Wednesday, October 13, 2021

BOLIVIA YA NACIONALIZÓ EL LITIO Y NO TODO SALIÓ TAN BIEN. ¿MÉXICO DEBERÍA SEGUIR ESE CAMINO?

 

En 2010 Bolivia contaba con el yacimiento de litio más grande del mundo. Las reservas de este mineral en dicho país son de 21 millones de toneladas. En ese año el presidente era Evo Morales, que tenía planes de convertir a ese país en uno de los centros energéticos de Latinoamérica.
Con esos datos decidió nacionalizar todo el proceso de industrialización de ese mineral. Para lograrlo, Morales confiaba en un crédito del Banco Central de dicho país que ascendió a los 885 millones de dólares.
10 años después el yacimiento con el que cuenta México planea ser explotado directamente y con recursos exclusivos del Estado.
“Si hay un acto de traición a la patria y no se aprueba que el litio esté en manos de la nación, de todas maneras vamos nosotros a negar cualquier solicitud de concesión para la explotación del litio y tenemos facultades para hacerlo”, advirtió Andrés Manuel López Obrador el 7 de octubre.
El proceso de nacionalización del litio en Bolivia, de acuerdo con el economista Henry Oporto, carecía de un plan realista hasta el 2014.
“El gobierno ha hecho mucho ruido, pero no ha pasado de la retórica grandilocuente. No hay un plan serio. No hay una industria de los recursos naturales. Eso es un sueño para los bolivianos”, dijo el experto al periódico El País.
De acuerdo con Jessica Estefanía Jiménez Montoya, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), México podría tomar ejemplo claro de lo que pasó en Bolivia e incluir todo lo que esta explotación olvidó con el fin de evitar consecuencias ambientales serias en las regiones cercanas a los yacimientos.
“En el caso de Bolivia su plan ambiental solo contemplaba qué pasa con la sal que se desecha después de la extracción de litio. Pero no hubo un estudio sobre el impacto de la disponibilidad de agua. Es lo que puede suceder aquí en México. Las empresas no consideran el efecto que tiene que ver con la utilización de químicos nocivos para la salud humana y de animales, la contaminación de agua, aire y el daño a los suelos”, explicó.
La nacionalización
En Bolivia, la nacionalización del litio no se dio sola, formó parte de toda una reforma en el sector energético que declaró la nacionalización de los hidrocarburos en 2006 y que otorgó al gobierno andino el “control absoluto” de todos estos recursos.
Después de que entrara en vigor esta medida, las compañías extranjeras que operaban en Bolivia, como Repsol y Petrobras, entregaron toda su producción a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos.
El discurso de Evo Morales, según dice el periódico español El País, era: “se acabó el saqueo de nuestros recursos naturales por empresas extranjeras”.
Ahora en 2021, Luis Arce Catacora, presidente de Bolivia, colocó de nuevo el tema de la nacionalización del litio como prioridad en su agenda, ya que afirma haber encontrado la fórmula para cubrir la carencia de recursos para explotar el mineral más cotizado del planeta.
La agencia EFE explica que la nueva estrategia incluye el uso de la tecnología de extracción directa. Esto, según el mismo presidente, les permitirá acelerar la inclusión de este país en el mercado del litio a nivel global.
El presidente boliviano admitió que perdieron tiempo y que ahora buscarán recuperarlo. Bolivia creó una empresa paraestatal llamada Yacimientos de Litio Bolivianos, para enfocar su explotación, sin embargo, no ha conseguido producir a nivel industrial el litio que se necesita para exportar, como lo han logrado Chile y Argentina. 
“El método desarrollado en Bolivia no es lo suficientemente bueno para lograr una calidad aceptable -de litio- en el mercado y han tenido que buscar socios extranjeros para la producción de hidróxido de litio, cosa que no estaba contemplada al inicio de la nacionalización”, dijo Martín Obaya, el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina al diario El País.
¿Qué ha dicho el gobierno mexicano al respecto? Nada, pero de acuerdo con la investigadora Jiménez Montoya, está muy a tiempo de regular este mercado y sacar el mejor provecho, tanto en el aspecto económico como en el ambiental.
De acuerdo con el sitio de noticias especializado Mining Technology, el yacimiento de México tiene reservas probadas y probables de 243 millones de toneladas, por lo que sería el depósito más grande del mundo hasta ahora descubierto. Por eso, la subsecretaría de Minería, dependiente de la Secretaría de Economía, planea apostar tanto a la extracción del mineral como a la conformación de una cadena productiva basada en ella.
“Investigadores especializados en energía y medio ambiente coinciden en que la autoridad mexicana está a tiempo de regular la explotación del carbonato de litio para evitar el ya documentado despojo a comunidades rurales o indígenas y la contaminación generada por la extracción de otros minerales por parte de empresas nacionales y extranjeras”, se indica en un documento que publicó la UAM.
Los riesgos para los mantos acuíferos cercanos a las zonas de explotación de litio también forman parte de las advertencias que realiza la UAM, ya que pone en riesgo directo la supervivencia de las comunidades en este territorio.
A pesar de la experiencia en otros países, ¿el gobierno continuará con sus planes para la explotación del litio sin tener bases técnicas y científicas que prueben su éxito?
Cuestione Com. de México (https://bit.ly/3lAM0Og)
 
 
 
 
 
POPULISMO RESILIENTE
 
Mundiario de España (https://bit.ly/3mMnDwl)       
 
Los populismos de izquierda y de derecha se llegan a tocar y, en consecuencia, comparten los mismos rasgos, acaso no ya de violencia y brutalidad como sucedía con los totalitarismos, pero sí de estulticia y vacuidad.
Normalmente, tiende a asociarse el fenómeno del populismo con las tendencias de izquierda únicamente. Sin embargo, esa asociación no es tan precisa, pues el populismo, al ser únicamente un ropaje de formas, un barniz discursivo, un celofán de signos, puede contener en sí también tendencias o ideas de derecha. Bolivia, por ejemplo, está hoy sumida en un agujero negro de populismos de izquierda y de derecha. Los primeros están representados en las masas que aglutina el MAS (integradas por los hijos de quienes fueron embelesados por el MNR del 52) y otros partidos de izquierda de menor relevancia cualitativa y cuantitativa. Los segundos, en nuevos movimientos que, aunque no tan masivos como los primeros, son también colectivistas, conservadores e intolerantes, a pesar de que creen ser individualistas, libertarios y apostar por los principios del liberalismo político. Éstos últimos proceden de la zona oriental de Bolivia preponderantemente (Luis Fernando Camacho o Johnny Fernández).
Lo cierto es que, así como ocurrió con los totalitarismos de izquierda y de derecha del siglo XX (comunismo y fascismo), cuyas similitudes, en ciencia política, se explican mediante la teoría de la herradura, los populismos de izquierda y de derecha también, mediante la herradura, se llegan a tocar y, en consecuencia, comparten los mismos rasgos, acaso no ya de violencia y brutalidad como sucedía con los totalitarismos, pero sí de estulticia y vacuidad. (No puede negarse que tanto comunismo como fascismo tuvieron élites intelectuales y una doctrina relativamente profunda). Aunque lo cierto es que el populismo contemporáneo también puede presentar algunos signos de autoritarismo y violencia.
Para analizar el populismo de derecha en Bolivia, tomemos en principio las figuras de Camacho y Fernández, y diseccionémoslas. Camacho, en realidad, no dista mucho de Evo Morales en cuanto a actitud práctica, tono discursivo y personalidad. Es, como el líder cocalero indígena, una persona escasa o directamente carente de lecturas, que abandera un regionalismo intolerante, que no es dada a la reflexión crítica de la realidad ni a la mesura, y que apela, en última instancia, al azuzamiento de las masas como forma de freno violento a las intenciones del adversario. En estricto sentido, de Morales solo lo distancian su color de piel, su amor por el oriente y —solo relativamente— su visión económica.
El caso de Fernández es un poco más particular. El alcalde cruceño se ha puesto en un lugar apartado del radicalismo camachista (y en realidad de toda la lógica derechista) y del socialismo autoritario del MAS. Empero, esto no quiere decir que ese distanciamiento lo sitúe en una racionalidad ejemplar o lo convierta en una autoridad municipal responsable. Su populismo puede ser leído mediante la inanidad de su actuación mediática y en redes sociales. El que se grabe videos haciendo extravagancias risibles, lejos de ser esto motivo para la burla, es un signo alarmante de que el burgomaestre no hace política (en el sentido aristotélico del término, y ni siquiera en el maquiavélico), sino que sencillamente regala pan y circo al pueblo que lo eligió.
Este fenómeno pudo ser ya evidenciado en el pasado en políticos que no fueron tan importantes por su jerarquía o su magisterio. Por ejemplo: Rafael Quispe, quien hacía ante las cámaras cosas más o menos similares a las de Fernández. Y el fenómeno se ve promovido, a su vez, por otro fenómeno: el de cultura de masas, el cual, a través de los medios de comunicación, da paso a la sorna antes que al contenido profundo, a la risa antes que al pensamiento, a la frivolidad antes que a la reflexión.
Por último, el populismo, al igual que el fenómeno de cultura de masas, también agrieta y finalmente penetra los círculos de la intelligenstia y de los políticos relativamente razonables, y se mezcla con las formas, los convencionalismos y las apariencias de lo políticamente correcto. Hace unos días, por ejemplo, el MIR cumplió 50 años de vida, y varios líderes de opinión y políticos importantes felicitaron a aquel partido, sin recordar (o quizás olvidándolo adrede)  que aquella organización partidista fue de las más corruptas de la historia de Bolivia y estuvo envuelta en casos de narcotráfico y obviando que, pese a su radicalismo izquierdista del inicio, terminó pactando con Hugo Banzer Suárez y representando los intereses de los capitalistas y empresarios privados. Esa actitud tibia de querer caer bien a las masas ingenuas y poco críticas, de estar bien con Dios y con el Diablo, puede ser interpretada, creo, como un rasgo del populismo. Solo que en esta ocasión, tristemente, está encarnado en la clase letrada y —al menos en apariencia— crítica.
El populismo es resiliente; se adapta a los modos de vida, los cambios y los avatares de la historia. Lo más alarmante es que incluso puede perforar las murallas de una organización política que emerge primigeniamente con una mística o un espíritu racional, ético y responsable. Creo que algo —o mucho— de esto ocurrió con Comunidad Ciudadana. ¿Qué pasó con esta alianza política? Nació con un espíritu de genuino cambio estatal y renovación ética de las instituciones. Buena parte de la clase académica y de valores éticos relativamente elevados boliviana se vinculó a tal tienda política. Al poco tiempo, sin embargo, el populismo se fue abriendo en sus bases y aun en sus altas esferas. Esa irrupción lamentable se pudo evidenciar en tres cosas: 1) su decadencia en cuanto a su potencial ideológico, 2) su performance de la última campaña electoral (aunque también es cierto que el fiasco se debió sencillamente a la pereza) y 3) la calidad de sus parlamentarios, ya que muchos de ellos tienen fuertes cargas identitarias de género o etnia, pero una escasa cualidad propositiva. Atendiendo demasiado al clamor de ciertos sectores progresistas, CC se afincó demasiado en el discurso de la juventud política y las cuotas identitarias y de género, olvidando que ser joven no es un valor per se y que ser marginado social no es suficiente para desempeñarse bien haciendo política.
El populismo estuvo encapsulado hasta el siglo XX, cuando en 1914, según Eric Hobsbawm, se dio fin a la cultura burguesa. Lo problemático es que lo más probable es que se reinvente con el paso del tiempo, valiéndose de actores sociales, culturales y políticos y haciendo uso de plataformas y soportes de la modernidad y la contemporaneidad.
¿Cómo frenar el populismo? Un triángulo resume la posible solución: 1) políticos responsables y preparados con visión a largo plazo, 2) medios de información serios y reflexivos que eleven gradualmente el nivel cultural de la opinión pública e 3) intelectuales críticos y sinceros y que denuncien entuertos y canten las realidades incómodas de la sociedad conservadora y rutinaria, como Gabriel René-Moreno, Alcides Arguedas o Felipe Mansilla. Tristemente, hoy esos tres elementos existen solo en pequeñísimas cantidades. @mundiario
 
 
 
 
 
WIPHALA
 
La Constitución de 2008 de Bolivia recuperó la Wiphala como símbolo de la nación, sin renunciar a la tricolor
 
Diario de Almería, España (https://bit.ly/3aAkr1o)
 
Ayer 12 de octubre coloqué una pequeña enseña wiphala en mi salón; con sus dos cuerpos triangulares, compuestos por todos los colores y separados por una franja alba diagonal, llamó la atención de mis hijas, que la agarraron sin contemplaciones para imitarla en sus cuadernos. El resultado es una gozosa mezcolanza de tonalidades puerilmente dispuestas. La wiphala no es un símbolo de agresión, solo llama a la inocencia.
No podemos estar seguros de su origen, es cierto. Hay quien sostiene con desdén que es un invento europeo, un artificio. Pero esto importa poco. La Wiphala es un clamor muy real, tanto como el dolor que los pueblos indígenas de Hispano América llevan soportando cinco siglos, desde que los europeos decidieron "liberarlos". Juzgar el comportamiento de los antepasados con los criterios de hoy puede ser estúpido, pero ya en aquellos tiempos existían los conceptos de piedad, de fraternidad y de libertad; en la conciencia de seres humanos coetáneos esas palabras ejercieron ya su mágica función: muchos acusaron y algunas voces nos han llegado.
También existía el Evangelio, con su discurso de amor fraterno y justicia social, tantas veces celado. Por eso el Papa Francisco ha pedido perdón por los crímenes cometidos por quienes decían llevar a Cristo y llevaron solo esclavitud y miedo. La derecha nacionalista lo acusa ahora de antiespañol, indigenista y otras heterodoxias. Qué extraña idea de España es esa empeñada en salvar toda crueldad que se obra bajo el pendón de Su Majestad.
La Constitución de 2008 de Bolivia recuperó la Wiphala como símbolo de la nación, sin por ello renunciar a la tricolor ni a la lengua universal que compartimos. El grito indígena por la dignidad, tantas veces negada, no es una embestida contra nuestra vieja Patria, como tampoco lo es la disculpa del Papa. Son, por el contrario, actos de justicia que llaman a la memoria de pueblos largamente humillados. América despierta poco a poco a la conciencia de sus culturas, de sus riquezas naturales y su exuberancia ecológica; las tensiones que resultan de ello no cesan; en Bolivia vimos con desesperación cómo el mundo se cruzaba de brazos ante un golpe de Estado de viejo cuño; pero Perú ofrece ahora una esperanza.
En el día de toda la hispanidad, Wiphala ondea para todos los que sufren. Para que los pobres no se resignen, para que una vez y otra, se levanten y clamen. Hablen la lengua que hablen, vivan donde vivan.
 
 
 
 
 
BOLIVIA: “LAS ORGANIZACIONES INDÍGENAS SE HAN DEBILITADO PROFUNDAMENTE”
 
La mitad de los bolivianos se considera indígena. La Constitución reconoce derechos a 36 nacionalidades. Pero, según expertos, el Gobierno privilegia a quienes le apoyan. Y más de 60 grupos aún buscan ser reconocidos.
 
Telam de Argentina (https://bit.ly/3mNNGDl)
 
No es por pura presunción lingüística o política que Bolivia se define como un Estado Plurinacional. De acuerdo con el último censo nacional (de 2012), más del 49 por ciento de la población boliviana se autoidentifica como indígena. Se trata, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), del país con mayor proporción de población indígena en la región. Y esta población, a la que el ojo foráneo suele observar como una unidad, no podría ser más diversa en territorio, lengua, actividades económicas, formas de organización y peso político.
La Constitución boliviana reconoce 36 “naciones y pueblos indígenas originario campesinos”, con territorio, población y lengua propios. Dos de ellos, el aymara y el quechua, se consideran mayoritarios. Y otros 34, como el chiquitano, el guaraní, el mojeño, el cayubaba o el uru, han sido constitucionalmente reconocidos como minoritarios.
Entre estos, se cuentan también los afrobolivianos, pero no aparecen los más de 60 grupos poblacionales igualmente minoritarios, que no han sido reconocidos como naciones, recordaba hace un año a DW Alex Villca, vocero de la Coordinadora Nacional de Defensa de los Territorios Indígenas Originarios Campesinos y Áreas Protegidas de Bolivia (CONTIOCAP). El propio Villca se identifica como indígena uchupiamona y su pueblo reclama reconocimiento, pese a haber perdido su lengua originaria.
Entre Tierras Altas, Valles y Tierras Bajas
Los bolivianos suelen dividir didácticamente su territorio en tres regiones, las tres con abundante  población indígena, explica a DW Gabriela Canedo, socióloga y antropóloga de la Universidad Mayor de San Simón, en Cochabamba. Aunque estas fronteras entre regiones y departamentos no sean exactas.
En la región andina de Tierras Altas (mayormente en los departamentos de la Paz, Oruro y Potosí), están concentrados los pueblos originarios del altiplano. Entre ellos, hay población quechua y uru-chipaya, pero predomina la población aymara, precisa Canedo. Allí, en Oruro, nació Evo Morales, primer presidente indígena de Bolivia y aún líder del gobernante Movimiento al Socialismo (MAS).
En los Valles centrales, en la franja subandina que incluye a la ecorregión de Los Yungas (departamentos de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija), se han asentado sobre todo campesinos y cocaleros del grupo indígena quechua. Entre ellos, en el Chapare, emergió el liderazgo sindicalista de Morales.
Y en las llanuras tropicales de Tierras Bajas (departamentos de Santa Cruz, Beni y Pando), se asientan los pueblos de la Amazonía, el Chaco y el Oriente boliviano (conocido también como Chiquitanía). Allí, se encuentra “la mayor cantidad de grupos indígenas del país, unos 30, la mayoría pequeños”, precisa la socióloga y antropóloga de Cochabamba.
De las "quintillizas" a las facciones
En estos territorios, operan cinco organizaciones, las llamadas “quintillizas”, que participaron en la Asamblea Constituyente que redactó la nueva Constitución de 2009. Entre ellas, cuentan la Confederación Indígena del Oriente Boliviano (CIDOB), en Tierras Bajas, y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Quallasuyu (CONAMAQ), en Tierras Altas.
Y están asimismo la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), la Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia (CSIB) –que agrupa a los cocaleros, también llamados “colonos” o "colonizadores"-,  y la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia “Bartolina Sisa” (CNMCIOB “BS”).
Estas tres últimas han sido históricamente “incondicionales” de los gobiernos de Evo Morales y el MAS. En tanto, las dos primeras “han interpelado al Estado debido a conflictos concretos”, y han sufrido su división en facciones “orgánicas” y facciones oficialistas paralelas, observa la socióloga y antropóloga Canedo.
Es un secreto a voces que el incentivo a la división interna de importantes organizaciones indígenas proviene de los sucesivos gobiernos del MAS, como ha denunciado también antes a DW Marcial Fabricano, líder indígena mojeño-trinitario, poblador del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), y candidato a vicepresidente en 1997.
Dos parteaguas: de la Constitución de 2009 al TIPNIS en 2011
La Constitución de 2009, que declaró el Estado Plurinacional, reconociendo los derechos fundamentales de los pueblos indígenas, “fue el producto de un proceso de organización, fortalecimiento y presencia en unidad de las organizaciones de los pueblos indígenas de Tierras Altas y Tierras Bajas”, recuerda, por su parte, la politóloga boliviana Moira Zuazo, investigadora asociada de la Universidad Libre de Berlín.
Ese proceso de 30 años –desde el restablecimiento de la democracia en 1982, hasta el referendo constitucional de 2009-, se vio sacudido por un nuevo parteaguas en 2011. La represión del entonces Gobierno de Evo Morales a la marcha indígena contra la construcción de una carretera a través del TIPNIS, en Tierras Bajas, fue “el final de este proceso de estructuración de una agenda común”, considera Zuazo. Desde entonces, asegura y coincide en esto con sus compatriotas Canedo y Fabricano, “las organizaciones indígenas se han debilitado profundamente”.
Evo Morales “se apropió de luchas históricas y reivindicaciones ganadas con mucho esfuerzo y sacrificio por nuestros pueblos a lo largo de la historia republicana”, sentenciaba tajante Villca, el vocero CONTIOCAP, en su anterior entrevista con DW. Con Morales y el MAS, "nuestros hermanos aymaras y quechuas han ido ganando un espacio más visible en la política, que les ha permitido expandir la dominación sobre otros pueblos indígenas", aseguraba. Aunque tampoco estas poblaciones se hallan alineadas en bloque al partido en el poder.
Más allá del culto a Evo
En efecto, Evo Morales "es el líder indígena más conocido, pero no es el único" y el culto a su personalidad ha invisibilizado, también a nivel internacional, la diversidad de pueblos y liderazgos indígenas del país, ha advertido la politóloga Zuazo.
Así, por ejemplo, Fabricano fue uno de los líderes de la icónica Primera Marcha por el Territorio y la Dignidad de los pueblos indígenas de Tierras Bajas en 1990. Y aquellos 600 kilómetros recorridos a pie entre Beni y la Paz, permitieron el pionero reconocimiento de las Tierras Comunitarias de Origen (TCO).
Pero ese avance importante en la afirmación del derecho territorial indígena aún presenta “profundos vacíos legales e injusticias hacia nuestros pueblos”, ha lamentado por su parte Villca. Por eso, el “Tata” Fabricano volvió a marchar hace una década contra la carretera del TIPNIS: “El 25 de septiembre de 2011 fuimos reprimidos en Chaparinas, por  el simple hecho de defender el medio ambiente, nuestro territorio”, recordaría con amargura a DW.
Y, seguido por más de un centenar de indígenas de Tierras Bajas, Fabricano lo ha hecho nuevamente en 2021. A sus 68 años, el cacique mojeño acaba de liderar una oncena marcha indígena: más de 500 kilómetros a pie entre Beni y Santa Cruz, en defensa de sus territorios ancestrales.
Los pueblos indígenas de Tierras Bajas demandan protección, entre otros, ante la expansión de los asentamientos de colonos cocaleros y las quemas de territorios por parte de empresarios agroindustriales, precisa la socióloga Canedo. Y se refiere a dos fenómenos que han sido facilitados con leyes tanto por el MAS, como por el corto y polémico Gobierno de oposición que interrumpió sus mandatos entre 2019 y 2020.
 “Situación de profunda vulnerabilidad” indígena
Pero estas marchas, cada vez más debilitadas, así como los recientes enfrentamientos entre organizaciones paralelas de cocaleros, ponen de manifiesto la “situación de profunda vulnerabilidad” que atraviesan los pueblos indígenas en Bolivia hoy, insiste la politóloga Zuazo. Y mientras el patrón de división de las organizaciones indígenas se reproduce en todos los ámbitos, “estamos viendo una lenta convergencia de actores con intereses divergentes”, alerta.
Hay “enfrentamientos entre civiles, donde tenemos la impresión de que la Policía no actúa desde una perspectiva de Estado para el conjunto de los bolivianos, sino que toma partido” por los afines al Gobierno. En este caso, por los cocaleros del Chapare, que producen coca excedentaria, “para el mercado ilegal”, en detrimento de los cocaleros de Los Yungas, que producen, en su mayoría, “para el mercado tradicional del masticado”, explica.
Y entretanto, el Comité Cívico de Santa Cruz, bastión de la oposición al MAS, llamó a una huelga general, que se ha asociado con la reciente marcha indígena de Tierras Bajas, pese a que los indígenas se defienden también de la amenaza que representan muchos agroindustriales cruceños, señala, por su parte, Canedo. Pero en esta "convergencia de intereses divergentes", hace notar Zuazo, son justamente los partidos políticos opositores y movimientos cívicos como el cruceño  quienes se pronuncian contra la persecución política que sufren, también, los indígenas enfrentados con el oficialismo.
 
 
 
 
 
“EL 12 DE OCTUBRE DE 1492 EMPEZÓ LA INVASIÓN. FUE UNA INVASIÓN, UN GENOCIDIO Y UN SAQUEO… QUE CONTINUA”
 
Entrevista con Fernando Huanacuni, ex canciller de Bolivia en el último Gobierno de Evo Morales y teórico del Vivir Bien/Buen Vivir
 
El País Canario de España (https://bit.ly/30roJX7)
 
Fernando Huanacuni fue canciller en el último mandato del presidente Evo Morales, sustituyendo a David Choquehuanca, actual vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia. Pero Huanacuni, hombre de origen aymara, es también conocido por su trabajo teórico en torno al Sumak Kawsay o Suma Qamaña, que se ha dado en traducir como Buen Vivir o Vivir Bien. En torno al contenido de su último libro, Vivir Bien/Buen Vivir. Filosofía, políticas, estrategias y experiencias de los pueblos ancestrales (2015) hablamos en esta entrevista, realizada a principios de este año en La Paz, en la sede el colegio infantil donde trabaja. Huanacuni sitúa el origen del concepto, así como del Abya Yala, en 1992, en sendas reuniones realizadas por los amautas indígenas del continente, con representantes de Alaska a la Patagonia y también de África, que se dieron cita en Tiwanaku, Bolivia, a raíz de que España celebrara el V Centenario de la conquista, y posteriormente en Teotihuacán, México, dos cunas de pueblos originarios y milenarios.
¿Cómo surge el concepto de Buen Vivir o Vivir en plenitud, que parece es la traducción más correcta?
No hay la traducción correcta. Porque en el idioma ancestral, hay palabras que no existen. Es otro paradigma. El occidental tiene una forma de entender y el paradigma ancestral indígena, tiene otro, distinto. Lo digo esto no por lectura, sino por afirmación, de experiencia propia. Mi origen es el aymara, mi idioma materno es el aymara y pienso en aymara. Entonces, desde los 14 o 15 años me encuentro en este mundo, desde la década de los ochenta, después del golpe de Estado de Luis García Mesa, que nos expulsa de nuestros territorios. Empezamos a aprender el idioma occidental, es decir, el inglés y el español. Ahí nos damos cuenta de que son dos lógicas distintas, de pensar, de sentir, es una estructuración diferente, es una concepción totalmente distinta.  El mundo occidental tiene un antropocentrismo arraigado. El antropocentrismo es el parámetro de pensar, de diálogo y de concebir el mundo. En cambio, en los pueblos indígenas originarios, y en particular el aymara del cual vengo, es lo comunitario. Por ejemplo, para mí que uno diga que las montañas hablan o que el árbol habla es natural, pero en el pensamiento occidental no, porque el arraigo del antropocentrismo es tan fuerte que niega la existencia alrededor; más aún, niega alguna interrelación en el sentido de pensar o sentir, ¿no? Eso yo lo siento. En estos momentos estoy pensando en español, me doy cuenta. Por eso, cuando queremos traducir el Buen Vivir o el Vivir Bien, o el Suma Qamaña, no se va a poder traducir. Inicialmente, en Ecuador se tradujo como Buen Vivir y en Bolivia como Vivir Bien. Entre ellos se armó un pequeño debate, insulso, porque tampoco ninguno de los dos reflejaba el paradigma. Después se introdujo la Vida en Plenitud, que más o menos trato de explicar. Tampoco. El Vivir Bien o Buen Vivir, en realidad el Suma Qamaña en aymara o Sumaq Kawsay en quechua o kwichua, es un paradigma: emerge de una cosmosivión, es decir, una forma de sentir, de percibir y de comprender, incluso de proyectar, el mundo, la vida. Es un paradigma, que no se puede traducir en dos o tres palabras.
¿Cuáles son los principios de ese paradigma?
Bueno, lo primero es que hay una lógica: la comunitaria, diferente de la individual. La lógica comunitaria no solamente describe la relación social humana, sino explica la relación con todo, por ejemplo, con las montañas. Por eso celebramos ceremonias rituales y para nosotros es ahí donde también hay una infección de ese abismo que todavía existe entre lo occidental y lo indígena. Para mí, y para los pueblos indígenas, hacer una ceremonia es algo profundo, tiene una connotación trascedente para nuestras vidas. El occidental se aproxima, con un simbolismo y una expresión folclórica, digamos, como un recuerdo del pasado, una cosa así… lo conciben. Entonces, nos acompañan, por respeto… Pero no nos acompañan, en realidad, en el sentimiento. Para nosotros sí es un profundo sentimiento, hacemos ceremonias en un diálogo con la Pachamama, con los ancestros… para nosotros hay una connotación profunda del ancestro. Cada día hacemos una reverencia al ancestro, cada día para nosotros está aquí el ancestro. La experiencia individual para mí, si bien puedo aportar como, digamos, el libro, con una sistematización, de donde emerge esa sabiduría es de la práctica cotidiana y generacional que han tenido nuestros abuelos. Viví con mi abuelo y mi abuela. Ellos lo vivían plenamente lo que llaman Suma Qamaña, Vivir bien, en sus vidas. Se resistieron a hablar el español.
Le iba decir eso, que fueron colonizados, pero que la lengua la han mantenido.
Sí, porque en el idioma está la lógica. Me doy cuenta de eso. Por eso la gente me dice, ¿cómo no va a haber gracias en tu idioma? Es que no hay. Es una actitud distinta a la estructura paradigmática comunitaria: simplemente cumples tu rol. No te tienen por qué dar las gracias, solo cumples tu rol. En cambio, por cómo se ha estructurado, en el paradigma individual pareciera que es como hacerle un favor a otro, ¿no? Porque se piensa, se siente y se concibe diferente el mundo. En cambio, en el nuestro, no: no esperas un “gracias”, simplemente lo haces, es tu rol. Como lo hace el sol, la lluvia… se complementan las fuerzas. Entonces, en el idioma está la lógica: la lógica comunitaria y la forma de concepción. Por eso, nuestra resistencia, por ejemplo, en el Estado Plurinacional (de Bolivia) de mantener los idiomas ancestrales. Todos. Los 36 que existen acá, por lo menos registrados, son oficiales. Hay muchos más. Tenemos tres universidades que, obviamente, están tratando de reconstituir los pasos iniciales que estamos realizando.
Entonces, el Buen Vivir/Vivir Bien emerge de la práctica de los abuelos, está ahí. Muchas cosas de las que uno quiere reconstituir están ahí, en lo cotidiano. Por ejemplo, mi abuela: ¿qué recomendaba? En aymara, siempre decía: “vas a recordar que para vivir bien hay que estar bien, hay que caminar bien, es algo continuo”. Estaba ahí la frase, siempre ha estado ahí la frase, desde niño yo recuerdo. Estaba ahí. Como también te dice que la lluvia cae, etc. Está ahí, en lo cotidiano. No dice este es el precepto más alto, no es así. Está en lo cotidiano. Hasta que, en 1992, a propósito de que España invita a celebrar los 500 años, jijijiji, despiertan al cóndor, al puma, al jaguar, al águila, al oso… Despiertan y dicen: ¿cómo? ¿Cómo que celebrar? Más bien deberíamos reflexionar sobre los 500 años.
Los amautas, los guías espirituales, llaman a una reunión en Tiwanaku. Hay una reunión de amautas, de ancianos, de líderes y guías espirituales, que se realiza del 17 al 21 de junio del año 1992, aquí en la localidad de Tiwanaku. Ahí, y ya cuento también por experiencia propia, observamos el diálogo de diferenciar el Buen Vivir del Vivir Bien, porque el idioma en que nos comunicábamos era el español. Hablábamos de todo. Algunos pensaban que la reconstitución era una cuestión de tener más trabajo, tener más oportunidades en el Estado, tener una infraestructura educativa, más maestros, tener espacios dónde danzar… Es decir, se decía de todo. Pero los abuelos escucharon y, volvieron a preguntar, después de que cada joven, cada líder (estaban aquí de México, de África, de muchos sitios), hubiera hablado: “¿es decir, que ustedes solo quieren incorporarse a la estructura colonial?”. Los jóvenes de ese tiempo dijeron no. Entonces, ¿por qué ustedes nos están diciendo esto? Toda una incorporación, además. Es decir, que en esa estructura vamos a tener “más derechos”, que la reconstitución de nuestra identidad cultural simplemente es tener más derechos. Entonces, los abuelos empezaron a diferenciar. Esta lógica, este camino, no es nuestro. Incorporarnos no nos va a dar la respuesta. Nuestro camino es diferente. Entonces, ya lo tradujo como una estructura, que tenemos que cambiar. Esa estructura, que es económica, política, jurídica y social, no es un espacio que permita recuperar tu camino, tu identidad cultural.
Se habló de cómo podemos transformar, cómo podemos retornar a nuestro camino. Se habló en diferentes dimensiones y ahí es donde surge el Estado Plurinacional como una posibilidad de transformar nuestra estructura colonial. Y el pueblo mapuche preguntó: “¿cómo vamos a potenciar la estructura? ¿cómo vamos a adecuarnos a una estructura que es colonial?”. Entonces los abuelos, los amautas, respondieron que no era potenciar estructuras sino crear un espacio favorable para reconstituir nuestra identidad cultural. Porque, más allá de eso, está la reconstitución de los territorios ancestrales, mucho más allá de los Estados. Está en ese camino, en ese rumbo. Eso va a llevar mucho tiempo.
¿Eso cómo encaja con el capitalismo?
El capitalismo, definitivamente, está cuestionado. Ahí diferenciamos el Vivir Bien del consumismo, el hecho de creer que la felicidad está ligado a tener más. Todo se vende. Hasta nuestra cultura la venden, nuestras danzas, nuestras ceremonias, como con la ayahuasca, todo está a la venta, jijijiji. Entonces, ¿cómo empezamos a generar esa soberanía, nuestro propio camino, nuestra identidad cultural, lo que pensaban y sentían nuestros abuelos?  Ahí, emerge el Vivir Bien, primero como una frase, diferenciada de Buen Vivir.
¿Surge en 1992, en ese contexto?
Para explicar aquí, entre nosotros y al mundo, empieza a usarse, pero ¿cuál es la diferencia entre Buen Vivir y Vivir Bien? Puede ser un debate interesante, parece lo mismo, pero poco a poco se fueron explicando las diferencias. Sirvió mucho y sirve todavía para explicar los paradigmas. Hay que explicarlo al mundo.
¿Se puede decir que Vivir Bien es la defensa de lo comunitario, partiendo de su lógica y su idioma?
Claro.
¿Pero sin unos pasos o fases que cumplir? ¿O eso forma parte de lo que se está teorizando?
Sí existen unos principios, que los abuelos lo viven cotidianamente. Nosotros, ahora, tal vez por la necesidad de explicar a este lado (Occidente) tenemos que sistematizarlo. Aquí con los abuelos es como comer, no se necesita explicación. Aquí hemos sistematizado los trece principios, desde el comer, caminar, dormir bien, etc., y muchos otros aspectos, como explicación para los de afuera. Pero los abuelos lo hacen naturalmente, como que el sol sale por el Este. Es decir, el Vivir Bien o Buen Vivir, más los Derechos de la Madre Tierra, más el Estado Plurinacional de Bolivia, etc., empezó a emerger como una propuesta de debate interno, de diálogo. Los hemos debatido mucho internamente.
Lo llevaron a sus comunidades a Ecuador, Colombia, México, en todos. Y tuvimos un segundo encuentro, el 21 de diciembre de 1992, en Teotihuacán, México, pero no solo para el debate, eso es solo una parte. Se juntaron todos los cetros, las varas (de mando) de cada comunidad, de comunidades que iban desde Alaska hasta la Patagonia. Se juntaron las varas, las amarraron, para que el espíritu retorne otra vez a ese camino del Abya Yala. Ahí surge también ese concepto, Abya Yala. La recuperación… Todos los pueblos buscamos el término del continente, no había. Cuando decimos acá el Collasuyo o el Tahuantinsuyo, es solo una franja. No había nada que nombrara al continente.
¿Cómo surge el término Abya Yala? ¿Es en la reunión de Teotihuacán?
Sí. En Teotihuacán y en los diálogos en Mesoamérica.
¿Qué significa Abya Yala?     
Tiene varias acepciones, ojo. Tampoco se puede traducir literalmente. Es multidimensional. Es una palabra de origen kuna, un pueblo originario (donde ahora están Panamá y Colombia). Cuando los maestros se ponen a buscar (el nombre para definir al continente), lo encuentran en el pueblo kuna, durante esos diálogos. Ellos tomaban la palabra y decían siempre: “En el Abya Yala…” y todos escuchábamos sin saber qué estaban diciendo. Entonces ellos dicen, porque tienen unas 300 islas en el Caribe: “en el Kuna Yala”, en el territorio kuna. Y Abya Yala es todo lo que no es el territorio kuna. Así que desde el Caribe se puede ver todo, centro, norte, el sur, todo lo que no es territorio kuna, el continente. Entonces, ahí se recupera primero políticamente y después ya hoy tiene una trascendencia, una propuesta. Dice: “cuando Abya Yala despierta, América tiembla”. Tiene la connotación de una articulación desde lo indígena, desde lo comunitario.
En estos momentos históricos que estamos viviendo, no solo como pervivencia temporal sino como un cambio paradigmático, de propuesta, al mundo, así lo estamos viendo y sabemos que sí, en mi comunidad, yo tengo mi comunidad, pero no cambia nada nada al final, porque alrededor está el deterioro. Ya no es cuestión de un país o de un continente, sino de un paradigma que está sumergido en el mundo. Así lo vemos y así lo estamos enfocando. Sabemos también que no es algo que se haga en diez ni veinte años. Sabemos que va a ser generacional.
¿Se puede decir que el Sumak Qamaña o Sumak Kawsay está más vinculado al mundo rural que al urbano?
No, en absoluto. Está vinculado a todo. Es un paradigma. Ahorita, por ejemplo, vivimos aquí, en la ciudad, y eso no implica que no puedas Vivir Bien. Eso te va a llevar a tu transformación personal y de lo que está a tu alrededor. Es una transformación comunitaria, principalmente; no concebimos solo una transformación individual. No existe en nuestra concepción paradigmática. Es comunitario. No solo reflexionas tú; la Madre Tierra te habla, estás conectado…
En países como Perú, ha pasado que mucha gente se avergonzaba, incluso en la actualidad, de hablar en su lengua materna, ya fuera quechua o aymara. Eso sería incompatible con la práctica del Vivir Bien, ¿no? ¿O todos practican el Vivir Bien?
El idioma es una puerta, pero no es todo. Hay otros parámetros, como la ritualidad, las danzas, es una articulación. Ahora, lo que tú dices… no es que el indígena renunció a su lengua porque sí. Fue obligado.
¿La Iglesia Católica que tiene que ver en esta situación?
Pues mucho. Durante la colonia, los símbolos más visibles son la cruz y la espada, eso está claro. La cruz y la espada. Hoy día, si está sumergido el paradigma, es a través de estos dos símbolos. Creer que solo hay una verdad, que el mundo se mide según la visión occidental, eso es lo que nos ha destrozado.
En países que son muy católicos en teoría, como Perú o el mismo Bolivia, ¿esto dificulta la realización del Buen Vivir?
Al final, el centro del Buen Vivir es espiritual, pero no en los términos de la concepción occidental. Es una forma de vida y emerge de nuestra concepción sagrada de la vida.
Hablar con las montañas, con los Apus, con los ríos, con los árboles…
Claro. Esa concepción es una relación, por eso es que hacemos ofrendas, subimos a la montaña y le danzamos… los árboles, las aves, las hormigas. Está arraigada profundamente esa interrelación de respeto. Para los occidentales, solo son objetos.
La espiritualidad es el centro y por eso la colonia atacó al corazón mismo, con el cristianismo, en sus diferentes ramas. Detrás del cristianismo hay mucha sangre, no solo aquí, en el mundo. Aquí llegó la Inquisición. Las grandes cruzadas llegaron aquí, arrasaron pueblos y ciudades. Por tanto, tratar de preservar una espiritualidad producto de una concepción, que es una cosmovisión, y vivirla, ha sido dificultoso para nuestros abuelos, pero lo supieron esconder y después ya nosotros de alguna manera tratamos de llevarlo adelante. Lo sentimos como una responsabilidad generacional, no es para escribir libros.
En la actualidad, con un poderoso capitalismo financiero y la robotización de las sociedades, ¿van a poder resistir más tiempo, después de más de 500 años? ¿Creen que la gente se va a asimilar al mundo occidental?
Existe tecnología en el pasado. Nosotros tenemos tecnología por ejemplo de cultivos, de construcción. Entendemos que la tecnología que articula lo comunitario, es útil. Pero la desechable, que es la de hoy día por cuestiones del mercado, destroza nuestra forma de entenderlo. La tecnología tiene que ser perdurable, que articule el paradigma comunitario, el encuentro no solo social, sino de vida, con todo. Es posible porque el ingenio del ser humano tiene esa capacidad. La estructura política del capitalismo genera una tecnología desechable y eso es lo que cuestionamos.
El punto real que viene fuerte, a través de la tecnología, eso lo vivo con mis niños, es el impacto que tiene en ellos. Pero también veo y siento en el niño la sensibilidad del niño, natural. No lo digo solo por niños aquí en Bolivia, sino en Portugal, en China… tienen un respeto natural por lo que está alrededor. Si el sistema educativo siguiera ese lineamiento natural, tendríamos todo un proceso de reconstitución de lo que nosotros llamamos Buen Vivir o Vivir Bien.
En armonía con la naturaleza…
Claro. Y relacionarte.
Pero ahí parece que existe una contradicción con lo realizado por Gobiernos de los presidentes Morales y Correa, desde el punto de vista de seguir con las industrias extractivas.
El extractivismo surge desde la colonia, no es una práctica nuestra. Cuando vinieron los europeos, no vinieron para generar interculturalidad, ni para un encuentro de dos mundos: vinieron para buscar riquezas. A saquear. Entonces el 12 de octubre de 1492 empezó la invasión. Fue una invasión, un genocidio y un saqueo… que continua, no ha parado. Porque ha generado, a través del paradigma, la visión racista, porque esa es la visión hegemónica. Utiliza el racismo para desmerecer a las culturas ancestrales, a los pueblos originarios y afrodescendientes. Hay discursos que han suavizado un poco, pero ahí están Trump, Bolsonaro… Como canciller he visto un racismo terrible en el Parlamento Europeo, existe. Existe Francia, en Alemania, en España. Entonces, ese paradigma mantiene también el sistema colonial del saqueo mental. Hay un monocultivo con eso: el saqueo persiste.
Esos Gobiernos justifican la concesión de proyectos mineros porque con los ingresos podrían atender las necesidades de la población más pobre.
Cambiar un paradigma, no es sencillo, ni migrar de un Estado nación, porque la propuesta que acompaña al Vivir Bien implica el Estado plurinacional. Así lo hemos diseñado en nuestra estrategia: el Estado plurinacional. Ahora, por eso nuestro momento político, que nosotros denominamos proceso de cambio, también es pasar del Estado nación a la estructura plurinacional. Eso no va a ser sencillo. Tiene sus pasos, incluso, reitero, generacionales.
Es decir, aunque se haya aprobado una nueva Constitución en 2009, que enterró a la república colonial y consagra el Estado Plurinacional, aún no se ha cambiado el paradigma…
Claro, ni siquiera se ha completado la nueva estructura del Estado Plurinacional, nos mentiríamos a nosotros mismos. El Estado nación surge desde la Revolución Francesa. Pregunto: ¿se perfeccionó el Estado nación? Si no, Trump no estaría denunciando que hubo fraude en su democracia. No se ha perfeccionado. Desde 2009 hasta 2021 son pocos años de experiencia con el Estado plurinacional. Entonces, no es justificación, simplemente describo la realidad.
Constitucionalmente tenemos un nuevo pacto social, constitucional. Nosotros queríamos definirlo como un Pacto de Vida, pero la visión antropocentrista solamente lo define como Pacto Social, la nueva Constitución. Pero el Vivir Bien no es solo un Pacto Social; es un Pacto de Vida.
¿Qué consecuencias implica?
Muchísimas, muchísimas. Por eso es que el Pacto Social simplemente va a dirimir, a resolver, solamente lo social-humano. El Pacto de Vida es con todo; con todo: con la montaña, con los ríos, con los árboles, con las demás formas de existencia. Solo por venta, aquí, en Bolivia, los caimanes están siendo depredados. Solo por comercio. Y no hay Ley que… tal vez hay una Ley de protección medioambiental, que no es lo mismo que un Pacto de Vida. Entonces, podríamos haber tenido una Constitución política del Estado inédita en el mundo, porque todas las constituciones son ‘pactos sociales humanos’. Podíamos haber tenido un Pacto de Vida que genere, promueva y cuide esta interrelación que existe en la realidad en la vida. No solo lo humano necesita protección o una buena administración, sino la vida. Y quién se da cuenta de esto tiene aún mayor responsabilidad en su deber de tener una buena administración. Entonces, eso no lo hemos logrado por la limitación del paradigma de quienes estuvieron presentes en la Asamblea, tanto en Sucre como en Montecristi (Ecuador). Sí lo querían promover, pero no entendían el espíritu. Esas limitaciones paradigmáticas no permitieron eso, pero se logró por lo menos cambiar las constituciones.
La Constitución no es todo. Las estructuras están en los diferentes niveles de Gobierno: central, departamental, municipal, provincial, lo que en Ecuador llaman parroquia. No se ha transformado todavía. Se requiere otra Asamblea Constituyente para una transformación orgánica y articulada. Porque hasta ahorita son pequeños feudos los ministerios, los viceministerios, las direcciones, las secretarías, etc. Son simplemente feudos del sistema anterior, el Estado nación.
¿La misma división político-administrativa no es una herencia colonial?
Correcto, correcto.
Ustedes se organizaban en ayllus, ¿no?
Claro, claro. Por eso es que nosotros recién logramos algunos avances. La lucha indígena es por tierra, por territorios. Eso significa la reconstitución de nuestros territorios ancestrales, que va más allá de la división político-administrativa… incluso de Estados.
Fueron los países colonialistas los que han trazado las fronteras, aquí y en África…
Por ejemplo, los pueblos kichwa o quechua, que viene desde Colombia, Ecuador, Perú… Los aymaras, hasta el norte de Argentina y Chile y en el sur del Perú. El pueblo kuna, entre Colombia y Panamá. El pueblo maya, entre Guatemala, Honduras y México, o los mapuches, entre Chile y Argentina.
¿Esa contradicción es indisoluble?
Para nada. No hay nada inamovible. Tal vez simplemente es producto del monocultivo militar del que se vive el capitalismo, que ha detenido procesos de transformación, naturales, como dicen los abuelos. Nada es inamovible; estamos trabajando para esa reconstitución de los territorios ancestrales.
Llama la atención que, en Perú, rodeado por Ecuador y Bolivia, apenas se hable del Buen Vivir o Vivir Bien, tampoco en las organizaciones políticas.
La parte del sur del Perú está inmersa en el debate con Bolivia. Juliaca, Puno, Cusco… hasta Arequipa. Esto nos permite dialogar y tener una conexión muy directa. Tenemos ese diálogo. Pero sabemos que, en otras partes como Lima, para nada. Esa es otra historia.
Fue el Virreinato…
Sí, es Virreinato, esa es la palabra correcta. No se han sumergido en esos debates como nosotros o como en Ecuador. También en Colombia están sumergido en los espacios académicos y en los espacios indígenas, un poco permeando la visión de las izquierdas.
Ahora, ¿por qué Ecuador y Bolivia no caminaron más allá de lo que lo hicieron? Es que está la izquierda. El pensamiento de la izquierda que todavía no tiene esa visión sobre el extractivismo. Entonces, el movimiento indígena tiene su paradigma y avanza paso a paso: la estrategia es migrar del Estado nación al Estado Plurinacional. Pero después del Estado Plurinacional viene la reconstitución de nuestros territorios ancestrales. Pero es un paso en la estrategia.
Es decir, Estado Plurinacional, derechos de la Madre Tierra y reconstitución de los territorios ancestrales…
Nosotros a los territorios los llamamos ayllus, marka, suyu… incluso la forma de gobernarnos, que es distinto. En las comunidades no se lucha por el poder, porque ya sabemos a quién le va tocar cada gestión.
Hay un mallku, ¿no?
Hay un mallku y una mamacta’lla que asumen con carácter rotatorio, normalmente un año solar, y después asume otra familia. No hay votación, es por unanimidad. No hay lucha por el poder. En Bolivia está bastante extendido, ha permeado a los ayllus o al mundo sindical, como en el Trópico (de Cochabamba).
Puede decirse que en Bolivia convive una parte de la población que es colonialista, que se representa con la imagen de Jeanine Áñez con la biblia y la cruz entrando a Palacio de Gobierno después de un golpe de Estado, y que están en minoría frente a una inmensa mayoría indígena.
Absolutamente. Describe bien el golpe de Estado: utilizando los mismos símbolos coloniales de la cruz y la espada.
Y que se avergüenza de lo indio…
Absolutamente. El Estado nación que se configura con la República es racista: el principio que lo estructura y lo mueve es el racismo.
Entonces, la lucha es continua
Es permanente, no acaba. Ahora, la estrategia de este tiempo es el Buen Vivir o Vivir Bien, construcción del Estado plurinacional, derechos de la Madre Tierra y reconstitución de los territorios ancestrales y de nuestra identidad cultural.
¿La pandemia de la COVID-19 les da la razón a ustedes, de alguna manera?
Claro, absolutamente. La pandemia, como alguien dijo, implicará también una forma de reestructuración de los Estados; es una forma de dominio. Mira ahorita, por ejemplo, con las vacunas, el monopolio que hay.
El ser humano tiene debilidades no solo mentales sino corporales y físicas por la forma de vida que tiene ahora. Obviamente, el hacinamiento, el destrozo de las formas de vida que son necesarias no solo en la vida del ser humano, sino de todo, está demostrando la fragilidad en que se encuentra esta humanidad. Por eso es que, como decía al principio, la propuesta del Vivir Bien o Buen Vivir ya no solo se vuelve la lucha de los pueblos indígenas, sino que se propone como una respuesta a la crisis global, la crisis de vida que tiene Occidente. Les decimos: miren, lo pueden solucionar con esto.
El abismo al que va la humanidad, a través del antropocentrismo y del individualismo… Para nosotros está clara la estrategia de recuperación de nuestra identidad cultural, pero cuando hablamos de los Derechos de la Madre Tierra es una invitación global para resolver esto.
Sé que puede interpretarlo como visión occidental, pero ¿cómo encaja el feminismo en el mundo indígena, la igualdad entre hombres y mujeres en el marco del Buen Vivir? Porque estos son países muy machistas, como Perú o Ecuador, no sé si Bolivia porque no lo conozco tanto.
Es machista, Bolivia.
Quizás tenga que ver también con la influencia de la tradición católica
Es machista, sí. Desde que está el cristianismo es machista.
¿Pero los indígenas no son machistas?
El principio generador de lo indígena es la paridad, hombre-mujer. Por eso nuestras autoridades (en las comunidades) son un hombre y una mujer, el mallku y la mamact’alla. Ahora, en esta gestión, han sido elegidos un primo y una prima mía en mi comunidad. Eligieron a mi prima como mamact’alla y su esposo, que es policía, está obligado a acompañarla, porque no se concibe que una autoridad vaya sola. Desde que le colocan el poncho, tiene que cumplir. La paridad ha cobrado mayor fuerza con el Estado Plurinacional. En estos catorce años se ha logrado algo muy grande: devolver la sonrisa a lo indígena, sentir el orgullo de la identidad cultural. Tal vez no conocías que antes de 2006 no se podía entrar con nuestras vestimentas originarias a lugares llamados Palacio de Gobierno, ni a las plazas públicas. Incluso, en la Ley municipal no está di derogado ni menos abrogado, una Ley del período republicano (se refiere a antes de 2009), la prohibición de entrar con vestimenta indígena en esos espacios. Está en el olvido, pero mantiene ese espíritu de negación de lo indígena.
Cuando en 2006, después de que el 21 de enero el presidente Evo Morales juró como primer presidente indígena de Bolivia, entró al Congreso, juró y después del discurso entró a Palacio de Gobierno y también entró la multitud. En un canal muy polémico aquí, Unitel, colocaron en los rótulos: “trajes elegantes se confundieron con polleras y ponchos”. Jijijiji.
Es extraño ver en los programas matutinos de televisión a muchachas blancas y rubias y no ver a mujeres, ni hombres, indígenas.
Promueven todo el día el estereotipo del hombre blanco.
A propósito, ¿cuentan ustedes con medios de comunicación, por ejemplo, comunitarios?
Tenemos varias radios comunitarias, pero televisiones no. Recién están migrando algunos canales a la tecnología digital, en redes sociales, pero no tenemos en señal abierta. Las radios están en todas las comunidades, pero el Gobierno del golpe de Estado derogó y destrozó algunos de nuestros medios de comunicación. Recién estamos migrando a la televisión digital, no hemos hecho el apagón analógico, que se tuvo que hacer en 2014. Esperábamos a que cambiara, pero los propios empresarios privados lo detuvieron, porque si se cambia, todas las comunidades hubiéramos tenido la posibilidad. Todas. No se dio y los empresarios privados se beneficiaron, en desmedro de las comunidades. Así que lo esperamos pronto. Tenemos una radio emblemática, Kausachum Coca, por ejemplo, que a través de redes sociales lideró la articulación en defensa de la democracia y la lucha durante el golpe de Estado.
Porque está claro que para la batalla cultural que están dando, necesitan medios de comunicación.
Así es. Todos los medios, como has visto y no necesita explicación, se dedican a la promoción de lo blanco, con algún “aditamento colateral” de lo indígena por ahí, que más o menos se enmarca en los rasgos blancos. Existe aún esa hegemonía.
 
 
 
 
 
BOLIVIA: EL GOBIERNO EXPRESÓ SU BENEPLÁCITO POR EL AVANCE DE LA RESTITUCIÓN DE MOMIAS SAGRADAS
 
Telam de Argentina (https://bit.ly/3DAc81L)
 
El Estado Plurinacional de Bolivia expresó su beneplácito por el avance del proceso de restitución a las comunidades aymara y quechuas de ese país de un grupo de momias sagradas que integran las colecciones del Museo de La Plata.
"Nos reunimos con el embajador de Bolivia, Jorge Ramiro Tapia, la presidenta del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), Magdalena Odarda, y el responsable de Asuntos Internacionales del nuestro Instituto, Ignacio Prafil, para evaluar los avances de la restitución de los restos sagrados y ancestrales al Tiawanacu, en el actual territorio del Estado Plurinacional de Bolivia, y el embajador nos transmitió que todo el gobierno está contento con el proceso de restitución", contó a Télam el antropólogo del INAI, Fernando Pepe.
El especialista en restituciones se refirió así al reclamo de una momia de la cultura Tiawanaco, llamada Nayra por las comunidades, y de las otras momias pertenecientes a estos pueblos que estaban en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de La Plata.
Explicó que "se trató la restitución de los restos sagrados y ancestrales a Tiawanaco, que ya veníamos coordinando con el hermano Rubén Vizcarra, vice cónsul de Bolivia de la delegación La Plata, y se conversó la posibilidad de desarrollar en nuestro país una Universidad Indígena, que en Bolivia ya hay tres".
"También dialogamos sobre el intercambio de saberes con respecto a la defensa de nuestros recursos naturales, en particular el litio y quedamos en armar un equipo integrado por el INAI y la Embajada para coordinar las acciones necesarias para llevar a cabo la restitución, dado que el presidente del Estado plurinacional de Bolivia (Luis Arce) estaría llegando a la ciudad de La Plata el día 30 de octubre próximo", adelantó Pepe.
El especialista en restituciones de restos de pueblos originarios destacó que esos procesos "tienen para los pueblos originarios distintos significados, las más importante es la reafirmación territorial. Cuando los ancestros y ancestras vuelve afirmamos y reafirmamos que ese territorio es de ese pueblo".
"Desde lo simbólico la importancia es para mí mayor, en el sentido que se visibiliza el genocidio, genocidio que permitió la apropiación de estos cuerpos por los museos, en muchos casos personas se apropiaron personas vivas que murieron prisioneros de la Ciencia en los mismos museos. Entonces para que estos genocidios no se repitan es muy importante visibilizar, concientizar y sensibilizar al respecto", remarcó.
"Los pueblos originarios nos han enseñado a resistir desde la llegada de Colón hasta hoy, y si a esto le sumamos una política pública integral de Memoria, Verdad y Justicia, seremos invencibles", dijo Pepe.
Pepe enfatizó que en un día como este martes, 12 de Octubre, "esta fecha es importante para visibilizar y concientizar porque a pesar de los genocidios que se llevaron a cabo en nuestros territorios, el genocidio español el más largo y cruel, en nuestro país el genocidio roquista y finalmente el genocidio de la última dictadura cívico-militar, que es la continuación de los otros dos".
El mes pasado, frente al Museo platense se realizó una ceremonia sagrada a cargo del amauta Wari Rimachi donde, además de visibilizar este reclamo, se le impuso un nombre propio a una de las momias pedidas, para que ese resto humano deje de ser considerado un "objeto de colección".
Según explicaron las comunidades en esa oportunidad, las mujeres sabias tuvieron una visión que les permitió conocer el nombre que debía llevar esa momia: Nayra (ojo sagrado), por lo que los restos de esa mujer dejó de llevar el nombre que exhibió en las vitrinas del museo hasta el 2006, cuando un cartel advertía que se trataba de una "Momia de la cultura Tiawanaco".
 
 
 
 
 
GENERAL BOLIVIANO GARY PRADO: «EVO BUSCA CREAR TRANSNACIONAL DE LA COCA EN PERÚ»
 
Oficial en retiro boliviano afirma que Pedro Castillo se encuentra presionado por los intereses de distintos grupos de diferentes líneas ideológicas de izquierda.
 
Expreso de Perú (https://bit.ly/3mOdtvp)
 
¿Cómo recibió la noticia de la muerte del terrorista peruano Abimael Guzmán?
Era de prever que esto ocurriese en cualquier momento ya que llevaba muchos años en la cárcel, además, tenía una avanzada edad. Él fue condenado a cadena perpetua y tenía que morir en la cárcel por haber ocasionado más de 60 mil muertes en el Perú durante su mando de los terroristas de Sendero Luminoso, que se extendió, inclusive, a parte de Bolivia. Sendero Luminoso también actuó en El Alto de La Paz con secuestros y extorsiones.
Cuando se ajustició al Che Guevara nació un mito que hasta el día de hoy es utilizado por la izquierda, ¿considera que luego de la muerte de Guzmán puede nacer un mito como ocurrió con el terrorista argentino?
Puede ser, pero con todos los años que pasaron de Sendero Luminoso y el hecho de haber estado en la cárcel tanto tiempo su figura ya no da para crear mitos. Simplemente creo que va a quedar en el recuerdo como un personaje siniestro para la historia del Perú. Era un psicópata que le gustaba matar al igual que al Che. Estaban contentos cuando veían sangre, cuando veían muertes. Esa forma de vida no se lleva bien con la mayoría de nuestra gente que es pacífica.
¿Cómo analiza lo que fue Sendero Luminoso a nivel regional ya que ocasionó acciones terroristas en Bolivia también?
En los años 80 una célula de Sendero Luminoso se infiltró en Bolivia, junto a un grupo de izquierda local, y realizaron por ejemplo el secuestro de un millonario empresario local de La Paz, Samuel Doria Medina. Lo tuvieron tres meses secuestrado y cobraron 2 millones de dólares por su rescate. Esa fue una forma de financiar sus operaciones.
Llamó la atención que unos años después dos de los integrantes de esa operación, quienes habían sido juzgados y condenados en la justicia de Perú, formaron parte del gobierno de Evo Morales.
Establecieron una vinculación con Evo Morales que funcionó hasta cierto punto.
 
 
 
 
 
LUIS ARCE SE ACERCA A SU PRIMER AÑO DE GOBIERNO CON LA TENSIÓN ESCALANDO EN LAS CALLES Y UNA BOLIVIA POLARIZADA
 
Infobae de Argentina (https://bit.ly/3n6z1Uf)
 
Al menos una decena de arrestados, algunos heridos, denuncias de ataques violentos a congresistas opositores y amenazas de nuevas movilizaciones callejeras de contrarios al Gobierno, así como también de seguidores del oficialismo, han marcado en los recientes días la apertura de un periodo de escalada de conflictos y de tensiones en una Bolivia polarizada, a menos de un mes de cumplirse el primer año de gobierno del presidente Luis Arce Catacora.
Santa Cruz de la Sierra ha vuelto a confirmar ser el bastión de las oposiciones en el país, como ocurrió sobre todo en la fase final de la gestión de Evo Morales, al liderar el primer paro cívico nacional durante el mandato de Arce. El rechazo al proyecto de ley de ganancias ilícitas, aprobado inicialmente por la mayoría del MAS en la Cámara de Diputados, y la protesta contra las persecuciones judiciales de líderes opositores como el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, el alcalde de La Paz, Iván Arias, y el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, han sido los disparadores de las movilizaciones callejeras que se han sentido con mayor fuerza en la capital cruceña y en menor medida en algunas zonas de las ciudades de La Paz, Cochabamba, Potosí, Tarija y Oruro.
Los conflictos, que comenzaron a manifestarse desde septiembre pasado, tienen como protagonistas principales al Comité pro Santa Cruz, la institución más influyente del movimiento cívico boliviano, al llamado Consejo Nacional de la Democracia (Conade), y, recientemente, a los productores cocaleros de la zona de Los Yungas, aglutinados en la organización llamada Apdecoca, a los indígenas de las tierras bajas del oriente boliviano, a los comerciantes y a los transportistas. También han surgido amenazas de movilizaciones callejeras por parte de sectores mineros.
Las leyes “malditas”
El primer paro cívico nacional, calificado por el Gobierno como “un fracaso”, ha tenido como origen el malestar, especialmente de los gremialistas o comerciantes bolivianos, que alertaron de los riesgos de dos leyes elaboradas por el MAS que apuntan a controlar los bienes de las personas, bajo el argumento de que no deben tener orígenes dudosos.
Los comerciantes y otros sectores sociales han calificado ambas normas como “malditas”, ya que temen sean instrumentalizadas para incautarse de bienes y de propiedades a la sola sospecha de que son ilícitos, sin cumplir previamente el derecho constitucional al debido proceso o respetar el principio de inocencia.
Algunas de las organizaciones que convocaron a un paro nacional movilizado y a marchas de protesta consideran que estas leyes son copias del modelo venezolano que apunta a un duro control estatal de los ciudadanos y a la persecución judicial de los adversarios políticos, con el pretexto de la búsqueda de transparencia y lucha contra la corrupción.
Ambas normas son cuestionadas por juristas que consideran que se otorga demasiado poder a la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), a la Procuraduría y al Ministerio de Justicia, con fuerte afectación a la privacidad de las personas. Hay artículos de estas normas que levantan secretos profesionales y financieros, además de autorizar allanamientos, embargos de bienes y otras acciones, sin contar siquiera con autorizaciones judiciales.
El rechazo a dos leyes que apuntan a estas medidas ha provenido principalmente de sectores que han apoyado antes al gobierno del MAS, como son los gremialistas, los transportistas y, últimamente, los mineros cooperativistas. Los empresarios también lanzaron el alerta y los cívicos decidieron respaldar las protestas mediante un paro, al considerar que el Gobierno apunta a la “venezolanización” de Bolivia.
Incluso hay organizaciones profesionales, como las de los abogados y los periodistas, que se sumaron a los cuestionamientos por afectar el secreto profesional. Iglesias y otras entidades de la sociedad civil también rechazan la nueva normativa.
Ante el creciente malestar, el Gobierno anunció la suspensión del tratamiento legislativo hasta socializar una de las normas, pero no pudo frenar el paro y las marchas que se cumplieron este lunes. Tras concluir sus primeras movilizaciones, los sectores ahora dan un plazo de 72 horas para que el oficialismo las anule o las derogue, lo que no ha sido aceptado por el Gobierno. De no ser escuchados, diversas organizaciones anunciaron que podrían ir a un nuevo paro de 48 horas y tomar otras medidas más radicales.
Ante las advertencias, el presidente Luis Arce encabezó este martes en algunas ciudades del país una movilización de sus seguidores y amenazó con responder y defender en las calles el voto que lo llevó al poder el año pasado.
En la jornada de paro y de bloqueos hubo choques entre seguidores del oficialismo y los opositores, con saldo de algunos heridos y detenidos. Para analistas como Paúl Coca, el conflicto apenas ha comenzado y la polarización política que hay en Bolivia está llevando a una polarización social que puede ser peligrosa si no se la frena.
“Esto apenas empieza. Puede llevar a conflictos mayores. Es una bola de nieve. Han habido problemas de avasallamientos de tierras e incendios forestales que el Gobierno no ha resuelto”.
Daniel Valverde, otro analista político, considera que la sociedad boliviana es en este momento “rehén de los radicalismos”, perdiendo así la oportunidad de atender temas estratégicos. “El Gobierno está obligado a realizar una relectura de su posición política. En marzo pasado dio un giro con su retórica de que en Bolivia hubo un golpe de Estado, solo con la intención de arrinconar a sus adversarios. Se esperaba tener una versión distinta del MAS, pero las posiciones son más radicales y la confrontación alimenta a la oposición que ha empezado a rearticularse y entrar al juego de medir fuerzas o de una pulseada que no acaba, lo que afecta a la economía y a la salud. En las últimas semanas el Gobierno ha perdido confianza. En el imaginario está que con estas leyes nos estamos acercando a Cuba y a Venezuela, lo que es un elemento movilizador de los opositores, que tampoco ofrecen un proyecto político. El Gobierno tenía antes el camino expedito, pero, por sus acciones imprudentes, los sectores opositores se han rearticulado de la nada”, explicó.
Conflictos sin resolver
Además de la escalada de movilizaciones contra las leyes “antiganancias ilícitas”, desde hace semanas se desarrolla un malestar por el resurgimiento de problemas como avasallamientos de tierras e incendios forestales, lo que originó una marcha de 37 días y 540 kilómetros de pueblos indígenas que reclaman respeto a sus territorios, pero no han sido atendidos porque el Gobierno los considera cercanos a la derecha y a los cívicos de Santa Cruz.
Otros focos de malestar tienen origen en el conflicto de los productores cocaleros de Yungas, tradicionalmente contrarios al MAS, que intentó inmiscuirse en sus elecciones internas para controlar la conducción de la organización llamada Apdecoca, con el saldo de violentos enfrentamientos.
Los cívicos y productores agropecuarios del oriente boliviano también han protestado contra las tomas de tierras por seguidores del Gobierno.
A estos conflictos que se han venido acumulando se sumaron en las últimas semanas advertencias, movilizaciones y vigilias para evitar las detenciones del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, así como las de otras autoridades elegidas como el alcalde de La Paz, Iván Arias, y el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes, que enfrentan diversos juicios. Los tres son considerados por el MAS opositores a Luis Arce.
En lo que va del año, también han quedado detenidas decenas de exautoridades militares y policiales acusadas del derrocamiento de Evo Morales en 2019.
La oposición ha protestado contra las condiciones en las que está detenida la expresidenta Jeanine Añez. La semana pasada la justicia pospuso una audiencia judicial de Luis Fernando Camacho por el llamado caso “golpe de Estado”, en medio de advertencias de convulsión social.
El Gobierno considera que los opositores impulsan la escalada de conflictos para desestabilizar a Luis Arce, a quien sus adversarios consideran un “títere de Evo Morales”. Por su lado, el expresidente Morales insiste cona la tesis de que la derecha impulsa “un nuevo golpe de Estado” en Bolivia, ahora contra Arce, pero asegura que sus seguidores defenderán su mandato, incluso en las calles.
 
 
 
 
 
INCAUTAN 640 KILOS DE COCAÍNA EN EL MAYOR VALLE COCALERO DE PERÚ
 
Swissinfo de Suiza (https://bit.ly/2YGLUvt)
 
Un cargamento de 640 kilos de cocaína fue incautado por las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional de Perú en el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), la principal cuenca cocalera del país, según informó este martes el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas en un comunicado.
La droga, cuyo valor en el mercado interno rondaba los 700.000 dólares, se encontraba escondida en dos agujeros en la selva cercanos a una pista de aterrizaje clandestina, utilizada por "narcoavionetas" para llevar la cocaína en dirección a Bolivia.
La operación, en la que participaron conjuntamente militares y policías, se llevó a cabo el 7 de octubre en el sector de Pichas, dentro de la provincia cusqueña de La Convención, que en los últimos meses se ha convertido en la zona más frecuentada por las "narcoavionetas".
La cocaína decomisada fue puesta a disposición de las autoridades competentes para que realicen las investigaciones con el objetivo de identificar a los responsables de la elaboración de la droga.
La provincia de La Convención es parte del VRAEM, donde se encuentran casi la mitad de los 54.655 hectáreas de cultivos ilícitos de hoja de coca existentes a nivel nacional en Perú, segundo productor mundial de cocaína después de Colombia.
Del VRAEM proceden aproximadamente el 70 % de las 411 toneladas métricas de cocaína que las autoridades estiman que Perú exporta cada año al extranjero, principalmente a Estados Unidos, Europa y Brasil.
 
 
 
 
 
CAE NARCO CON “RUTAS” PARA TRAER DROGA DESDE BOLIVIA
 
24 Horas de Jujuy, Argentina (https://bit.ly/3az8rgo)
 
Gracias a un operativo que se realizó en el oeste del conurbano bonaerense, un vendedor de cocaína, de 49 años, fue detenido por los investigadores policiales.
En poder del sospechoso se incautaron, entre otros elementos, un listado con diversas “rutas” utilizadas por bandas de narcos para ingresar estupefacientes procedentes de territorio boliviano.
Los voceros de la Justicia Federal revelaron a Cronica.com.ar que el sujeto, de 49 años y nacido en Bolivia, fue capturado por los pesquisas de la Dirección Departamental de Investigaciones (D.D.I.) de Quilmes.
De acuerdo a lo agregado por los informantes, los servidores públicos interceptaron al marginal en el cruce de Olavarría y Los Pinos, en el ámbito de Villa Celina, oportunidad en la que secuestraron en su poder dos panes de cocaína y además un teléfono celular.
Posteriormente los mencionados efectivos policiales concretaron un allanamiento en la finca en la que residía dicho individuo, situada en la esquina de Los Laureles y Los Robles, en esa misma zona.
A raíz de la requisa en el citado inmueble, las autoridades hallaron anotaciones respecto a distintos compradores de sustancias ilegales y también un listado con diferentes “rutas” utilizadas frecuentemente por grupos de narcos para ingresar cocaína a la región jujeña de La Quiaca procedente de suelo boliviano.
Se asegura que el hombre apresado en el expediente se desempeñaba como proveedor de drogas para distintos “comercializadores minoristas”.
Intervinieron en la causa, que fue caratulada “Infracción a la ley de drogas N° 23.737”, los funcionarios pertenecientes al Juzgado Federal N° 2 de los tribunales de Morón.
 
 
 
 
 
EL GOLPISMO EN BOLIVIA NO ACABA DE MORIR
 
Celag Org. (https://bit.ly/3mNvJ86)
 
Nada permanece inalterado después de un golpe de Estado como el que sufrió Bolivia en noviembre de 2019. Es cierto que se recuperó la institucionalidad democrática en tiempo récord, y también que hubo un aluvión de votos a favor del MAS. Sin embargo, el espíritu golpista no acaba de morir.
Existen varias cuestiones de fondo, y otras varias manifestaciones que emergen. El lunes 11 de octubre, por ejemplo, tuvo lugar un (alicaído) paro cívico en algunas grandes ciudades en rechazo, fundamentalmente, a la ley de Legitimación de Ganancias Ilícitas impulsada por el oficialismo. Esta norma, que busca evitar el lavado de dinero y la evasión fiscal, generó rechazo entre grandes empresarios, transportistas, iglesias, comerciantes y opositores políticos aglutinados en torno de Fernando Camacho, pero también entre pequeños emprendedores incluso afines al MAS que, tras una campaña exitosa de desinformación desplegada por los grandes medios, piensan que el Fisco les quitará lo poco que tienen si no dan una factura.
Pero las consignas del paro iban más allá del rechazo a una medida “confiscatoria y autoritaria”, que justamente busca alcanzar a los grandes evasores: lo que pretendía la derecha golpista que lo impulsó era también utilizar ese descontento puntual para que se frene en las calles lo que denominan “persecución judicial” del Gobierno.
En el fondo de éste y otros conflictos recientes hay tres propósitos: por un lado, lanzar un ataque defensivo motivado en la búsqueda de impunidad por la participación y/o complicidad de muchas de las figuras del golpismo durante el quiebre institucional y las masacres de 2019. Jeanine Áñez espera su juicio en prisión preventiva (por el riesgo de fuga públicamente conocido), Fernando Camacho y su padre han sido citados a declarar, y otros altos responsables han huido de Bolivia por el temor de ser judicializados. La complejidad del asunto es que, si la Justicia fuera justa, ni Camacho ni Áñez ni Iván Arias, por citar sólo a algunos, podrían haberse presentado a elecciones y hoy, como en el caso de los dos últimos, ejercer cargos legitimados por el voto popular.
El segundo aspecto que moviliza a la derecha tras el golpe es un intento de reavivar la polarización política en términos regionales, que había quedado relegada a un lugar importante pero no protagónico desde el intento de golpe de Estado de 2008. Nuevamente, se está intentando instalar política y comunicacionalmente la idea de que el Gobierno del MAS fomenta una grieta entre el Oriente y el Occidente del país mediante la priorización gubernamental de los intereses de las tierras altas por sobre los de los habitantes (desde los grandes empresarios hasta las comunidades indígenas, nunca caras a la derecha) de las tierras bajas. Y detrás de esto se encuentra el mantra del llamado “modelo cruceño” que sería el impulsor del desarrollo y la riqueza de los que se valdría el Gobierno para beneficiar a la otra mitad de Bolivia.
Debilitar al Gobierno, agitando internas y mostrándolo como inútil y “títere” del expresidente Morales, es el tercer propósito de todos y cada uno de los conflictos generados por la derecha (o de los que busca sacar rédito político). A diferencia de anteriores periodos de gobierno del MAS, cuando la derecha normalmente comenzaba a buscar medir fuerzas hacia mitad de mandato, sus células civiles y parapoliciales han despertado más temprano (o quizás nunca se durmieron tras el golpe). Puede deberse a que el “dictador” Evo no está en el Gobierno, a que la victoria de 2020 no alcanzó las altísimas cifras de comicios anteriores, a que en las últimas elecciones subnacionales varias de las principales ciudades quedaron en manos opositoras, al deterioro de la calidad de vida de las personas motivado por el Gobierno de Áñez y la pandemia, o a que los resortes de una asonada golpista que fue exitosa en sus inicios sigan casi intactos. En cualquier caso, es probable que la estrategia de desgaste apunte a un referéndum revocatorio hacia mitad del mandato de Arce, en 2023.
Afortunadamente, no toda la oposición es de derecha y antidemocrática, y una parte no desdeñable de ese 55 % que optó por Arce en las pasadas elecciones claramente otorgó su voto al MAS por el espanto que le generó una mala gestión de raigambre antidemocrática, neoliberal y racista. Si hay una novedad que el golpe dejó en Bolivia, al menos por ahora, es una oposición de carácter plebeyo, no masista, que se niega a tender puentes institucionales con el golpismo. Esta nueva oposición popular tiene varias características, entre ellas la de estar encapsulada en algunos distritos, haber surgido con el soporte de siglas hasta ahora marginales electoralmente, y tener un pasado cercano al MAS. El desempeño en sus gestiones municipales y departamentales dirá si este sector se proyecta como opción política hacia el resto del país o queda, como Camacho, limitada a sus distritos.
Mientras tanto, el Gobierno de Arce está logrando, en muchos aspectos, alcanzar indicadores previos al golpe, e incluso superarlos. Recientes cifras del Ministerio de Economía dan cuenta de los aciertos en materia económica: a junio de 2021, el crecimiento de la actividad económica era del 8,7 % (un año atrás la variación era de -12,9 %), principalmente impulsado por la actividad creciente en rubros como la minería, la construcción y el transporte. El empleo formal creció un 28 % en el último año y la tasa de desempleo se redujo en 5,1 puntos porcentuales. Todos estos datos dan cuenta de una política económica de desarrollo inclusivo y soberano que pudo hacerse efectiva gracias a otros dos factores: la adecuada gestión sanitaria de la pandemia y la estabilidad política que las urnas definieron tras la restauración democrática en 2020. Se verá si el golpismo consigue revertir nuevamente la democracia y el bienestar de los bolivianos y las bolivianas.

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