglo tiene interés en ganar espacio territorial que solo pasa por aprobar zonas de despeje como las que implementó fallidamente el gobierno de Andrés Pastrana en San Vicente del Caguán. Y aunque respetaran ideológicamente a Chávez, las FARC no parecían dispuestas a entregarle ni siquiera pruebas de vida de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt. El presidente colombiano se mueve en la doctrina de la “seguridad democrática” que, a lo sumo, contempla negociar con unas FARC debilitadas militarmente.
Uribe canceló la gestión de Chávez al enterarse de que, en compañía de la senadora liberal Piedad Córdoba, llamó a un alto mando militar y lo interrogó sobre el número de soldados secuestrados por la guerrilla. El presidente colombiano consideró el hecho una intromisión en política interna y emitió un comunicado dando a conocer su decisión.
Como pasó luego del encontrón con el exasperado rey Juan Carlos I en la cumbre iberoamericana de Santiago, ahora Chávez intenta capitalizar el incidente. El referendo para aprobar la nueva constitución venezolana será votado el domingo 2 y las últimas encuestas sugieren que será la pelea electoral más dura librada por Chávez desde su llegada al poder. Mientras el comandante tensa las cuerdas al extremo, Uribe ha procurado guardar silencio luego de los primeros sablazos y decidió dejar en Caracas a su pobre embajador, Fernando Marín.
La reforma constitucional de Hugo Chávez es un mamotreto de 49 páginas que según Alcides Aranguren, quien publicó un estudio en el diario opositor Tal Cual, “está hecho con la intención de que nadie lo lea”.
De hecho, al tropezarse con términos como “órbitas geoestacionarias”, “grannacional” (así se escribe) y “geometría del poder”, provoca volver a la tele y entretenerse con el vale todo de insultos presidenciales.
Pero con las tripas hechas paciencia se puede comprobar la real magnitud de la propuesta constitución chavista. El presidente se vuelve un omnímodo capaz de elegir autoridades donde fuera, decretar las divisiones territoriales que le salgan del forro, socavar los poderes locales con la creación de “misiones distritales” y “ciudades comunales”, elegir y remover a su antojo a los vicepresidentes, y controlar todas las funciones, otrora autónomas, del Banco Central de Reserva.
Puede reelegirse indefinidamente y los períodos aumentan a siete años. Puede “regular la transición al modelo de economía socialista” por decreto ley.
La Constitución contempla la adopción de una moneda latinoamericana. Una propuesta irreverente repetida últimamente sugiere que la nueva denominación saldría de las primeras letras de los nombres de pila de Hugo Chávez, Evo Morales y Néstor Kirchner (HU, EVO y NES).
Si bien hasta hace pocas semanas las encuestas le sonreían a Chávez, como acostumbran de unos años a esta parte, los últimos sondeos sugieren que no se la llevaría tan fácil. La firma Hinterlaces arroja un empate técnico entre el “Sí” y el “No”. Según Datanálisis ha operado un golpe de timón entre el electorado. El 48.9% votaría por el “No” y el 39.4% lo haría por el “Sí”. Hasta hace poco las preferencias eran casi invertidas. Hay que advertir que otras compañías como el Instituto Venezolano de Análisis de Datos y VENEOPSA difieren con tendencias muy favorables a Chávez.
La Constitución ha contado además con insólitos opositores, como el ex ministro de Defensa Raúl Isaías Baduel, quien acompañó a Chávez con otros dos oficiales desde el primer lírico juramento bolivariano del Saman de Güere en 1983. Fue al pie del árbol a cuya sombra supuestamente descansó, antes de enfrascarse en la Batalla de Carabobo, el libertador convertido hoy en fetiche.
Cuales fueran los resultados del domingo 2, el lenguaraz mandatario petrolero ha dado un nuevo paso en la peor dirección. El cierre de la televisora de oposición RCTV despertó la reacción de los estudiantes universitarios el pasado mayo. Las movilizaciones le devolvieron al país la flexión de músculos de la que carecía la esclerótica y dividida oposición venezolana. Ahora Chávez vuelve a equivocarse con el principio fundamental de las reglas de juego en democracia.
“No quiero tener el mismo presidente toda la vida”, le declaró una mujer humilde a un periódico.
Pretender imponer una constitución totalitaria y polarizar al país en torno a ésta equivale a un pésimo cálculo sobre los verdaderos límites de su mandato. Desgraciadamente, aprobar otra carta magna en un cuartel, al carpetazo y sin que ni siquiera la opinión pública conozca los artículos que la componen, es aún peor. Más todavía si el caballazo embiste en un país siempre amenazado por el fantasma de la secesión.
Lo de Bolivia, evalúan en Torre Tagle, es distinto que la situación venezolana. Allí se juega la supervivencia del Estado tal y como es configurada hoy. Lo confirman cuatro muertos durante las protestas que no terminan y el paro en seis de nueve departamentos. Pero también tiene similitudes por la naturaleza de la Constitución aprobada por el Movimiento Al Socialismo (MAS), del presidente Evo Morales y sus aliados. La reelección presidencial indefinida encabeza la lista.
El martes 26 el Congreso nacional aprobó la modificación de la ley para convocar la Asamblea Constituyente, que funciona en la convulsionada capital de Sucre. Ahora la asamblea puede sesionar en cualquier parte del territorio nacional. Los disturbios escalaron luego de que la Constitución se aprobara “en grande” (es decir, sin entrar todavía al análisis de artículo por artículo) dentro del Liceo Militar de La Glorieta. Votaron a favor 136 de los 138 presentes. No se contó con la presencia de un solo parlamentario de los 117 integrantes de la bancada opositora.
El grupo de “ponchos rojos” aymaras adeptos al presidente Evo Morales colgaron perros vivos y los dejaron morir para demostrar que la cosa iba en serio. Las manifestaciones multitudinarias apoyaban las posiciones del oficialismo y de la oposición. La última argumenta que muchos de los acuerdos alcanzados en la Asamblea no fueron incluidos en el votado texto constitucional, basado en la propuesta del MAS.
El prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes, consideró que “han aprobado en un cuartel un texto que no se conoce y que me lo imagino traído de Venezuela o Cuba. El gobierno se ha decidido por la confrontación. Aquí hay venezolanos que nos andan siguiendo inclusive a nosotros, como una amenaza hacia autoridades”.
Luego de que la Constitución pase por todas las rondas de aprobación en la Asamblea, será sometida a referendo como en Venezuela.
¿Qué puede ocurrir con la región tan alejada de un rumbo común? En los pasillos de la diplomacia peruana no se contagia el optimismo con la posibilidad de que Ignacio “Lula” da Silva emerja con el liderazgo regional que le correspondería a Brasil. El ex sindicalista ya demostró que su talante no trasciende las significativas fronteras del país. Además, como advierte un alto funcionario, “Brasil tiene dos cancillerías. (El ministro) Celso Amorim juega en las grandes ligas pero el asesor de Lula para América Latina es Marco Aurelio García, quien dirige la política en la región”. Los críticos de García lo consideran un comunista de viejo cuño que admira a Chávez. En abril último declaró que “pierden el tiempo” quienes esperan ver peleados al brasileño y el venezolano.
¿Y Alan García? El artífice de la doctrina del perro del hortelano dice encontrarse muy lejos de los afanes protagónicos regionales que caracterizaron su primer mandato. Perú, además, no es Brasil. Un importante colaborador suyo añade que los últimos incidentes terminan de imposibilitar los esfuerzos integradores para los años inmediatos. A raíz de la desbocada pelea con Uribe, Chávez descartó su regreso a la Comunidad Andina. El lunes 26, AGP cuestionó la utilidad de la CAN y el Mercosur. Tras el fiasco de Santiago, el próximo encuentro regional en Cartagena, programado para enero, y el conclave del Mercosur se encuentran en serio entredicho.
No es casual que Alan García priorice su poco nutrida agenda internacional alejado de la región. En la segunda quincena de diciembre visitará España, país con el que Chávez también “congeló” sus relaciones. Antes de navidad celebrará la ratificación del TLC con Estados Unidos y en marzo hará un periplo por China y Japón (ver Mar de Fondo).
La plataforma de negocios del presidente peruano sí contemplaba nuevas y millonarias inversiones venezolanas. Pero la delicada situación en la que se ha visto envuelto el colombiano Uribe, embrollado para no desembarcarse de un intercambio comercial de casi US$ 6,000 millones con el régimen de Chávez, vuelve sobre la pertinencia de seleccionar los socios adecuados. Hay vecinos a los que no se les puede pedir ni una tacita de petróleo.





BOLIVIA Y ECUADOR TEMEN POR SUS REFORMAS AL MIRAR A VENEZUELA

Evo Morales acaba de aprobar una Constitución sin contar con la oposición. Rafael Correa controla la Asamblea Constituyente tras suspenderelCongreso

El Periódico de España (www.elperiodico.com)

La derrota electoral de Hugo Chávez tendrá inmediatos efectos en América Latina, en especial en los países cuyos gobiernos comulgan con el "socialismo del siglo XXI", la buena nueva anunciada por el venezolano cuando se imaginaba invencible.
La derecha boliviana, que comparte muchos rasgos con los antichavistas más furiosos de Venezuela, interpretaba ayer los resultados del referendo en función de sus intereses. La Constitución aprobada por el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales, sin presencia opositora también partió en dos al país y encendió la furia.
"Guerra civil" son las palabras que pronuncian los ponchos rojos, grupos de choque indígenas, y aquellos que en Santa Cruz se exhiben con cruces esvásticas. Precisamente, esa región boliviana, junto con las de Pando, Beni y Tarija --cuyos líderes no se cansan de decir que Bolivia es un enclave "bolivariano" en el que entran subrepticiamente armas y asesores militares--, inició el lunes otra protesta.
El Gobierno parece haber tomado nota de lo ocurrido en Caracas. Su vicepresidente, Álvaro García Linera, ya propuso excluir de la reforma constitucional el tema de la reelección del presidente y someterla a un referendo popular paralelo al de la controvertida Carta Magna. "Queremos pactar con las minorías. Pero solo se negocia con la otra parte si esta tiene voluntad", dijo no obstante García Linera.Los acontecimientos venezolanos le sirven a su vez de argumento al MAS. "Chávez ha demostrado no ser un dictador. Ha aceptado la derrota. Solo el camino de las urnas sirve para resolver las controversias. Sería bueno que la oposición lo comprendiera", declaró un importante funcionario a este periódico.
ECUADOR PIDE PAZ
No habría que atribuir a la casualidad que la Cancillería ecuatoriana ayer expresara su rechazo ante "cualquier intento" de desestabilizar al Gobierno boliviano. El Ejecutivo de Rafael Correa insistió en que "prevalezca un ambiente de paz" para "avanzar en la construcción de una sociedad libre, justa y democrática". Esa misma lógica utilizaban ayer en Ecuador algunos integrantes de Alianza País, la formación de Correa, que tiene mayoría en la Asamblea Constituyente que inició sus sesiones el pasado viernes. La Asamblea suspendió a un Congreso opositor y sus integrantes juraron venganza.
Correa se ha identificado con el "socialismo del siglo XXI", pero también tiende puentes hacia el Brasil de Luiz Inácio Lula da Silva y el Chile de Michelle Bachelet, una presidenta que acaba de confesar sus repetidos enojos con Chávez por su manera de actuar en la región.
BRASIL, NICARAGUA Y COLOMBIA
La derrota de Chávez no le será indiferente a la oposición brasileña, empecinada en negarle a Venezuela la condición de miembro del Mercosur. Es probable que el pragmático presidente nicaragüense, Daniel Ortega, tampoco pase por alto este nuevo dato de la realidad. Y está por ver de qué manera los resultados limitan el protagonismo de Chávez en un tema que le ha deparado cierto reconocimiento: su fallida mediación para liberar a los rehenes de la guerrilla colombiana de las FARC. Los familiares de los secuestrados volvieron a reclamar al presidente Álvaro Uribe una nueva oportunidad para el líder venezolano.Donde el futuro de Chávez importa demasiado es en Cuba, que necesita su petróleo. La cumbre de países de la OPEP que comienza en pocas horas en Abu Dabi tampoco será indiferente a las noticias que llegan de Caracas. De Chávez, quien había propuesto un barril por encima de los 100 dólares, puede hablarse bien o mal. Pero que se hable.





EVO Y CORREA TOMAN NOTA

ABC de España (www.abc.es)

El golpe sufrido en las urnas contra la reforma constitucional de Hugo Chávez traspasa las fronteras de Venezuela. La derrota del caudillo bolivariano abre un escenario nuevo en Bolivia y Ecuador. Ambos países están embarcados en proyectos de «refundación» del Estado diseñados a imagen y semejanza del socialismo del siglo XXI que Caracas intenta exportar al resto de Iberoamérica.
Evo Morales y Rafael Correa tomaban ayer buena nota del revés sufrido por su padrino político. El presidente de Bolivia atraviesa la etapa más crítica de su gestión. A once días de que venza el plazo para aprobar una nueva Constitución -que deberá sancionarse en referéndum-, el proyecto sólo tiene el respaldo del partido del Gobierno (MAS). La oposición en pleno lo rechaza y seis de los nueve departamentos que forman Bolivia se han declarado en desobediencia civil.
Cuatro de ellos, la poderosa Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni, comenzaron ayer una huelga de hambre selectiva mientras sus gobernadores viajaban a Estados Unidos para denunciar ante la OEA y la ONU el intento del oficialismo de imponer «a sangre y fuego» una Carta Magna que consideran «excluyente, abusiva, autoritaria, racista» y cuya objetivo final es, como era la reforma del presidente de Venezuela, «perpetuarse en el poder».
«Debilitado en la región»
Pero la derrota de Chávez puede alterar sus previsiones y forzar al Gobierno de Evo Morales a reconsiderar su posición. El historiador y analista político Carlos Toranzo asegura que la posición del caudillo venezolano «en la región ha quedado debilitada y supone un aviso premonitorio para Bolivia. Es una buena lección para aprender. A partir de ahora el Gobierno de Evo Morales va a pensar mucho teniendo en cuenta la experiencia de Venezuela». Uno de los puntos obligados de reflexión y más polémicos de la Constitución de Evo Morales, la reelección, lo abordó ayer el vicepresidente, Alvaro García Linera, en declaraciones al diario «Folha de Sao Paulo»: «Nuestra propuesta es que (la reelección) esté en un referéndum por separado y el texto constitucional en otro bloque». En este sentido, Toranzo recuerda: «Chávez se creía todopoderoso pero los países reclaman democracia y quieren evitar reelecciones indefinidas».
De todos los países de Suramérica, Bolivia es en el que la influencia de Hugo Chávez es más evidente. En La Paz la presencia de militares venezolanos salta a la vista y hasta los helicópteros y parte de la seguridad de Evo Morales corren a cargo de los venezolanos. La Constitución de la discordia, aprobada «en grande», con los votos y la presencia exclusiva del oficialismo hace ocho días en un cuartel militar en las afuera de Sucre, está redactada a caballo entre Venezuela y Bolivia.
Más hábil
El caso de Ecuador es diferente. Rafael Correa, alumno aventajado del socialismo del siglo XXI, hasta la fecha no ha abierto las puertas de Quito a la avalancha de venezolanos y cubanos del régimen de Castro que se han instalado en Bolivia. Sin embargo, también su proyecto constitucional está inspirado en las formas y en el fondo de la filosofía chavista. El viernes pasado, después de instalarse la Asamblea Constituyente, sus primeras medidas fueron ratificarle en el puesto y suspender el Congreso, elegido en el mismo proceso democrático que Correa, hasta que el pueblo vote en referéndum la futura Constitución. En ésta, también figura la reelección del presidente.
Como la de Evo Morales, la Asamblea Constituyente de Correa es «plenipotenciaria», pero su futuro promete ser más tranquilo que el de la boliviana. El presidente de Ecuador tuvo la habilidad de aclarar en el referéndum de convocatoria, en el que arrasó, que la Constitución se aprobaría con la mitad más uno de los votos y no con los dos tercios que proponía la boliviana. Ese «detalle» es el que mantuvo bloqueado durante este año largo el proyecto de Evo Morales.





EL IMPERIO DE LA LEY... DE LOS INDIOS

ABC de España (www.abc.es)

A punta de bayoneta, manchada con sangre, excluyente, hecha por y para el oficialismo... La lista de descalificaciones a la Constitución, aprobada en general por el partido del Gobierno (Movimiento al Socialismo, MAS) el pasado domingo en un cuartel militar y su virtual carpetazo final, anunciado para los próximos días, es clara y directa. Justo lo contrario de una Carta Magna regida por el difuso imperio del indigenismo.
Aunque tendrá que pasar el último filtro del referéndum, la ley de leyes del Gobierno desconoce la propiedad privada sin fines sociales, las inversiones extranjeras tal y como se conciben en un mundo globalizado e impone la convivencia simultánea de sistemas judiciales, autonómicos, económicos y educativos, de difícil compatibilidad. Además, considera única y exclusivamente la reelección indefinida para el presidente y el vicepresidente. Esto es, para Evo Morales y Alvaro García Linera.
Las alusiones a la «colonización española» y la obsesión por una identidad indígena repartida en decenas de tribus con más de treinta idiomas y justicias propias hechas ley, están plasmadas desde las primeras líneas del texto. Como declaración de arranque, «el Estado asume y promueve como principios éticos-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón)», entre otros referentes cuyo objetivo apuntará a «constituir una sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización».
En este sentido, «sus instituciones» serán «parte de la estructura general del Estado», lo que implica «titulación colectiva de sus territorios», «sistema de salud universal y gratuito que respete su cosmovisión y prácticas tradicionales», así como el «ejercicio de sus sistemas políticos, jurídicos y económicos acorde a su cosmovisión».
«El primero y acaso el más insigne de los extravíos gubernamentales», advierte el analista político Mario Rueda, es «una visión de país con predominio de lo indígena en lo cultural, educativo, social y político que no encaja de ninguna manera en la realidad de un país de mayoría mestiza y urbana como Bolivia». Según la Constitución que el Gobierno está dispuesto a proclamar, visto lo visto, a sangre y fuego si es necesario, hasta las carreras superiores deberán tener como referencia la preocupación o «espiritualidad» de los pueblos originarios. «La educación será unitaria, fiscal, pública, universal, democrática, participativa, comunitaria, descolonizadora y de calidad», y se fundamentará en una concepción «territorial, teórica y práctica, liberadora y revolucionaria».
Linchamiento
De aprobarse artículo por artículo una Constitución impresa antes de su tratamiento en la Asamblea, desaparecerá el Congreso de Diputados y el Senado. El Poder Legislativo pasará a ser unicameral bajo el nombre de Asamblea Legislativa Plurinacional y los funcionarios serán «servidoras y servidores públicos». Asimismo, las «decisiones» de la jurisdicción indígena «no podrán ser revisadas por la jurisdicción ordinaria y ejecutará sus resoluciones en forma directa». El analista Julio Álvarez recuerda: «En algunas comunidades el linchamiento se acepta como una práctica de justicia». Como muestra del potencial escenario, la Constitución del MAS, como se la conoce en Bolivia, establece algo parecido a tres máximas instancias judiciales sin contar el Tribunal Constitucional: Tribunales Supremo, Agroambiental y Autoridades Indígenas.
La Asamblea, en un intento por contentar a Sucre que reclama ser capital de Bolivia no sólo sobre el papel, le adjudica la sede «del cuarto poder, denominado Poder Electoral».
Desbaratar las autonomías
En otro intento, esta vez con el objetivo de desbaratar las autonomías que reclaman las provincias más ricas -como Santa Cruz, que el viernes proclamó la suya-, establece un sistema mixto con los indígenas inviable. «El Gobierno quiere sobreponer a las autonomías regionales otras subregionales e indígenas a fin de reducirlas a su mínima expresión», reflexiona Mario Rueda Peña.
En el vuelo de Buenos Aires a Santa Cruz, un ejecutivo italiano de una firma internacional de licores advertía con preocupación, «vengo porque nuestro delegado nos ha advertido que podemos perder la fábrica». Sus temores no son infundados. Los artículos 56 y 57 anuncian: «Toda persona tiene derecho a la propiedad privada, individual o colectiva siempre que ésta cumpla una función social» y se «garantiza siempre que el uso que se haga de ella no sea perjudicial al interés colectivo». A renglón seguido apunta: «La expropiación se impondrá por causa de necesidad o utilidad pública o cuando la propiedad no cumpla una función social».





Opinión

DEMOCRACIAS AUTORITARIAS

El Universo de Ecuador (www.eluniverso.com)

Bolivia, Venezuela y Ecuador demostraron la semana pasada que las democracias ilimitadas pueden volverse autoritarias. Aunque la democracia es el mejor sistema conocido por la humanidad para proteger la libertad, si no se limita el poder de quienes elegimos, puede destruirse a sí misma cuando una mayoría de los ciudadanos le otorga poderes ilimitados a un líder o grupo de individuos, que luego arrasan con las libertades.El sábado 24 de noviembre en Bolivia se reveló el rostro autoritario de la revolución que lidera Evo Morales, cuando en un cuartel a puerta cerrada se aprobó la nueva constitución boliviana sin la presencia de la oposición (la Constitución todavía debe ser aprobada por los bolivianos para entrar en vigencia). Seis de los nueve departamentos –que constituyen 80% de la economía, casi dos tercios del territorio y 58% de la población boliviana– se oponen a la Constitución. Después de quince meses de pretender que este era un proyecto de participación ciudadana se ha revelado que la revolución que se está llevando a cabo en Bolivia va a tener que ser impuesta. Al parecer a los socialistas del siglo XXI se les olvida que las democracias modernas que respetan las libertades individuales no se rigen por la lógica del garrote y del “50+1”. Según esa lógica, el 49,3% de los bolivianos que no se manifestaron en los últimos comicios a favor del proyecto del Sr. Morales deberían ser ignorados.
El jueves 29 de noviembre comenzó la Asamblea Constituyente en nuestro país, y bastó un solo día para darnos cuenta de que en efecto el futuro del país se decidirá por 80 individuos que se han declarado estar por encima de toda ley. En una clara violación del Estatuto escrito por el mismo partido de la mayoría oficial, esta mayoría dio un golpe de Estado suspendiendo al Congreso y declarándose en posesión de autoridad para destituir a cualquier funcionario público, incluso a aquellos que conforman la Corte Suprema de Justicia, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Supremo Electoral. Ya quedó demostrado que no estábamos exagerando los que decíamos en abril de este año que la Constituyente era un peligro porque acabaría con el Estado de Derecho, y con instituciones básicas de la democracia como un Congreso independiente.
El domingo 2 de diciembre a los venezolanos se les consultó si querían que su país continúe siendo una caricatura de democracia, o si querían que se vuelva una “monarquía tropical” como dice el analista venezolano Gustavo Coronel. Al momento de escribir este artículo, y con 88% de las actas escrutadas, el NO ha ganado por 1,4%. Los venezolanos estuvieron a punto de elegir democráticamente vivir bajo una dictadura.Estos son puntos de inflexión para el futuro de la libertad en estos tres países. Libertad y democracia no son sinónimos y olvidarse de eso puede derivar en lo que estamos viviendo los ecuatorianos, los bolivianos y los venezolanos: una democracia autoritaria.
Los defensores de la democracia ilimitada pronto se convierten en los principales promotores de la arbitrariedad y como decía F.A. Hayek, “los más entusiastas partidarios de tan ilimitados poderes de la mayoría son a menudo esos mismos administradores, conocedores mejor que nadie de que una vez asumidos tales poderes, serán ellos y no la mayoría los que de hecho harán ejercicio de los mismos”.





Opinión

BOLIVIA: EL ESPÍRITU DE LA REVUELTA

La Jornada de México (www.jornada.unam.mx)

A la mitad de octubre de 2003 en Bolivia llevaba ya muchos días la insurrección popular de El Alto, población indígena, trabajadora, campesina, migrante, comerciante, unas 800 mil personas en total. Los alteños insurrectos controlaban la entrada principal a la ciudad de La Paz, 400 metros más abajo, e impedían el vital abastecimiento en combustible a la capital de la República. El gobierno, cercado, decidió romper el bloqueo con un convoy militar que se abrió paso camino arriba, abriendo fuego y matando gente por decenas. Así despejó la ruta para que bajaran los camiones tanque.
Los alteños recogieron a sus muertos, los velaron en los hogares y las iglesias, y dijeron “ya basta”. A fuerza de brazos de hombres y de mujeres, de jóvenes y de viejos, sacaron de sus rieles en la estación ferroviaria varios vagones de carga y los empujaron hasta hacerlos caer, muchos metros más abajo, atravesados en la carretera que trepa desde La Paz a El Alto, esa misma por donde habían subido los camiones con soldados para abrir camino al combustible: “¡Basta, por aquí no pasa más nadie!”
Al día siguiente empezaron a bajar, por decenas y tal vez por cientos de miles, a ocupar la ciudad de La Paz, mientras desde los valles del extremo opuesto de la capital subían otras interminables columnas de indios con el mismo propósito: tomar la capital y derribar al gobierno criollo y masacrador de Gonzalo Sánchez de Lozada. Para ese entonces, la población de clase media de La Paz apoyaba a los insurrectos de El Alto y exigía el cese del fuego. El ejército ya no osó seguir matando. El gobierno cayó y el presidente González de Lozada huyó a Estados Unidos.
La historia de esta fracción de tiempo que estalla fuera del tiempo cotidiano como una especie de viraje del destino, de ese tiempo instantáneo que se llama revolución, la historia de su pasado, de sus ancestros, de sus protagonistas y de sus motivos y razones, es lo que relata este libro de Forrest Hylton y Sinclair Thomson, ellos que estuvieron allí mientras todo eso sucedía y que habían pasado años de sus vidas estudiando las revoluciones y revueltas indígenas bolivianas.
Una revolución clásica, apenas al inicio del siglo XXI, ha tenido lugar en Bolivia, en un ciclo de rebelión popular iniciado con la “guerra del agua” en el año 2000. Ese ciclo culminó en las insurrecciones indias de 2003 y 2005, las cuales por dos veces tomaron la ciudad capital e impusieron una elección presidencial extraordinaria en diciembre de 2005. En ésta, por mayoría absoluta de votos y por primera vez en la historia boliviana, un dirigente indio fue llevado a la Presidencia de la República.
Este libro tiene la certeza y la osadía de afirmar que lo sucedido es una revolución, y lo demuestra haciendo historia, análisis y crónica. Una revolución, eso que ya no existía, una revolución violenta y liberadora como todas las revoluciones que en la historia han sido, hela aquí otra vez trayendo una vez más desde el agravio y desde el pasado el espíritu de la revuelta.
* * *
Tras la crónica del ciclo ascendente de movilizaciones populares desde el año 2000 en adelante que condujeron a este desenlace, Hylton y Thomson van a buscar sus raíces, presagios y precursores en los tiempos largos de la historia.
Bolivia es un país indio, donde dos tercios de la población se reconocen y se declaran aymara, quechua, guaraní o de alguna otra población indígena, gobernado desde la Conquista española en el siglo XVI por una minoría blanca y mestiza. Desde entonces, la relación entre gobernantes y gobernados y entre dominantes y subalternos tiene un rasgo específico, indeleble como el color de la piel: al igual que en el resto del universo colonial que en aquel siglo nació, se conformó como una opresión y una subalternidad racial.
La primera gran insurrección indígena contra esa dominación, que antecedió a la guerra de Independencia, fue encabezada en 1781 por Tupaj Katari. Los ejércitos indios pusieron un prolongado cerco a la ciudad de La Paz, que sólo pudo ser roto por la llegada de tropas enviadas desde la capital del Virreinato, la lejana ciudad de Buenos Aires.
La derrota no borró la memoria: ni en los indígenas, que supieron desde entonces que una vez habían puesto sitio a la Ciudad de los Señores; ni en la minoría blanca y mestiza, en la cual por generaciones sucesivas, y hasta hoy, se trasmitió el temor –negado, pero siempre vivo bajo el umbral de la conciencia– de un nuevo cerco a su ciudad por las ilimitadas poblaciones de piel oscura.
En abril de 1952 estalló una insurrección popular y minera en defensa de una elección presidencial escamoteada por la oligarquía dominante. Conocida desde entonces como “la revolución de abril”, tomó la ciudad de La Paz, dispersó al ejército, derribó al presidente y estableció un gobierno mestizo que nacionalizó las minas –entonces la principal industria boliviana–, dictó una reforma agraria y tuvo que convivir por años con el poder paralelo de los sindicatos mineros, fabriles y campesinos, sus milicias armadas y sus radios comunitarias. Mineros, fabriles y campesinos, por supuesto, eran indios y en los idiomas indígenas solían discutir en sus asambleas y conversar en sus casas y en sus fiestas.
Tras largas vicisitudes y tenaces resistencias, desde los años 80 del siglo XX el nuevo poder del mundo neoliberal reorganizó Bolivia, cerró las minas, desmanteló los sindicatos, dispersó a los trabajadores y a sus poblaciones. La revolución de abril quedó como una referencia en la historia. El orden había sido restablecido. Los indios estaban otra vez en su lugar.
Pero como en toda dominación de raíz racial, la ideología nacional y su simbología compartida entre dominadores y subalternos era apenas una delgada capa formal, la hegemonía era una cubierta frágil y quebradiza. Por debajo vivía la siempre persistente y vasta comunidad humana de los indígenas, esos mundos de la vida bolivianos que el cineasta Jorge Sanjinés llamó “La nación clandestina”. Desde Tupaj Katari, y aún desde antes, esos mundos nunca dejaron de aparecer, aquí y allá, y de resquebrajar la superficie de la dominación con revueltas locales y violentas, rápidamente sofocadas y castigadas pero no olvidadas.
Esa nación negada por la República liberal era casi invisible también para la izquierda republicana, que la confundía con las ubicaciones indias en la economía y en la sociedad: campesinos, obreros fabriles, mineros, pequeños comerciantes, artesanos. No alcanzaba así a ver su antiguo lugar en el mundo colonial que bajo la República persistía: indios, pueblo del color de la tierra, aymaras, quechuas, guaraníes, urus, esos que en las orillas del lago Titicaca afirman ser los más antiguos entre los humanos.
Cada vez que el país que hoy se llama Bolivia se pone en movimiento vuelve a aparecer esa nación clandestina o, más bien, se hace violentamente visible y audible, como lo quería Edward P. Thompson, en los lugares protagónicos de la escena, antes ocupados por el bullicio de los políticos, los burócratas, los militares, los inversionistas y sus letrados.
Así se hizo presente en octubre de 2003, cuando bajaron sobre La Paz y la tomaron enarbolando sus banderas y sus símbolos y poniendo por delante sus cuerpos y sus muertos, según refieren de esos días Thomson y Hylton:
Iniciado en Warisata en septiembre y prolongado hacia El Alto en octubre, el duelo por los mártires fue el tiempo para expresar el dolor y la furia, para fortalecer los ánimos mediante el ritual y la reflexión, y para dedicar la continuación de la lucha a aquellos que habían perdido sus vidas. Los mártires dieron también un nuevo ejemplo de patriotismo indígena en Bolivia, pues los aymaras eran quienes defendían la nación contra el control extranjero.
Revolutionary Horizons nos habla de las continuidades y las rupturas en el tiempo, de la crueldad y la fragilidad de la dominación colonial interna, del despojo secular y de la explotación impía, de la herencia inmaterial de memorias y experiencias, de cómo el espíritu de las revueltas ha seguido trasmitiéndose por generaciones a través de las protestas, la clandestinidad de masas, la vida cotidiana en la discriminación y la diferencia.
Así nos lo dicen los autores:
En este libro, nos referimos a los “horizontes” revolucionarios no sólo como las perspectivas de hombres y mujeres del pasado que divisaron las posibilidades de trasformación social en el porvenir. Pues la expresión tiene también otro significado. En un sitio arqueológico, los sucesivos estratos del terreno y los restos de asentamientos humanos que a través de una excavación cuidadosa van apareciendo, se llaman “horizontes”. Presentamos entonces este trabajo como una excavación de la revolución andina, cuyos sucesivos estratos de sedimentación histórica conforman el subsuelo, la tierra, el paisaje y las perspectivas para la actual lucha política en Bolivia.
Entonces la revolución de octubre de 2003 y su secuela, la revuelta india de junio de 2005 sobre La Paz, se presentan como la condensación de toda la experiencia pasada, de la ira, de las humillaciones, de los deseos. Un estallido que resuena, una iluminación que un instante resplandece, una fractura en los tiempos cotidianos en la cual se arremolinan y confunden el tiempo lineal, el tiempo circular y el tiempo mesiánico. Esa fractura temporal pasa y no dura. Pero sus resonancias y disonancias nunca terminan de apagarse, como viene a saberse según trascurren los años y las vidas, nos dicen al final de su libro Thomson y Hylton.




Opinión

LA OLEADA AUTORITARIA

El Diario de México (www.diario.com.mx)

Andrés OppenHeimer, columnista de The Miami Herald y el Nuevo Herald.- Mientras todo el mundo estaba pendiente del referéndum que le podría dar poderes absolutos al presidente venezolano Hugo Chávez, los presidentes respaldados por Chávez en Bolivia, Ecuador y Nicaragua tomaron medidas que muchos en sus países calificaron de golpes institucionales.
¿Se trató de una acción coordinada? ¿Hay algo en el aire –además de los petrodólares venezolanos– que está alimentando las tentaciones totalitarias de estos y otros líderes latinoamericanos?
¿O es el colapso del ejercicio de la defensa colectiva de la democracia, por la cual los países latinoamericanos defendían celosamente las instituciones democráticas en toda la región tras las dictaduras militares de derecha de los años setenta?
En los últimos días, el presidente boliviano Evo Morales y el presidente de Ecuador, Rafael Correa, hicieron que sus Asambleas constituyentes aprobaran medidas que les permitirán acumular cada vez más poderes, reelegirse cuantas veces quieran, y quitarle gran parte de su espacio político a la oposición.
En Nicaragua, donde me encuentro al escribir estas líneas, el presidente sandinista Daniel Ortega anunció el viernes por la noche la constitución de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC’s), organizaciones que el jefe de estado describió como mecanismos para una “democracia directa”.
Los CPCs estarán al mando de la cada vez más poderosa primera dama Rosario Murillo, y serán conducidos por el gobierno –todavía no está muy claro cómo– a pesar de un voto de la Asamblea Nacional que le prohibió al presidente utilizar los CPCs como una estructura de poder paralela con la que podría gobernar por encima de los líderes provinciales y alcaldes.
“Hay un claro intento por tomar control a la fuerza de las instituciones y romper el orden constitucional y el estado de derecho”, me dijo Eduardo Montealegre, el ex candidato de centro derecha que compitió con Ortega en las elecciones del 2006 y actual diputado nacional.
Edmundo Jarquín, el candidato del sandinismo disidente, de centro izquierda, en las elecciones del 2006, me dijo que Ortega había llevado a cabo “un golpe institucional” al desconocer el mandato del Congreso.
Sin embargo, Jarquín y otros políticos de todas las tendencias con los que hablé coincidieron en que a Ortega le será mucho más difícil que a Chávez, Morales o Correa ejercer poderes absolutos, aunque tratará de hacerlo. Entre otros motivos:
–Primero, a diferencia de Chávez, Ortega no tiene petróleo. Nicaragua es uno de los países más pobres de América Latina, y Ortega no tiene recursos para una campaña para que pueda lograr un apoyo general para un proyecto dictatorial.
–Segundo, a diferencia de Chávez, Ortega tiene un gobierno de minoría, en que la oposición controla la Asamblea Nacional. Ortega ganó la presidencia con apenas el 38 por ciento del voto, gracias a una división entre los partidos antisandinistas, y una reciente encuesta de M&R Consultores muestra que sólo el 22 por ciento de los habitantes de Managua tiene una buena imagen de él.
–Tercero, Ortega no tiene un control absoluto del ejército, y tiene a gran parte de los medios en contra. De hecho, periódicamente acusa a los periodistas de ser lacayos de la “oligarquía” e “hijos de (el jefe de propaganda nazi Joseph) Goebbels”.
–Cuarto, la creciente delegación de poderes en la primera dama está creando descontento en las filas sandinistas.En una prolongada entrevista, le pregunté al general retirado Humberto Ortega, el hermano del presidente y ex comandante de las fuerzas armadas durante el régimen sandinista de 1970-1990, si la creación de los CPC’s no constituye un intento de gobernar por encima de las instituciones democráticas.
El ex comandante revolucionario, que se ha movido hacia el centro del espectro político pero se mantiene cercano a su hermano, me dijo que la creación de los CPCs “podría ser un abuso de poder, pero no son un intento de quebrar la institucionalidad de este país”.
Agregó que “en mis pláticas con Daniel Ortega, jamás he percibido que va en la dirección de quebrar el estado de derecho”.
Mi opinión: puede que Daniel Ortega se haya extralimitado para consolidar su propia base izquierdista, o puede que esté tratando de burlar las instituciones y convertirse en un presidente vitalicio. Por el momento, todo parece indicar que está tentado de hacer esto último, pero que –a menos de que exista un mucho mayor compromiso financiero de Chávez– no podrá hacerlo.
Al terminar de escribir estas líneas, mientras llegan noticias de crecientes tensiones políticas en Venezuela, Bolivia y Ecuador, no puedo dejar de pensar en algo que acaba de decir la ex esposa de Chávez, María Isabel Rodríguez, en una entrevista con Radio Caracol de Colombia. Refiriéndose a la “revolución bolivariana” de Chávez, dijo que “lo que empezó como una batalla contra la pobreza, terminó como una batalla contra todos los que piensan diferente”. Lo dice todo.





Evo Morales y la amenaza de la sedición

BOLIVIA, UNA CALDERA EN EBULLICIÓN

La estrategia impulsada por la oposición, sus crecientes llamados a las Fuerzas Armadas a “defender la soberanía” y los contenidos de los principales medios informativos semejan un escenario muy similar al de Chile a inicios de los años setenta. La interrogante es si tendrá el mismo desenlace.

La Nación de Chile (www.lanacion.cl)

La violencia desatada durante dos días en Sucre cuatro muertos, saqueo e incendio de dependencias policiales y una cárcel, diez vehículos de bomberos quemados fue gatillada, en apariencia, por la decisión de mantener a La Paz como sede del Gobierno y del Congreso. Sucre dejó de ser la capital del país hace un siglo en ella hoy sólo funcionan el Poder Judicialy algunas instancias menores , pero su población reactivó la demanda de "capitalidad plena" aprovechando que en ella sesionaba hasta ahora la Asamblea Constituyente.
El asedio a la sede en donde funcionaban los constituyentes movió al Gobierno a pedir la protección del Ejército y trasladar sus sesiones a un liceo militar, pero la persistencia del cerco los forzó finalmente a retirarse, custodiados, hasta la ciudad de Potosí para continuar con sus deliberaciones.
Pero las demandas de "capitalidad plena"-un argumento absurdo para muchos analistas bolivianos sirvieron para llevar agua al molino de una oposición frontal a la decisión de aprobar en general el texto de una nueva Constitución sólo con el voto de los 138 asambleístas partidarios del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS). Los 117 miembros restantes dijeron que no aceptaban sesionar bajo la protección militar. Ahora, en lo que resta de diciembre, la asamblea deberá votar en detalle cada uno de los 408 artículos del nuevo texto, en el cual tanto Morales como el MAS y los movimientos indígenas y campesinos depositan sus esperanzas de refundación.
La Constituyente fue convocada en agosto de 2006 y desde el comienzo mostró las profundas divisiones regionales y políticas de Bolivia, hasta el punto de que no logró aprobar ni siquiera el primer artículo. Finalmente, en septiembre pasado, representantes de 14 fuerzas políticas se comprometieron a dar viabilidad a la asamblea. Pero, a poco andar, los delegados de la oposición de derecha continuaron con el bloqueo.
A partir de la violencia de Sucre se ha conmenzado a configurar el inicio de una batalla abierta en contra de Morales, su Gobierno y todo lo que él representa: Su proceso de "revolución democrática" es interpretado en Santa Cruz como una exclusión de los mestizos y extranjeros que viven en las extensas zonas forestales, ganaderas y productoras de oleaginosas. Resentidos de un proceso de pérdida de privilegios del cual el proyecto de Constitución es sólo un exponente , los grupos de clase media y alta lo tildan de "tirano", "totalitarista", "asesino" y "siervo de [el Presidente venezolano Hugo] Chávez".
El nuevo texto sella la propiedad estatal de los recursos naturales, propone un Estado plurinacional que incluye a grupos no pertenecientes a los pueblos originarios , rescata las tierras obtenidas irregularmente para entregarlas a campesinos pobres, crea beneficios directos para la población más vulnerable, impone candados que impiden la cesión de los hidrocarburos y declara los servicios básicos como un derecho humano exento de lucro. También garantiza el referendo revocatorio para las autoridades a todos los niveles, y autonomías para los indígenas y los departamentos.
Pero dicha autonomía no tiene la profundidad ni la dirección que desean seis de los nueve departamentos del país Santa Cruz, Tarija, Beni, Cochabamba, Chuquisaca y Pando , los mismos que tras los disturbios de Sucre efectuaron un paro de 48 horas para protestar contra el proyecto de Constitución. Es claro que una nueva carta magna no será el remedio para los males de Bolivia, entre otras cosas porque los dos tercios del Congreso requeridos para aprobar el nuevo texto cedidos precisamente por Morales para buscar una alianza con la oposición le impedirán materializar muchos de los cambios que desea. Pero también es cierto que el rechazo al nuevo texto encubre una marea mucho más de fondo.
Escisión geográfica y étnica
Esas regiones, bautizadas como "la media luna del oriente", se han declarado en rebeldía desde el inicio del Gobierno de Morales, en enero de 2006, reclamando modelos de autonomía a ultranza como que cada departamento tenga su propio canciller , mayor poder político y control casi total de sus recursos: su riqueza gasífera y agroindustrial aporta un 80% del PIB y representa casi dos tercios del territorio y el 58% de los casi diez millones de bolivianos.
Morales y su todavía amplia base social de apoyo confronta una visión económica, social y cultural en las antípodas de la que tienen la oligarquía terrateniente y el empresariado agroexportador, financiero y petrolero. Pero su discurso modernizador y su ascendiente en la economía ha logrado encandilar no sólo a la clase media, sino también convencer a sectores populares de que los problemas de regiones son causados por el excesivo centralismo de La Paz.
Por ejemplo, el presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Branco Marinkovic poseedor de extensas propiedades en el oriente boliviano , demanda un estatuto de autonomía que incluye un rígido control sobre los inmigrantes del occidente (altiplano) empobrecido del país.
Es precisamente lo contrario de lo que desean Morales y el resto de Bolivia. Así, una reciente medida del Gobierno quita recursos a las regiones y establece un nuevo impuesto a los hidrocarburos para financiar un bono vitalicio equivalente a 26 dólares mensuales para los mayores de 60 años. El beneficio lo debate hace meses un Senado de mayoría opositora, asediado a su turno por campesinos oficialistas que han prometido no levantar el cerco hasta que la medida sea aprobada.
Pero hay además un segundo factor, más disimulado pero no menos gravitante, en la profunda brecha que separa a partidarios y opositores al Gobierno de Morales. Lo reflejaba después de Sucre el opositor Mario Oña: "La Asamblea Constituyente es sólo para La Paz ( ) está manejada por la gente del altiplano, gente que no sabe medir las consecuencias de sus acciones".
Bolivia siempre ha adolecido de un profundo racismo. Y aunque hoy algunos analistas intentan encuadrarlo en una expresión eminentemente cultural, asociada a una ideología de dominación sustentada en el poder económico, persisten evidentes manifestaciones de racismo étnico. Así, en algunas marchas en Santa Cruz y otras regiones de la media luna suele gritarse "el que no salta es llama", como una forma de decir que los aymaras son animales todavía.
El propio Evo Morales ha sido, en parte, responsable del recrudecimiento racista, al adjudicar a su administración un caráctar marcadamente indigenista. El Gobierno podrá serlo, pero los pueblos originarios tienen una presencia irrelevante en el Poder Judicial o las Fuerzas Armadas, y mucho menos en la propiedad de las empresas.
En este contexto, la elección de un dirigente indígena y campesino es para muchos una anormalidad que debe ser corregida. El mismo Morales lo ha dicho: "El tema de fondo es que algunos grupos no aceptan que un indígena sea Presidente [ ]. Que los pobres también podamos gobernarnos".
Un inquietante color gris
El Gobierno ha denunciado que la violencia en Sucre corresponde a un plan no sólo para dinamitar la Asamblea Constituyente, sino para derrocar a Evo Morales. El vicepresidente Álvaro García denunció que aquél incluye la resistencia civil, ocupación de instalaciones públicas, bloqueos del transporte, cierre de las válvulas de gas y de petróleo y alza artificial de los precios mediante el acaparamiento de los alimentos.
Dicha estrategia sería impulsada coordinadamente por los prefectos de la media luna, donde Morales, de hecho, no gobierna. Lo hacen, en cambio, unos comités cívicos, articulaciones de corrientes políticas derechistas y que suelen encubrir grupos de choques cuyo accionar es muy parecido al de los "camisas pardas" nazistas.
Las asonadas de violencia y las acciones y convocatorias sediciosas apuestan a una polarización a todo nivel. El prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, llamó al Ejército a que "defendiera la soberanía nacional". Reyes Villa sabe de lo que habla: fue aliado del ex dictador Hugo Banzer y edecán del ex dictador Luis García Meza. El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Bolivianas, Wilfredo Vargas, respondió que militares retirados como Reyes Villa carecen de potestad para formular un llamado de esa naturaleza.
La Liga Sucre, de la ciudad homónima, la integran activistas amparados por la alcaldía y la Facultad de Derecho de la Universidad San Francisco Xavier. Tras los dos días de violencia en la ciudad, su rector también presidente del Comité Interinstitucional de Sucre , dio por renunciado al prefecto legítimamente electo e impuso en su reemplazo al secretario de la misma casa de estudios. El prefecto titular debió huir luego de que su domicilio fuera incendiado por grupos de la Liga Juvenil chuquisaqueña y cruceña.
Y guardaespaldas del empresario Samuel Doria Medina candidato presidencial del partido Unidad Nacional en las últimas elecciones fueron detenidos en una carretera rumbo a Sucre portando una ametralladora y la munición correspondiente.
Guerra mediática y del rumor
En un libreto que parece calcado de los manuales de guerra sicológica de la CIA, la propagación de rumores y falsas noticias en Sucre fue estimulada por la acción de grupos de choque venidos de Santa Cruz y otras partes. Una de ellas señalaba que un avión venezolano había llevado armas al departamento de Beni para los campesinos que respaldan al Gobierno.
Las principales cadenas televisivas, Unitel y ATB, hacen continuos llamados a la renuncia de Morales y ocultan su discurso explicando los pormenores de la Constitución, pero dan, en cambio, amplia cobertura a los llamados a la revuelta y a la desobediencia civil generalizada. A su turno, la prensa comienza a utilizar diferentes ideas-fuerza, en agunos casos calcadas de la estrategia seguida en Chile hasta 1973.
Entre fines de diciembre y enero próximo -cuando el electorado deberá votar el texto de la nueva Constitución , Bolivia enfrentará uno de sus momentos más críticos. La forma cómo el país salga del creciente estado de polarización gravitará incluso en la permanencia de su Presidente Morales. El dilema no es fácil: los partidarios del MAS son conscientes de que no lograrán aprobar la Constitución revolucionaria que pretendían inicialmente, pero transigir demasiado podría generar un levantamiento popular de iguales características ¿y resultados? que los de octubre de 2003 y mayo-junio de 2005.





HUELGA DE HAMBRE EN BOLIVIA

MEDIA LUNA REBELDE

Página 12 de Argentina (www.pagina12.com.ar)

Arrancó la resistencia civil de la oposición al gobierno boliviano del presidente Evo Morales. A once días del plazo para aprobar la nueva Constitución, los prefectos de cuatro regiones de la Media Luna rica empezaron los piquetes de huelga de hambre, luego de que la Asamblea Constituyente aprobara el sábado pasado la Carta Magna en Sucre en medio de choques. Del otro lado, sectores campesinos y obreros anunciaron movilizaciones contra los gobernadores derechistas. Mientras Morales reiteró ayer su invitación al diálogo a la oposición, los prefectos viajaban a Estados Unidos para denunciar ante la OEA al gobierno boliviano por la violencia desatada en Sucre. No obstante, La Paz también enviará un delegado para responsabilizar de esos hechos a los gobernadores.
Como en el paro cívico de la semana anterior, fueron los comités cívicos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando los que volvieron a embestir ayer contra el gobierno. El presidente del comité de Santa Cruz, el empresario Branko Marinkovic, dijo que la huelga es en defensa de la democracia y contra las ilegalidades de Morales. En Trinidad, el vicepresidente del comité de Beni, Rogelio López, anticipó movilizaciones en seis departamentos opositores. “No se detendrán hasta el 15 de diciembre”, dijo, en referencia a la fecha en que deberá redactarse la nueva Constitución. Sin embargo, campesinos, zafreros y mototaxistas afines al gobernante Movimiento Al Socialismo (MAS) de la ciudad de Riberalta, en esa provincia, decidieron protestar por las agresiones que sufrieron durante el paro opositor del miércoles pasado por parte de sus organizadores.
En tanto, el comité de Tarija confirmó que decidió sumarse a la huelga de hambre y no descartó dejar de pagar impuestos. En cambio, la oposición de Cochabamba todavía no resolvió su agenda, mientras que la Central Obrera departamental anunció una marcha para el jueves contra la oligarquía de la Media Luna y el prefecto Manfred Reyes Villa informó la organización. Asimismo, el MAS se movilizará contra los prefectos opositores, tras definirlo el fin de semana en una cumbre que incluyó a Morales y su vicepresidente, Alvaro Linera.





CLARIN EN BOLIVIA

BOLIVIA: LOS SECTORES MÁS DUROS SE ALISTAN PARA UNA GUERRA CIVIL

Son grupos neofascistas cruceños y fuerzas de choque aymaras. Hablan de un baño de sangre.

El Clarín de Argentina (www.clarin.com)

Los comerciantes de la avenida Pairita dicen estar todos listos para la guerra. Tienen sus negocios a pocos metros de la entrada del barrio Plan 3000, donde sobreviven en pésimas condiciones unos 150.000 aymaras del altiplano que emigraron a la próspera Santa Cruz en busca de trabajo. Ese es el único barrio de esta ciudad con mayoría de adeptos al gobierno de Evo Morales. Y viven rodeados de comerciantes blancos o guaraníes que se benefician de ellos por las mercancías que les venden, pero que también los odian porque representan el modelo indo-socialista que el primer presidente indígena de Sudamérica quiere imponer desde La Paz.
"¡Que se vengan, que los estamos esperando!", dice Marcelo Domínguez, un rubio, alto, dueño de una rotisería. "La noche antes del paro acá anduvimos repartiendo armas, esta vez no iban a pasar", sigue Domínguez, que el miércoles 28 en que Santa Cruz acató masivamente una huelga junto a otras cinco provincias bolivianas contra la nueva Constitución auspiciada por Morales estuvo todo el día al final de la avenida Pairita, en la entrada del Plan 3000, "para evitar contramanifestaciones".
Del otro lado de la avenida, los habitantes no se quedan atrás. "¡A ver si se atreven a entrar! No pasan porque saben que les vamos a dar palo", asegura Waldo Mamani, que dice no importarle tanto defender a Evo como a su gente "de la prepotencia de estos blanquitos". El enfrentamiento es entre el Oriente próspero que controla económicamente al país contra el Occidente pobre que ahora tiene el poder político. Un poder centralizado contra la autonomía económica regional. Los aymaras del altiplano contra los blancos y guaraníes de la planicie y la selva. Un modelo populista y socialista contra otro capitalista y librecambista. La Paz, seca y andina, contra Santa Cruz, húmeda y selvática.
De este clima se aprovechan los ultras de un lado y del otro. La ciudad de Santa Cruz está llena de pintadas llamando a la lucha armada. "A las armas cruceños. Ahora", se lee en una pared de la avenida San Martín. "Evo, vas a morir con tus indios", dice otra. En El Alto de La Paz, núcleo duro evotista, llaman a "defender la revolución con nuestra sangre".
"Todo apunta a una confrontación bélica, desgraciadamente", lanza David Sejas López, presidente de la Unión Juvenil Cruceña (UJC) en su despacho de la calle Strongest, repleto de fotos de los falangistas que pelearon por la autonomía cruceña en los años 50. "Esta lucha la venimos peleando desde 1909. En 1959, ya hubo un baño de sangre cuando nos enviaron a las hordas asesinas que violaron y mataron a nuestras mujeres. Este gobierno, amparado en el gobierno comunista de Chávez y con asesores comunistas cubanos, reabrió esas heridas. Y nosotros nos vamos a defender. Vamos a defender nuestra tierra y habrá derramamiento de sangre", asegura.
Del otro lado, en Achacachi, a unos 50 kilómetros de La Paz y cerca del lago Titikaka, está el núcleo duro de los Ponchos Rojos, una tradicional organización de choque indígena que se reavivó ahora para apoyar la gestión de Morales. "Este es el momento de luchar como lo hicieron tan bravamente nuestros antepasados. Estamos ante la lucha de clases de Carlos Marx y la lucha de razas de Fausto Reinaga (un teórico indigenista de los años 70)", dice Juan Carlos Condori, uno de los líderes del grupo y jefe comunitario de este típico asentamiento campesino del altiplano. Los Ponchos Rojos trascendieron al mundo cuando lanzaron un video la semana pasada en la que se veía a unos campesinos de poncho rojo y chambergo negro degollando dos perros mientras gritaban los nombres de los dirigentes del Comité Cívico cruceño Branco Marinkovic y el gobernador Rubén Costas.
"Si se quieren llevar una parte de la Patria, los vamos a perseguir donde estén. Van a morir si se atreven a tocar la tierra de todos los bolivianos o al compañero Evo", asegura Condori. Y muchos aseguran que estos grupos se están armando y entrenando. Los rumores que corren por toda Bolivia dicen que llegaron supuestos cargamentos de armas desde Venezuela. Hubo varias denuncias de la oposición acerca de vuelos que aterrizaban subrepticiamente por la noche trayendo armamento y asesores. Los falangistas de la UJC aseguran que algunas de esas armas fueron a parar a manos de los Ponchos Rojos. Otra versión indica que esos supuestos asesores venezolanos junto a otros cubanos estarían entrenando a las milicias en algún lugar de la selva.
"Me parece que todos éstos son fantasiosos muchachos que no tienen ninguna capacidad militar", asegura el ex general Gary Prado, famoso por haber sido el comandante de las fuerzas que atraparon al Che Guevara en 1967. Ahora está reconvertido en un reputado profesor y analista político. Nos recibe en un magnífico estudio de su casa del barrio de Urbarí, en el Segundo Anillo de Santa Cruz. "Por ahora, estos grupos están utilizando la retórica, pero eso es peligroso porque cualquier cosa podría prender la mecha", explica. "Aquí el verdadero peligro es la intervención venezolana y cubana. Ellos sí tienen capacidad militar y podrían entrenar a estos muchachos", continúa.
Aunque Prado confía en las Fuerzas Armadas. "Los militares bolivianos apoyan incondicionalmente la democracia desde hace 25 años. El Estado Mayor hoy responde totalmente al presidente", comenta.
Desde Sucre, habla Horacio Poppe-Inch, el líder nacional de la Falange Socialista Boliviana (FSB), el partido que creó la UJC y que aseguran que está detrás de las pintadas llamando a los cruceños a tomar las armas. "La guerra civil no es una posibilidad, es una decisión que ya ha sido tomada desde el gobierno, ante la cual sólo nos queda defendernos", asegura Poppe. Aunque admite que las fuerzas serían desiguales: "El gobierno cuenta no sólo con el apoyo incondicional de un gran sector de las FF.AA., sino también con el respaldo económico y militar del gobierno de Venezuela, el que ha dirigido y financiado el traslado de más de 12.000 mercenarios cubanos y venezolanos, formando verdaderas fuerzas de ocupación que vulneran nuestra soberanía, seguridad e independencia".
La Falange es un partido neonazi fundado en 1937 por Oscar Unzaga de la Vega, que trajo las ideas desde Chile. Su mayor fuerza fue exhibida en los años 50, cuando organizaron milicias entrenadas por nazis escapados. Se autodenomina nacionalista y no tiene conexiones con otros grupos nazis europeos, salvo la Falange española.
Los Ponchos Rojos son mucho más antiguos. Achacachi, la localidad donde viven sus dirigentes, tiene una larga tradición de combatividad. Allí es muy recordado el levantamiento de 1782 contra los conquistadores españoles. La rebelión fue sofocada y como escarmiento les enviaron el brazo izquierdo del caudillo aymara Tupac Katari, que había sido descuartizado. En cada lucha campesina desde entonces, los dirigentes se presentan con sus tradicionales ponchos rojos que tiñen con la sangre de cabras y otros animales. En junio pasado, Evo Morales los trajo para participar en un desfile en pleno centro de Santa Cruz. Y hace dos semanas encabezaron la marcha de unos 2.000 indígenas que avanzó sobre Sucre para defender a la Constituyente.
Lo que queda en la memoria de uno y otro lado es la Masacre de Terebinto, que se produjo cuando el gobierno envió en 1958 a comandos indígenas para sofocar un conato de golpe de Estado protagonizado por la Falange. Desde entonces, ambos grupos esperan la revancha.





Opinión

BOLIVIA Y LOS FANTASMAS

La Jornada de México (www.jornada.unam.mx)

Bolivia y Venezuela pasan por un momento similar al que pasaron la España de la República, la Argentina peronista en los primeros cincuenta, el Chile de la Unidad Popular. En efecto, gobiernos populares enfrentan hoy allí a la jerarquía católica, los medios de (des)información, el imperialismo, las finanzas, la mayor parte de la intelectualidad, los terratenientes, los industriales y las oligarquías, que cuentan como base de apoyo con sectores importantes de las clases medias urbanas y rurales y movilizan a los estudiantes (ayudados en esto por la ultraizquierda).
En España los fascistas vencieron sobre todo porque la derecha del gobierno legal temía más el armamento y la independencia de los trabajadores que la victoria franquista y no hizo una reforma agraria ni decretó la liberación de las colonias, desarmó las milicias, destruyó el poder popular. En Argentina, tras varios golpe derrotados por movilizaciones populares, la derecha impuso una serie de dictaduras que comenzó en 1955 y terminó en 1983 sobre todo porque el presidente legítimo, Juan Domingo Perón, militarmente vencedor, antes que llamar a los soldados a desobedecer a los oficiales golpistas y armar a los trabajadores que lo apoyaban, prefirió claudicar y exiliarse. En Chile, Allende y los moderados confiaron en Pinochet y en los mandos militares y en las instituciones para impedir cualquier golpe, y el resultado lo conocemos.
Hoy en Bolivia y en Venezuela las clases medias se oponen por todos los medios a la democracia. Pero quienes dan ya por despachado al gobierno boliviano y creen que no tiene fuerzas para reaccionar y, en Venezuela, apoyan al golpista Baduel para no perder el “centro”, no ven las diferencias que existen en relación con los fracasos del pasado.
En primer lugar, hay un despertar político masivo entre los sectores oprimidos y explotados y una radicalización de su lucha, la cual se apoya en los gobiernos pero no depende de ellos. Los campesinos bolivianos dicen, por ejemplo, a la oligarquía cruceña: si ustedes desconocen las leyes y la Constitución nosotros haremos lo mismo y les ocuparemos todas sus tierras. Y apoyan la Constitución (y, en consecuencia, al gobierno) con sus movilizaciones masivas y con sus rudimentos de milicias.
Ahora bien, como las derechas no pueden recurrir ni en Venezuela ni en Bolivia a la legalidad, tienen que trabajar a la vista de todos para preparar un golpe de Estado y la guerra civil, que están así en el orden del día. Pero, dado que las clases medias en ambos países son menos fuertes de lo que eran en España, Argentina o Chile, y como las instituciones del Estado tienen mucho menos peso y tradición, el éxito del puñado de golpistas oligárquicos no está de ninguna manera asegurado. Entre otras cosas porque, además, la oligarquía y sus servidores clasemedieros son racistas, mientras en la policía y en las fuerzas armadas la composición étnica es igual a la del país, y en ellas abundan los indígenas o los mestizos.
Por otra parte, las clases dominantes están divididas, y un sector teme una aventura que podría llevarle a perder todo, y no tiene los lazos firmes con el imperialismo que exhiben impúdicamente los dirigentes de la derecha política.
Por último, en ambos gobiernos hay sectores decididos a resistir al golpe y, por lo tanto, a avanzar apoyándose en las movilizaciones campesinas, mientras el entorno latinoamericano es hostil a un golpe oligárquico imperialista en ambos países.
La Constitución ya fue aprobada. Ahora un referéndum abrirá el camino a su aplicación, o sea, a la reforma agraria, a la autonomía indígena contrapuesta a la seudo “autonomía” secesionista y racista de la oligarquía, a la construcción de poder popular.
O la oligarquía da el golpe en Venezuela y en Bolivia o habrá perdido el tren y permitirá una reorientación de los gobiernos revolucionarios y su reconstrucción para las nuevas tareas política nacionales. La clave de la situación está, pues, en medir con precisión el nivel de disposición política de los oprimidos y en elevarlo con objetivos claros, y está también en comprobar hasta dónde llega la división en las fuerzas armadas para desarrollar en ellas al sector plebeyo frente a los mandos ligados a las embajadas de Estados Unidos.
Philip Goldberg, el embajador que trabaja con la derecha boliviana, fue operador en la división y destrucción de Yugoslavia y sin duda ahora encara una segunda opción si no lograse derribar al gobierno: crear dos Bolivias, la del Oriente, oligárquica, blanca, que trataría de monopolizar las riquezas energéticas, y la india-mestiza del Altiplano. Contra ese plan es posible levantar a parte de las clases medias urbanas y de las fuerzas armadas apoyándose en su sentimiento nacional y antimperialista.





DERROTA ESTRATÉGICA EN VENEZUELA; PELIGRO MORTAL PARA BOLIVIA Y CUBA

Kaos en la Red Net (www.kaosenlared.net)

1. Posible fin de los gobiernos en Bolivia, Venezuela y Cuba, entre 2008 y 2010
El Presidente Chávez ha sufrido una derrota estratégica en el referendo constitucional, que junto con la derrota estratégica del gobierno de Evo en Bolivia y la cada vez más precaria situación en Cuba, constituyen un panorama extremadamente grave para las fuerzas progresistas de América Latina. Es posible que los gobiernos de Hugo Chávez y de Evo Morales no sobrevivan los embates de la reacción en el año 2008 y que el modelo cubano se agote en el 2009-2010, si no se toman medidas realistas de inmediato.
Es un momento difícil y doloroso para iniciar un análisis frío de la derrota, pero no es posible posponerlo, por dos razones. Esta es una guerra, y en toda guerra la derrota y confusión del enemigo es el momento idóneo para liquidarlo con un golpe decisivo. De la misma manera, la innecesaria y evitable derrota en Venezuela es el producto del triunfalismo, del voluntarismo y de la falta de debate crítico dentro y fuera del proceso. La única manera de salvar el proceso ahora es la crítica racional de las causas del descalabro y la comprensión realista de las opciones de triunfo que quedan.
2. El sistema de conducción oficial: razón principal de la derrota
2.1 La Asamblea Nacional
La causa principal de la derrota en Venezuela es el sistema vertical de conducción del proceso bolivariano. Esto es evidente en sus tres instancias formales, en las cuales el Presidente no tiene contrapeso alguno: el parlamento, el gabinete y el partido. El parlamento (Asamblea Nacional) es, esencialmente una caja de resonancia de la voluntad presidencial donde los diputados, controlados por tres “capataces”, dicen “sí”a todo lo que él plantea, aunque sea inviable. La responsabilidad de esta situación reside en parte considerable en los diputados oficialistas, que no quieren perder sus prebendas.
2.2 El Partido y el Gabinete
Lo mismo sucede en el partido de Estado (V República, hoy PSUV) y en el gabinete. La relación del Presidente con los ministros del gabinete es bilateral, no colectiva. No asiste a las reuniones del gabinete, donde, en consecuencia, las fracciones más poderosas de la Nueva Clase Política (NCP) se las arreglan entre sí, dentro de los lineamientos generales del Presidente y bajo su poder de veto.
La fracción dominante de la Nueva Clase Política---cuyos tentáculos van del control del aeropuerto de Caracas vía las influencias en los servicios de inteligencia, en la Cancillería y en los nombramientos de los generales de las FAN, hasta fuertes activos económicos--- es la que encabeza el gobernador del estadoMiranda, Diosdado Cabello.
El sistema presidencial de dominación del gabinete, que se basa en la sustitución de la negociación en bloque por la negociación bilateral, y el reconocimiento de su poder de veto, se fundamentaba en dos elementos: el oportunismo material y de poder de los ministros---la Venezuela bolivariana es, probablemente, la única democracia burguesa, donde nunca ha renunciado un ministro---y la conciencia compartida, de que la única garantía del poder era la popularidad del Presidente. Al menos la segunda premisa está ahora en tela de juicio.
La ventaja de este sistema para el Presidente era la discrecionalidad del poder y una cierta distancia de los casos de corrupción, ineptitud de los ministros y falta de seriedad en los debates del gabinete. Estando ausente, nada de eso era responsabilidad directa suya. Sucedían cosas, como cuando un ministro de finanzas entró a la sesión y dijo: “Tengo tantos y tantos miles de millones de bolívares. Presenten sus propuestas. Están autorizadas de antemano.”
El precio político que pagó el Presidente por ese sistema de conducción fue la falta de información sobre la realidad, y el relleno del gabinete y de su entorno en Miraflores, de oportunistas de la NCP que, aunque muchas veces ineptos para los cargos escogidos, garantizaban el control burocrático del proceso, mas no la cercanía al pueblo. Un anillo adicional que le filtra la realidad es el del sistema de Miraflores, donde, por ejemplo, los inspectores que él puede enviar para investigar un problema, pasan por el cuello de botella del Ministerio de la Presidencia. Algo semejante pasaba con los análisis de la “Sala situacional” del Palacio donde, además, pasaron por el control de unos jóvenes “asesores” extranjeros (españoles, franceses), sin experiencia ni nivel político, pero con muy sabrosos sueldos.
Esa situación cortesana se reprodujo a nivel internacional, generándose un circuito internacional de aplaudidores intelectuales individuales, alimentados con premios culturales absurdos de 150.000 y 100.000dólares,y colectivos, como algunas páginas web de izquierda, quesuprimen o marginan todo debate crítico sobre el desarrollo de los procesos progresistas en Venezuela, Cuba y Bolivia.
3. Las señales de advertencia: los idus de marzo
El producto que se le pretendía “vender” a la ciudadanía, la reforma constitucional, era deficiente; de hecho, tan deficiente que solo se logró convencer a una cuarta parte del electorado. Había cláusulas tácticas absurdas, como la ampliación del período presidencial de seis a siete años; elementos económicamente inviables como la jornada de seis horas y propuestas estructurales, como la refundación del Estado sobre consejos comunales, cuya implementación presuponía la existencia de una dictadura revolucionaria en Venezuela, para la cual no hay condición alguna. En toda la historia latinoamericana solo ha habido dos dictaduras revolucionarias: la cubana, desde 1960 hasta mediados de los años setenta, y la del Dr. Gaspar Francia en el Paraguay del siglo pasado.
La reforma constitucional era un producto del exceso de confianza del oficialismo que creía que con la popularidad del Presidente---quien, inclusive en una fase crucial del proceso, se ausentó durante una semana del país---, y los fuertes aumentos salariales a médicos, maestros y otros sectores sociales, con abundantes aguinaldos, el regalo de la jornada deseis horas y el ambiente navideño, iba a pasar.
Con todo, las advertencias de un posible fracaso de esta innecesaria y arriesgada batalla, estaban a la vista: el proceso electoral de diciembre 2006, donde el Presidente, contra su propia proclamación, no consiguió 10 millones de votos, sino solo 7.3 millones; la incapacidad del poder presidencial de integrar a todas las fracciones de la coalición gubernamental en el nuevo partido oficial, el PSUV; la prolongada incapacidad del gobierno de convertir a Telesur en un poder televisivo real y, finalmente, la subestimación del costo político de una pérdida de la alianza con el General Baduel, que, a todas luces, era evitable.
4. Crisis de vida o muerte, en el 2008
La primera posibilidad institucional de que la derecha sustituya al gobierno del Presidente Chávez, se da en enero del 2010, a través del referendo revocatorio. Pero, Washington no esperará tanto tiempo. En la guerra se da la batalla decisiva cuando el enemigo está derrotado y en confusión. Es decir, Washington tratará de dar golpes decisivos a partir de este momento en los flancos débiles de la revolución nacionalista-desarrollista latinoamericana, para convertir la batalla ganada en una guerra ganada.
El primer gobierno que caería en este escenario, es el de Evo en Bolivia, porque allá Washington ha logrado construir una situación muy cercana al jaque mate. En Venezuela, el detonante será, además de la subversión oligárquica-imperial, la crisis económica que golpeará con fuerza en el 2008, si el gobierno no toma medidas de urgencia de inmediato.
El oficialismo ha convertido en tabú el debate macroeconómico. Sin embargo, cualquier economista puede inferir desde los equilibrios funcionales necesarios para la economía de mercado, dónde va a estallar el problema. La inflación, ya de por sí alrededor del 18%, recibirá un nuevo auge con la inyección adicional de capacidad adquisitiva (liquidez) por el fin de año y requerirá después un enfriamiento considerable, que será aprovechado por la oposición. Los precios administrativos (definidos por el Estado) y regulaciones para los alimentos básicos, las divisas internacionales y el consumo interno de la energía, distorsionan cada vez más las relaciones de oferta y demanda y vuelven incontrolable a la economía, causando mercados negros, corrupción, burocracia y desabastecimientos.
La idea de sustituir la inversión externa por la inversión del Estado, en lugar de controlarla, nace, al igual que las excesivas regulaciones e irreales precios administrativos de una sobreestimación del poder del Estado frente a las fuerzas del mercado. La economía venezolana sigue siendo una economía de mercado capitalista y su superestructura sigue siendo la de una democracia burguesa, y esto determina las opciones reales que tiene la política económicade Miraflores. La voluntad del cambio revolucionario y el deseo de ayudar a los pobres, no logra contrarrestar esas realidades objetivas, tal como experimentaron Mao en el “gran salto adelante” y Fidel en la zafra de las 10 millones de toneladas. El voluntarismo tiene sus límites objetivos.
5. ¿Cómo evitar la destrucción del gobierno?
La derrota del referendo debilita sustancialmente el poder del Presidente en cuatro frentes de batalla: a) ante la oposición interna; b) dentro de los aparatos del oficialismo, donde los delfines de la Nueva Clase Política reorganizarán con urgencia sus escenarios del “Chavísmo sin Chávez”; c) en la política internacional y, d) en las Fuerzas Armadas. Lo último es fundamental si tomamos en cuenta que hace tres meses hubo un conato de rebelión en un Comando Regional (CORE) de la Guardia Nacional.
Para evitar que esta derrota se convierta en el Waterloo del Presidente, es imprescindible que renueva el sistema de conducción del bolivarianismo a nivel del partido, del Estado y del parlamento y que se construyan instancias que se atrevan a debatirle sus propuestas. Estas instancias tienen que ser pluralistas, para ser funcionales, abarcando un amplio espectro político, desde el General Alberto Mueller Rojas, militar jacobino; el General Raúl Isaías Baduel, representante del centro político; los partidos y sindicatos obreros de la izquierda que están naciendo; el Socialismo científico del Siglo XXI y los movimientos sociales, entre otros sectores, que no sean fascistas.
Hugo Chávez es necesario para la continuación del proceso, pero sólo tendrá futuro, si se abre a instancias colectivas de conducción. Si no, destruirá el proceso que ha ayudado a construir, porque no solo es cierto, que “la Revolución devora a sus hijos”, sino también que los líderes revolucionarios, cuando se convierten en conductores unilaterales, “devoran a la Revolución”.
6. La previsibilidad de la política
En agosto del 2005 advertí sobre los peligros de la Nueva Clase Política para la revolución (“Venezuela: diez Tésis sobre la Nueva Clase Política”), y en julio del 2006, sobre la previsible contraofensiva oligárquica-imperial: mientras los “cinco pilares de poder de la oligarquía: el económico, el militar, el eclesiástico, el mediático y el imperialismo estadounidense-europeo siguen intactos, la guerra no ha terminado. Y de hecho, una fuerte contraofensiva oligárquica-imperial puede esperarse a partir de 2008/9”.
Esa ofensiva contrarrevolucionaria ha llegado. Y las fuerzas de la liberación están mal preparadas para derrotarla. Es necesario un gran esfuerzo inmediato, para no perder la guerra.





Comunismo vs. Libertad

BOLIVIA SECUESTRADA, QUEBRADA Y SALVAJE

¿Por qué un presidente que se considera el auténtico representante de las mayorías, y que en su exacerbado etnocentrismo se rebela contra todo lo foráneo, acude a extranjeros para gobernar? ¿Por qué Morales no se apoya en su propia gente? Desde que Evo Morales asumió el poder 22 meses atrás, se acreditó 27 muertos y más de 300 heridos.

Diario de las Américas de EE.UU. (www.diariodeamerica.com)

Bolivia se encuentra invadida por oscuros personajes, que se despliegan dentro del escenario oficialista, en forma ofensiva y humillante para sus ciudadanos. El gobierno regaló la soberanía del estado. La guardia personal del presidente está formada por esbirros venezolanos y cubanos, que informan a Chávez de todo lo que hace el servil mandatario.
¿A Evo lo están protegiendo o manipulando? La respuesta es obvia, el hombre no tiene la capacidad de pensar por sí mismo. Bolivia está secuestrada por los comunistas, que enviaron asesinos para controlar el país y adiestrar a grupos afines, de manera que puedan desarticular las protestas populares opositoras, que cada vez son más frecuentes y multitudinarias.
¿Por qué un presidente que se considera el auténtico representante de las mayorías, y que en su exacerbado etnocentrismo se rebela contra todo lo foráneo, acude a extranjeros para gobernar? ¿Por qué Morales no se apoya en su propia gente? Sencillamente, porque conoce a los suyos, y sabe que son tan poco fiables como él.
Los indigenistas vociferan contra 500 años de dominio criollo, pero no tienen problema en dejarse comandar por un paranoico ególatra venezolano. El gobernante aimara habla de no someterse a intereses imperialistas, pero nadie se arrodilló tan despreciablemente como él ante otro estado. Chávez es el presidente de Bolivia, Morales no es más que la fachada.
La quiebra
El líder cocalero, en su diminuto mundo intelectual, no percibe las consecuencias de sus viscerales decisiones. Rompió con el FMI y el Banco Mundial. Nadie quiere hacer negocios con Bolivia. El aislamiento que el presidente-campesino ha logrado, ocurrió en tiempo récord. El país está marginado de cualquier proyecto productivo de importancia.
Una de las compañías mineras más grandes del globo, que tenía planificado invertir cientos de millones en el altiplano boliviano, prefirió colocarlos en Pakistán y perder 15 millones de dólares que gastaron en prospecciones, antes que trabajar con Morales. Consideran que la nación asiática es más segura, pese a la guerrilla islamista en el sur del país, la presencia de Al Qaeda, los conflictos políticos internos y la disputa con India sobre Cachemira.
Las medidas tomadas por el régimen autocrático, que incluyen la confiscación de los hidrocarburos, la elevación de los impuestos a los mineros, la redistribución de tierras privadas, el asalto a los ingresos de los gobiernos regionales, la imposición de una caricaturesca Asamblea Constituyente integrada por analfabetos, que se escondieron en un cuartel para aprobar de forma sigilosa e ilegal una constitución marxista-indigenista, que restringe las libertades económicas, son rechazadas por el pueblo.
El salvajismo
La población pensante empieza a reaccionar, demandando su derecho a vivir en la cordura y la legalidad. Los enfrentamientos entre los estudiantes de la Universidad de San Francisco Xavier y los represores neocomunistas, en la ciudad de Sucre --que es la legítima capital de Bolivia y cuna de los próceres que dieron nacimiento a la independencia sudamericana del colonialismo virreinal-- son un aliento de esperanza para la nación, y demuestra que Chuquisaca mantiene vibrante su histórico espíritu libertario. Desde que Evo Morales asumió el poder 22 meses atrás, se acreditó 27 muertos y más de 300 heridos. Sus desaforados paramilitares, los campesinos de Achacachi --un poblado de sanguinarios aimaras que visten ponchos de color rojo, y que alguna vez fueron acusados de canibalismo-- degollaron a dos perros vivos, entre risas y vítores amenazantes. En su sádico show, advirtieron que ese es el futuro que les espera a los opositores. El salvajismo de los indígenas comienza a asustar.
Ante los abusos del régimen y el desmoronamiento de la democracia, seis de los nueve gobernadores del país declararon la desobediencia civil, que ha pasado a convertirse en resistencia civil movilizada. Los eventos van cobrando envergadura y las posibilidades de diálogo con un presidente que no tiene cerebro ni corazón, son nulas. El departamento (provincia) de Santa Cruz, ha convocado a partir del 3 de Diciembre, a una huelga de hambre general e indefinida en todo el país. La situación es impredecible. Bolivia necesita de un líder con conocimientos políticos, carisma, experiencia, inteligencia, y fundamentalmente coraje, que según Aristóteles es la primera de las cualidades humanas, porque garantiza las demás. Ninguno de los dos partidos opositores cuenta con él, o ella…





BOLIVIA - CON LA LEY BAJO EL BRAZO

La Historia Paralela de Argentina (www.lahistoriaparalela.com.ar)

Los prefectos y lideres que han sido sorprendidos a una inusual y controvertida invitación a “dialogar” con el Señor Evo Morales, mandatario boliviano, no pueden perder el Norte de la actual coyuntura en la que se encuentra y se debate nuestro país. Decimos esto porque el sacrificio que ha hecho el pueblo ha sido muy grande llegando incluso a la pérdida de vidas humanas y a movilizarse dado el temor que provoca la pérdida de la democracia y del Estado de derecho.
El prefecto de Tarija Mario Cossío, dio en el clavo con la respuesta que formuló ante esta convocatorio de “diálogo”, cuando dijo que no lo hará hasta que se derogue la Ley 3791 de la renta universal que ha quitado a las regiones los recursos del IDH. También deberíamos agregar a esta condición para instaurar un diálogo en el país, la exigencia de anular los actos que se han llevado a cabo en el proceso constituyente y en el Congreso Nacional que contemplan vicios de nulidad.
La postura que el país necesita es la de respeto a la legalidad y el apego a las leyes. No se puede dialogar con quienes han cometido atropellos, con quienes insisten en seguirlos cometiendo, porque esto no se podría llamar diálogo o concertación sino tomadura de pelo. Sería algo similar a acudir al llamado que hacen los antisociales que operan desde la clandestinidad y que después de haberte quitado lo que te pertenece, te invitan a acudir a un punto de encuentro, mostrándote que el “arreglo” pasa por ponerte en sus manos y bajo sus condiciones.
Sabemos que para concretar el pago a la Renta Dignidad el gobierno ha expropiado el 30 por ciento de los recursos del IDH a las prefecturas y municipios. La oferta de Morales después de haber concretado este despojo será la promesa de restituir compensaciones a las instituciones mencionadas, conforme avance el proceso de industrialización de los hidrocarburos.
Podemos entrever que el espíritu de esta medida no es sólo retener los recursos, no es sólo económico, sino que esencialmente se convierte en una medida política, porque les quita a los ediles los ingresos que por ley les pertenecen y luego en una política de chantaje y de soborno les puede dar incluso más de lo que antes tuvieron pero siempre que se muestren mansos, afines, sumisos al gobierno central. Lo que está en juego es la pérdida de independencia de las prefecturas y municipios, es la pérdida de libertad y por lo tanto es la pérdida de democracia para entrar en un marco de obediencia y sumisión.
Por eso nos sorprende cuando los lideres de algunos sectores apoyan el diálogo siempre que sea “sincero”, con mediaciones, etc. Esto sería ponerse a pastar como borreguitos obedientes, porque el principio que hoy por hoy está en juego no son las compensaciones, no es hablar por hablar, mostrarse complaciente para no enojar al mandamás, el principio que todos debemos acatar así sea por respeto a los mártires caídos en este proceso es el de restituir al proceso el apego a las leyes que son el marco del estado de derecho al que el pueblo aspira y por el que ha luchado.
No hay diálogo posible con los poderes totalitarios, por lo que el diálogo nacional no es más que un bleff si no se restituyen los vicios de nulidad en las accione de la Asamblea y del Congreso, anulando las leyes y la carta magna que han salido de sesiones fraudulentas a las que previamente se debe restituir la legalidad antes de sentarse en una mesa de diálogo. La historia juzgará o absolverá a sus líderes por el apego a la justicia que trasunten sus actos.





BOLIVIA - ¡MUERAN LOS OLIGARCAS!

La Historia Paralela de Argentina (www.lahistoriaparalela.com.ar)

Se dice que los trastornos esquizoides, tienen serias manifestaciones respecto de las relaciones sociales del que sufre este mal (sin ser esquizofrenia o locura), que se nota en cuanto rechazan el medio social donde nacieron por causas que habría que encontrarse en la niñez, solitarios, con muy poco apetito sexual o ninguno que dan la impresión de feminoides mesiánicos o amanerados, no tienen amigos y viven en soledad por desconfianza (aunque sean aplaudidos por miles de personas) y el rasgo mas notorio, es la frialdad emocional que les da apariencia de equilibrio, cuando al contrario, son absolutamente indiferentes a la crítica o al halago y con esto, no pretendo hacer diagnóstico al establecer un paralelo entre quienes nos gobiernan peligrosamente.
El uno abiertamente ignorante y el otro, lector de “miles” de libros como ha dicho, resaltando esa faceta personal, que pertenece a la profesión de sicólogos y siquiatras y por ello, simplemente lo que escribo, obedece a la observación de escritor, cuando al haber hecho públicas dos declaraciones cercanas del señor Álvaro García Linera, cuando dijo que desde los años noventa, Bolivia vive en un “empate catastrófico” que deberá definirse entre gamonales oligarcas y las fuerzas populares (movimientos indígenas), planteando para ello la “bifurcación” sangrienta de Bolivia ante una revolución atípica de racismo puro, cuya correcta acepción es la simple y pura división balcanizada de este país (ya no podemos decir nación por que el gobierno concibe 36 al menos, llamadas naciones de etnias u originarias); en donde en una acera estarían quienes alientan movimientos sociales cívicos como defensa de una correcta democracia occidental (supuestamente servidores de los primeros u oligarcas), y –en la otra- los primeros nombrados.
Esta “teoría” interesante para la especulación y el debate ideológico ciertamente, que derivaría de una interpretación del fundador del partido comunista italiano de los años 30 del siglo pasado, don Antonio Gramsci en donde se inspira don Álvaro, para hacerla causa indígena y definirse –finalmente-, “en las calles” como guerra civil con apoyo militar (innovación de Hugo Chávez) que es lo que vaticina el señor García Linera, cuyo impulsor –operador -material (sin duda alguna) es Evo Morales incapaz de meterse en el debate ideológico de ésta altura, pero si agitador, bloqueador, sindicalista con éxito y por ello lo vemos actuar, como actúa.
Sin embargo, cuando la Ciencia de la Realidad impone el rigor de ponderar lo que es cierto y lo que no es, dejando los “supuestos” que llevaron al error y caída del socialismo – comunismo en el siglo XX, como así en Bolivia país de mestizos en un 90% en 1971, en donde jamás se desarrolló siquiera la industria y un necesario “poder obrero” que guíe una verdadera revolución socialista que hale a los “campesinos pobres”; el fracaso se da por descontado, por que –a lo mucho- en este país – no país, no existe siquiera una clase media ancha enriquecida y el “poder económico” está repartido en miles de miles de ocupados en el sector terciario, simples comerciantes que viven del contrabando que no pagan impuestos, por falta de empleo público o privado, y es por eso que este gobierno ha matado (y sigue matando) no a los oligarcas que son cuatro gatos en Bolivia, sino a nueve mineros en Huanuni, otros en el Chapare cocalero, en una normal campesina, a un joven universitario en Cochabamba, a gente provinciana en Villamontes, a otros bloqueadores; y –para rematar- a un abogado de cuna mestiza quechua en Sucre, a un carpintero y a un joven estudiante, haciendo un total de 33 en la cuenta gubernamental.
De modo que, de toda la estéril especulación esquizoide gubernamental, lo único que se va gestando es la bifurcación de un Estado capricho, donde un brutal fundamentalismo raciogramsciano indigenista está presente, enfrentado a un civismo democrático de corte occidental que niega la sangre derramada y esto, tan claro, debe saber la opinión internacional.





Consulta popular en Venezuela

TRASPIÉ DEL CHAVISMO PODRÍA REPERCUTIR EN ECUADOR Y BOLIVIA

Expertos señalan que se prendió una luz roja para las constituyentes en materia económica y de reelección presidencial.

El Mercurio de Chile (www.elmercurio.com)

El rechazo a la propuesta de reforma constitucional en Venezuela, que hubiese permitido al Presidente Hugo Chávez adquirir poderes omnímodos, podría tener un potente e inmediato efecto en Bolivia y en Ecuador, dos países integrados al llamado "eje bolivariano".
Analistas de Quito y de La Paz señalaron que la primera consecuencia recaería en el tema de la reelección presidencial. Esta polémica agita los ánimos en las dos naciones, pues tanto Rafael Correa en Ecuador como Evo Morales en Bolivia han manifestado su intención de extender su permanencia en el poder, mediante una nueva Carta Magna redactada por una Constituyente.
En el vecino país, el proyecto constitucional establece la reelección presidencial consecutiva sin límites, mientras que en Ecuador el Mandatario Rafael Correa se ha mostrado partidario de posibilitar la reelección inmediata, aunque no indefinida.
Francisco Rocha, politólogo y académico de la Universidad Internacional de Ecuador, sostiene que la derrota de Chávez "tendrá sin duda un efecto en casi toda América Latina", sobre todo en lo concerniente a socavar los proyectos reeleccionistas, incluso en países que no están en el "eje bolivariano", como Colombia o eventualmente Brasil.
Triunfo propio
Por su parte, el politólogo paceño Roger Cortés sostiene que "el intento reeleccionista fue probablemente una de las causas de la derrota de la propuesta chavista y quizás aquí tenga un impacto entre los dirigentes del Movimiento Al Socialismo".
Cortés añade que otra consecuencia del traspié de Chávez es que estimulará de manera bastante significativa a los opositores al gobierno de Morales.
"Lo van a tomar como un triunfo propio e intentarán fortalecer su anunciada demanda por un referéndum revocatorio del mandato de Evo Morales, aunque esa figura no está en nuestra legalidad", sostiene.
Los expertos manifiestan también que las asambleas constituyentes de estas naciones, que en estos momentos están sumidas en fuertes disputas internas, tendrían que moderar sus planes de "refundación" del Estado, alejándose de propuestas muy radicales en materia de propiedad y economía y las autonomías, entre otras.
"Venezuela era un modelo a seguir en Ecuador y Bolivia, pero se acaba de prender una luz roja, que les dice a los gobiernos 'un momentito, que hacer cambios profundos no es así no más de fácil. No pueden avasallar la voluntad ciudadana'", dice Rocha.
Además, en lo sucesivo, explica, Ecuador y Bolivia tendrán que caminar por sus propios derroteros, toda vez que Chávez deberá enfocarse más en sus problemas internos que en seguir aumentando su influencia regional. "Los venezolanos le dijeron: 'señor Chávez, deje de crear casas bolivarianas en Perú e intervenir en Bolivia, Colombia y Ecuador. Preocúpese mejor de su propio país'", enfatiza Rocha.
ReaccionesLa derrota de Chávez es un golpe para Cuba, cuya economía depende altamente de Caracas, a tal punto que el propio Fidel Castro previó para su país tiempos "duros" ligados a la suerte de Venezuela. No obstante, el canciller Felipe Pérez Roque afirmó ayer que "sólo se ha rechazado por una estrecha votación el proyecto de reforma y Chávez sigue siendo el Presidente hasta el año 2013".
En Bolivia, el ministro de la Presidencia Juan Quintana dijo que "hay que usar el referéndum como una de las herramientas para otorgarle mayor profundidad a un régimen democrático". Para la oposición boliviana, los venezolanos simplemente le dijeron "no a la tiranía".
En Ecuador, el vicepresidente de la Constituyente, Fernando Cordero, se apresuró a aclarar que, a diferencia de la propuesta venezolana, no impulsan la reelección indefinida.





GOBERNADORES AFIRMAN QUE LA DEMOCRACIA MURIÓ EN BOLIVIA

El Nuevo Herald de Estados Unidos (www.elnuevoherald.com)

Con las tétricas imágenes de fondo de perros degollados por campesinos indígenas como escarmiento para los que se opongan a las reformas del gobierno, cuatro gobernadores bolivianos denunciaron ayer en Miami que la democracia de su país ``ha muerto''.
''En el país hay una dictadura sindical donde no se respetan los derechos de los ciudadanos'', aseguró el gobernador de Cochabamba, Manfred Reyes. ''Ya no vivimos en democracia y existe el peligro de una guerra civil'', agregó.
Los gobernadores rechazaron la injerencia del presidente venezolano Hugo Chávez en el convulso proceso político de Bolivia mediante donaciones millonarias sin control y el espionaje de los miembros de la oposición por parte de agentes cubanos y venezolanos.
''El jefe de nuestro presidente es Chávez; ayer han regalado a la gente de la ciudad del Alto de la Paz un millón de dólares sin ningún seguimiento fiscal'', explicó Reyes.
De acuerdo con el gobernador, agentes venezolanos lo han seguido y en todo el país ''hay una cantidad impresionante'' de cubanos pagados ``con la chequera venezolana''.
A manera de presentación de la conferencia de prensa en el hotel del Aeropuerto Internacional de Miami, los gobernadores exhibieron un video que muestra a indígenas del movimiento Ponchos Rojos, afines al presidente Morales, ahorcando y luego degollando a tres perros que tenían en la cabeza letreros con los nombres de algunos de los gobernadores de la oposición.
''No hay que echarle la culpa a los Poncho Rojos. Son campesinos a quienes muchas veces manejan. Hay que decirlo claramente: aquí hay un gobierno nacional y unos responsables'', afirmó Costas.
Mientras un hombre le corta la cabeza a los animales, se escucha a un locutor advirtiendo que así mismo podrían terminar los gobernadores que se oponen al presidente Evo Morales, de etnia aymara.
Estas imágenes, que le han dado la vuelta al mundo, podrían ser el preámbulo de una espiral de violencia en los próximos días si no hay un diálogo entre el gobierno y la oposición, advirtieron los funcionarios.
Según Rubén Costas, gobernador de Santa Cruz, los indígenas son manipulados por el gobierno.
El objetivo de la visita a Estados Unidos, explicó Ernesto Suárez, gobernador del departamento del Beni, es reunirse en los próximos días con el secretario de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y representantes de las Naciones Unidas.
''Bolivia hace parte de una comunidad internacional que hasta hoy no conoce la verdadera realidad de nuestro país'', advirtió Suárez al referirse a medidas del gobierno central que están ocasionando ``una ruptura del régimen democrático''.
Los gobernadores, elegidos en sufragio popular, dirigieron sus críticas a un cúmulo de arbitrariedades e infracciones del orden jurídico por parte del gobierno en su afán por aprobar una nueva Constitución para el país.





BOLIVIA: OPOSITORES DESAFIANTES

BBC de Londres (www.news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america)

Los opositores al presidente Evo Morales retomaron el lunes las protestas con una huelga de hambre en cuatro de las nueve regiones de Bolivia.
Paralelamente, los gobernadores opositores iniciaron una campaña internacional de denuncia en contra del gobierno de Evo Morales.
En ese afán, cuatro de ellos viajaron el lunes a Estados Unidos con la finalidad de denunciar ante la Organización de Estados Americanos (OEA) "los atropellos" que, según ellos, sufrió la democracia cuando el oficialismo aprobó en grande su proyecto de Constitución Política del Estado en el Asamblea.
El Gobierno citó a los mismos gobernadores a dialogar este martes sin incluir los temas políticos, sin embargo, ellos rechazaron la invitación y le exigieron que la convocatoria "no sea una nueva manipulación", según una carta que dejaron para el presidente Evo Morales.
El prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, declaró que "no creemos más en el diálogo de sordos, de mudos".
Resistencia civil
Los opositores de Morales iniciaron lo que llaman "la resistencia civil" a la nueva Constitución que el oficialismo aprobó en grande el sábado 24 de noviembre en un cuartel militar y rodeado de miles de seguidores de los sectores sociales.
En su afán por impedir esa sesión, los habitantes de Sucre que exigen para sí la capital plena del país, vivieron jornadas de protesta que dejaron un saldo de tres civiles fallecidos.
Ahora, el oficialismo pretende convocar a una sesión para aprobar en detalle la nueva Carta Magna, para lo que requiere dos tercios de votos del total de los miembros de el Asamblea Constituyente.
En ese afán, inició un proceso de negociación con asambleístas opositores.
Mientras el oficialismo afina su estrategia política, los opositores iniciaron las protestas este lunes.
En Santa Cruz, donde reside la mayor oposición a Morales, se instaló en plena plaza central el primer piquete con más de 50 huelguistas y, según sus organizadores, los cruceños se irán sumando de 50 en 50 a la medida de protesta.
Piquetes
También se instalaron piquetes, aunque de menor cantidad de personas, en Tarija, Beni y Pando.
Cochabamba y Sucre definirán este martes qué medidas asumirán en contra del gobierno de Morales.
En total, seis de las nueve regiones anunciaron medidas de protesta.
El presidente del Comité Pro Intereses de Santa Cruz, Branco Marinkovic, declaró que "es una huelga por la democracia, en contra de la dictadura, contra las reelecciones perpetuas que hasta en Venezuela perdió, en contra del recorte del IDH, en contra de los atropellos abusivos, de las ilegalidades, que repudia la sesión que se hizo en un recinto militar, que repudia los hechos de Cobija".
Agregó que con "con esto se inicia la resistencia civil".
El IDH es un impuesto petrolero que llega a las regiones y que el Gobierno decidió recortar para pagar una renta mensual a los ancianos.
Y, cuando Marinkovic habla de los hechos de Cobija se refiere a la jornada de violencia que vivió esa ciudad el viernes pasado, cuando sectores opositores y oficialistas se enfrentaron en marchas con una inusual presencia policial.
OEA
Al margen de las huelgas, los gobernadores pedirán al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que envíe veedores para que presencien la forma en que el oficialismo pretende aprobar la nueva Constitución.
"Queremos una comisión observadora para que verifique lo que va a suceder estas dos semanas", dijo el prefecto (gobernador) de Cochabamba, Manfred Reyes Villa.
La Constituyente boliviana sólo tiene vida legal hasta el 14 de diciembre y el presidente Morales está decidido a entregar la nueva Carta Magna como regalo de Navidad.
Los prefectos que viajaron a Washington son los de Cochabamba, Santa Cruz, Beni y Tarija.
"Estamos llevando evidencias lo que ha significado esta masacre y además estamos dando documentación y los videos", dijo Reyes Villa antes de partir.
El presidente Evo Morales dijo el lunes estar de acuerdo en que la OEA o la ONU visiten Bolivia para investigar los hechos de Sucre.
En su opinión, las muertes no fueron provocadas por las fuerzas del orden, sino por la oposición.







BOLIVIA TIENE UN PRESIDENTE Y TAMBIÉN UN MONARCA

Infobae de Argentina (www.infobae.com)

Desde el lunes, el pueblo boliviano tiene como rey y autoridad originaria de la activa comunidad afroboliviana a Julio Pinedo. La coronación, con ruido de tambores y danzas africanas, se realizó en La Paz.
Luego de haber elegido su primer Presidente indígena, Bolivia tiene desde el lunes un rey: Julio Pinedo, coronado monarca y reconocido oficialmente como autoridad originaria de la activa comunidad afroboliviana. La coronación, con ruido de tambores y danzas de marcado acento africano, se realizó en un céntrico hotel de La Paz, donde los protagonistas lamentaron la ausencia del invitado principal, el Presidente Evo Morales. Vestido con capa roja sobre una túnica blanca, Pinedo prometió "cuidar por la felicidad y el bienestar de todos los afrobolivianos" tras recibir la corona y el bastón de mando de manos del Gobernador de La Paz, José Luis Paredes. "Bolivia y el mundo tienen que saber que somos un pueblo con cultura e historia, que estuvimos olvidados pero no desaparecidos y que no sólo somos negritos que bailamos en las calles o que resultamos buenos para el fútbol", dijo Martha Inofuentes, líder del movimiento afroboliviano, al justificar el acto. Señaló que Pinedo es descendiente directo de Bonifaz, rey de una tribu del Congo africano que llegó a las ahora tierras bolivianas como esclavo en el siglo XVI, y nieto de Bonifacio, quien reinó sobre la comunidad afroboliviana entre 1932 y 1950.
"Desde la década de 1950 hubo un vacío, pero Julio Pinedo fue reconocido heredero y por tanto rey en su comunidad de Mururata, en Yungas (norte de La Paz), desde 1992, y a partir de ahora es rey de todos los grupos afro de Bolivia", dijo la presidenta del Movimiento Cultural Saya Afro Boliviana.
"Tener rey es el mayor símbolo de nuestra reivindicación cultural y social y tiene para nosotros una incidencia política muy fuerte" afirmó Inofuentes.
Indicó que para los al menos 30.000 afrobolivianos, la figura de Pinedo "representa a partir de ahora el fin del olvido y un símbolo de respeto".
"Nuestro rey no vivirá en un palacio, sino que seguirá en su casita humilde de Yungas, cultivando coca y cítricos, pero tendrá el reconocimiento y será nuestro portavoz (...) y a su hijo de 13 años lo cuidaremos como príncipe heredero", agregó.
El reconocimiento a las autoridades originarias de los pueblos indígenas es una de las tareas emprendidas por el Gobierno de Morales, que busca consolidar estos avances en una nueva constitución en actual debate. Lo que dicen los historiadores
Según varios estudiosos, la mayoría de los africanos traídos como esclavos para la explotación minera durante la colonización española no soportó los rigores del frío y la altitud sobre el nivel del mar y sus descendientes terminaron confinados en el subtrópico de Yungas.
En las tres últimas décadas, dejaron de ser una curiosidad de Yungas y fueron ganando espacios en la cultura y el deporte, hasta lograr el reconocimiento oficial de la comunidad originaria.





Eléctricas, Gas y Agua

DEUTSCHE BANK ALERTA A LAS ENERGÉTICAS DEL RIESGO DE NACIONALISMOS EN LATINOAMÉRICA

En un informe publicado hoy, Deutsche Bank consideró que “en un futuro próximo el aparente nacionalismo sobre los recursos y las tensiones políticas que le acompañan pueden representar un obstáculo” para el sector energético.

Diario Cinco Días de España (www.cincodias.com)

El banco explicó que el atractivo de la región para las inversiones extranjeras directas ya es bajo por problemas fiscales y añadió que "esto no mejorará con el nacionalismo sobre los recursos y las declaraciones dirigidas contra los inversores". Deutsche Bank afirmó que "el dominio estatal en el sector energético puede frenar las inversiones extranjeras más fuertes en los próximos años".
No obstante, el informe matizó que "la retórica ha sido hasta ahora más fuerte que los resultados", a pesar de las nacionalizaciones de empresas energéticas en Venezuela y Bolivia.
La entidad alemana citó como riesgo la carencia de inversiones en infraestructuras para la producción y el suministro de energía y explicó que "las inversiones para el sector tanto actuales como previstas en Latinoamérica se sitúan por debajo del nivel de otras regiones en desarrollo, como África".
El informe agregó que "las escasas inversiones en el sector público de Argentina y en el sector privado en Brasil pueden ser especialmente problemáticas".
Por otra parte, el banco alemán percibió oportunidades para el sector energético latinoamericano por el incremento de la demanda de recursos, sobre todo, de China y la India. "Tanto China como la India son mercados de exportación prometedores para los suministradores latinoamericanos de energías fósiles", aseguró Deutsche Bank.
Presencia española en la región
Endesa es el operador eléctrico privado más relevante del conjunto de Latinoamérica y Repsol está presente en Argentina a través de YPF y en Bolivia.
Precisamente, hace varias semanas, el presidente de la petrolera, Antonio Brufau, se refirió a esta cuestión durante la celebración del IX Foro Latibex. El directivo avisó de que su sector “necesita contar con marcos estables, correctos y previsibles” y de que las empresas españolas que operan en Latinoamérica no pueden ser percibidas como compañías "que van allí a ganar dinero sino como gestores que tienen la responsabilidad de generar riqueza”.
El presidente de la petrolera hispano-argentina afirmó que hay “determinados países” en Latinoamérica, que no especificó, a los que les cuesta percibir los beneficios que la inversión privada conlleva tanto para su situación macroeconómica como para su población.
Brufau pidió “marcos estables, previsibilidad y seguridad jurídica”, en clara referencia a Bolivia y Venezuela, para que continúe un flujo inversor en la región, que ha sido muy elevado en el pasado y que “continúa siendo necesario”.





Como funciona la construcción de "presidentes progresistas".

PARA QUÉ LE SIRVE LA IZQUIERDA A WASHINGTON EN AMÉRICA LATINA

IAR Noticias de Argentina (www.iarnoticias.com/secciones_2006)

La funcionalidad opresiva del sistema capitalista de la era informática va por caminos sinuosos y retorcidos, y quiebra la lógica de comprensión basada en la realidad y en la práctica estadística de lo que hasta ahora conocimos como estrategia de dominación del hombre por el hombre.
¿Cómo entender que el Imperio norteamericano -potencia regente unipolar del sistema capiitalista- se haya apoderado del discurso del enemigo para construir una alternativa a su decadencia económica, política, social y cultural?
Esto es, aprovechar políticamente el discurso revolucionario de la izquierda, vaciado de contenidos, para crear una nueva alternativa de "gobernabilidad" con el antiguo enemigo convertido en gerente "por izquierda" del Estado burgués.
Hay un principio estratégico proveniente del campo militar que el sistema capitalista aplica en todos los niveles: al enemigo hay que destruirlo, controlarlo o asimilarlo.
Por lo tanto, a una izquierda solo "revolucionaria" en el plano del discurso, sin referencias organizativas, doctrinarias y operativas de "toma del poder para cambiar el sistema", ya no hay que destruirla sino reciclarla, asimilarla, y convertirla en alternativa de poder dentro de las reglas y los contenidos del sistema capitalista.
El imperio capitalista se asimiló al discurso de la izquierda, lo vació de contenidos transformadores y revolucionarios , y lo convirtió en marketing electoral alternativo a su propio engendro político: el neoliberalismo.
Despojada de todo contenido revolucionario la "nueva izquierda" (solo preocupada por el "poder formal" ejecutivo y parlamentarista del Estado burgués) se convirtió en útil y funcional al sistema que antes combatió con la idea de trasformarlo y cambiarlo de raíz.
El sistema capitalista tomó el discurso "antiimperialista y revolucionario" de la izquierda y lo adaptó a sus propias necesidades de sustituir a la derecha por la izquierda manteniendo la "gobernabilidad" del sistema.
La nueva estrategia de dominio
Pero para apreciar en toda su dimensión este nuevo proceso de control social y político con izquierda, urnas y elecciones, es preciso contar con un marco referencial de la nueva estrategia que Washington comenzó a implementar tras la derrota de los movimientos revolucionarios armados en América Latina.
Con la desaparición de la guerra por áreas de influencia con la URSS, las viejas consignas "anticomunistas" de las dictaduras militares formadas en la Escuela de las Américas fueron sustituídas gradualmente por las banderas de la lucha contra el terrorismo, las drogas y el crimen organizado con las que hoy EEUU justifica su injerencia intervencionista militar en la región latinoamericana.
Ya desaparecido el "peligro rojo" con la URSS, y sin movimientos armados abocados a la toma del poder en América Latina, la "guerra contraterrorista" sustituyó en el tiempo a la "guerra antisubversiva" aplicada por las dictaduras militares de la década del setenta.
Las nuevas hipótesis de conflicto regional y las coordenadas de control militar-estratégico se trazaron a partir de la "guerra contra el terrorismo", que reemplaza en la lógica doctrinaria de dominio a la "guerra contra el comunismo" de la década del setenta en Latinoamérica.
Paralelamente, y en el plano político, en la década del 80 los gobiernos "democráticos" fueron sustituyendo a los viejos y gastados gobiernos militares mediante elecciones, procesos constitucionales, y banderas de defensa de los derechos humanos.
Por supuesto -y como está demostrado hasta el hartazgo- que no se trata de una democracia entendida en el sentido histórico del término, sino de una cáscara vacía con simulacro de participación popular, donde las minorías siguen conservando el poder real y los accesos a cargos ejecutivos y parlamentarios por medio de la financiación de los candidatos y sus campañas.
En otras palabras, la estrategia del control político y social por medios militares, fue sustituida gradualmente por administraciones civiles, poderes ejecutivos, parlamentos y cortes de justicia totalmente maleables a los intereses y objetivos de Washington y las trasnacionales capitalistas en la región.
En los 80, salvo en Colombia, los militares de la "seguridad nacional" ya habían terminado con la izquierda revolucionaria y la resistencia armada en América Latina, había desaparecido la URSS como punto de referencia logística y organizativa de los movimientos revolucionarios, y Washington resolvió imponer un orden regional basado en el pacifismo, la democracia y los derechos humanos.
El nuevo sistema de control político y social se situaba en las antípodas del anterior (basado en gobiernos y dictaduras represivas), y explotaba el consenso masivo que despertaba la apertura de procesos constitucionales después de largos años de dictaduras militares con supresión de elecciones y parlamentos.
Pero fuera del maquillaje democrático (del formalismo del estado de derecho y del régimen electivo-parlamentario), Washington y las transnacionales capitalistas siguieron ejerciendo el control sobre los recursos estratégicos y el sistema económico-productivo de los países mediante la asociación con las elites de poder y las clases políticas locales, quienes se reservan para sí los controles ejecutivos, parlamentarios y judiciales del Estado.
De tal manera, que del gerenciamiento militar del dominio se pasó al gerenciamiento civil del mismo, sin alterar para nada el proceso de control económico por medio del cual los bancos y empresas transnacionales continuaron transfiriendo recursos y ganancias a EEUU y a las metrópolis capitalistas.
En ese nuevo escenario de poder geopolítico-estratégico, legitimado por gobiernos satélites elegidos en elecciones populares, Washington consolidó su dominio regional en un teatro latinoamericano sin lucha armada, sin estallidos revolucionarios, y con las organizaciones populares y de izquierda participando como "opción de gobierno" en los países dependientes.
En ese contexto (y más allá de la voluntad de las facciones reaccionarias y conservadoras), desde hace más de veinte años la estrategia de dominio de Washington y del Departamento de Estado en América Latina consiste en impulsar los regímenes y gobiernos electos en las urnas, más allá de que asuman o ganen elecciones con discursos de "izquierda", "progresistas" o "neoliberales".
El Imperio, Bush, el capitalismo de Wall Street que se beneficia tanto de las invasiones militares como de los sistemas de dominio con democracia y elecciones, se mueren de risa con las cumbres o los "foros social mundial" pacifistas que no plantean acciones concretas contra los bancos, trasnacionales y embajadas imperialistas.
El Imperio y sus establishment de poder locales, como ya se demostró en Bolivia, no temen a la "revolución democrática y con elecciones" de Evo Morales, sino a las masas organizadas de la COB cortando rutas y enfrentándose a la policía y al ejercito del régimen.
El Imperio y sus transnacionales saqueadoras no temen a los pacifistas democráticos con sus carteles de "Bush asesino", sino a los cuadros y mayorías organizadas que les arruinan (con tomas de fábrica, huelgas, cortes de ruta, y violencia callejera) el funcionamiento ordenado de sus negocios en las colonias del patio trasero.
Los "revolucionarios pacifistas", inventados en la década del 80 por la nueva estrategia "democrática" del Imperio, cumplen el papel de "falsa oposición" en el escenario de dominio con democracia y elecciones que hoy rige en el universo latinoamericano.
Por eso la "izquierda rosada", la "izquierda democrática", esa que estuvo en la "Contracumbre de los Pueblos" en Mar del Plata, o la que hace "turismo" para hablar en las distintas versiones del "Foro Social Mundial", financiado por las multinacionales a través de las ONG, es tan funcional como la derecha para el sistema de dominio capitalista con urnas y elecciones.
En ese marco, la estrategia de dominio capitalista estadounidense, cuando impuso las democracias y las urnas en sustitución del dominio con las dictaduras militares setentistas, ya no tuvo necesidad de utilizar ejércitos militares represores en Latinoamérica.
El Imperio y sus usinas mediáticas-culturales habían desarmado con el "pacifismo" las conciencias de la resistencia, y por lo tanto ingresaron otros actores en el esquema del control político y social para la dominación.
Con la sociedad pacificada y sin armas, nivelada y colonizada mentalmente por la ideología globalizadora, sin huelgas ni tomas de empresas, con sindicatos asimilados y sin resistencia popular colectiva, ingresaron al teatro de operaciones los medios de comunicación como los nuevos ejércitos represivos y de control social.
Los gobiernos "de izquierda"
De esta manera, se ingresó en la era de las "revoluciones políticas" (o discursivas) de los gobiernos "progresistas", sin cambiar el sistema económico basado en la propiedad privada capitalista, la explotación del hombre por el hombre, y sin producir ningún vuelco estratégico sobre el control del orden económico, político y social establecido por los bancos y las trasnacionales, protegidos bajo la bandera del Imperio norteamericano.
De esta manera, el destino de la revolución de izquierda ya no está en manos de líderes y organizaciones guerrilleras que luchan en la clandestinidad por la toma del poder armado, sino en manos de gobernantes de estados burgueses legitimados por elecciones como Chávez, Lula, Kirchner, Tabaré Vázquez y la reciente incorporación de Evo Morales
El Departamento de Estado acuñó un término para definir a esta nueva corriente: "izquierda políticamente correcta".
Al no plantear el "cambio del sistema" sino la "reforma del sistema", al no cuestionar la esencia genocida y explotadora del hombre por el hombre del sistema capitalista, la "nueva izquierda" se convierte en un necesario "rostro progresista" del capitalismo cuya función es corregir lo que funciona mal, principalmente en el campo social y económico.
En lo ideológico la "nueva izquierda" no se se opone al capitalismo como sistema de dominio totalizado (económico, político, militar, social-cultural y mediático), sino al rostro "derechista" del capitalismo expresado por los grupos políticos y/o personas identificadas con pensamientos e ideologías "conservadoras".
Por lo tanto, y sin salirse de los marcos del sistema burgués-capitalista, la "nueva izquierda" se plantea como alternativa "revolucionaria" al "neoliberalismo" de la derecha conservadora sin quebrar las estructuras de poder del sistema capitalista.
Lo que hoy se conoce como "izquierda democrática", "izquierda civilizada", o "nueva izquierda", es solo la expresión de un discurso formal, sin posibilidad de ser implementado en la práctica.
¿Y porqué no puede ser implementado en la práctica?
Sencillamente por que la izquierda (asimilada al sistema mediante las prácticas electoralistas), cuando accede al gobierno, lo hace en el marco de un Estado burgués (Ejecutivo, Parlamentario y Judicial) controlado en todos sus niveles por el poder económico del sistema capitalista.
Por lo tanto, es absurdo pensar que un gobierno de izquierda que accede por elecciones (sin destruir las estructuras económicas y políticas del capitalismo) pueda hacer otra cosa que gerenciar el Estado burgués para los intereses de los grupos económicos que controlan (y se reparten) el sistema económico-productivo y los recursos naturales de los países dominados.
Si Chávez, por ejemplo, quisiera llevar a la práctica real su discurso revolucionario tendría que sustituir al Estado burgués venezolano y a las estructuras del poder capitalista que lo sostienen.
Concretamente, Chávez, para salirse del discurso vacío y concretar la revolución socialista y transformadora en Venezuela, tendría que expropiar (y sustituir con otro poder) al poder capitalista que controla el Estado burgués y las estructuras económicas, políticas y mediáticas en Venezuela.
¿Cuántos seguirían en ese objetivo a Chávez?. Nadie.
La estructura burocrática que acompaña a Chávez (léase funcionarios, partido, etc,) no es revolucionaria sino capitalista, y el Estado que gerencia Chávez no es un "Estado revolucionario" sino un "Estado burgués" de los bancos, petroleras y empresas trasnacionales que controlan (cualquiera lo puede verificar estadísticamente) el sistema económico productivo y el principal recurso estratégico del país: el petróleo.
Chávez, aunque quisiera, no podría llevar a la práctica su discurso revolucionario sin expropiar la propiedad capitalista y tomar por la fuerza al "Estado burgués", y los primeros que lo impedirían y terminarían con Chávez serían los que lo rodean y se valen del Estado burgués para concretar sus ambiciones políticas y económicas.
Chávez, y él lo sabe, no puede traspasar los límites del "discurso antiimperialista" para consumo mediático: el día que intente hacerlo el sistema se lo deglute como una mariposa.
Todo lo que sostiene a Chávez (fuerzas armadas, policía, servicios de inteligencia, y/o estructuras burocráticas del Estado) no es de Chávez sino del sistema capitalista que se vale de él para controlar Venezuela dentro de los márgenes de la "gobernabilidad democrática".
Así como el Departamento de Estado y la CIA lo sacaron (golpe de abril del 2002) y lo restituyeron en el gobierno ante la "impresentabilidad" de los golpistas en el plano internacional, en el momento que Chávez intente otra cosa que no sea hablar, tiene los segundos contados en el gobierno.
Los márgenes de Chávez para cosechar rentabilidad, fama mediática y poder político con el discurso de "izquierda antiimperialista" tienen un límite preciso: el día que lo trasgreda "Chávez fue".
El lector va a tener oportunidad de comprobarlo: todo se comprueba con el desarrollo y el salto cualitativo de los procesos. Es una ley inexorable.
Las "gerencias de enclave"
Cuando el sistema capitalista trasnacional con EEUU a la cabeza (mediante la introducción del "libre mercado" y las privatizaciones de empresas estatales en la década del 90) convirtió a los "Estados nacionales" en "Estados trasnacionales", se revirtió la funcionalidad y la misión de la herramienta "Estado" en los países dependientes.
El viejo "Estado nacional" controlado por las oligarquías locales, fue sustituido por el "Estado trasnacional" controlado por las empresas trasnacionales que utilizan a los países como "satélites" (o terminales de mercado) de sus políticas de expansión y de acumulación capitalista, con las oligarquías locales asimiladas como socias en el nuevo sistema.
En este contexto, lo que antes era "nacional" se convierte en "trasnacional": se rompen los marcos localistas, se nivela un mismo discurso, una misma moda, una misma forma de consumir, una misma forma de elegir gobierno para todo el planeta, incluido el mundo subdesarrollado y dependiente.
Asimilada dentro de la nueva estrategia de dominio "democrático" y del "Estado trasnacional" exportados por Washington, la "izquierda civilizada", sigue los parámetros de la lucha contra el "militarismo" y la "derecha" de la década del 70, sin los objetivos concretos de toma del poder que guiaban a la izquierda armada revolucionaria de entonces.
Y se produjo una situación paradojal:
La izquierda, pacificada y sin objetivos revolucionarios, alienada por la lucha contra un enemigo en extinción (los golpes de Estado y las dictaduras militares que fueron sustituidas por el dominio con democracia y elecciones) convirtió en nueva bandera revolucionaria la "guerra electoral" contra la derecha política en los marcos de la democracia parlamentaria burguesa.
Al abandonar sus postulados setentistas de "toma del poder" y adoptar los esquemas de la democracia burguesa y el parlamentarismo como única opción para acceder a posiciones de gobierno, la "nueva izquierda" se convirtió en una opción válida para gerenciar el "Estado trasnacional" del capitalismo en cualquier país de América Latina.
La asociación beneficiosa entre la "izquierda civilizada" y el establishment del poder capitalista es obvia: el sistema (por medio de la izquierda) crea una "alternativa de gobernabilidad" a la "derecha neoliberal", y la izquierda (y los izquierdistas) pueden acceder al control administrativo del Estado burgués sin haber hecho ninguna revolución.
Y nació el distintivo axiomático que guía a los gobiernos "progresistas" en la región: hacer discursos con la izquierda y gobernar (con y) para los intereses de la derecha.
Los presidentes "progresistas"
Los presidentes "progresistas", que hablan por izquierda y ejecutan los programas económicos y la estrategia regional de Washington por derecha, son el nuevo producto del marketing imperial vendido con urnas y elecciones. De esta manera, la izquierda, se ha convertido en la "cara alternativa" de dominio del Imperio en América Latina.
¿Se puede pensar que Washington fabrique candidatos y/o presidentes funcionales a su estrategia presentándolos como "enemigos de EEUU"?
Para quien quiera verlas, las pruebas están a la vista: Chávez, Kirchner, Lula, Evo Morales, fueron (y son) presentados como elementos discordantes o enfrentados (caso de Chávez) a la estrategia de Washington en la región.
Al margen de su discurso "antiimperialista", o de "izquierda", ninguno de esos presidentes rompió (ni va romper) con la lógica de la dependencia al capitalismo transnacional: Brasil, Argentina, Venezuela, por ejemplo, tienen sus sistemas económico-productivos y recursos naturales atados y controlados por los bancos y corporaciones multinacionales que, a su vez, conforman el núcleo estratégico de negocios del denominado "Mercosur".
Al margen de su "soberanía formal", esos Estados burgueses funcionan en la práctica como "economías de enclave" con los grupos oligárquicos locales asociados a las redes financieras, comerciales e industriales del capitalismo transnacional.
Y sus presidentes -como emergente de la realidad- pasan a cumplir el papel de "gerentes de enclave" dentro del "Estado trasnacional" compuesto por una fachada formal de "Estado Nacional" (Poder Ejecutivo, Legislativo, Judicial).
En este contexto de formalidad controlado por la trasnacionales capitalistas y su poder policía en la región (el Imperio norteamericano) da lo mismo que un presidente hable con discurso de "izquierda" o de "derecha", no importando lo que diga sino lo que haga.
Esto permite, por ejemplo, que Chávez se erija (discursivamente) en el principal enemigo de EEUU (el Imperio yanqui) mientras el sistema económico productivo de Venezuela se encuentra en manos de los bancos y multinacionales capitalistas que hegemonizan, junto a las petroleras multinacionales, la explotación de los recursos venezolanos y de su estructura de servicios.
Paradojalmente, y como lo demuestran las estadísticas y la historia reciente, estos "presidentes de izquierda" que cumplen funciones de "gerentes de enclave" de las trasnacionales y sus socios locales, siempre son lanzados al mercado electoral en carácter de "enemigos a muerte de EEUU y las trasnacionales".
¿Esquizofrenia? Nada de eso: estrategia de doble discurso y asimilación del enemigo en un marco de aprovechamiento político imperial.
Como dijimos, en su lógica pragmática de dominio EEUU y el sistema capitalista trasnacional utilizan un principio estratégico: destruir, controlar, o asimilar al enemigo.
Y como la izquierda ya no representa al "enemigo", se ha convertido en lo que es: la nueva cara de "gobernabilidad" del Imperio.





Opinión

PRISIONEROSDEL PETRÓLEO

Diario Cinco Días de España (www.cincodias.com)

El aumento del precio del petróleo, que ha subido de 9 dólares el barril en 1999 a cerca de 100 dólares en 2007, es uno de las grandes factores de inestabilidad para la economía mundial ya que está contribuyendo a las tensiones inflacionistas y está limitando el margen de maniobra de los bancos centrales para reducir los tipos de interés. Esto es particularmente preocupante en un momento en que la crisis crediticia causada por las subprime está teniendo efectos negativos sobre el consumo y la disponibilidad de crédito en países como EE UU, que pueden arrastrar a las economías de otros países.
La subida de los precios viene marcada por las incertidumbres que rodean a países productores como Irak o Irán, y por la caída dramática del exceso de capacidad de los países productores que ha bajado a niveles históricos mínimos –menos de un millón de barriles diarios (b/d)–. Sin embargo, no parece que ésta sea una subida de precios temporal ya que está siendo también causada por el aumento de la demanda, particularmente acusada en los países en desarrollo, como China e India, que están creciendo espectacularmente en los últimos años y que se espera continúen creciendo y aumentando su consumo de petróleo en las próximas décadas. La Agencia Internacional de la Energía ha estimado que el consumo aumentará de los 85 millones de barriles diarios actual a 116,3 millones b/d en 2030. Al mismo tiempo, es importante resaltar que la subida de los precios se produce también como consecuencia de los conflictos que han tenido lugar en otros dos grandes productores de la OPEP, como Nigeria y Venezuela. Este último es un caso interesante que muestra cómo la intervención política puede dañar la producción. El presidente venezolano Hugo Chávez se ha convertido en un gran defensor de la corriente nacionalizadora de los recursos nacionales que se ha apoderado de otros países latinoamericanos, como Bolivia o Ecuador. Y ello pese a la evidencia histórica (con notables excepciones, como Noruega) que muestra que las nacionalizaciones y las intervenciones políticas no garantizan mayor producción ni mejor rendimiento.
La industria petrolera fue nacionalizada en Venezuela por el presidente Carlos Andrés Pérez en 1976 para aprovechar el aumento de los precios (de 2 dólares en 1973 a 12 dólares en 1974). Paradójicamente, esta decisión no produjo el efecto deseado. Al contrario, otros estudios muestran que antes de la nacionalización el Gobierno recibía 80 céntimos por cada dólar de petróleo exportado, y a principios de los noventa esa cantidad se había reducido a la mitad debido a la decisión de los gestores de la empresa de reinvertir masivamente en la empresa para poder seguir aumentando la producción. Los resultados fueron espectaculares para PDVSA, pero no tanto para el país, con un 20,3% de la población viviendo en extrema pobreza en 1998. La llegada de Chávez al poder llevó a un giro radical de esta estrategia. Tras una huelga de los gestores de la compañía en 2002, Chávez despidió a 18.000 trabajadores y los reemplazó por nuevos empleados, que en su gran mayoría carecían de experiencia en el sector. Con esta medida se garantizó el control de los beneficios de la compañía, que está utilizando para financiar sus políticas sociales (el año pasado, PDVSA contribuyó con 35.000 millones de dólares a las arcas públicas). Sin embargo, este giro estratégico ha tenido efectos negativos en la producción, que se ha reducido de 3,3 millones de barriles en 1997 a 2,4 en 2006, ya que la empresa no ha invertido suficiente.
El gran reto para Chávez, y para los otros países productores, va ser cómo aumentar las inversiones para poder responder al aumento de la demanda. En algunos casos esto ya se está produciendo. El reconocimiento por parte de algunos de los países productores de que los altos precios del petróleo pueden dañar la demanda en el futuro les está llevando a invertir masivamente para aumentar la producción y poder garantizar la oferta de petróleo a precios que no dañen a las economías de los países compradores. Arabia Saudí, que tiene un 25% de las reservas mundiales, está llevando a cabo inversiones para poder aumentar la producción en 1,2 millones b/d en 2009 (el equivalente de la producción actual de Kuwait). El gran problema es que estas inversiones llevarán tiempo y que la capacidad de inversión en otros países, como Irak, es limitada. En definitiva, no hay factores a corto plazo que apunten a una caída de los precios del petróleo. Por ello es de esperar que por fin los Gobiernos actúen decisivamente en la búsqueda de fuentes alternativas de energía que ponga fin a la dependencia en el petróleo (y en países de gran inestabilidad) y que al mismo tiempo contribuyan a solucionar el problema del calentamiento global. Mucho está en juego.





SUCRE, LA CIUDAD SIN POLICÍA

Rebelión Org. (www.rebelion.org)

Sucre, Noviembre del 2007. Luego de una violenta movilización estudiantil al amparo del llamado Comité Interinstitucional, que determinó el enfrentamiento con fuerzas policiales que resguardaban las sesiones de la Asamblea Constituyente bajo la consigna del traslado de los poderes a la ciudad de Sucre como imposición a la Asamblea Constituyente, provocándose en la arremetida una serie de heridos y 4 muertos, que posteriormente desembocó en un alzamiento urbano que destruyó las instalaciones policiales y gubernamentales existentes en la ciudad.
En estas condiciones y frente a las órdenes superiores de la policía de no enfrentar directamente a la turba, el comando departamental de la policía decidió el repliegue inmediato de sus efectivos hacia la ciudad de Potosí, distante a dos horas y media de Sucre. En el camino además sufrieron nuevas bajas bajo el acoso estudiantil, incluido el propio comandante de la guarnición.
En este repliegue repentino, también los efectivos que custodiaban la cárcel y que se encontraban asediados por los manifestantes y los propios presos, decidieron su retiro no sin antes aprobar junto a las autoridades penitenciarias, dejar en libertad a los presos para evitar su linchamiento por parte de la turba que ya había empezado a quemar el penal.
Mientras los efectivos se retiraban de forma desordenada y en marcha de protesta, gritaban a la población “…ahora sí Sucre sin policías…jódanse solos¡¡” en una expresión de rabia contenida por la forma en la que la ciudad había asumido que los muertos y heridos eran culpa del cuerpo policial, consigna enarbolada por el comité interinstitucional que a través de los medios de comunicación azuzaba a la gente a cobrar “venganza” por los daños sufridos. Incluso el canal 13 universitario, bajo el invento de una supuesta agresión, mandó a la turba a quemar la estación de bomberos, aledaña a sus instalaciones.
En un primer momento y luego del repliegue policial, lo que sucedió fue una cacería por las calles y en los barrios, de sospechosos de ser oriundos de La Paz o del ser simpatizantes del MAS, partido de gobierno. En algunos barrios colgaron y amarraron a policías que no pudieron unirse a la retirada, en otros los golpearon junto a algunos constituyentes que se aventuraron a regresar a la ciudad. En todos los casos, sin embargo, no se produjeron muertos en estas acciones.
Sin embargo de la radicalidad con la que ocurrieron los hechos, no estamos frente a una insurrección popular y revolucionaria, donde la acción popular contempla una reapropiación colectiva de la ciudad y sus medios frente al Estado, donde existe una conciencia del cambio y una responsabilidad comunitaria que sustituye la presencia del Estado organizador. No es la Comuna de París con el proletariado victorioso el que dirige el proceso de reorganización social, teniendo como fundamento la autodeterminación. Es el Comité Interinstitucional, con un discurso racista y excluyente que raya en el fascismo con la presencia militante de los grupos de choque universitarios y la “juventud cruceñista”, que abastecidos de infraestructura ofensiva y de alcohol por funcionarios ediles, han quedado al mando de la ciudad.
Improvisados varitas de la alcaldía junto a los grupos de vigilancia de los barrios son los que han asumido la seguridad de la ciudad. Mientras tanto ya existen más de 100 denuncias de robos menores además de la destrucción de instalaciones bancarias y robos de autos.
El ambiente en la ciudad es de total desconfianza de unos a otros. La gente transcurre por las calles mirando rostros y evitando miradas que delaten la pertenencia a los estigmatizados paceños o masistas, pero también a los grupos de jóvenes que transcurren en la urbe sin saber bien que es lo que sigue con rabias contenidas que se desbordan en el alcohol y las grescas callejeras.
Mientras tanto Jhon Cava dirigente del Comité Interinstitucional ha manifestado que si se readmite a la policía “…será sin armas y además que sean chuquisaqueños porque no queremos policías paceños, orureños o potosinos…” acentuando una vez más el tinte racista de los que hoy gobiernan esta ciudad. Por su parte el gobierno y la Comandancia General de la policía han ratificado su predisposición a volver a cumplir sus específicas funciones, con las garantías necesarias, aunque en principio no exista infraestructura alguna para que el cuerpo policial cumpla sus funciones. La población entretanto, empieza a manifestar su congoja frente a las edificaciones quemadas, a las decenas de camionetas y motos incendiadas, a las armas y material policial saqueado que hoy pululan en las calles con anónimos dueños de lo ajeno.
Existe un principio de orden que en Democracia permite la existencia institucional que hoy se ha borrado en Sucre dejando serias cicatrices y cuyos propiciadores, políticos reciclados de anteriores gobiernos pertenecientes al Comité Interinstitucional, sólo albergan ideas de lucro personal y la posibilidad de lograr capital simbólico para convertirse en autoridades en alguna elección futura. Quienes en realidad viven la zozobra de la dramática la situación de la ciudad, es el pueblo pobre sucrense que se encuentra todavía más indefenso que antes y con una incertidumbre total en las actuales condiciones a las que sus dirigentes los han llevado. La supuesta victoria sólo ha traído luto y mayor pobreza, junto a la desconfianza regional y local entre los pluridiversos pobladores de esta ciudad…hacen falta razones para la esperanza.





Análisis

DECLARACIÓN ONU SOBRE PUEBLOS INDÍGENAS: IMPLICANCIAS PARA A. LATINA

El Mostrador de Chile (www.elmostrador.cl)

Las implicancias jurídicas de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas recientemente aprobada por la Asamblea General de la ONU, son aún materia de debate.
Como sabemos, una Declaración no tiene el mismo status de una convención o tratado internacional. Formalmente, sus disposiciones no tienen, por sí mismas, efectos jurídicos vinculantes, como las de los primeros. Sin embargo, existen argumentos poderosos que permiten sostener que los Estados se encuentran jurídicamente obligados a respetar los derechos reconocidos a los pueblos indígenas en ella. Por de pronto, de acuerdo a lo dispuesto en su articulado, tanto las Naciones Unidas, sus órganos de tratado, los órganos especializados, así como los Estados deben, promover el respeto y plena aplicación de sus disposiciones (Artículo 42).
Hay diversos elementos que se deben tomar consideración para dimensionar las implicancias jurídicas de este instrumento a futuro. Desde luego se trata de una Declaración solemne como la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1948, que los Estados miembros de esta entidad –en particular aquellos que la aprobaron con su voto- deben respetar tanto en su ámbito interno como en sus relaciones internacionales. Por otro lado, varias de sus disposiciones pueden ser vinculantes si son consideradas como generadoras de derecho internacional consuetudinario. Para su consideración como tal, sin embargo, se requiere, como señalan los juristas estadounidenses James Anaya y Siegfried Wiesser de una amplia práctica de los Estados en apoyo de esta nueva regla, incluyendo especialmente los Estados afectados, así como además, la convicción de los Estados de estar obligados por ella (opinio juris) (1).
En relación a las prácticas de los Estados sobre temas centrales de la Declaración, como la libre determinación, la autonomía, las tierras y territorios de los pueblos indígenas, dichos autores constatan que en muchos de ellos, incluyendo aquellos que votaron en contra de la Declaración, esta ha sido consistente con los principios fundamentales de la Declaración. Respecto a la opinio juris, la participación por largos años de los Estados en un proceso tendiente al establecimiento de un status especial para los pueblos indígenas traducido en derechos, incluyendo la de aquellos que votaron en contra de la Declaración, sería demostrativa de la existencia de una convicción por parte de los mismos de que deben ceñirse por la Declaración. Por lo mismo, señalan los juristas, existen antecedentes suficientes para considerar los contenidos centrales de la Declaración como derecho internacional consuetudinario, generador de obligaciones jurídicas para los Estados.
En cuanto a las implicancias de la Declaración en América Latina, diversos antecedentes hacen pensar que su adopción por la Asamblea General está dando lugar a un nuevo escenario jurídico sobre los pueblos indígenas y sus derechos en la región. Desde luego, el voto en favor de ella de la casi unanimidad de los Estados latinoamericanos, con la sola excepción de Colombia, da cuenta de su adhesión a sus contenidos centrales y de su voluntad de ceñirse por sus disposiciones y lineamientos tanto en su política interna como internacional. Sería no solo contrario al artículo 42 de la Declaración antes reseñado, sino que además incongruente, el que los Estados latinoamericanos que votaron en favor de su adopción por Naciones Unidas no implementasen las políticas públicas necesarias para hacerlos efectivos, o adoptaran medidas que los violaran.
Hechos ocurridos con posterioridad a la adopción de la Declaración por la Asamblea General son demostrativos de la disposición de diversos Estados latinoamericanos de ceñirse por sus disposiciones. Así, por ejemplo, el Senado de Bolivia aprobó el 1 de noviembre la Declaración de la ONU como ley, convirtiéndose en el primer país en la región y en el mundo en incorporarla como parte de su ordenamiento jurídico interno. Relevante también es la reciente decisión de la Corte Suprema de Belice en el caso de comunidades maya que reclamaban derechos sobre sus tierras ancestrales protegidas por la Constitución de ese país y por el derecho internacional. En su fallo de octubre pasado la Corte aceptó los reclamos de las comunidades demandantes basándose en las disposiciones de la Declaración de la ONU, considerando que esta contiene principios generales del derecho internacional que obligan al Estado de Belice. Sin embargo, uno de los factores que mas puede incidir en la fuerza jurídica vinculante de la Declaración a nivel regional, está determinado por la recepción que sus orientaciones centrales han encontrado en la jurisprudencia de la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, siendo esta aún un proyecto de Declaración. En efecto, ambas instancias han señalado en diversas decisiones relativas a denuncias de pueblos indígenas por violaciones a derechos humanos protegidos por la Convención Americana de Derechos Humanos, que las disposiciones contenidas en el entonces proyecto de Declaración de la ONU sobre derechos de pueblos indígenas, así como en el proyecto de Declaración sobre los mismos derechos existente en el ámbito de la OEA, al igual que aquellas contenidas en el Convenio 169 de la OIT y otros instrumentos internacionales de derechos humanos aplicables a los pueblos indígenas, pueden ser consideradas al analizar casos sobre derechos indígenas.
Así el 2001 al resolver el caso Awas Tingni v. Nicaragua, la Corte aplicó lo que denominó un método de interpretación "evolutivo" que toma en cuenta los desarrollos contemporáneos del derecho de propiedad en relación con los pueblos indígenas y la tierra, reconociendo el derecho de propiedad comunal de esta comunidad indígena de la Costa Atlántica de ese país sobre tierras ancestrales reclamadas. En un razonamiento similar, la Comisión consideró en su informe sobre el caso Mary y Carrie Dann v. Estados Unidos (2002) las disposiciones del Proyecto de Declaración Americana de Derechos de los Pueblos Indígenas y otras fuentes del derecho internacional como "principios legales generales internacionales" actualmente vigentes dentro y fuera del sistema interamericano, reconociéndoles también, al igual que en el caso anterior el derecho de propiedad sobre sus tierras.
En base a esta interpretación evolutiva la Comisión y la Corte han reconocido en los últimos años a través de diversos fallos derechos de propiedad comunal ancestral de los pueblos indígenas (Yaxye Axa v. Paraguay, 2005: Sawhoyamaxa v. Paraguay, 2006) y derechos de participación política a los mismos pueblos (Yatama v. Nicaragua, 2005).
Lo mismo cabe señalar respecto a los órganos de tratado de las Naciones Unidas, como el Comité de Derechos Humanos, los que desde hace años vienen sosteniendo la vigencia para los pueblos indígenas de los derechos reconocidos a todos los pueblos por las Convenciones Internacionales de derechos humanos que orientan su acción y que hoy son recogidos por la Declaración. Es el caso, por ejemplo, del derecho de libre determinación de los pueblos indígenas, el que ha sido afirmado reiteradamente por el Comité de Derechos Humanos de la ONU como un derecho vigente para los pueblos indígenas al amparo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de la ONU de 1966.
Como consecuencia de ello, los Estados americanos saben que los pueblos indígenas, de no ser respetados en sus derechos, y de no ser acogidas sus reclamaciones al nivel domestico, recurrirán – luego de agotados los recursos jurídicos internos- a los órganos de tratado de las Naciones Unidas, o del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, cuyas decisiones son jurídicamente vinculantes per se, para denunciar su violación y exigir su cumplimiento. Los mismos Estados saben también que tales instancias, como lo han hecho en los últimos años, acogerán las reclamaciones de los pueblos indígenas, y les ordenaran dar cumplimiento a sus derechos, así como la reparación de los daños causados por su acción.
La globalización, en este caso de los derechos humanos, configura una nueva realidad que los Estados no pueden obviar, tanto por razones éticas – estos no pueden desconocer derechos cuyo reconocimiento han apoyado- como por razones más pragmáticas, configuradas por la evolución jurisprudencial antes referida. Dicha realidad está determinada por la emergencia de un derecho supra estatal de los derechos humanos, que debe orientar sus acciones tanto en el ámbito interno como en el plano internacional.
Los derechos de los pueblos indígenas, hasta hace poco tiempo negados por muchos Estados, y cuya especificidad había sido omitida por el derecho internacional, no están fuera de este proceso de emergencia de un derecho supra estatal de los derechos humanos. Por lo mismo, con la adopción de la Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas de las Naciones Unidas por su Asamblea General, estos pasan a formar parte del consenso universal sobre derechos humanos que los Estados no pueden sino respetar.





Análisis

VIENTOS DE GUERRA EN AMÉRICA LATINA

América Latina se rearma rápidamente mientras las tensiones políticas y fronterizas se agudizan. ¿Hay posibilidades para una nueva guerra en América Latina?.

La Prensa de Nicaragua (www.laprensa.com.ni)

Su sonrisa delataba orgullo. La sensación de haber hecho bien la tarea. George W. Bush aparecía risueño retratado junto al líder de Israel, Ehud Olmert, y de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, en la lujosa Academia Naval de Annapolis, cerca de Washington D.C., anunciando al mundo que había logrado un acuerdo para lograr la paz en Oriente Medio antes de 2009. Mientras tanto, América Latina ardía a sus espaldas.
El subcontinente, según algunos analistas, olvidado por la Era Bush, amenaza con convertirse en una nueva zona de conflicto. Todo bajo un contexto de diferencias políticas y rearme en la región, donde la mayoría de los países, con Venezuela a la cabeza, han invertido miles de millones de dólares en modernizar sus fuerzas armadas.
Mientras Bush desarrollaba la “histórica” reunión con sus colegas de Medio Oriente, a miles de kilómetros al sur de Annapolis, en Sucre, capital constitucional de Bolivia, se desarrollaba una batalla campal entre seguidores del presidente Evo Morales y aquellos que se oponen a la reforma constitucional impulsada por el mandatario. Las protestas han dejado tres muertos y más de 300 heridos.
Además de su crisis interna, Bolivia mantiene diferencias con sus vecinos. El país es un territorio sin salida al mar, por lo que depende de puertos chilenos para exportar sus productos. En marzo pasado, ambos países registraron una controversia diplomática, al imponérseles aranceles a los productos bolivianos. Ambos países firmaron en 1904 un Tratado de Paz y Amistad con el que Chile se compromete a permitir el libre paso de las mercaderías bolivianas a través de los puertos chilenos.
En este triángulo de América del Sur, Chile, Perú y Bolivia están invirtiendo en la modernización de sus Fuerzas Armadas, un proceso iniciado por Santiago, y que ha llevado a Bolivia a buscar la ayuda de su aliada Venezuela. En los últimos tres años, Caracas ha otorgado más de seis millones de dólares en ayuda en Defensa al gobierno de Evo Morales.
Más al sur del continente, entre Uruguay y Argentina, se mantiene la disputa fronteriza entre ambos países por la ubicación de una planta de celulosa en la localidad de Botnia, en Uruguay. El conflicto movilizó a los pobladores locales, que denunciaban serios daños al ambiente por la construcción de la planta; de parte de Argentina se realizaron cortes en los puentes fronterizos, que fueron catalogados de “absolutamente ilegales” por el mandatario uruguayo, Tabaré Vázquez. La controversia continúa.
Ecuador y Perú ya han protagonizado su propia guerra por disputas territoriales por amplias zonas de la Amazonia y de los Andes. A pesar de que en 1995 se firmó un acuerdo de paz en Brasilia, la tensión entre los países se mantiene viva.
Y mientras Bush celebra con champaña el “histórico” acuerdo de Annapolis, los ojos del continente se volvían nerviosos hacia Colombia y Venezuela.
El presidente Hugo Chávez se ha convertido nuevamente en el impulsor de una crisis diplomática en la región, al anunciar que “interrumpía” las relaciones con Colombia, su vecina y tercer inversor más importante del país tras Estados Unidos y España. Chávez comenzó una nueva perorata, esta vez contra el presidente colombiano Álvaro Uribe, a quien llamó “triste peón del imperio”. Uribe había decidido separar a Chávez como mediador entre el Gobierno colombiano y la guerrilla de las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Para algunos analistas consultados, el desenlace de este incidente es incierto. Ambos países están invirtiendo miles de millones de dólares en la renovación de sus fuerzas armadas, en el caso de Colombia con ayuda del Plan Colombia, una iniciativa de Estados Unidos para combatir el narcotráfico. Venezuela, según datos de la Red de Seguridad y Defensa de América Latina (Resdal) aumentó en 2006 en 33% su gasto en Defensa, al pasar de 1,286 millones de dólares a 2,084 millones.
Y en medio de todo, están las diferencias ideológicas entre ambos gobiernos. El presidente Uribe acusó a Chávez de “incendiar” América Latina. “No se puede incendiar el continente como usted lo hace, hablando un día contra España, al otro día contra Estados Unidos, maltratando un día a México, al siguiente al Perú, en la mañana, después, a Bolivia”. Chávez, por su lado, acusa al gobierno de Colombia de prestar las bases para una posible intervención estadounidense contra su país.
La relación de Colombia y Venezuela ha sido de amor y odio, según el embajador de Caracas en Managua, Miguel Gómez. Ambos países mantienen un sano intercambio comercial, pero siempre han estado a un hilo de irse a los puños. En 1987, la penetración de un buque colombiano en aguas territoriales venezolanas estuvo apunto de desatar un conflicto militar.
Sin embargo, Gómez dice que no se espera una mayor escalada en la actual crisis diplomática entre ambos países. “Son acontecimientos que ocurren con alguna frecuencia, pero que no vislumbran una situación mayor de la que se está dando”, afirmó en entrevista con Domingo.
Brasil es el gigante que observa cómo se desarrollan las tensiones en la región. Hasta ahora no se ha metido con nadie, pero sí forma parte del proceso de rearme que experimenta Latinoamérica.
Un reportaje publicado el lunes pasado por el diario español El País, mostraba que Brasil no escatima gastos a la hora de defender sus fronteras y modernizar sus fuerzas armadas. Según El País, Brasil gastará el próximo año 4,800 millones de dólares para desarrollar su propia industria bélica, que permitirá la fabricación de aviones de combate, buques, radares, sistemas antitanques, municiones, la creación de bases militares a lo largo de sus fronteras y entrenamiento para los más de 310 mil integrantes de sus Fuerzas Armadas. En 2006 Brasil gastó cerca de 14 mil millones de dólares en Defensa, un 1.74% de su Presupuesto.
El País hacía referencia a un sondeo entre militares brasileños publicado el fin de semana pasado por la revista brasileña Veja, que reflejaba que el 63.5% de los uniformados creía posible un enfrentamiento armado con algún país de la región. Un 50% de los encuestados señalaba a Venezuela o Bolivia como los enemigos potenciales para iniciar una guerra.
¿Existe la posibilidad de una guerra en Latinoamérica? Los expertos consultados para este reportaje dicen que no están dadas las condiciones para un enfrentamiento en la región, como ocurría en años anteriores, pero afirman que la guerra es una hipótesis que nunca se puede descartar.
“En términos estratégicos nunca se puede decir esto no va a pasar, pero existe un principio de que una democracia no ataca a otra democracia”, afirma Roberto Cajina, experto en temas de seguridad y defensa.
Carlos Arroyo, del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP), una organización que trabaja temas de defensa en el continente, afirma, sin embargo, que el pasado bélico de la región es un elemento a tomar en cuenta a la hora de hacer un análisis del contexto actual de América Latina.
“En una región donde están todavía muy presentes los temores, las dudas, las desconfianzas por diferendos territoriales, por problemas no resueltos a través de la historia, estos procesos de adquisición de nuevos armamentos siempre levantan temores y pueden contribuir a incrementar el clima de desconfianza entre los países de la región”, afirma Arroyo.
Para el experto, lo más peligroso del proceso de rearme que vive América Latina, podría ser “la justificación para que un país se aventure a emprender una acción en contra de otro, bajo el argumento que el otro país se está armando para una eventual guerra”.
En el continente, el discurso bélico lo domina el presidente venezolano Hugo Chávez. En todas sus disertaciones, siempre habla de planes de Estados Unidos de invadir Venezuela. Un discurso que el embajador Miguel Gómez reproduce letra por letra: “No dudamos que la CIA pueda tener planes para azuzar, crear condiciones para crear conflictos entre Colombia y Venezuela para ellos intervenir directamente en este conflicto. Estados Unidos está alimentando mucho las posibilidades de un enfrentamiento entre Colombia y Venezuela”, afirma el diplomático.
Para Roberto Cajina es improbable la posibilidad de una invasión a Venezuela. “No creo que Washington llegue a cometer ese error, el mismo que cometieron en Afganistán e Irak, porque América Latina de ninguna manera significa una amenaza como la que el terrorismo significa a Estados Unidos, en el caso de los talibanes y Sadam Hussein”, afirma.
¿Y dentro de ese contexto de denuncias de Chávez y de polarización del continente, qué papel juega Nicaragua? Los expertos responden en coro que ninguno. Consideran que Nicaragua es un país demasiado débil y pobre como para poder jugar un papel destacado en la política regional.
Sin embargo, el gobierno del presidente Daniel Ortega se esfuerza para incluir a Nicaragua en las controversias regionales, aliándose con el bloque que encabeza Venezuela
¿Hasta dónde puede llegar la alianza política que el presidente Ortega ha establecido con el presidente Chávez? ¿Podría Nicaragua en un arranque de valor militar apoyar a Venezuela en una virtual guerra como Enrique Bolaños lo hizo con EE.UU., enviando tropas tras la invasión de Irak? Carlos Arroyo afirma que esa es una aventura en la que el Ejército no se metería, sobre todo, porque le quitaría la legitimidad que ha ganado ante la sociedad nicaragüense.
“Me parece que las Fuerzas Armadas de Nicaragua van a estar sujetas durante todo este periodo de gobierno al escrutinio público, siempre expuesto al temor que pueden sentir algunos sectores de la sociedad de que en algún momento se incline hacia un proyecto político, por eso, el Ejército debe ser muy cuidadoso y transparente en su actuar, que la población mire que no se está haciendo nada por debajo”, afirma.
El mismo jefe del Ejército, general Omar Hallesleven, ha descartado esa posibilidad. Cuestionado sobre una posible misión en Cuba o Venezuela en una entrevista concedida a Domingo en agosto pasado, Hallesleven afirmó que el Ejército “no tiene nada que hacer” en esos países y que “no hay posibilidad” de que eso ocurra.

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